Articulo por Ricardo Salazar

Carmen Aristegui sale ganando


Es cierto que los periodistas estamos para preguntar y que esa preguntadera llamada libertad de expresión forma parte de nuestros avances democráticos, pero cuando las preguntas son al viento, no sirven.


Una vez que cese todo el ruido que se ha generado a raíz de la salida de Carmen Aristegui de MVS, se verá que la comunicadora, tal vez la mejor periodista del país, salió ganando.

Y es que, si revisamos su historia, cada vez que le sucede un hecho similar sale fortalecida, y aunque su audiencia la echa en falta durante algunos meses, vuelve con más fuerza en un mejor proyecto. Así le pasó cuando salió de Imagen, y de W Radio en medio de escándalos. De hecho ya para estos momentos hay algunos dueños de medios que se deben estar lamiendo los bigotes para invitarla a trabajar, porque saben que tiene un gran prestigio y audiencia (y eso genera un lanonón).

El capítulo, como ya se pudo ver, la fortaleció también en CNN, donde si ya era una pieza importante, ahora se volvió un elemento imprescindible, y lo mismo en Grupo Reforma. Así que, si la estrategia era borrarla del mapa y sumirla en el olvido, quienes maquinaron en su contra consiguieron exactamente lo contrario: hoy no está en un medio, está en todos.
Y eso, ella lo sabe, tan es así, que con un cálculo envidiable ha guardado silencio por tres días (hoy da su versión) permitiendo que se alimenten todo tipo de rumores y teorías en torno a su despedida o su renuncia.

Haiga sido como haiga sido, el episodio deja varias lecciones y abre un debate interesante sobre el periodismo que tenemos. Mi primera reacción del viernes al escuchar que había pedido a la presidencia que aclarara públicamente si Felipe Calderón tiene problemas de alcoholismo, es que se excedió. ¿Por qué? Porque se trata de la vida privada y porque la pregunta se basó en una presunción, no en un hecho concreto.

Otro gallo hubiera cantado si ante rumores y la manta en la que legisladores acusaban al presidente de ser un teporochito irresponsable al que no se le puede soltar ni un coche, le hubiera preguntado directamente a Felipe Calderón o a su vocera Alejandra Sota, al aire, si tenía problemas con la bebida. La pregunta al viento, basada en un “secreto a voces” de los que tanto nos gustan a los mexicanos, fue su error (recordar el caso de Jorge Ramos, Fox y el Prozac).

Es cierto que los periodistas estamos para preguntar y que esa preguntadera llamada libertad de expresión forma parte de nuestros avances democráticos, pero cuando las preguntas son al viento, no sirven.

Ahora, en lo que se refiere a la vida privada. Hay muchos azotados poniendo el grito en el cielo porque el presi se echa sus alipuses y la pregunta es: so what?, ¿acaso no es México un país de alcohólicos?, ¿no sería un digno representante? El que esté libre de culpas que arroje la primera cuba ¿Quién no se ha ido a trabajar borracho? Suponiendo que Calderón tome, ¿toma lo suficiente para que se vuelva disfuncional? Porque hay que recordar que hay borrachos funcionales que operan mejor andando con tres vinos, que sobrios.

Y esa es la otra: ¿no tenemos ejemplos patéticos de políticos y líderes sociales que hacen más dagas estando sobrios? Pero para rematar: a diferencia de cierto gobernador que cuando se pone pedo va a tocar la puerta de su adversario para que le invite un tequila, o nos mienta la madre a todos los que no estamos de acuerdo en que le dé lana a la iglesia, a Calderón nunca se le ha visto en un desfiguro. Así que la pregunta no estaba justificada. En ambos casos, Aristegui tuvo una mala praxis periodística, y eso viniendo de una profesional como ella resulta incomprensible.

¿Justificaba eso su despido? No, hay comunicadores que dicen y hacen cosas más reprobables y siguen a sus anchas. Hubiera bastado con que MVS la reconviniera en privado, como muchas empresas hacen cotidianamente con sus periodistas. No era para tanto, pues. Era suficiente con recordarle su compromiso firmado y sanseacabó. Pero bueno, sus razones habrán tenido los Vargas (dueños de MVS) para actuar como lo hicieron.

De esas razones ya armamos toda una historia basada en supuestos. Amantes como somos de la teoría del compló, estamos seguritos que los Vargas catafixiaron a la Presidencia la cabeza de Carmen por la renovación de las concesiones que desde hace años tienen en litigio, o por el ancho de banda para operar servicios digitales.

Y hay dos versiones: que la pidieron desde Los Pinos, o que MVS se las ofreció. Si la pidieron desde la Presidencia y los Vargas se las dieron, malo, porque permitieron que se actuara de manera dictatorial y eso sienta un pésimo precedente. Pero si se las ofrecieron como un guiño para quedar bien con miras a sus negocios futuros, peor, porque eso habla de que los dueños están dispuestos a sacrificar a quienes dejan alma, corazón y vida en sus medios y los hacen ricos, lo que los deja como cerdos capitalistas.

De cualquier forma, si la teoría del complot fuera cierta, Carmen sale fortalecida. Si es molesta como para que un Presidente pida su salida significa que algo estaba haciendo bien (aunque haya habido algunos excesos). Uno se mide por la altura de sus detractores, y si tu adversario es el Presidente, estás cabrón.

Grava


1.- ¿Y si además de indignarnos por la salida de una periodista, nos indignamos por las marranadas que el auditor y los coordinadores de la pasada Legislatura cometieron y siguen impunes?

Twitter: @salazargdl

rsalazar85@hotmail.com

Fuente: http://noticiasmexico.info/2011/02/09/carmen-aristegui-sale-ganando/






link: http://www.youtube.com/watch?v=AktaeDaOmzo