Se besan, muchas veces como parte de un juego erótico. Ya no juegan con muñecas. Se sacan fotos en ropa interior o desnudas y las suben a Internet y al MSN a modo de presentación. Se besan en público, en la disco y sin pudor alguno. Se rozan y se tocan. Intercambian dinero por sexo oral. Los chicos mueren por ellas. Y ellas histeriquean hasta límites impensados. Así son las nuevas chicas zapardas, adolescentes de buenos barrios, colegios caros y que viven en los mejores countries de Buenos Aires. Son “nenas bien” pero se portan mal. ¿Cómo es la vida de las chicas de la “high society” sub 19?

Para ellas es una diversión. No les asombra participar de una orgía ni que ésta se lleve a cabo en la casa de amigos, en medio de un cumpleaños, por ejemplo. Apuestan al lesbianismo como juego sensual para calentar chicos y dejarlos así. Pero las chicas no son su preferencia sexual; sólo juegan a ser lesbianas, argumentan. Basta con una recorrida nocturna para ver a las adolescentes moverse como verdaderas mujeres de experiencia pero en envase chico.
Las "nenas bien" que se portan mal apuestan al lesbianismo como juego sensual para calentar chicos y dejarlos así.


“Todas estas actitudes, tanto de experimentación como de rebeldía, son propias de la adolescencia. Pero además, en este fenómeno hay una clara marca de la época: toda esta cosa más destapada, con menos pruritos, de exhibición del cuerpo que está presente en la sociedad en general y que, por supuesto, los adolescentes también toman”, explica a la revista Para Ti la psicoanalista Silvia Tomas, coordinadora, docente y supervisora del Centro Dos.

Las jóvenes aseguran que “no son trolas ni tortas”, que todo “es parte de un juego y nada más”. Sin embargo, “el juego”, como las chicas lo llaman, va más allá: “En los colectivos que van de los countries a la matinée de los boliches de Buenos Aires, en el fondo es un descontrol. Los chicos pagan cinco pesos a las chicas para que les hagan sexo oral. Es re común”, afirma Meme, una chica de 15 años.

“No debería llamar la atención que sean las chicas de clase media y alta las que aparecen como protagonistas de este fenómeno, ya que es en este sector social en el que el cuerpo tiene un mayor valor de exhibición y funciona como fetiche”, explica Stella Maris Rivero, psicoanalista del equipo de Pareja y Familia, también del Centro Dos.

Que Catalina de 18 años cuente que Bariloche fue “un descontrol”, porque “no volvió nadie virgen”, ya no sorprende.

Que fumen tabaco o marihuana, o que tomen y terminen la noche con altos niveles de alcohol en la sangre ya no es un problema, muchos menos una novedad (ver la nota que publica hoy LaNación que sostiene: "50 por ciento de las personas que ingresan en un centro de rehabilitación tiene entre 15 y 22 años") Ahora, “irse de mambo” y zarparse pasa por otro lado: el sexo. Que Catalina de 18 años cuente que Bariloche fue “un descontrol”, porque “no volvió nadie virgen”, ya no sorprende.

Hoy no hace falta viajar al sur para que los límites sean invisibles. Acá, en la ciudad, en las matinée que comienzan alrededor de las 21 y en la noche, a la que logran entrar con cédulas o documentos con datos alterados en caso de que sean menores, se puede vivir y revivir el viaje de egresados una y otra vez. Descontrol, histeriqueo y lesbianismo, orgías en casas particulares, erotismo a simple vista, chicas que dejan a chicos calientes hasta que alguna se anima y va por más… es que las nenas quieren divertirse. Y sin duda, lo hacen.


Fuente: InfoChiche

Nota LaNación: Alcohol en los menores