Encariñarse demasiado con una mascota puede traer consecuencias trágicas. Como por ejemplo que a tu pareja le de un ataque de celos. Aunque en el siguiente caso, todo queda entre animales.
En Irlanda del Norte, un hombre ha sido acusado de morder a la serpiente favorita de su novia, una pitón real, y de agredirla físicamente. Pero no estamos hablando de una mordedura normal no, sino que agarró a la serpiente, se la puso en la boca y de un bocado la partió en dos. Luego añadió : "tu serpiente estaba deliciosa". Antes de la agresión a la serpiente, le propició dos cabezazos a su novia para poder llegar a su objetivo real.
Él mismo confesó horas después a su abogado que atacó a la serpiente por celos, ya que su novia la amaba, y que había estado consumiendo alcohol horas antes del ataque en las cercanías del pueblo donde vivían.
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¿Qué culpa tenía la serpiente de los gustos de su novia?