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Bloringa! Mi bloringa!


    Confirmado por Summers: The Police viene a Argentina    
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Son las 5.30 de la mañana en Buenos Aires; las 9.30 en Londres. El primer servicio diario de subtes bosteza en la oscuridad porteña mientras allá, la Abadía de Westminster abrirá recién dentro de una hora. En la habitación 311 del Charlotte Street Hotel, sin embargo, un señor mayor traiciona los códigos vespertinos del rock y pop de todos los tiempos y se asegura que, del otro lado del teléfono, nadie vuelva a pegar un ojo: "The Police vuelve a tocar y claro que vamos a la Argentina. La gira nos va a llevar a Buenos Aires a fin de año. Daremos dos conciertos", dice Andy Summers, el veterano guitarrista de la banda inglesa The Police que se devoró a sí misma en 1984, cuando la devoción popular les hizo estallar la cabeza e hirió de muerte la convivencia entre su fundador –Stewart Copeland, en batería–, el músico con más experiencia de los tres –Summers, en guitarra– y la cara (bonita) del grupo –Gordon Matthew Sumner, Sting para los amigos y los no tanto–.

"No recuerdo que en algún momento nos sentáramos y nos dijéramos adiós. Sólo nos fuimos a casa y no volvimos", dice Summers.

La banda, que llegó a vender 50 millones de discos sobre los que –¿quién no?– coreamos Every breath you take,Don't stand so close to meyMessage in a bottle, empezará una gira el 28 de mayo en Vancouver, Canadá. A 30 años de su formación, darán 80 conciertos que facturarán unos 350 millones de dólares.



¿Se hace duro pensar que se van a tener que llevar bien al menos por un año?

Sí, pero al mismo tiempo todos tenemos el mismo interés.

Se dijo que ustedes estaban convencidos de que volver a reunirse sería una locura. ¿Qué los hizo cambiar de idea?

Sting dijo eso. Yo nunca lo dije ni lo diría. Hace cinco, seis años hubo un amague de volver a reunirnos cuando varias bandas lo hicieron, aun algunas que no debieran haberlo hecho, pero pasó de largo. Yo estaba seguro de que iba a suceder. Es muy excitante porque vendimos todas las entradas de los shows inmediatamente. Tuve en mi mente un segundo de paranoia, de preguntarme si en realidad la gente iba a estar interesada en vernos. Pensé que tal vez éramos una ilusión para el público. Pero está todo vendido y es un gran éxito.

Las entradas para los recitales que darán en agosto en el Madison Square Garden de Nueva York se agotaron en cuatro minutos.

Alguna vez hablaste de The Police como una herida abierta. ¿Qué sentís ahora?

Creo que en cualquier banda que dura surge una dinámica. Uno está todo el tiempo dando y recibiendo y tratando de crear un equilibrio. Eso es muy agotador.

¿Cuándo fuiste más feliz con el grupo?

Creo que fue cuando empezamos a grabar el segundo disco (Regatta de Blanc, de 1979). El mundo nos prestaba atención y las cosas sucedían muy rápido. Fue un lindo período.

Los chicos habían empezado en 1977 editando Outlandos d' Amourcon un tema dedicado a una prostituta, Roxanne. En el '80 llegó el tercer álbum, Zenyatta Mondatta; un año después, Ghost in the Machine,ySynchronicity, en 1983.

Entre los argumentos que fueron ensayando para justificar la desolación que derramó el divorcio, los Police dijeron con cero rigor científico que las bandas se forman en un barrio o en un colegio y que ellos venían de lugares diferentes y con poco en común. "Stewart es hijo de diplomáticos; Andy, un cheto, y yo, un bruto de Wallsend. No teníamos nada en común –dijo Sting–. Nunca compusimos un tema juntos." ¿Y?

Durante los 23 años que estuvieron separados, Sting –hoy de 54 años– fue el que más se fue de boca: grabó discos y hasta se le dio por hacer alarde de las delicias del sexo tántrico que lo convertía, según él, en un infatigable amante capaz de hacer el amor ocho horas seguidas. Copeland, un año mayor, se dedicó en cambio a hacer bandas sonoras para películas como La ley de la calle, de Francis Ford Coppola, y Wall Street, de Oliver Stone, mientras Andy Summers, una década más grande que Sting, grababa doce discos experimentales y se paseaba por los festivales de jazz.

En los '80, cuando se separaron, ¿fue la ambición más fuerte que la amistad? Fue todo. ¿Cómo íbamos a quedar amigos después de habernos separado? Después de lo que habíamos pasado, de la bomba increíble que había explotado con la gente, seguimos teniendo un trato amigable. Tal vez en algún lugar de nuestra cabeza estaba la posibilidad de volver a tocar juntos.

Dijiste que tocar de nuevo es como volver a ponerse un viejo traje familiar.

Sí, es así en un punto. Ya sabemos cómo es estar juntos. En realidad es como si hubiéramos dejado de tocar cinco minutos y hubiéramos vuelto. Todo lo que hubo en el medio desapareció en un flash. Lo raro es la distorsión que provoca el tiempo. Para nosotros es como si hubiéramos dejado de tocar juntos ayer. Nos resulta muy familiar.

Pero también es posible que en cinco minutos juntos afloren las diferencias por las que se terminaron separando.

Eso siempre va a estar ahí porque es parte de la naturaleza de nuestra relación. Pero también tenemos mucha experiencia en eso y sabemos cómo manejarlo.



¿Hay tensión cuando ensayan juntos?

A veces sí, a veces no.

¿Es la oportunidad de saldar deudas?

¿Saldar deudas? ¿Qué deudas? ¿Vamos a hablar del libro o vamos a hablar de The Police? Porque yo quiero hablar del libro, no me interesa hablar de otra cosa.

Sería bueno poder hablar de todo.

Summers dio cita telefónica temprano para charlar sobre las fotos blanco y negro que sacó entre 1980 y 1983. I'll be watching you: Inside The Police , que se publica en estos días (aquí llegará en septiembre), reúne 600 de las 25.000 fotos que tomó en las giras. Hasta diseñó un sistema con el que disparaba la cámara desde el pedal de su guitarra, lo que le permitía sacarse fotos a sí mismo mientras tocaba.

¿Por qué tardó tanto en salir el libro?

No lo sé. Las saqué en los '80. Creo que en ese momento estaba muy próximo a las fotos. Pero después descubrí que había un registro detallado de las giras.

¿Por qué elegiste del '80 al '83?

Era lo que tenía. Probablemente empecé en el '79. Fue cuando The Police tuvo su gran momento.

¿Seguirás sacando fotos en esta gira?

Lo estoy pensando. Tal vez documente la gira fotográficamente.

¿Por qué en blanco y negro?

Cuando me inicié en la fotografía me encantaba el blanco y negro. Lo veo muy potente y con un gran poder emocional. Tal vez porque crecí con películas en blanco y negro. Fue una especie de eco de aquello.

¿Fue una catarsis?

Sí, no sé. Sentarme a armar el libro, a reunir las fotos, en Londres, fue más un divertimento. Fue divertido hablar de las fotos y reírme de ellas. No tiene que ver con mirar hacia atrás en mi vida. En realidad, creo que esas fotos tienen más valor ahora, veinte años después.

Hace unos meses publicaste tus memorias, 'One Train Later'. ¿Es acaso un modo de demostrar al mundo que tu vida no fue sólo The Police?

Bueno, pensé que tenía una buena historia para contar que le podía interesar a la gente. Para mí, estas cosas tienen que ver con un costado más creativo. Me encanta hacer fotos y también escribir.

¿Por qué dejaste de tocar después de la separación de The Police?

No sé. Debió haber sido una de esas raras reacciones psicológicas. Dejé de tocar, de hacer giras y de grabar. Estaba alejado de la guitarra. Fue la disolución y la ruptura después de esos años de éxito. Pero un día el interés me volvió y volví a tocar.

Una vez dijiste que la fama provoca cosas raras en la gente. ¿Qué te hizo a vos?

Cuando pasás por la experiencia, todo a tu alrededor se distorsiona y hay que aprender a estar todo el tiempo con los reflectores encima. Perdés de vista tus valores, tus relaciones, tus amistades... Hasta tratás a la gente de un modo que no deseás. Pero uno se recupera de eso. Uno ve gente que se convirtió en celebridad y actúa extraño pero después de un tiempo vuelve a ser la que era. De algún modo esa celebridad te da un poder con el que no siempre uno sabe qué hacer.

¿La fama afectó a los otros miembros de la banda de un modo diferente?

Sí, a cada uno de un modo distinto.

The Police vino aquí en 1981 y después volviste a tocar jazz en 1997. ¿Qué recuerdo tenés de Argentina?

Buenos Aires es una de mis ciudades favoritas. Es una ciudad internacional, la gente es genial. Es un placer para mí volver.

Summers hace chistes sobre la relación amor-odio que lo hermanó a The Police y hasta Copeland admitió que una vez le rompió una costilla a Sting en una pelea.

Bromeas con que es bueno que la gente piense que se odian porque de ese modo va a ir a los recitales a verlos.

Eso es lo que hace interesante al grupo. Hay una natural dinámica humana que se da cuando estamos juntos sobre el escenario y la gente quiere ver. No somos tres chicos melosos que se sonríen unos a otros. Eso sería aburrido.

"Estamos 25 años más sabios, tenemos que sonar mejor que hace 25 años", augura Sting.

¿Es la gira de despedida?

No. Nadie la llama así. Es una gira. Tal vez hagamos otra.



Fuente: Clarín http://www.clarin.com/diario/2007/04/22/sociedad/s-01402212.htm


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Información del post
1 0 Puntos 1 0 Favoritos 1 1779 visitas
Creado el: 22.04.2007 a las 23:45:28 hs.
Categoría: Noticias
Tags: recitales, The Police, copeland, Andy Summers, Sting
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Comentarios
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#1 - nick_cave | 23.04.2007 00:40:35 dijo:
llegò la policia, oh oh oh oh oh
#2 - mrgado | 23.04.2007 00:44:03 dijo:

#3 - gandalfoide | 23.04.2007 01:04:43 dijo:
nooo te lo puedo creer q viene the police...
sonara gay, pero yo lo veo a sting de cerca y le tiro los calzoncillos... es un grande gordon!

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