“Decían que estábamos aislados, da para reírse”

"Decían que estábamos aislados, da para reírse"

La Presidenta estará al frente de ese grupo de 132 países en vías de desarrollo durante 2011. Anticipó que desde allí insistirá en la necesidad de establecer un nuevo orden internacional. También se reunió con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.


Por Fernando Cibeira

Desde Nueva York

La presidenta Cristina Kirchner recibió “con gran orgullo y responsabilidad” la designación por aclamación de Argentina para presidir durante 2011 el G-77 más China, el mayor agrupamiento de los países en vías de desarrollo dentro de las Naciones Unidas. En un mensaje disruptivo con la habitual monotonía de esos ámbitos diplomáticos, la Presidenta planteó una agenda de temas que incluyeron la modificación de los organismos multilaterales de crédito, del Consejo de Seguridad de la ONU, de las calificadoras de riesgo, planteos por términos de intercambio comercial más justo y políticas de sostenimiento del empleo. “Esta nueva fotografía del mundo tiene que tener su lugar en los espacios de representación y decisión”, planteó. En el Gobierno celebraban el escenario internacional del año próximo, a la sazón un año electoral. Néstor Kirchner como secretario ejecutivo de la Unasur –que agrupa a los países de la región–, Argentina al frente del G-77 más China –que aglutina a 132 países en desarrollo–, y la participación de la Presidenta en las cumbres del G-20 –los países más desarrollados–, enumeraban, para dar cuenta del protagonismo que se viene.

Cristina Kirchner modificó las fechas de su viaje a Nueva York para estar presente en la sesión de ayer en las Naciones Unidas. La presidencia del G- 77 más China cambia anualmente y rota entre las tres regiones en la que se dividen los países miembros. Este año le tocaba a la región América latina y el Caribe, que eligió a la Argentina para que la represente. La visión de la Cancillería es que la decisión se consiguió gracias a las posiciones que ha venido manteniendo Argentina en este tiempo en los foros internacionales, muchas de ellas rescatadas por la Presidenta en su discurso de ayer.

“La frutilla del postre”, había anticipado Cristina Kirchner que sería lo de ayer. Luego de casi una semana en Nueva York donde participó de la Asamblea General de las Naciones Unidas, mantuvo encuentros con empresarios y twitteó de lo lindo, planteando su posición sobre cosas que ocurrían en Buenos Aires, como la eliminación de las facultades delegadas o la resolución judicial planteando una medida cautelar sobre el fin de la licencia de Fibertel.

Grupo

La Presidenta llegó temprano al edificio de las Naciones Unidas, donde la esperaba el secretario general, Ban Ki-moon, para mantener una reunión bilateral. “Conversamos sobre la importancia del multilateralismo”, comentaría luego el coreano. De allí pasaron a un salón lateral donde se realizaría la sesión. Los encuentros fueron en el edificio más viejo de las Naciones Unidas, salones de paredes blancas que no tienen el fondo dorado característico del recinto de sesiones donde se hace la Asamblea General. Los participantes eran principalmente los embajadores de cada país ante las Naciones Unidas, aunque había también algunos cancilleres que prolongaron su estadía en Nueva York. Uno de ellos fue el uruguayo Luis Almagro, quien, como ya había hecho durante la Asamblea, siguió con atención todo el discurso de la Presidenta. Del lado argentino, participó toda la comitiva, con el secretario de la Unasur, Néstor Kirchner, a la cabeza.

La sesión la presidió el canciller de Yemen, Abubakr Al-Qirbi, país que hasta fin de año mantiene la conducción del bloque. En un discurso leído, Al-Qirbi hizo una apabullante enumeración de cumbres pasadas y por venir en las que se trataron y tratarán los temas que suelen ser la preocupación del grupo. El G-77 nació en 1964 con la intención de que sus miembros coincidieran en sus posturas internacionales sobre campos como comercio, alimentación, energía, finanzas y demás. Pero desde entonces no ha parado de incrementarse tanto el número de sus miembros como el de su radio de acción. Ni qué decir de sus integrantes, entre los que se cuentan potencias emergentes como China, India, Brasil o Sudáfrica.

Al-Qirbi habló de pobreza, cambio climático, diversidad biológica, desarrollo sustentable, la cooperación Sur-Sur y los derechos de la mujer. Advirtió que se debía elegir a quien se haría cargo de la conducción del grupo el año que viene y preguntó al bloque latinoamericano si tenía alguna propuesta. Toda una formalidad, dado que Cristina Kirchner estaba a su lado y la bandera argentina detrás. Luego de algún titubeo alzó la mano la representante de Perú, que informó que se había acordado que fuera Argentina la elegida, y que tenían el orgullo de que la Presidenta estuviera presente en la sesión.


Kirchner



Los aplausos sellaron la designación de Argentina por aclamación, paso que se cumplirá formalmente a principios de 2011 en fecha aún a determinar. Quien asumirá la representación será el embajador ante la ONU, Jorge Argüello, que pasará a ocupar una oficina vecina a la de Ban Ki-moon y tendrá un equipo especial de colaboradores para trabajar en las cuestiones del G-77.

Discurso

Lo de Cristina Kirchner en ese ámbito fue como un torbellino. Luego ella se disculparía por lo que consideró una exposición desordenada. “He hablado más con el corazón, con lo que pienso, con mis convicciones y con lo que me ha tocado vivir en estos años”, explicaría.

Arrancó con la crisis internacional, con palos a los países desarrollados. “Quienes habíamos sostenido y seguimos sosteniendo en gran medida la recuperación que se ha evidenciado luego del desastre de fines del 2008, nos trasladaron desde los centros de los países desarrollados la crisis precisamente a nuestros países”, dijo. Planteó la necesidad de reformas. “Cuando hablamos de la necesidad de una nueva arquitectura financiera internacional, de un sistema global de contralor para los movimientos de los fondos de inversión y en especial los denominados fondos buitres, la necesidad de reformular las calificadoras de riesgo que, precisamente, han sido ellas las que han inducido a tomar erróneas decisiones en materia de inversión y provocaron, a partir de maniobras muchas veces rozando zonas que podríamos denominar de delitos económicos, una crisis sin precedentes”, relató.

Comparó con “una fotografía vieja” el sistema de decisiones que permanece a nivel mundial. “El nuevo escenario internacional está protagonizado por países del G-77 más China. Sin embargo, en los sistemas de decisión institucionales, multilaterales, llámese Naciones Unidas, llámese Consejo de Seguridad, llámese Fondo Monetario Internacional, llámese Organización Mundial del Comercio, nuestros países no tienen representación acorde con su nivel y con su magnitud, en la adopción de decisiones”, planteó, ya en defensa de los derechos del grupo. Antes del cierre, sostendría que es “apasionante” el debate en el que se encontraba el mundo. “Nunca en tan poco tiempo el mundo ha cambiado tanto, antes se necesitaban siglos para ver esos cambios”, analizó.

Ya de regreso, la comitiva fue a almorzar a Bice, reducto K por excelencia en Nueva York. En el trayecto, la Presidenta analizó la designación que creía que ponía a Argentina en un lugar expectante y que el desafío era promover una agenda de cinco o seis temas que pudieran cumplirse, algo nada sencillo dado que se trata de países con expectativas muy diferentes. “Lo importante es que Argentina se ganó un lugar: en la Unasur, en el G- 20, en el G-77. Pensar que decían que estábamos aislados, da para reírse”, dijo antes de ingresar al restaurante. El Tango 01 con la Presidenta y Néstor Kirchner salió anoche desde Nueva York y está previsto que aterricen en Buenos Aires alrededor de las 10.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-154024-2010-09-29.html