Irán inaugura la primera central nuclear: fue construida po
La planta está capacitada para alimentar a 750 mil hogares. Comenzará a funcionar el próximo sábado y fue supervisada por inspectores de un organismo de Naciones Unidas.
La primera planta atómica de Irán comenzará a funcionar el 21 de agosto, a pesar de las sanciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas impuestas a Teherán. La central nuclear de Bushelhr fue construida por Rusia, que suministrará el combustible atómico necesario para su funcionamiento.
El vicepresidente de Irán y jefe de la autoridad nuclear, Ali-Akbar Salehi, confirmó la información difundida por la agencia nuclear rusa Rosatom y aseguró que en la inauguración de la próxima semana también habrá inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Salehi explicó que, como el combustible para la planta fue sellado por el organismo nuclear de la ONU, los inspectores del OIEA deben ir personalmente a Bushehr para quitar el sello de seguridad.
Según el funcionario, harán falta más de seis meses para que la planta alcance su máxima potencia. La instalación podrá comenzar a operar a partir de septiembre con una capacidad de 1000 megavatios, una cantidad capaz de dar energía a unos 750 mil hogares.
Aunque Rusia finalmente aprobó sanciones contra Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, la cúpula del gobierno de Moscú condenó la aplicación adicional de medidas más duras por parte de la Unión Europea y los Estados Unidos, y admite que el gobierno iraní haga uso de su derecho a emplear energía nuclear con fines civiles.
La instalación nuclear en el Golfo Pérsico comenzó a construirse en los años ’70 por el grupo Kraftwerk Union AG (actual Siemens).
El semanario alemán Der Spiegel publicó recientemente que las autoridades de aduanas alemanas en Frankurt impidieron que Siemens exportara equipamiento para la planta.
El embajador iraní en Brasilia, Mohsen Shaterzadeh, anunció ayer que el gobierno de su país quiere que Brasil y Turquía medien en las negociaciones con el llamado Grupo de Viena (los Estados Unidos, Francia y Rusia) sobre su programa nuclear. “Turquía y Brasil deben formar parte en todas las negociaciones futuras”, abundó el diplomático.
A mediados de mayo, Brasil y Turquía habían realizado una cumbre tripartita con el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. El resultado del encuentro fue una declaración en la que el gobierno de Teherán expresaba su disposición de almacenar 1,2 tonelada de uranio en Turquía.
Según Shaterzadeh, el documento de la cumbre –la Declaración de Teherán-, en el que el gobierno asume el compromiso de no utilizar el uranio enriquecido para fines bélicos, será “la base de las negociaciones” con el Grupo de Viena, que se reanudarán dentro de dos semanas.
Las primeras reacciones al anuncio vinieron desde los Estados Unidos. Para el portavoz del gobierno del presidente Barack Obama, Robert Gibbs, la inauguración demuestra “una vez más la falta de sinceridad” de Teherán sobre su programa nuclear.
Según Gibbs, el país “no tiene necesidad de disponer de capacidad propia para el enriquecimiento de combustible si sus intenciones son para el desarrollo de un programa nuclear pacífico”.
Por su parte, el político reformista y ex candidato presidencial Mehdi Karrubi explicó las consecuencias internas de las sanciones. Para el opositor, estas medidas contra él “no hicieron más que fortalecer” al régimen de Ahmadineyad.
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