Rupert Murdoch quiere volver a la Internet de pago
El magnate de las comunicaciones se posiciona abiertamente en contra del “todo gratis” imperante en Internet, amenazando en sacar a sus medios de los buscadores.
Hace mucho, mucho tiempo... no, en ningún país lejano (o galaxia) ni esto es un cuento. Sucedió en todo el mundo, en Internet concretamente, y a mediados de la década de los noventa. La Red de redes avanzaba en toda la sociedad, y las principales empresas ponían sus ojos en la naciente red global de comunicaciones para llegar a sus clientes. Entre ellas, las dedicadas a la comunicación, especialmente en formato texto (la velocidad e infraestructura de aquellos tiempos no permitían muchas florituras con el vídeo y el audio) como los periódicos o revistas.
Los primeros contenidos periodísticos eran de pago; naturalmente, si alguien pagaba por comprar la revista en papel, el internauta debía pagar por leerla en su computadora, aunque con algo menos de coste al ahorrarse la editorial el papel y la distribución, que son unos de los principales costes para cualquier publicación impresa. Pero, entonces, todo parecía cambiar: los internautas empezaron a etiquetarse como periodistas y a lanzar sitios web que ofrecían su información gratuitamente. Estos ganaron rápidamente fama y visitas, y empezaron a substituir a los medios de pago que, además, veían como sus contenidos acababan siendo publicados de alguna u otra forma en toda la Red, siendo así accesibles sin que ellos ganaran nada a cambio.
Para contrarrestar la bajada de lectores, muchos medios empezaron a ofrecer gratuitamente los mismos contenidos por los que antes cobraban. Pocos continuaron haciendo pasar por caja a los lectores, solamente aquellos que ofrecían un alto valor añadido a su información. Entre la “resistencia” a entrar en lo que desde entonces se ha llamado “todo gratis”, un ilustre: el Wall Street Journal, fundado a finales del siglo XIX y que sobrevive como uno de los grandes de la comunicación, conocido en todo el mundo.
La idea de los medios que abrían sus contenidos era financiarse con publicidad, algo que parecía viable (y que lo fue en muchos casos pero no para todos) hasta que se pinchó la burbuja de las punto com a principios del siglo presente. Entonces empezó a cuestionarse el “todo gratis” de Internet, avivado por la eclosión de blogs y blogueros, que ayudó a que todos nos convirtiéramos en comunicadores (que no en periodistas, aunque ahí queda el epíteto de “periodismo ciudadano”), una cuestión que aún hoy es candente.
Uno de los “media mogul” (un término de cuño estadounidense que identifica a un potentado poseedor de varios medios de comunicación) más contrarios al “todo gratis” en Internet es Rupert Murdoch, propietario del imperio Fox (diversas cadenas de televisión en Estados Unidos, incluyendo una de noticias que es competencia de CNN, y participadas en el resto del mundo) y del antes mencionado Wall Street Journal entre otros medios.
Uno de los quebraderos de cabeza de Murdoch es Google y los demás buscadores de Internet: gracias a estos, los usuarios buscan por palabras clave, llegando en muchos casos a los artículos y contenidos de las páginas web de sus medios, que consultan. El beneficio recae normalmente en Google, ya que anexada a sus búsquedas podemos ver publicidad que normalmente se encuentra vinculada con lo buscado. El problema de Murdoch es que el dinero de esa publicidad no va a parar a sus arcas.
De hecho, el magnate estadounidense ha amenazado con sacar a los medios de su propiedad de Google y los demás buscadores, de forma que los internautas no puedan encontrar entre los resultados de sus búsquedas, referencias a sus artículos o, como máximo, dispongan del título y la entradilla. Si se quiere leer el resto del artículo, se tendrá que pasar por caja. Esto se realizaría bloqueando el acceso del motor de búsqueda a sus páginas, impidiendo que estas puedan ser clasificadas y entradas en sus bases de datos.
Por el momento, la advertencia de Murdoch se queda solamente en esto, en un mensaje lanzado al aire para medir la reacción que provoca. Esta ha sido, como poco, de risas por parte de la comunidad. No obstante, la de Murdoch es una apuesta seria.
Y lo es porque funciona (y bien) en The Wall Street Journal. Con esta experiencia como bagaje, podemos plantearnos qué es lo que va a poder pasarle al imperio Fox si convierte sus contenidos a pago. Muy simple: que en lugar de confiar en la voluble publicidad, va a tener un más fiable listado de suscriptores, que siempre los habrá.
Aquí el tema parece no ser tanto si Murdoch va a salirse con la suya (que si quiere, lo hará), sino si los demás medios van a seguirle en el futuro. ¿Como quedaría Internet si solamente los contenidos generados en blogs amateurs fuesen de acceso gratuito? ¿cuantos medios se resistirán a probar suerte con los contenidos de pago si ven que los medios propiedad de Murdoch salen airosos del trance? Y, más teniendo en cuenta que hoy en día las ediciones online de muchos de ellos representan más un problema que una ventaja, pues hay que tenerlas (por moda, por imagen, por presencia, por posicionamiento en un mercado estratégico) pero no reportan beneficios y, en algunos casos, incluso generan pérdidas. Por poco que pueda ganarse con ellas, esto supone un acicate para muchas empresas.
¿Y Google? parece haberse tomado muy deportivamente las amenazas de Rupert Murdoch, pues informalmente ha respondido al magnate norteamericano que cualquier compañía puede optar por no incluir sus páginas en el popular buscador. Ellos saben que, al menos por el momento, tienen más potencial. Pero ¿y en el futuro?
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