En la última jornada del festival se destacaron las presencias de Ting Tings, Auténticos Decadentes, Gogol Bordello, los Cadillacs y Catupecu.

Pepsi Music: Día 5, Cierre de Lujo


Cultura Profética

Asiduos visitantes a nuestro país, los Cultura Profética fueron los encargados de dar el puntapié inicial en el Escenario Claro con su particular mirada sobre el reggae aunque también dejaron bien sentado que incluso el funk es un terreno en el que se mueven cómodos. Frente a una platea medianamente concurrida pero respetuosa, los boricuas pasaron por el Pepsi con la frente bien en alto.


Maxïmo Park

Fiel a su tradición británica, Maxïmo Park desbordó el escenario Pepsi de buenas melodías y grandes canciones. Vestido de traje celeste y tiradores, su cantante Paul Smith se mostró carismático y en pocos minutos se puso a la audiencia en el bolsillo. “Es nuestra primera vez en la Argentina y ya nos encanta”, vociferó cuando apenas habían transcurrido diez minutos de concierto. Así, entre clásicos propios, canciones de su primer álbum, A Certain Trigger (2005) y del flamante Quicken The Heart, la banda de Newcastle levantó aún más la temperatura de la tarde y realizó una performance sin grietas. Aplauso para Maxïmo Park y ya auguramos una segunda vuelta para verlos en toda su dimensión.


Karamelo Santo

Tras el perfil new wave y dance rock del combo inglés, el clima cambió 180 grados con la irrupción en escena de Karamelo Santo. Fieles representantes del mestizaje musical y “egresados de la universidad de Manu Chao”, los mendocinos rápidamente se pusieron a la gente en el bolsillo, invitándola al baile y la diversión. Y cómo no lograrlo con esa poderosa mixtura que incluye ska, reggae, cumbia y energía punk. Con los Karamelo, el Día 5 del Pepsi Music comenzó a inclinar la balanza para el lado de la pura fiesta.

The Ting Tings

Y si de fiesta se trata, allí estuvieron The Ting Tings. Considerado uno de los números más fuertes y atractivos de la actual escena musical británica, el dúo oriundo de Manchester aprovechó al máximo sus 35 minutos sobre el escenario (qué poco, ¿no?) para desplegar su desprejuiciada propuesta que combina melodías pop, pulso dance, funky y disco y mucha, pero mucha actitud punk. Jules De Martino (batería) y Kattie White (voz y guitarra) – sí, apenas una batería, una guitarra y algunos ritmos y sonidos programados – levantaron a una platea que conocía sus temas pero que, siendo esta su primera visita al país, pudo disfrutar en vivo y en directo de una dupla que fue toda energía y entrega sobre las tablas. “Great DJ”, “Keep your head”, “We started nothing” y “Shut up & let me go” convirtieron al club Ciudad en una verdadera discoteca a cielo abierto que llegó a su punto más alto con el hit “That’s not my name”. Tan aptos para la pista de baile como para el concierto de rock, sin dudas los TT fue uno de los sets más potentes e intensos de todo el festival. Ojalá que vuelvan pronto.


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Kapanga

Con el flamante álbum Todoterreno bajo el brazo, Kapanga – auténticos veteranos en esto de los festivales – desgranó su habitual simpatía y desparpajo escénico montados a su ya clásica coctelera de ritmos y estilos en la que el rock, la cumbia, el ska y la cumbia bailantera, más una notoria cuota de humor e ironía, se llevaron todos los laureles. Como no podía ser de otra manera, El Mono Fabio y sus muchachos apelaron al “chiste” de mechar entre tema y tema propio, fragmentos de composiciones ajenas, entre ellas “Seminare” (Seru Giran), “Hablando a tu corazón” (Charly García), “Quieren rock” (Intoxicados) y el tema del ¡Caballero Rojo! (uno de los recordados titanes de Martín Karadagian), para regalar un gran final con “Rock”, “Me mata”, “El universal” y “El mono relojero”. Con una oferta musical harto conocida y sin demasiadas sorpresas, Kapanga dejó, de todos modos, su estela fiestera en el festival.

Los Tipitos

Mientras la noche iba cayendo lentamente y el sol daba sus últimas hurras, Los Tipitos acompañaron la situación con lo mejor que tienen: un puñado de buenas canciones. “Flor negra”, “Brujería” y “Campanas en la noche” marcaron los vértices de un set donde el grupo “puro rock nacional” se lució a pesar del bajo sonido que reinó durante todo el fin de semana. A su repertorio, le agregaron el cover que concibieron para el disco tributo a los Fabulosos Cadillacs, “Siguiendo la luna”, en una sentida versión. Así, se marcharon entre aplausos y dejando su estela. La fiesta decadente esperaba en la vereda de enfrente.

Los Auténticos Decadentes

Entonces, luego de que Mamá Pulpa (apadrinados por los mismos Decadentes) se lucieran con tres canciones, la fiesta se desató definitivamente. Con Cucho al frente y su ya clásico vestuario multicolor, Los Auténticos Decadentes pisaron el escenario Claro y la fiesta fue total. “Somos”, “Los Piratas”, “Vení Raquel” y “Sigue tu camino” marcaron los puntos altos en un set que tuvo recorte por falta de tiempo. Certeros, los Deca se marcharon triunfales entre la ovación de las casi 20.000 personas que ya se habían instalado en el Club Ciudad de Buenos Aires. Sólo restaba ver si la fiesta gitana prometida por Gogol Bordello se llevaba puesta a la multitud.


Gogol Bordello

Y sí, Gogol no falló. La historia de los festivales argentinos dirá que, algún 8 de noviembre del 2009, un colectivo multirracial facturó uno de los conciertos más energéticos y delirantes que se realizaron por estas pampas. Tomando vino tinto y acompañado por seis músicos (párrafo aparte para el bajista y el violinista) y dos corista, Eugene Hütz dio clase carisma y entrega (terminó el set aferrado a su guitarra y con el torso desnudo). Así, la banda que hizo mojarse a Madonna halló en su último disco del 2007 (Super Taranta!) la clave del éxito, facturando un set soberbio y desbordado de matices. El público recibió lo que venía desde arriba de las tablas con fervor y el gipsy punk fue tiñéndose de dub, canción gitana y mucha adrenalina. Sin mensajes demagógicos ni “Aryentina I love you’s”, los Gogol se pusieron a la multitud en el bolsillo y se fueron cubiertos por la ovación más intensa de todo el Pepsi Music ‘09. 10Música lo anticipó. Algunas veces, las predicciones no fracasan… ¡Y que siga el baile!

Misterio y Los Fabulosos Cadillacs

Para aquellos que no estaban enterados, Misterio es un proyecto paralelo perpetrado por Flavio Cianciarullo en voz y guitarra junto a su pequeño hijo Astor en batería más un contrabajista. A bordo de temas propios y algunos covers de The Clash, el trío sacó a relucir su inclinación por el rockabilly y el rock de los ’50 con un sonido decididamente retro. Pero claro, con la presencia de Vicentico, Misterio fue mutando en Los Fabulosos Cadillacs, y con una sentida versión de “Basta de llamarme así”, la banda en pleno irrumpió en el escenario para brindar un set con sabor a despedida. “Quinto centenario”, “Mal bicho”, “Mi novia se cayó en un pozo ciego”, “Demasiada presión”, “Carnaval toda la vida” y el inoxidable “Matador”, entre otros, conformaron un listado de clásicos que recibió el apoyo de una multitud que acompañó al grupo de principio a fin. Los Fabulosos Cadillacs abandonaron el escenario dejando el ambiente a la temperatura justa para el arribo de Calle 13.

Calle 13

Con Charly García (sí, sí, sí, el bigote bicolor) como espectador de lujo al costado del escenario, Calle 13 subió al escenario para refregar a quien quiera oír sus flamantes cinco Grammy y su colección de canciones. Nuevos mecenas de los ritmos urbanos, los puertorriqueños calentaron la noche a puro ritmo. Verborrágico y confrontador, René Pérez tuvo una comunicación directa con la multitud y embistió contra los periodistas que critican su música "¿no es hora de que los artistas se preocupen por su música en lugar de mirar hacia los costados buscando enemigo?". Más allá de este tipo de discurso, el frontman conoce de memoria como sacudir audiencias y lograr menear a las señoritas. Por otro lado, Visitante es quien sostiene todo el circo sonoro para que su compañero se luzca. Así, desde un costado el 50% del binomio digita todo lo que sucede sobre las tablas. En este contexto, Calle 13 brilla y se luce en temas como “Tango del pecado”, “Ven y critícame”, “Electromovimiento”, “Fiesta de locos” y “Atrevete-te-te”. Así, repitiendo las virtudes y los defectos de su concierto en GEBA, el dúo saludó, destiló demagogia y se marchó. Nada más. Nada menos.

Catupecu Machu

A la hora de las brujas, esto es bien pasada la medianoche, Catupecu Machu cristalizó el anhelo de muchos que desde bien temprano vieron desfilar infinidad de bandas y propuestas diferentes y que, estoicamente, aguardaron hasta el final para disfrutar de su música. Después de varios meses enclaustrados en estudios preparando su nuevo trabajo discográfico, el grupo liderado por Fernando Ruíz Díaz “salió del encierro” para entregar sus habituales contundencia y potencia escénicas. Pero, a diferencia del típico set list festivalero, la agrupación de Villa Luro aprovechó la ocasión para adelantar algunas pistas de Simetría de moebius, su inminente álbum a punto de ver la luz. “Ana crusa”, “Piano y RD”, “Nuevo libro”, “Batalla” (con la trompeta invitada de Gillespie) y “Confusión” dejaron ver un aparente regreso a las bases sólidas y rockeras de sus primeros discos aunque siempre dando espacio a la experimentación y la búsqueda de nuevos (y bienvenidos) caminos. De todos modos, también hubo lugar para las canciones que todos estaban aguardando: “Y lo que quiero”, “Plan B” y “A veces vuelvo” prepararon el terreno para un último tramo devastador conformado por “Magia veneno” y la siempre estruendosa “Dale”, que contó con la participación de Michael, de Kapanga, en guitarras.


FUENTE: http://www.10musica.com/notas/141686-Pepsi%20Music%20D%C3%ADa%205:%20Cierre%20de%20lujo