(cualquier similitud con la Argentina es cuestion de regionalismo)

¿Para qué sirve la democracia?

Escribe: Hernán Hurtado Trujillo | Sociedad - 19 dic 2010

Los cadáveres se levantan de sus nichos políticos y se maquillan para estar vivos, los cerdos avezados de la derecha se disfrazan de pobres con ponchos, polleras y chullos, se ponen sus vestidos nuevos, los inexpertos cerdillos con ideas de cementerio, y los cerditos torcidos de la izquierda, hablan, cantan y bailan en quechua; se centran los descentrados cerditos del centro derecha y centro izquierda, se enmascaran los cerditos incoloros y de todos los colores, para asistir al gran fiestón electoral y disputarse a la bella Democracia.

Lo más sorprendente de la fiesta, es la proliferación de cerditos que no apuestan por ningún partido, entonces ¿qué les une a estos cerditos puros llamados independientes? ¿Independientes de qué? Si todas las hordas de estos cerditos se unieran por tener en común lo “independiente” formarían la pocilga mayoritaria del Perú, pero lamentablemente son muy independientes respecto de otros independientes; sin embargo, les encanta comer del puchero de la derecha o de la izquierda, no importando la ideología que comen, lo importante es meter el hocico a como dé lugar al puchero estatal; son como los curas que rezan por los pobres con la mano derecha, y con la izquierda se tiran la limosna. No tienen compromiso con ningún partido, “su único partido es el pueblo”; estos cerdo-apolíticos son la calamidad de las ideas políticas, porque no plantean ninguna idea, ni luchan por un ideal de interés nacional ni regional, no discuten ideas políticas, discuten temperamentos, actitudes, sonrisas, miradas o carisma de sus líderes abominables.

En la orgía y el orgasmo electoral, los cerdos de distintas pocilgas se disputan entre gruñidos y mordiscos el puchero estatal; se hociquean, se muerden y matan entre ellos; forman alianzas para sobrevivir y mantenerse en la contienda, lamiéndose sus sarnas hediondas, curan y olvidan sus antiguas ofensas y heridas; los Aprofujimoristas, los Lourdes-keykistas, los Montefujimoristas, Acción-rateristas, Cristiano-coimistas, y cientos de cerditos provinciales y distritales, toda esta deforme aglomeración de cerdos constituye una verdadera promiscuidad política que se expande como pandemia en todo el territorio del país. La Democracia es la dama más codiciada del gran festín electoral, por ser tierna, dulce, que enamora, encanta, coquetea a todas las hordas politiqueras, (que por ganarse su cariño) ofrecen convertir la vida terrenal en paraíso; resolver los problemas del país, declarando guerra a la pobreza, al analfabetismo, a la corrupción y la delincuencia.

La bella Democracia que encarnaba la libertad, la justicia, la igualdad y fraternidad humanas; acosada, humillada, blasfemada, violada, corrompida, se tornó en una meretriz lujuriosa que se va con el mejor postor en cada festín electoral, en este país que quieren convertirlo en burdel (no importándoles con un criminal, ladrón, narcotraficante o violador, con tal que le dé dinero). Este revoltijo de cerdos sobre el honor de la patria, hace salpicar lodo y mierda a todas las virtudes y desata una endemia de deshonestidad nacional, tornando las verdades en mentiras y viceversa, uniendo a enemigos irreconciliables y quebrando las amistades más nobles. La tentación de conquistar a la bella Democracia, enfrenta en una lucha más desleal y cochina entre cerdo-narcos, cerdo-ladrones, cerdo-corruptos, cerdos criminales de toda estirpe en las calles y callejones, con palos, fierros, piedras, chairas y puntas disputándose muros, carteles, caminos, carreteras, piedras, árboles, para escribir nombres de avezados cerdos ladrones conocidos y por conocer, convirtiendo la ciudad entera en un cartel grosero de insultos y mentiras gangsteriles.

¿Para qué sirve la Democracia en periodos electorales? En fiestas electorales la Democracia es justa, privilegia a los pobres, condena discriminaciones e injusticias, acusa a los ricos que abusan y explotan a los pobres; la fiesta democrática es de los pobres, los ricos son sutilmente olvidaos y no son invitados al festín. ¿Para qué sirve la Democracia después de las elecciones? Para olvidar las promesas e ignorar a los electores, la bella Democracia les da la espalda a los pobres, les muestra sus nalgas juguetonas y burlescas, se vuelve una zorra esquiva, literalmente quiere, adora y coquetea a todos sin discriminación alguna, pero en los hechos ama y se acuesta con los ricos, es la dama oficial en banquetes y fiestas puerco-presidenciales y cerdo-congresales, cuando le reclaman, apalea al pueblo y acalla sus protestas, gracias a la democracia somos cada vez más iguales al democratizarse la pobreza y el pan cotidiano de la muerte; de esta forma, cualquiera que gane las elecciones el único gran perdedor es el pueblo.

¿Qué producen los parlamentirosos? éstos arácnidos ponzoñosos tejen leyes-trampas para atrapar a las moscas débiles y no así a los grandes; las leyes sirven a los grupos de joder que mandan, a los grupos jodidos que obedecen y cumplen, sirve para grabar impuesto a los pobres, reprimir y encarcelar las libertades, para torcerle el cuello a sus derechos,para subirse los sueldos, aguinaldos y viáticos. Pueden promulgar miles de leyes en defensa de los pobres. ¿Para qué sirven si no se cumplen? Como alguien decía, necesitamos una ley para hacer cumplir las leyes que hasta ahora no se han cumplido, todas estas leyes son un muladar de galimatías, sofismas, entrampamientos y mentiras.

La bella Democracia fortalece la libertad de mentir y el derecho legal de robar, robar y mentir son categorías indesligables del poder; el que miente roba, el que roba miente, robar y mentir dan poder, el poder da facultad a mentir y robar de nuevo, entonces su trabajo es hociquear las palabras, hacer dormir en la curul a sus compañeros y despertarles para que voten sin saber por qué votan. La pobre república verbal del Perú, como decía Manuel González Prada sigue soportando el yugo “… de tanto orador sin oratoria, de tanto moralizador sin moral, de tanto sabio sin sabiduría”; estos cerdos son la carcoma y el deshonor del Perú. ¿Qué quedan de sus palabras después del fiestón electoral? Sólo quedan mentiras en el alma del olvido y en el rostro mugriento y leproso de la ciudad y ninguna promesa cumplida.

Los griegos inventaron ingeniosamente la Democracia para intercambiar el poder entre los nobles, para mandar y someter, a los grupos sociales inferiores, sobre todo a los esclavos que no eran parte de la Democracia, porque no eran considerados como seres humanos. Etimológicamente Democracia significa poder del pueblo. ¿A través de las elecciones realmente el pueblo peruano asume al poder? Otros llegan en su nombre y suplantan al pueblo. La Democracia sirve para que los criollos se releven en el poder en forma hereditaria (como Jijumori y Keyko) de padres a hijos, nietos, bisnietos, si no tienen a quien heredar el poder- como Ratael gay gay- son capaces de irse al cielo con sus cargos si no lo negocian.

¿De qué nos sirven o en qué les servimos a los candidatos perdedores o ganadores después de las elecciones? Para nada, cuando reclamamos que votamos por él y exigimos que cumplan sus promesas, nos responden ¿quién te ha dicho que votes por mí?. Dicen que todos los cerdos políticos son iguales, corruptos y ladrones, sin embargo estamos obligados a elegirlos para que el Estado no nos robe a través de la multa. Si no votamos nos roban, si votamos, elegimos al que nos robará; en suma, la democracia es una Robocracia o Ratacracia, estamos condenados a votar por el ladrón menor, no es casual oír a mucha gente: tal o cual candidato roba pero hace obras, el robo es una virtud que merece aplausos, aunque la obra tenga menor valor de lo que se roba, lo importante es hacer obras. Si sabemos que todos los políticos roban ¿por qué tenemos que elegirlos? ¿La única forma de ejercer la democracia es robando? Ud. amigo elector no es también ladrón de su propia conciencia y de sus propios intereses?.

“Y ¡cuánto bueno podría hacerse con el dinero malgastado en fomentar la logorrea parlamentaria! La protección al ganado lanar y al vacuno daría más beneficios que al mantenimiento del régimen representativo. Nadie negará que un kilo de buena lana o un litro de buena leche, vale más que el pliego de interpelaciones formuladas por un senador” (1). La oveja nos da carne y lana, la vaca nos da carne, leche y estiércol para abono o combustible ¿Qué nos da el parlamentario? ¡NADA! al contrario nos roba la vaca y la oveja y encima nos caga. Los gastos de la Democracia se sostienen en los hombros famélicos del pueblo ¿Si los pobres no produjéramos riqueza alguna, si no tributaríamos nada al Estado, qué nos robarían los congresistas? Si no se pagara nada a los padres de la patria ¿lucharían- como dicen- por el país? ¡NI COJUDO! ¿dónde estaría la gracia si no se ganara nada ni se podría robar?

El Perú seguirá siendo un gran puchero hediondo de disputa de puercos; mientras, unos cuantos gobiernen en nombre del pueblo, la Democracia se redimirá y tomará su verdadero valor y dignidad cuando realmente el pueblo no sea sólo el que elige, sino el que decide su propio destino.

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(1) GONZALEZ PRADA, Manuel, horas de lucha . p. 189.

fuente:
http://www.losandes.com.pe/Sociedad/20101219/44535.html