"La sexualidad, el comer o el gusto por la lectura siguen vivos con el paso de los años", sostienen los especialistas ·· Los médicos de residencias apuntan que la libido está baja en muchos casos como consecuencia de los efectos secundarios de fármacos contra la depresión

"Hay una creencia extendida de que cuando uno llega a anciano lo pierde todo". Nada más lejos de la realidad, defienden los especialistas que conocen de cerca a la tercera edad y trabajan con ella a diario en las residencias. "En el anciano también hay sexualidad", asegura Alberto López, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer), que añade que pese al desarrollo social de los últimos años el tema sigue considerándose "tabú" a día de hoy.

El experto aclara que las personas mayores viven la actividad sexual "de forma diferente", basada más "en las caricias, el cariño, el estar juntos o la convivencia". De todas maneras, añade, "también mantienen su coito y llegan al orgasmo, aunque no con tanta intensidad y tanta frecuencia" como en otras etapas.

La sexualidad en la tercera edad será uno de los asuntos a abordar por el décimo congreso de Semer, que se celebrará entre el 4 y 6 de noviembre en Pontevedra, y que fue presentado ayer en la ciudad del Lérez por el propio Alberto López y por el vicepresidente y el secretario de la Sociedade Galega de Xerontoloxía, César López y Javier Pérez, respectivamente.

Los doctores López y Pérez, que están al frente de dos residencias en la provincia de Pontevedra, subrayan que en estos centros no es infrecuente que los internos "busquen pareja" y tampoco es infrecuente encontrarse con que el personal que trabaja en estas instalaciones "no está preparado para abordar ciertas situaciones".

En opinión de ambos, la sexualidad "forma parte del envejecimiento", que no es una enfermedad. "La sexualidad, el comer o el gusto por la lectura siguen vivos con el paso de los años", recalcan los especialistas.

Reconocen, no obstante, que entre el colectivo de internos un porcentaje elevado tiene "baja la libido" debido, sobre todo, a los efectos secundarios de la medicación, ya que son frecuentes los tratamientos para la depresión o los trastornos de la conducta. "Aún así se besan por las esquinas y hay peleas por los donjuanes", aseveran.

Para quienes tienen problemas, queda la solución de la Viagra. Sin embargo, los doctores apuntan que en las residencias la gran mayoría de los ingresados son altamente dependientes con una media de edad de 87 años y, por tanto, educados "a la antigua usanza", por lo que acuden muy poco a este fármaco. También pesan las creencias religiosas y el sexo se ve limitado, con frecuencia, sino no hay un compromiso con la Iglesia de por medio entre quienes viven el romance en su ocaso vital.


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