Me encanta mi netbook N310 Go de Samsung. Se ha convertido en la computadora que uso a diario con Windows, cosa digna de un tipo que una vez escribió una columna en que alababa a Windows XP. Pero ahora que ya salió Windows 7, por fin decidí ceder a la presión de Dan Costa y Lance Ulanoff, mis compañeros de trabajo, e instalé Windows 7 en mi netbook. ¿Qué podría salir mal? Me habían dicho que era fácil.

Pues no lo fue. Resultó ser una pesadilla. Necesité nueve horas y seis intentos de instalación. En este momento ya uso Windows 7. No presenta problemas, se ve genial y, hasta ahora, parece ser más veloz que XP. Pero en el proceso aprendí cinco cosas que bien podrían ayudarlos en su propia instalación de Windows 7, sobre todo si tienen una netbook.

5. Primero respalda. En serio. Aunque sea inconveniente. Al principio mi idea era instalar Windows 7 en mi disco duro existente y usar la carpeta “windows.old” para buscar mis documentos viejos. Toda la gente de la oficina decía que sus instalaciones no habían presentado dificultades. Así que, como imbécil, no respaldé antes de la instalación, porque no quería tomarme la molestia de encontrar otro disco duro. Como era de esperar, Windows 7 salvó mis archivos viejos en la carpeta “windows.old”. Pero hubo momentos del proceso en que mi computadora parecía en problemas y sudé la gota gorda. Un buen respaldo me habría ahorrado un buen trago amargo.

4. Primero busca actualizaciones del software y del BIOS en el sitio web del fabricante. El sitio de Samsung mostraba 22 actualizaciones distintas para que la N310 estuviera lista para Windows 7. Una de ellas, una actualización del BIOS, era crítica antes de la migración a Windows 7. Las otras 21 actualizaciones para software integrado que no se ejecutaría con Windows 7 y tenían que instalarse más adelante.

3. Arranca desde el DVD de instalación de Windows 7. En mi primer intento de instalación, intenté abrir el instalador de Windows 7 desde el DVD de instalación en mi instalación normal de XP; arrancando desde mi propio disco duro, no directamente desde el DVD. El instalador parecía ejecutarse bien hasta que se trabó “descomprimiendo” archivos de Windows. Qué caray.

2. No instales desde una unidad de DVD externa. Mi segundo intento de instalación falló porque no había actualizado el BIOS. Resulta que el tercero falló porque intentaba ocupar una unidad externa de DVD. Michael Muchmore, analista de software de PC Magazine, me dijo que no había tenidos problemas al instalar Windows 7 desde unidades de DVD externas. A veces funciona. Muchas veces no.

1. Si utilizas una memoria USB, quítalo al rearrancar. Mejor decidí utilizar las instrucciones de Microsoft y crear una memoria USB de instalación de Windows 7 con una USB SanDisk de 4 GB que tenía por ahí. Eso me funcionó bien pero empezó a ocurrir algo extrañísimo. El SO se instalaba parcialmente y luego rearrancaba, y luego empezaba a instalase otra vez… y rearrancaba, y empezaba a instalarse otra vez… y rearrancaba, y empezaba a instalarse otra vez.

Windows 7 exige que primero arranques a partir del disco de instalación, y que luego rearranques a partir del disco duro. Pero si tu BIOS provoca el rearranque desde una memoria USB primero antes que de tu disco duro (digamos, si tuviste que cambiar el ajuste del BIOS debido a una instalación fallida anterior), se mantendrá arrancando desde la USB y jamás completará la instalación. La solución fue sacar la memoria cuando rearrancó otra vez la computadora; entonces Windows 7 finalizó su instalación desde el disco duro.

Windows 7 se ve de maravilla. Ojalá que hubiera sabido todo esto antes de ponerme a instalar; ¿por qué el instalador no me indicó detallitos como quitar la memoria USB al rearrancar? Está claro que no soy el tipo más conocedor de tecnología; pero tampoco soy el menos. ¿Alguien más ha tenido problemas semejantes?


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