Les traigo la cobertura de los diarios más importantes de Argentina sobre la victoria en las elecciones del empresario Sebastián Piñera.

Está bueno porque al ser un candidato que representa tan directamente a la derecha se puede ver facilmente como cada medio toma postura.

Sin más, vamos al post...



Elecciones en Chile [Megapost análisis de Medios]



elecciones

EL CANDIDATO EMPRESARIO SE IMPUSO A SU RIVAL DEL OFICIALISMO; PROMETE BAJAR IMPUESTOS Y PONER MAS POLICIAS

Ganó Piñera y Chile gira a la derecha

La alianza conservadora que lidera el dueño de Lan venció a la Concertación tras veinte años en el gobierno. Piñera obtuvo el 51,6 por ciento y Frei, el 48,4. El electo presidente llamó a forjar un acuerdo de gobernabilidad.


El empresario millonario Sebastián Piñera ganó ayer las presidenciales en Chile y se convirtió en el primer presidente electo de la alianza entre los partidos de derecha y centroderecha desde la restauración democrática en 1990. Según el resultado oficial con el 99 por ciento de las mesas escrutadas, Piñera se alzó con 51,6 por ciento de los votos contra el 48,4 por ciento del candidato de la Concertación de centroizquierda.


derecha



“Hoy, la mayoría de los chilenos habló con claridad y se expresó por el cambio, el futuro y la esperanza”, dijo Piñera desde un escenario montado sobre la Alameda frente a su comando de campaña, bajo una inmensa bandera de Chile y rodeado por su esposa Cecilia y sus cuatro hijos. El empresario electo presidente convocó a la Concertación a forjar un acuerdo de gobernabilidad. “Voy a ser un presidente de unidad nacional y voy a gobernar para todos los chilenos, pero con una preocupación y un cariño especial para los más humildes y la clase media que tanto lo necesita.”

Piñera prometió combatir el narcotráfico y la delincuencia e impulsar el crecimiento económico. Pero también se comprometió a “mantener y ampliar” la red social creada por los gobiernos de la Concertación. “Necesitamos un Estado fuerte y eficiente, con mucho músculo y poca grasa. Seremos un gobierno que recupere la cultura de hacer las cosas bien y hacerlas con un sentido de urgencia. Hay 600 mil chilenos que hoy no tienen trabajo y que no pueden esperar.”

Al conocerse los resultados, miles de simpatizantes salieron a las calles, desde los barrios altos hasta el centro de la ciudad, con banderas y remeras con la estrella multicolor que representa la campaña de Piñera.

La avenida Apoquindo, en el coqueto barrio Las Condes, se convirtió en una larga caravana de autos último modelo que celebraban a los bocinazos, mientras otros miles llegaban por micro o a pie a la céntrica Plaza Atalia, lugar habitual de festejos, a metros del hotel Crowne Plaza, el bunker del candidato ganador.

Aunque los resultados se conocieron a media tarde, Piñera esperó hasta entrada la noche para dirigirse al país. Antes había recibido un saludo telefónico de la presidenta Michelle Bachelet y la visita del candidato derrotado, que se acercó al Crowne Plaza con toda su familia y recibió el afecto de Piñera, cuyo padre había sido embajador del padre de Frei, el ex presidente Eduardo Frei Montalva.

Tras recibir la felicitación de Frei, Piñera contestó con una invitación a tejer acuerdos partidarios. “Para tener un buen país necesitamos no sólo buen gobierno sino también buena oposición, y estoy seguro de que tendremos oposición leal y constructiva, que va a fiscalizar con rigor, como corresponde. Nuestro país necesita más que nunca unidad”, señaló.

Antes se había comunicado Bachelet y el llamado se transmitió en vivo por televisión. “Lo felicito. Hoy Chile lo ha elegido democráticamente, y espero que siga en el camino del progreso y la justicia social”, dijo la presidenta.

“Le agradezco sus palabras y le pido que me aconseje para continuar lo que está bien hecho y para emprender nuevas tareas, porque empieza un camino”, contestó el presidente electo.

Frei reconoció su derrota en su comando de campaña en el hotel Plaza San Francisco, rodeado por su esposa Marta, su equipo de campaña, y los ex presidentes Patricio Aylwin y Ricardo Lagos.

“La elección ha concluido y los resultados dejan en evidencia la solidez de nuestra democracia”, dijo el candidato derrotado, a quien se lo vio sereno y algo resignado. “Fue una elección limpia y transparente, como ha sido siempre nuestra tradición. Quiero felicitar a Sebastián Piñera y desearle éxito en su gestión.”

Frei llamó al diálogo al nuevo gobierno y se comprometió a defender las conquistas sociales de la Concertación. “Desde la recuperación de la democracia hemos sido protagonistas de la recuperación de nuestra nación. Chile hoy es mucho mejor que el país que recibimos en 1990. Hoy somos más conscientes de la libertad, la democracia y los derechos humanos.” Llamó a la unidad de su espacio político, agradeció a su equipo, a los votantes y especialmente a la presidenta Bachelet. “Su excelente gestión ha llevado a Chile a umbrales nunca antes conocidos”, la elogió.

Después tomó el micrófono Lagos para pronunciar un emotivo discurso que hizo eje en los logros de los gobiernos de la Concertación.

“Esta coalición que ha gobernado 20 años deja el poder con la frente en alto. Recibimos un Chile con el alma quebrada; 20 años después es otro Chile. Termina una etapa histórica y una nueva generación toma el bastón en la Concertación. Son ellos los depositarios de este sueño que no termina.”

A su turno, Carolina Tohá, la muy aplaudida exponente de la nueva generación de la Concertación, dijo que las reformas iniciadas en el espacio político deben continuar. “Este es un momento difícil, pero quiero reafirmar nuestro orgullo por la democracia que hemos construido. Nuestras ideas no han sido derrotadas, tienen más vigencia que nunca. Tenemos que seguir trabajando por ello nuestra promesa de renovar política, profundizar la igualdad y ampliar la democracia desde donde estemos”, señaló.

Juan Carlos Latorre, presidente de la Democracia Cristiana, fue el primero en reconocer la derrota, media hora antes de que hablara el ex presidente. Agradeció el esfuerzo de Frei y reconoció errores. “Tenemos una importante responsabilidad en este proceso que los partidos deben analizar.”

El triunfo electoral de Piñera nació de una profunda crisis de la Concertación, que tras veinte años y cuatro gobiernos consecutivos se presentó dividida a la primera vuelta del 15 de diciembre pasado.

En esa elección, Piñera había ganado por 14 puntos sobre Frei, y el ex diputado de la Concertación, Marco Enríquez-Ominami, había obtenido un 20 por ciento del total como candidato independiente. Desde entonces, los candidatos cortejaron los votantes de Ominami, cuyo tibio y tardío apoyo a Frei no alcanzó para revertir el resultado final, ni para tapar la crisis que se desató cuando los jefes de los principales partidos del espacio, el socialista y el demócrata cristiano, les negaron a Ominami y a otros líderes la posibilidad de competir en una interna contra Frei, al que ungieron como candidato en un acuerdo de cúpulas.

Piñera aprovechó para imponer su mensaje de que la Concertación estaba muerta, que veinte años en el poder habían generado una maquinaria estatal donde los privilegios y los acomodos están a la orden del día, y señaló los ocasionales escándalos de corrupción que sacudieron al oficialismo.

Por su parte, Frei nombró jefa de campaña a Tohá, la ministra más exitosa del exitoso gobierno de Bachelet, y encargó a un grupo de voceros jóvenes la misión de transmitir el mensaje de que el cambio en la Concertación ya había comenzado.

La presidenta tomó un protagonismo importante en la campaña, despertando acusaciones de interferencias de parte de Piñera. En actos vinculados con la defensa de los derechos humanos, la presidenta marcó la diferencia con la alianza de Piñera, que incluye en sus filas a los sectores del pinochetismo puro.

El debate interno por el nombramiento o no de funcionarios pinochetistas en el futuro gobierno de Piñera en plena campaña, además de acercar a Frei en las encuestas, demostró las tensiones aún existentes en la coalición ganadora.

Piñera dice representar a la derecha moderna post-pinochetista. Condenó las violaciones a los derechos humanos del gobierno de la dictadura, y hasta admitió que debió haber hecho más. También dijo que como presidente va a acelerar los juicios a los represores. Además es progresista en temas sociales y apoya el matrimonio gay.

Pero sus aliados electorales de la UDI son ultraconservadores, sectores duros de la Iglesia Católica como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, y no tienen una posición crítica, todo lo contrario, sobre la dictadura pinochetista.

Ayer, dos tercios de los votantes de Ominami apoyaron a Frei, pero el tercio restante, sumado a la ventaja inicial que llevaba Piñera, alcanzó para frenar una arremetida de Frei en las últimas dos semanas de la campaña, donde el conflicto de interés entre el Piñera empresario y el Piñera político dominó la campaña.

Piñera, un poderoso empresario liberal de familia demócrata cristiana, es propietario de importantes activos de sectores clave de la economía, como el transporte, la minería, la explotación agrícola, los medios electrónicos, editoriales y entretenimiento. En su gobierno deberá tomar decisiones que afecten cada uno de esos mercados, y es difícil imaginarse que postergará al sector empresario para privilegiar otros intereses.

Ha sabido posicionarse entre los sectores medios como una especie de Berlusconi sudamericano, aunque él prefiere compararse con Sarkozy. Promete bajar impuestos, poner más policías en la calle y un pago único de ochenta dólares en marzo para aliviar la situación de los sectores postergados.

Según el analista Patricio Navia, que apoyó a Piñera, éste ganó porque la Concertación dejó de escuchar a la gente. “La coalición despreció la voluntad ciudadana en el proceso de selección de su candidato, e incluso hoy se niega a hacer un mea culpa... Piñera representa a una nueva derecha, que rechaza la dictadura y cree en la igualdad de oportunidades”, escribió Navia en su blog. “Piñera no es un candidato perfecto, pero ha dado más señales de querer escuchar la voz de la gente que su contendor.”

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Tras el histórico triunfo, Piñera dice que Chile "necesita más unidad"

El candidato de la derecha se impuso a Eduardo Frei por tres puntos en el balotaje presidencial. Así, rompió con 21 años de gobierno de la coalición de centroizquierda. El mandatario electo se mostró a favor de una "democracia de acuerdos". Y aseguró que el país "enfrenta problemas muy grandes".


Diarios


El empresario Sebastián Piñera, presidente electo de Chile, pidió esta noche "unidad" para afrontar los problemas del país, en su primer discurso tras imponerse más temprano a Eduardo Frei -postulante de la coalición de centroizquierda- en el balotaje presidencial.

"Nuestro país necesita, hoy más que nunca, unidad. Los problemas que enfrentamos hoy día son muy grandes y desafiantes, y necesitamos unidad", expresó Piñera -postulante de la derecha- al recibir el saludo de su rival, en un encuentro que incluyó a las familias de ambos postulantes.

El mandatario electo solicitó a Frei una "buena oposición": "para tener un buen país necesitamos no sólo un buen gobierno sino una buena oposición. Estoy seguro de que vamos a tener una oposición leal, constructiva, que va a fiscalizar con rigor, como corresponde, pero que va a tener un espíritu constructivo", dijo.

Piñera se impuso en el balotaje por casi tres puntos. El triunfo fue reconocido por el candidato del oficialismo, Eduardo Frei. En un discurso pronunciado desde la sede de su comando electoral, en un hotel del centro de Santiago, el socialdemócrata felicitó a su oponente y sostuvo que la jornada electoral fue "limpia y transparente".

"La mayoría de los chilenos le han dado su voto de confianza para que conduzca los destinos del país en los próximos 4 años y le deseo suerte", señaló. También pidió que se defiendan los derechos sociales y la justicia social conseguidos en los últimos años.

Con estos resultados, la derecha rompe con 21 años de gobierno de la concertación de centroizquierda, que gobernó Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Piñera, 60 años, representa a la Coalición por el Cambio constituida por la ultraderechista Unión Demócrata Independiente y la derechista Renovación Nacional, que fueron el sustento civil de la dictadura.


Crónica


medios

El ballottage / Terminó el largo dominio de la Concertación

Venció Piñera: Chile gira a la derecha después de 20 años


El candidato conservador, un exitoso empresario, sacó poco más de 3 puntos al oficialista Frei; llamó a formar un gobierno de unidad; asumirá el 11 de marzo; la jornada electoral fue ejemplar

Sebastián

Una inmensa marea roja, blanca y azul inundó ayer la emblemática Alameda de esta ciudad para celebrar el giro a la derecha de Chile gracias al triunfo del empresario Sebastián Piñera.

Con el 51,6% de los votos frente al 48,3% de su rival, el abanderado de la derecha, de 60 años, superó en la segunda vuelta al candidato oficialista, el ex presidente Eduardo Frei, y puso fin así a 20 años de gobiernos de la Concertación, en la primera alternancia en el poder en Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. Como todo el proceso electoral, los comicios de ayer se desarrollaron en un gran clima de respeto, sin denuncias ni incidentes.

Gracias a un discurso basado en el cambio y alejado de la derecha más tradicional, Piñera, que asumirá el 11 de marzo, aprovechó el desgaste que acusó la coalición gobernante y le regaló a la derecha su primera victoria democrática en 50 años. Fue uno de los triunfos más estrechos desde el retorno de la democracia en el país, aunque la derecha lo festejó como una epopeya.

A las 21.37, la multitud rugió cuando un sonriente Piñera, acompañado de su esposa, Cecilia Morel, subió al escenario montado frente al hotel donde se instaló su comando con una bandera de Chile en su mano. "Hoy, una fuerte y clara mayoría de hombres y mujeres libres han optado por el cambio, el futuro y la esperanza. Esta noche hemos obtenido un gran y legítimo triunfo, y quiero decirles a todos mis compatriotas: ¡arriba los corazones, porque vienen tiempos mejores para Chile!", dijo el presidente electo, que hizo un fuerte llamado a la unidad nacional.

"Haremos un gobierno de unidad nacional que construirá puentes de encuentro y derribará los muros de división. Un gobierno con los mejores, los más preparados, los más honestos y los con mayor vocación de servicio público", prometió Piñera.

"Es cierto, Chile no es el país más grande, ni el más rico, ni el más poderoso del mundo, pero debemos comprometernos y empeñarnos en hacer de Chile el mejor país del mundo. Porque aunque tengamos legítimas diferencias, todos tenemos un solo país. Somos hijos de un mismo Dios, respiramos el mismo aire, nos calienta el mismo sol y compartimos un futuro de hermanos", añadió.

Piñera superó a Frei por 223.000 votos y ganó en 11 de las 16 regiones del país, con apoyos de hasta 60 por ciento.

La victoria de la derecha puso fin al ciclo de la transición democrática, un exitoso ciclo liderado por la Concertación en el que el país, con un modelo económico liberal pero con protección social, creció a un ritmo sin precedente y se convirtió en un modelo para seguir en una región que no suele encontrar respuestas a la pobreza.

Frei no se demoró en reconocer la derrota. "Quiero felicitar a Sebastián Piñera. La mayoría de los chilenos le han dado su confianza para que conduzca los destinos del país por los próximos cuatro años y le deseo éxito en su gestión", dijo el ex presidente (ver aparte).

"Esto es sólo un alto en el camino, nuestros ideales y nuestra búsqueda para lograr cada día mayor justicia social e igualdad de oportunidades seguirán expresándose en cada rincón de Chile", añadió, en un mensaje dirigido a sus votantes.

Desde La Moneda, la presidenta Michelle Bachelet, que a lo largo de toda la campaña intentó en vano traspasarle su popularidad al candidato de la Concertación, felicitó telefónicamente a Piñera, en un diálogo que fue televisado en directo.

Frei, en tanto, se acercó hasta el comando de Piñera para felicitar personalmente al triunfador. Los candidatos, acompañados por sus esposas, se dieron un fuerte apretón de manos ante los atentos flashes de la prensa.

El comando de Piñera, instalado en el hotel Crowne Plaza de esta ciudad, había empezado a vibrar por la tarde, cuando cerraron las primeras mesas de votación. Los aplausos fueron creciendo a medida que se conocían nuevas proyecciones y el júbilo fue total a las 18.15, cuando se anunciaron las primeras cifras oficiales que le daban la victoria.


clarín


crítica

EN EL BALLOTAGE, SEBASTIÁN PIÑERA OBTUVO EL 51,61% DE LOS VOTOS

Derechazo: Un empresario sucederá a Bachelet en la presidencia de Chile

El candidato opositor superó por casi cuatro puntos al oficialista Eduardo Frei, que reconoció la derrota ya con el primer cómputo oficial. En su discurso triunfal, el presidente electo prometió un gobierno de unidad nacional.

la nación


El busto sonriente del ex dictador Augusto Pinochet volvió a lucir en el centro de Santiago, en andas de los seguidores del empresario Sebastián Piñera, feliz reponsable de que la derecha haya recuperado el poder después de veinte años. Aunque esta vez lo hizo sin los fusiles y las bombas que se lo dieron en 1973 y una presidenta socialista felicitó por televisión al candidato vencedor de una derecha democrática.

Desde ayer, Chile es un nuevo país. En marzo será presidido por un político que hasta el último día de campaña apostó a defender los 17 años de régimen militar, con la convicción de que no perdería votos por ello. Los resultados del ballottage le dieron la razón. Con el 99% de las mesas escrutadas, Piñera obtuvo el 51,61% de los votos, mientras que el oficialista Eduardo Frei sumó los sufragios del 48,38% de los chilenos. Conocidos los primeros cómputos, el candidato oficialista admitió la derrota y se dirigió luego al comando de campaña de su oponente, a quien le deseó “éxito” en su futura gestión. “Nuestro país necesita hoy más que nunca unidad –le respondió Piñera-, porque para tener un buen país necesitamos no sólo un buen gobierno, también necesitamos una buena oposición”.

Los llamados a la unidad fueron la constante retórica de la noche poselectoral chilena. A Piñera y Frei se sumaron la presidenta, Michelle Bachelet, y aun el ex presidente socialista Ricardo Lagos, que escoltó en persona el discurso de derrota pronunciado por el candidato oficialista. Piñera retomó luego las promesas de dialogo ante sus seguidores.

De traje oscuro y corbata roja, el multimillonario anunció que presidirá el país respetando a sus oponentes, y se mostró orgulloso por “la solidez de la democracia chilena”. “Tenemos el desafío de conducir los destinos de la patria”, dijo Piñera. Nunca ocultó su admiración por Frei, a quien llamó repetidas veces “un amigo de muchos años”. “Hace minutos tuve con él un dialogo fraterno. Escuché sus palabras y quiero decirle que puede tener la certeza de que como presidente seguiré buscando el camino de los acuerdos que tanto ha servido para engrandecer Chile y su democracia [...]. Haremos un gobierno de unidad nacional que construirá puentes de encuentro y derribará los muros de división”, prometió.

El nuevo presidente recibirá el poder el próximo 11 de marzo de manos de Bachelet. Será un momento sin duda histórico, porque la derecha no ganaba una elección en Chile desde el año 1958, cuando Jorge Alessandri obtuvo sólo el 31% de los votos con el apoyo de conservadores y liberales. Para la Concertación, en tanto, se inicia ahora un momento de renovación interna inevitable.

Piñera había votado temprano por la mañana en una escuela de Santiago, acompañado por su mujer y sus hijos. “Vienen tiempos mejores”, afirmó quien ostenta la fortuna más grande del país. La votación del candidato conservador no fue todo lo pacífica que él hubiese esperado. Presenció un violento enfrentamiento verbal entre sus seguidores y grupos oficialistas que se encontraban en el lugar. “Celebraremos como lo hacen los demócratas, con alegría, con unidad y en tranquilidad. ¡Arriba los corazones, que vienen tiempos mejores!”, dijo el candidato en un intento por aplacar los ánimos.

Horas después, 900 kilómtros al sur, en la localidad de La Unión, votaba Frei. El actual senador se proclamó “el sucesor natural, por voluntad popular” de Bachelet, que dejará el poder con el 81% de imagen positiva. “Nosotros representamos a la inmensa mayoría de los chilenos y a partir de mañana a todos los chilenos”, había dicho Frei, quien fue presidente por la Concertación en el período 1994-2000.

Frei había obtenido en la primera vuelta del 13 de diciembre el 29,6% de los votos, que lo pusieron a catorce puntos de Piñera. En el primer tramo de la campaña por la segunda vuelta, no pudo mejorar esa diferencia inicial. Sin embargo, el no tan esperado apoyo de los grupos evangélicos del país, que suman 1,3 millones de votos, y el voto cantado del ex concertacionista y ex candidato presidencial Marco Enríquez- Ominami le permitieron llegar a la jornada de ayer en condiciones de empate técnico.

El repunte de Frei resultó, finalmente, insuficiente. La derecha llegó a La Moneda, donde no le aguarda un escenario apasible. El diputado Iván Moreira, de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), fue muy claro a la hora de hacer predicciones: “Piñera tendrá que hacer un muy buen gobierno, pues si no en 2014 volverá la Concertación y tendremos que esperar otros 50 años para ganar.

Página 12


piñera

CHILE TIENE NUEVO PRESIDENTE

El empresario multimillonario Sebastián Piñera, de 60 años, se convirtió hoy en el primer presidente de derecha electo en Chile desde 1958, al haberse impuesto ajustadamente en la segunda vuelta electoral con 51,61% de los votos

Elecciones en Chile [Megapost análisis de Medios]

El presidente electo dijo entonces que Chile "necesita hoy más que nunca unidad” porque los problemas que enfrenta "son muy grandes” y reivindicó "lo que fue la democracia de los acuerdos” en los primeros años de la década de los 90, tras la recuperación de la vida constitucional, cuando los dos contendientes de hoy eran senadores nacionales.

Frei había admitido rápidamente su derrota -incluso cuando sólo se conocían los resultados de 60 por ciento de las mesas-, felicitado a su adversario y advertido que la primera derrota electoral de la Concertación por la Democracia en 20 años "es sólo un alto en el camino” porque los "ideales” de "justicia social e igualdad de oportunidades” de la coalición "seguirán expresándose en cada rincón de Chile”.

"La gente hoy lo eligió democráticamente como presidente de la República y espero que Chile pueda seguir por la senda de justicia y progreso social que hemos desarrollado en estos 20 años”, dijo Bachelet, la actual presidenta, a Piñera.

"Desde la recuperación de la democracia hemos sido protagonistas; Chile es mucho mejor que ayer, es mucho mejor que el país que recibimos en 1990 y somos concientes del valor de la democracia, la libertad y los derechos humanos”, dijo Frei, que apareció acompañado por los otros ex presidentes de la Concertación, Patricio Aylwin (1990-94) y Ricardo Lagos (2000-2006).

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derecha

Histórico giro en Chile: ganó Piñera y puso fin a 20 años de Concertación


LE SACÓ POCO MÁS DE 3 PUNTOS DE VENTAJA A FREI. SE TERMINA LA SINTONÍA IDEOLÓGICA CON LA ARGENTINA


Sebastián Piñera, el empresario que logró la proeza de poner punto final a dos décadas de gobiernos de la Concertación y que dio al centroderecha chileno su primera victoria en las urnas desde 1958.; Simpatizantes de Sebastián Piñera festejan el triunfo en Santiago exhibiendo un busto de Augusto Pinochet. La presión de los aliados más duros del mandatario electo por el nombramiento de funcionarios ligados al último régimen militar puede suponer para éste una temprana complicación.


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Santiago - Sebastián Piñera logró ayer torcer el brazo a la coalición de centroizquierda que gobierna en Chile desde 1990. Con el 51,6% de los votos frente al 48,4% del democratacristiano Eduardo Frei, el conservador fue electo presidente, marcando un hito histórico desde la recuperación de la democracia.

El candidato de la Coalición por el Cambio, un economista con más de 20 años de carrera política y megaempresario de diferentes rubros, cosechó una victoria basada en excelentes resultados en Santiago y la Quinta Región (Viña del Mar y Valparaíso), los dos distritos más poblados del país.

Piñera potenció, a caballo de un discurso con tintes sociales y antidelincuencia, la tendencia de alcanzar una significativa base popular para la derecha, como ya habían exhibido él mismo como postulante presidencial en 2005-2006, y Joaquín Lavín en 1999-2000.

Apenas las primeras mesas demostraron que el oficialista no lograba sumar todo lo que necesitaba, los partidarios de la Coalición por el Cambio se acercaron al hotel Crowne Plaza, ubicado a quince cuadras del microcentro de Santiago. Llegaron a ser 30.000 manifestantes en el cierre de la noche.

Promesa

A ellos se dirigió Piñera, acompañado de su esposa, Cecilia Morel, y de sus cuatro hijos. En un discurso de tono conciliador, prometió un Gobierno de «unidad nacional» (convocará a democratacristianos), toda una necesidad dado que deberá gobernar sin mayoría en el Congreso, en el que además del nuevo oficialismo y la Concertación habrá presencia de comunistas, independientes y regionalistas.

El triunfador habló también de la «democracia que en forma ejemplar hemos recuperado a fines de la década del 80». Pidió, además, «una oportunidad para recuperar a nuestra debilitada clase media», lo que dio paso a la ovación.

Los salones del búnker de campaña quedaron colapsados por la euforia de cientos de dirigentes piñeristas. Las últimas horas habían sido impensadamente tensas para los conservadores, debido a sondeos que marcaban un súbito acortamiento de la brecha sobre Frei. Éste remontó 19 puntos desde el 29,6% de la primera vuelta, y Piñera sumó más de 7 desde el 44,05%.

Visión

En medio del bullicio, el influyente senador Alberto Espina repasó la agenda del próximo Gobierno ante Ámbito Financiero: «Tenemos miles de posibilidades de derrotar la pobreza, disminuir la delincuencia, generar empleo y construir una sociedad más justa». Esta enumeración no debe llamar la atención en el discurso del espacio opositor, tachado de «neoliberal» por la Concertación. Piñera trató una y otra vez de superar el techo de las clasificaciones en las que intentaron empujarlo los oficialistas, y lo logró.

La victoria de Piñera supone a su vez todo un dato para la región. El presidente electo confirmó el viernes ante éste y otros medios argentinos, en un encuentro informal en su búnker de Las Condes, su visión de que la política económica del Gobierno argentino es «indefinida». Nadie habla en la coalición conservadora de una relación distante o confrontativa con Cristina de Kirchner. Por el contrario, se estima que Buenos Aires será el primer destino internacional del futuro mandatario.

En cualquier caso, resulta un dato elocuente la afinidad personal e ideológica de Piñera con Mauricio Macri (quien lo llamó por teléfono el jueves). El jefe de Gobierno porteño cree verse reflejado en el presidente electo y dueño de la aerolínea Lan, el canal Chilevisión, la Clínica Las Condes, el 25% de la isla de Chiloé, explotaciones agrícolas, servicios financieros y consultoras.

La Concertación sabe lo que es resistir una dictadura, pero no vivió la experiencia opositora en democracia. Tanto Frei como Ricardo Lagos y Michelle Bachelet trataban anoche de dar los primeros trazos.

«Espero que prevalezcan las conquistas sociales y las libertades que tanto nos ha costado recuperar», clamó el candidato derrotado y ex mandatario (1994 y 2000) en el apesadumbradísimo comando del hotel Plaza San Francisco.

En diálogo telefónico, la presidenta instó a Piñera a mantener la «agenda social».

Más tarde, Lagos, presidente entre 2000 y 2006, hizo un inventario: «Cambiamos el rostro de Chile y termina una etapa histórica». Abrió la puerta luego a «una nueva generación» en el centroizquierda.

En el banco de suplentes esperan nombres como los jóvenes socialistas Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber, y el democratacristiano Claudio Orrego.

Piñera terminó anoche tarareando ante la multitud «Despeinada», de Palito Ortega, melodía utilizada en la campaña. Fin a un ciclo y apertura a un cambio que también tendrá continuidades. Otro Chile habrá amanecido hoy.

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