Máximo, el hijo de los $ 55 millones

A los 33 años, es el líder del grupo La Cámpora y hoy está más cerca que nadie del poder

Mariela Arias
Corresponsal en Santa Cruz


máximo, el hijo de los 55 millones

RIO GALLEGOS.- Tiene 33 años; dirige dos empresas; administra una fortuna de más de 55 millones de pesos y cuenta con el inédito récord de ser hijo de dos presidentes. No terminó ninguna carrera universitaria; le gustan Los Piojos; es fanático de Racing; está en pareja con la hija de un ex gobernador y vive en la misma casa en la que nació, en 1977. Máximo Carlos Kirchner, de carácter retraído y cultor del perfil bajo, tuvo durante la última semana la mayor exposición mediática de su vida.

Su futuro económico se adivina con mayor facilidad que su futuro político. Desde la repentina muerte de Néstor Kirchner, las definiciones políticas parecen haberse acelerado. Sin embargo, lejos de las expectativas que crecen en torno de él, Máximo no dio a sus cercanos señales que indiquen que se fuera a poner al frente del proyecto político. En reuniones con la cúpula de La Cámpora, en la que estuvieron, entre otros, el diputado Juan Cabandié, Máximo les dijo que su futuro seguirá en Santa Cruz. Fuentes de la Casa Rosada no le atribuyen un lugar en la primera línea de la gestión y relativizan su protagonismo político. Sí destacan el peso que tendrá en la contención de su madre.

"Va a ser un personaje influyente en algunas decisiones de este tiempo", confió un hombre que supo integrar el entorno de los Kirchner hace una década. La misma fuente aseguró sobre Máximo: "Les decía a sus padres los que ninguno del círculo más íntimo de los Kirchner se atrevía a decir; sin embargo, no parece que tenga la talla del padre".

"De Máximo no hablo. Si él no habla, no voy a hablar yo", se excusó ante LA NACION el concejal Mauricio Gómez Bull, de 37 años, primer concejal de La Cámpora en todo el país. "Es el cuadro más importante que tenemos", dijo, para definirlo, Gómez Bull, que integró la escolta del cortejo fúnebre de Kirchner.

Para algunos, su perfil político está inflado por los medios y las circunstancias. "Es muy buen pibe; lo quieren mostrar como el consejero de los viejos. Cuando éramos pibes, era uno más y muy parecido a «Lupín»", cuenta hoy un compañero del secundario en la escuela Guatemala.

Máximo Kirchner convivió siempre con el peso del apellido. "Lo conocí como hijo del intendente y después como hijo del gobernador; era un pibe sencillo, común, nunca hizo pesar o valer su apellido", lo definió ante LA NACION el profesor Hugo Espósito, que dirigió el equipo de handball, en el que el hijo de la Presidenta jugaba al arco.

El quería ser periodista deportivo, pero su madre, Cristina Kirchner consideraba que eso no era una carrera. Por mandato familiar, intentó durante un par de años con la abogacía en universidades privadas de Buenos Aires, pero nunca logró pasar de primer año.

Vivía en Buenos Aires y Kirchner era presidente cuando Máximo no dudó en abandonar a sus custodios con el auto roto y seguir con sus amigos en busca de un poco de diversión fuera de las miradas vigilantes. Su custodia llegó a fastidiarlo.

El mundo comercial

La actividad comercial de Máximo Kirchner se encaminó a partir de 2005, cuando integró la SA Negocios Inmobiliarios, con Osvaldo Sanfelice, empresario inmobiliario de la ciudad, y María José Fernández Clark, esposa del ex gobernador Carlos Sancho, que renunció en 2007 en medio de una fuerte crisis social.

Desde el local de Sanfelice, Sancho y Asociados, se administran las propiedades de los Kirchner. Según la última declaración jurada del ex presidente, la casona donde funciona la inmobiliaria de Sanfelicce y Sancho es propiedad de los Kirchner.

Sanfelicce era uno de los socios de Kirchner en Hotesur SA, dueña del hotel Alto Calafate. Máximo heredó sus asesores comerciales, a Sanfelicce se suman el contador Víctor Alejandro Manzanares y el empresario Lázaro Báez, quien tiene socios en común con las empresas de Kirchner.

En 2006, fue nombrarlo presidente de Los Sauces SA, para administrar el coqueto hotel boutique de El Calafate. Con la SA El Chapel corrieron menos suerte, fue fundada en 2008 y disuelta en 2010, después que la Oficina Anticorrupción sugiriera la disolución de la empresa. Máximo lo hizo.

Localmente, el kirchnerismo vive horas de orfandad. Peralta, quien defiende su reelección, afirmó que Máximo podría tener en el futuro un lugar importante en la política. El concejal Antonio Aguila, un peronista disidente que se alineó al intendente radical Héctor Roquel y tiene trato con Máximo Kirchner, ve con buenos ojos un posible desembarco en la política local. "Tiene formación, puede aportar y sería bienvenido, por más que no compartamos ideología. Hace falta una generación nueva que asuma compromisos", afirmó ayer.

La moneda está en el aire para Máximo Kirchner. Quizá, como dijo un joven consultado para esta nota: "Es como Migue García: puede ser buen músico, pero siempre será el hijo de Charly".


FUENTE: lanacion.com.ar