EL PAIS › DESUNION CIVIL > FUERA DE AGENDA Y DESDE CHINA, LA PRESIDENTA FIJO SU POSICION

“Como en la Inquisición”
“Quiero que se sepa de qué lado estuve”, señaló Cristina Fernández de Kirchner cuando se le pidió su opinión sobre el matrimonio igualitario. Afirmó que en unos años va a parecer “una discusión anacrónica”.

Por Fernando Cibeira
Desde Beijing

Fue la única pregunta que se salió de lo específico de la visita a China y de los vericuetos de la relación comercial, pero a la presidenta Cristina Kirchner no le molestó para nada. Incluso dio la sensación de que estaba esperando una oportunidad para hablar sobre el tema porque nunca lo había hecho tan en extenso y con tanto énfasis. La Presidenta consideró que el tono de las críticas que viene recibiendo el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo es “preocupante”. “Expresiones como ‘guerra de Dios’ o ‘proyecto del demonio’ remiten a tiempos de la Inquisición, sobre todo viniendo de aquellos que deberían instar a la paz, a la tolerancia, a la diversidad y al diálogo, o por lo menos eso es lo que siempre dijeron en los documentos”, sostuvo, en obvia referencia a la conferencia de obispos que encabeza Jorge Bergoglio.

Dijo que el discurso de oposición al proyecto aprobado por Diputados era “agresivo” y “descalificatorio”. La Presidenta comparó incluso lo que sucede ahora con los gays con lo que pasaba con los esclavos en la Antigüedad, con los negros en Estados Unidos o con los judíos en la Alemania nazi. “En algunos años va a ser vista como una discusión anacrónica porque lo que la ley de matrimonio igualitario hace no es obligar a la gente a que se case con personas del mismo sexo, sino simplemente da cuenta de una realidad que es preexistente”, explicó.

“Es justo reconocerles ese derecho a las minorías y una distorsión terrible de la democracia sería que las mayorías, en ejercicio de esas mayorías, les negaran derecho a las minorías”, acotó. Por eso criticó la idea que surgió en algún momento sobre exigir la convocatoria a un plebiscito para resolver la cuestión.

La Presidenta insistió en que más allá de las diferencias que pudiera haber en torno de la iniciativa, lo que le preocupaba era el tono. “¡Escuché hablar de la guerra de Dios! Parece el tiempo de las Cruzadas, me imagino a Rolando yendo a conquistar el Santo Sepulcro. Esto no es bueno porque nos plantea como sociedad un lugar en el que nadie quiere estar”, remató. Cristina Kirchner sostuvo que el despacho que votó el Senado “viola la Constitución” porque ignoró la media sanción que había dado la Cámara de Diputados. “Lo que tiene que hacer el Senado es revisar lo que vino en la forma que quiera y que luego vuelva a la cámara de origen”, avisó. Dijo que no había podido con su alma de legisladora y había leído el despacho “inconstitucional” y que “nunca había visto una cosa igual”. “Se plantea la objeción de conciencia, que un funcionario te puede dejar de atender un trámite por esta cuestión. O sea, te dejarían de atender porque sos gay o lesbiana. No quiero vivir en una sociedad en la que un funcionario decide si me atiende o no por mi elección sexual”, siguió.

Llegó a recordar cuando fue de visita al campo de concentración que existe en las afueras de Munich, donde le explicaron que los homosexuales estuvieron entre los primeros prisioneros, junto a los comunistas y los gitanos. Por eso dijo que cuando dentro de unos años se recuerden las alternativas del debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, “quiero que se sepa de qué lado estuve”.



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