La Iglesia se lanzó a reclutar curas exorcistas para combatir la ola de violencia en México


Ya murieron más de 30.000 personas en los últimos cuatro años en ese país a causa de la escalada de delitos. Es que, para la Arquidiócesis, detrás de la ola delictiva existen algunas personas influenciadas por el satanismo.

Una expresión popular en México para describir una cadena de desgracias es decir que "el demonio anda suelto". La Iglesia Católica parece creer que la frase es oportuna ante el clima de violencia que ha causado la muerte a más de 30.000 personas en los últimos cuatro años.

Reclutan curas exorcistas para combatir ola de violencia
Uno de los curas tomando un descanso luego de tanto exorsismo


Para la iglesia, detrás de la ola delictiva existen algunas personas influenciadas por el satanismo. Y para combatirlo la Arquidiócesis de Ciudad de México pretende capacitar más sacerdotes exorcistas que luchen contra "prácticas satánicas" que provocan la violencia.

Su tarea no es acompañar a los policías y soldados que combaten a los carteles de la droga, sino formar grupos de oración para rescatar a los influenciados por el mal, explica el sacerdote Pedro Mendoza Pantoja, coordinador de los exorcistas en la capital mexicana.

"Se le ha facilitado al demonio atacar, se le ha hecho más fácil su trabajo", dice en conversación con BBC Mundo.

El trabajo de los sacerdotes exorcistas aumentó en los últimos años a tal nivel que la Iglesia mexicana propone tener a por lo menos uno de estos especialistas en cada parroquia importante del país.

Recientemente, la Arquidiócesis de la capital publicó un compendio de las prácticas demoníacas más comunes, que servirá como manual para capacitar a sacerdotes exorcistas.

El documento se llama "Líbranos del Mal", y ofrece una catequesis sobre la figura de Satanás, así como las formas como influiría a los seres humanos.

Una de las vías más comunes sería la práctica de ritos espiritistas, ocultismo, brujería o la veneración a imágenes consideradas semi-religiosas como la Santa Muerte, dice el sacerdote Mendoza.
Es algo cada vez más común entre narcotraficantes, sicarios o secuestradores.

En marzo de 2009, por ejemplo, la Policía Federal derribó cientos de altares dedicados a esta figura en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en el noreste del país.

La ciudad es una de las principales zonas de operación del cartel de Los Zetas, según la Secretaría de Seguridad Pública.

Además, hace unos días, la Procuraduría (fiscalía) General de Justicia del Distrito Federal capturó al líder del Santuario Nacional de la Santa Muerte, David Romo, a quien acusa de participar en una banda de secuestradores.

La ruta del bien

Decapitaciones, homicidios múltiples, tortura, mutilación de personas. Son prácticas que aparecen con frecuencia en México, especialmente las zonas en disputa por carteles de la droga.

Es un conflicto social que según la Iglesia tiene su origen en la pérdida de fe y valores familiares. Un campo fértil para las andanzas del demonio, asegura el coordinador de los exorcistas.

"Hay gente que se aleja de Dios y busca lo mágico, la salida fácil a los problemas", explica.

Muchas personas "pueden ser influenciadas por Satanás", que les obliga a cometer acciones violentas en contra de su voluntad, y es éste el trabajo principal de los exorcistas, dice Mendoza Pantoja: los sacerdotes, acompañados por un grupo de oración, deben evangelizar de nuevo a las víctimas para liberarlas y protegerlas de nuevas acechanzas.

Hasta ahora la Iglesia ha atendido una docenas de casos en los últimos años: obsesiones, paranoia o enfermedades "causadas por influencia del maligno".

El sacerdote Mendoza Pantoja añade que "promover la fe" es el mejor remedio contra la violencia. Y "no hay que hablar tanto del diablo, sino de Dios", insiste.