Misterios médicos: Sally Massagee.

Sally Massagee es una mujer estadounidense que a mitad de sus 40 empezó de repente a desarrollar musculatura en espalda y hombros a pesar de no practicar ningún ejercicio intenso. Esta fue la respuesta que le dió el médico cuando Sally acudió a preguntarle si eso era normal: “¡ya me gustaría a mi estar cerca de los 50 y tener esa forma física sin ningún esfuerzo!”.

Pero en el año 2007, un endocrinólogo de la Universidad de Duke le realiza un scanner cerebral como parte de las pruebas para intentar entender el origen de este extrañísimo y cada vez más molesto crecimiento muscular, y descubre que incluso los músculos internos del globo ocular son 3 veces mayores de lo normal.

Sally había confesado en agosto del 2010: “han sido unos años horribles. Estaba cada vez más incapacitada, nadie tenía ni idea de qué me ocurría, y llegué a pensar seriamente que iba a morir. El Programa de Enfermedades No Diagnosticadas de los Institutos Nacionales Salud de EEUU (NIH) salvó mi vida”.


Misterios médicos: Sally Massagee.

Sally en los inicios de su enfermedad.


El Dr. William Gahl, del Centro Clínico del campus central del NIH en Bethesda, Maryland explica: “Encajaba perfectamente como candidata en nuestro programa. Sally Massagee es una consultora y madre de 5 hijos que llevaba una vida absolutamente normal en su pueblo de North Carolina hasta que su musculatura empezó a crecer, hacerse mucho más firme, y causarle intensos dolores. Varios doctores de diferentes disciplinas habían ya realizado todo tipo de pruebas y buscando el origen de su problema, pero nadie tenía ni idea de qué ocurría en su cuerpo. Vimos que era un caso único, y por eso la aceptamos”. Sally fue uno de los primeros pacientes que ingresó en el programa de enfermedades no diagnosticadas del NIH, nacido en 2008 como proyecto piloto de la Oficina de enfermedades Raras, y que ya se encuentra en pleno funcionamiento habiendo investigado alrededor de 200 casos que desafiaban todo lo recogido hasta el momento en la literatura médica.

ally Massagee recuerda que una de las primeras personas en mostrar cierta preocupación fue un masajista al que acudió en 2003 para desentumecer sus músculos ante las primeras molestias: “me dijo que mis músculos eran como cemento; exageradamente duros y tensos”. En esos momentos Sally todavía no sentía preocupación alguna. Intentaba mantenerse en forma jugando a tenis y corriendo regularmente, y si bien era extraño que tan ligera actividad provocara ese crecimiento muscular, un par de doctores y le habían dicho que no se preocupara, que “así era su cuerpo”. Pero poco a poco la situación fue empeorando; los músculos de su espalda y hombros estaban tan tensos que casi no podía girar la cabeza, necesitaba realizar sesiones de estiramientos constantemente, y notaba intensos dolores cada vez que intentaba correr un poco. A pesar de que decidió abandonar sus actividades deportivas, su musculatura continuaba haciéndose más firme y varios amigos le preguntaron si se entrenaba para campeonatos de culturismo. Todo lo contrario: Sally en realidad no tenía más fuerza, y actividades cuotidianas como caminar media distancia o sacarse un jersey ajustado la dejaban sin aliento convirtiéndose en un suplicio. Sin embargo, reconoce que “el progreso fue tan lento que a pesar de los dolores, el aumento progresivo de peso, y sentirme cada vez más incapacitada, me costó decidirme a buscar ayuda”.

Corría ya el año 2007, y los médicos empezaron a tomarse en serio el caso de Sally. Su médico de cabecera realizó diferentes análisis sanguíneos, incluidos los niveles de la hormona de crecimiento, pero todo era absolutamente normal. Excepto que sus músculos continuaban duros como rocas sin ella haber estado practicando ejercicio durante años. Desconcertado, decidió enviar a Sally a un endocrinólogo de la Universidad de Duke. Allí le realizaron más pruebas, biopsias musculares, e incluso un escáner de su cerebro para detectar alguna anomalía. Lo único raro que observaron fue que los músculos encargados del movimiento del globo ocular eran 3 veces mayores de lo normal. A esas alturas, quedaba claro que algo realmente muy insólito ocurría en el cuerpo de Sally. Y empezó uno de los peores momentos de su vida. “Muy poco a poco, pero la situación se agravaba. Incluso mi lengua estaba más desarrollada y tenía problemas al tragar. Empecé a temer por mi vida. Fueron unos meses horribles. El miedo es lo peor”, recuerda Sally con tono afligido.


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Salvando a Sally.


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En febrero del 2009 Sally Massagee fue aceptada en el programa de enfermedades no diagnosticadas del NIH. En esos momentos no podía caminar ni cinco minutos sin sentirse agotada, sufría apneas, y los dolores estaban en su punto de máxima intensidad. Pero viajar al centro clínico del NIH en Bethesda significó un brote de esperanza. “Fueron muy honestos, y desde el principio me dijeron que iban a investigar para comprender mi caso, sin prometerme una cura. Pero yo me sentía optimista”. Tenía razones para serlo. Tras realizar gran número de pruebas, una nueva biopsia muscular, y una primera hipótesis fallida sobre un gen que regula la expresión de un factor de crecimiento muscular llamado miostatina, Sally obtuvo un rápido diagnóstico: estaba sufriendo una variedad muy extraña de una enfermedad llamada amiloidosis de cadena ligera, caracterizada por la acumulación de fibras amieloides en órganos internos como los riñones o el corazón. “Evidentemente hay muchos otros centros de investigación analizando casos extraños”, reconoce el Dr. William Gahl, “pero nosotros podemos trabajar más rápido porque no necesitamos pedir permisos a aseguradoras y tenemos a nuestra disposición directa todos los equipos y excelentes profesionales de los Institutos Nacionales de la Salud. Por eso diagnosticamos la enfermedad de Sally en sólo dos meses”.

Nadie entiende todavía por qué en el caso nunca antes reportado de Sally las fibras amieloides se acumulaban primero en los vasos sanguíneos musculares en lugar de los órganos internos, pero los médicos sí conocían la causa de la amiloidosis y un tratamiento para casos graves: La médula ósea de Sally Massagee estaba generando una cantidad inusual de células inmunológicas productoras de unas proteínas llamadas inmunoglobulinas, cuyo exceso se depositaba en sus vasos sanguíneos musculares provocando un crecimiento desmesurado del tejido muscular. Era Abril del 2009, y un mes después Sally fue enviada a un especialista en amiloidosis de la Clínica Mayo en Minnesota para realizarle primero una quimioterapia que eliminara las células defectuosas, y a continuación un transplante de células madre que restaurara la normalidad en su cuerpo.

El procedimiento fue un éxito, la médula ósea de Sally empezó poco a poco a generar células sanas, y al cabo de unos meses empezó a notar una lenta pero progresiva mejoría. A mediados de Agosto del 2010 y al poco de haber cumplido 55 años Sally Massagee expresa entusiasmada por teléfono: “Ahora me siento prácticamente recuperada. Puedo trabajar y hacer vida normal de nuevo. Mis músculos vuelven a ser normales y ya no me duelen. Es como si hubiera vuelto a vivir”.


Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/2010/9/15/enfermedades-diagnosticadas-extrano-caso-sally


link: http://www.youtube.com/watch?v=3VzY-zn9F9I&feature=related


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Saludos!!!

6 comentarios - Misterios médicos: Sally Massagee.

@hellfuryfire666
Debio ser un Dolor de guevas. parece de esas mujeres de fisiculturismo. Pobre.
Ojala se recupere pronto.
@Pipohipo
hellfuryfire666 dijo:Debio ser un Dolor de guevas. parece de esas mujeres de fisiculturismo. Pobre.
Ojala se recupere pronto.


se esta recuperando... no leiste el post? tadinguero -.-
@Super_agua
Jaja, posta parece una fisicoculturista (O como se diga..)

Buen post