Abuela acusa a nieto de haberla violado

Abuela acusa a nieto

de haberla violado


abuela

Los hechos ocurrieron en el apartamento que la abuela y su nieto compartían en el edificio 25 del residencial Virgilio Dávila de Bayamón.




Cuatro horas de tortura y terror vivió una sexagenaria, quien fue atada de pies y manos a la cama, amordazada y golpeada con puños y patadas, antes de ser violada por su nieto de catorce años en el apartamento que compartían en el edificio 25 del residencial Virgilio Dávila de Bayamón.

El adolescente se entregó a las autoridades catorce horas más tarde del incidente, acompañado de un familiar que cree en su inocencia y quien exigió a las autoridades que lleve a cabo una investigación a fondo tras argumentar que la abuela es una paciente mental.

La vecina del apartamento del frente de la mujer de 64 años socorrió a la sexagenaria. Ésta contó a Primera Hora que pasadas las 2:00 de la madrugada, cuando dormía, escuchó gritos de alguien llamando a su hijo mientras golpeaban con fuerza la puerta de entrada.

Cuando abrió la puerta, encontró a la mujer desnuda, con la boca tapada con cinta adhesiva y las manos atadas también.

“Las manos las tenía hinchadas y moradas; se soltó las piernas y salió”, declaró la mujer, que no quiso identificarse.

Según le narró la víctima, desde las 10:00 de la noche su nieto la ató de pies y manos a la cama y le colocó cinta adhesiva para que no gritara. Agregó que el muchacho cerró las ventanas para que nadie se percatara de lo que estaba sucediendo.

Contó que su vecina había sido golpeada en el rostro y cuando le quitó la cinta adhesiva observó que tenía sangre y el labio partido.

“Ahora supe que hubo una violación; no sé, a mí no me dijo nada. Me dijo que hasta se evacuó en la cama del miedo. La ayudé a bañarse y le di una bata mía en lo que llegaba la ambulancia”, narró asustada la vecina, quien se comunicó con una hermana de la víctima.

La abuela materna del supuesto violador no quería que la vecina le revelara lo ocurrido a su hermana, quien la asistió luego en el hospital.

“Me dijo: 'Dios mío, no le digas nada, yo lo quiero mucho', y yo le contesté: 'Porque lo quieres tanto está como está; la próxima vez te va a apuñalar'”, manifestó la vecina a Primera Hora.

De acuerdo con versiones de otros vecinos, el jovencito regresó al apartamento y a eso de las 5:00 a.m. se le vio saliendo con unas bolsas que parecían contener ropa, acompañado por otro joven.
Clama por su inocencia

La mujer que llevó al adolescente a la Oficina del Procurador de Menores de Bayamón, donde fue atendida por la procuradora María D. Díaz Pagán, dijo a este diario que el adolescente estuvo deambulando por los pasados tres días y cuando regresó al hogar de la abuela la encontró en esas condiciones; supuestamente sintió miedo y huyó del lugar.

“Él alega que no lo hizo. Espero que las autoridades hayan tomado las medidas para investigar esto. No es justo que hayan sacado algo así tan grande como lo que sucedió”, dijo convencida la mujer, que no se identificó ni informó sobre su relación con el alegado victimario.

Según dijo, el menor, de quien dijo que padece de hiperactividad y déficit de atención, así como problemas de audición y habla, se acercó a ella porque quería aclarar la situación.

“Él quería arreglar la situación. Él alegó que no lo hizo y quería demostrar que no lo hizo”, sostuvo.

Agregó que el menor se pasaba mudándose de casa de sus familiares, ya que era rechazado, y que los tratamientos a los que era sometido no eran constantes debido al cambio de hogar.

“Imagínese, un muchacho que tiene familia y que lo tienen de hogar en hogar, ¿cómo se sentiría? Es horrible. Agresivo por nada, pues no”, respondió cuando se le preguntó si el jovencito era agresivo con la abuela como alegaron los vecinos.

En tono de molestia, insistió en que no cree en la versión ofrecida por la abuela porque es una paciente mental.

“Yo conozco a la abuela. Primero creo en él que creer en la abuela. Espero en Dios que todo se aclare. Yo no voy a creer en una paciente mental”, reiteró.
Otros opinan distinto

Otra de las vecinas entrevistadas en el residencial manifestó desde el anominato que el jovencito, quien es desertor escolar, fumaba marihuana, se tornaba violento y maltrataba a su abuela.

Dijo que su madre es una adicta a drogas que está embarazada, que su padre vive en Estados Unidos y que la abuela paterna lo había echado de su hogar.

“Él se fuma algo y se pone medio loco; lo abandonó su madre, que es adicta a drogas y está embarazada. La abuela (paterna) no lo quería y lo botó a la calle”, declaró otra residente.

Para los vecinos del residencial, a pesar de que conocían del maltrato a la mujer, el hecho de que violara a su abuela fue un golpe fuerte, porque jamás pensaron que el adolescente fuera capaz de hacer algo así.

“Le daba, le hablaba malo, y le decía un montón de cosas, pero violarla, no”, respondió otra vecina.


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