La situación general de la marcha del grupo de Daniel Vila y José Luis Manzano en Mendoza no es la mejor.




Hace un año el secretario general de la Gobernación de la administración de Celso Jaque, Alejandro Cazabán, los acusó de “extorsionadores” por usar los medios de comunicación con el fin de obtener beneficios en empresas de servicios que ellos mismos controlan, como Edemsa, la distribuidora eléctrica de la provincia, y la ex Obras Sanitarias Mendoza, en donde tenían participación con profundos intereses en el agua para abastecer sus emprendimientos inmobiliarios en el piedemonte mendocino.

La historia comenzó hace muchos años, cuando en plena fiebre privatizadora de los servicios públicos, el grupo que controlan Vila y Manzano amplió su espectro de negocios. Los hechos luego ratificaron que algunos terminaron de la peor manera para el grueso de los mendocinos. Y el Estado provincial debió pagar aquel jubileo con el dinero de todos.

PARA MUESTRA, UN BOTON

La reestatización, previa intervención de Obras Sanitarias S.A. -la mayor empresa distribuidora de agua potable y saneamiento cloacal de Mendoza-, dejó al descubierto años de desmanejos y desinversión por parte de los privados que obligaron al actual gobierno de Celso Jaque a salir al rescate de la compañía, en la que Vila y otros socios locales tenían acciones, ante el inminente peligro de que los mendocinos se quedaran sin agua en miles de hogares.

Pero mientras el fantasma de la falta de agua seguía acechando, con un pésimo servicio recuperado por el Estado y un invierno con pocas nevadas, en las últimas semanas una información generó la ira de los mendocinos.

AGUAS PUBLICAS PARA POCOS

Un ámbito emblemático para Daniel Vila es la estancia San Isidro. Con una extensión de casi ocho hectáreas en la precordillera, el lugar es un oasis exótico que contrasta con la geografía y vegetación propia del piedemonte. Una investigación de un diario digital de la provincia, el portal MDZ, reveló que la fastuosa estancia estaba siendo irrigada a través de una cascada de dominio público que el empresario entubó y desvió de su curso natural. Así dejó sin agua a varios puesteros que cuando se los consulta por la situación aseguran que poco pudieron hacer contra quien llaman “El Diablo” Vila. Mientras muchos padecían la sed, el vital elemento regaba grandes extensiones de verdes jardines que rodean el casco de la estancia y miles de litros se acumulan en maravillosas fuentes.

Daniel Vila fue acusado ante el Departamento General de Irrigación y se abrió un expediente para estudiar a fondo la usurpación. Desde el año 2002, fecha de la denuncia, llamativamente nadie se ha expedido sobre la acusación. En la dependencia que funciona como policía del agua de Mendoza, es un secreto a voces que los vínculos de Vila y Manzano provienen desde que el ex procurador general de la Nación y padrino de uno de los hijos de Daniel, Nicolás Becerra, ocupara el sillón de Irrigación.

En los últimos meses, inspectores de Irrigación intentaron infructuosamente ingresar a la estancia pero la guardia apostada en el ingreso les prohibió el paso. En el caso tomó intervención la Fiscalía de Estado de Mendoza, que abrió un expediente y como primera medida solicitó los informes a los organismos competentes.


http://www.cronica.com.ar/diario/2010/12/20/48322-manzano-y-vila-acusados-de-extorsion.html