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Libia, inminente invasión del Imperislismo

Quiero debutar como Taringuero, dejandoles este post con la poca información de confianza que hay en estos días sobre Libia.
Los medios de comunicación imperialistas y privados hablan de masacres y de sandeces. Mientras lo que esta en juego para los yanquis es la necesidad de parar urgentemente la cadena de rebeliones revolucionarias de Medio Oriente. En Libia quieren cortar la bocha.
Saludos y espero sirva:
Un artículo de Luis Britto Garcia
Las dos ultimas reflexiones de Fidel Castro
Y una nota de una periodista sobre el avance de la NAVY en costas libanesas.

¡Vivan los pueblos!
¡Muera el imperialismo!

Jorge Ricardo Ottino
Editora Guevarista A FORMAR FILAS


Cuando veas arder Libia
7 Marzo 2011 Luis Britto García
1
En 1984 viajo durante horas por desiertos libios que parecen paisajes lunares hasta complejos de cabrias y refinerías semejantes a estaciones espaciales. De allí salen cada día 1.600.000 barriles de petróleo que mantienen funcionando a Europa. Libia tiene reservas estimadas en 42 mil millones de barriles. Las potencias hegemónicas viven del constante derroche de la energía fósil que no poseen. En lugar de habilitar energías alternativas, la saquean a países que sí la tienen. Cuídate de la malignidad de aquél a quien favoreces, reza el proverbio libio. La primera condición que debe cumplir hoy un país para ser invadido es tener hidrocarburos o ser zona de paso de éstos.
2
En 1836 Libia es asaltada por turcos, en 1912 invadida por italianos, en 1943 conquistada por ingleses, en 1951 ocupada por tropas británicas, estadounidenses e italianas que sostienen al títere rey Idris, quien acapara los crecientes ingresos petroleros. En 1969 Muammar Kadafi, un coronel de 27 años, comanda una rebelión militar que expulsa las bases extranjeras, crea en 1970 la Compañía Nacional de Petróleo que domina la mitad de la producción, y en 1977 proclama la Gran República Popular Socialista Árabe de la Jamahiriya. Cuando el ganado cae, lucen los cuchillos, advierte el refrán libio. La segunda condición para que un país sea invadido es que asuma el control de sus recursos naturales.
3
En 1984 asisto en Trípoli al 15 aniversario de la Jamahiriya. Presencio multitudinarias asambleas populares donde se debaten y aparentemente se resuelven problemas. El Libro Verde se presenta como la Tercera Teoría Universal, y proclama la iniciativa y primacía de las organizaciones de base. Afirma que “la democracia es el poder del pueblo y no el poder de un sustituto del pueblo”. Asevera que “la representación es una impostura”. Proclama que “el partido representa sólo a una fracción del pueblo, mientras que la soberanía popular es indivisible”. Aduce que “los congresos populares son el único medio de la democracia popular”. El pueblo se divide en congresos populares de base; cada congreso elige un comité que lo dirije y el conjunto de comités forman los congresos populares. En las calles las damas usan velo, pero en los desfiles batallones femeninos lucen magníficos rostros y cabelleras; hay mujeres científicos y muchachas pilotos de aviones de combate. Libia tiene para 2010 un PIB estimado de unos 76.557 mil millones de dólares, con incremento anual de 6,7%. Actualmente sus exportaciones anuales de unos 63.050 millones de dólares comparadas con sus importaciones de 11.500 millones le otorgan una balanza comercial ampliamente favorable y le posibilitan acumular reservas por unos 200.000 millones de dólares, que respaldan una insignificante deuda externa de 5.521 millones de dólares. Ello le reporta el mayor PIB per cápita (14.534$) y el mejor Índice de Desarrollo Humano en África. La expectativa de vida es de 74 años, la mortalidad infantil de 18 por l.000 y el analfabetismo de 5,5%; el gasto en Educación es del 2,7% del PIB mientras que el de Defensa no excede de 1,1% del PIB. Sin embargo, subsiste un 30% de pobreza. Quien no ayuda a su familia, no ayuda a nadie, enseña el proverbio libio. La tercera condición para ser invadido es apoyarse en las bases populares y redistribuir la riqueza social.
4
La Jamahiriya no sólo aboga por la democracia directa. Es nacionalista, porque expulsa bases militares extranjeras y apropia recursos naturales. Es integracionista, pues apoya la Unión Africana y predica la coordinación o confederación del Mundo Árabe, una comunidad cultural de 339.128.336 habitantes distribuidos en tres continentes sobre 13.707.811 kilómetros cuadrados y que posee la mayoría de los recursos energéticos del planeta. Libia defiende estos recursos apoyando con firmeza las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En sus primeros tiempos la Jamahiriya es internacionalista. En la Conferencia sobre el 15 aniversario de Al Fatah en Trípoli intervienen un gigantesco dirigente de los indígenas en Estados Unidos, quien denuncia duramente el genocidio contra su pueblo; el reverendo afroamericano Farrakah, quien amenaza a la potencia norteña con tormentas, granizo y guerra nuclear; el comandante Tomás Borge, quien rechaza humanísticamente cualquier hipótesis que lleve al holocausto atómico, delegados de Al Fatah que nos reúnen en sesión aparte para explicarnos las diferencias internas en su movimiento. Esta solidaridad atrae la condena unánime de las potencias que luchan por desintegrar el resto del planeta. Una mano sola no aplaude, reflexiona el aforismo libio. La cuarta condición para ser invadido es predicar la integración del Tercer Mundo.
5
En un oasis frecuentado por camelleros almuerzo cordero asado. El 90% de los seis millones de libios son musulmanes. Como en los restantes países islámicos, a las diferencias entre clases e ideologías se superponen las de parcialidades religiosas y a éstas las de sectas y clanes y etnias y regiones y generaciones, más las divergencias con más de medio millón de inmigrados. Demasiados capitanes hunden el barco, reza el dicho libio. La quinta condición para ser invadido es que los agresores dividan para imperar.
6
Durante el 15 aniversario de la Jamahiriya veo pasar a poca distancia a Kadafi. Es para entonces un joven con sobrio uniforme verde, que habla y discute animadamente con la multitudinaria asamblea. Pocos seres han sido más adulados por las potencias para comprarle petróleo, pocos más satanizados por los medios de ellas para despojarlo de él. Tribunales internacionales sordos, ciegos y mudos ante la impunidad del terrorista Posada Carriles condenaron a Libia por la supuesta voladura de un avión en Inglaterra. Kadafi pagó bajo protesta las indemnizaciones del caso. Sin previa declaratoria de guerra, la administración Reagan viola el espacio aéreo en el golfo de Sirte en 1981 y en 1986 bombardea Trípoli, arrasa la residencia de Kadafi, le asesina una hija y cerca de un centenar de compatriotas. Las mismas agencias noticiosas que celebraron ese genocidio deploran ahora supuestos bombardeos contra manifestantes. Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son “mercenarios”. Entre su repertorio de disparadores de pánico no dejan de invocar las “armas químicas” ya atribuidas a Irak. Quien replica al león, tiene mal aliento, advierte el proverbio libio. La sexta condición para ser invadido es ser demonizado por las agencias internacionales.
7
La tormenta informativa se traduce en falta de información ¿Qué sucede realmente en Libia? ¿Siguen funcionando las organizaciones populares, o son desplazadas por clases políticas? ¿Sustituye la representación a la participación? ¿Es creíble que aumenten al unísono el Índice de Desarrollo Humano y el descontento social? ¿Ha cedido Kadafi ante el acoso de imperios y transnacionales? ¿Es sincera la enemistad con Libia de potencias que durante cuarenta años le han comprado petróleo y vendido armas? Durante ese lapso los omnipresentes medios omiten toda explicación. Mientras mandatarios de Estados Unidos y monopolios mediáticos se deshacen en elogios a favor de los sublevados ¿qué defienden éstos? ¿qué planean? ¿qué proponen? Las únicas credenciales del FNSL consisten en haber realizado un “Congreso Nacional” en Estados Unidos en 2007, financiado por la NED. Todos los medios del mundo esperan para difundir sus planes. Si no los declaran, es porque no los tienen o son inconfesables. Si se oponen a Kadafi ¿privatizarán los hidrocarburos? Si en verdad tienen apoyo popular ¿para qué necesitan la aplastante intervención de la primera potencia militar del mundo? Si desean el bien de su país ¿por qué lo exponen a la aniquiladora invasión de imperios extranjeros? No busques el placer en la desgracia de otro, aconseja la máxima libia. La séptima condición para ser invadido es ser falsificado por la desinformación.
8
Estados Unidos bloquea con portaaviones nucleares la costa libia y confusos despachos afirman que desembarca “asesores” armados hasta los dientes, mientras pacta contubernios de salteadores con la Unión Europea y un helicóptero militar de la OTAN es capturado en flagrante violación de la soberanía del país árabe. Walter Martínez revela que la London School of Economics preparaba el relevo de la dirigencia del país agredido: cuatrocientos becados libios eran adiestrados en las excelencias del neoliberalismo salvaje. Como en una pesadilla vemos repetirse la situación iraquí. El plan es robar el petróleo libio para con él lanzar un dumping que arruine y desarticule los gobiernos de la OPEP. La única política estadounidense es el saqueo global de hidrocarburos, lo cual a la larga conduce al bloqueo energético de las restantes potencias y a la Guerra Mundial. Venezuela propone una mediación, que Kadafi y la Liga Árabe aceptan, y el ALBA convoca una reunión plenaria para discutir la situación. La carga compartida pesa menos que una pluma, reza el apotegma libio. Cuando veas un país del Tercer Mundo arder bajo la agresión imperial, pon tu solidaridad en remojo.
(Tomado de Aporrea)




La Guerra inevitable de la OTAN

3 Marzo 2011
A diferencia de lo que ocurre en Egipto y Túnez, Libia ocupa el primer lugar en el Índice de Desarrollo Humano de África y tiene la más alta esperanza de vida del Continente. La educación y la salud reciben especial atención del Estado. El nivel cultural de su población es sin dudas más alto. Sus problemas son de otro carácter. La población no carecía de alimentos y servicios sociales indispensables. El país requería abundante fuerza de trabajo extranjera para llevar a cabo ambiciosos planes de producción y desarrollo social.
Por ello suministraba empleo a cientos de miles de trabajadores egipcios, tunecinos, chinos y de otras nacionalidades. Disponía de enormes ingresos y reservas en divisas convertibles depositadas en los bancos de los países ricos, con las cuales adquirían bienes de consumo e incluso, armas sofisticadas que precisamente le suministraban los mismos países que hoy quieren invadirla en nombre de los derechos humanos.
La colosal campaña de mentiras, desatada por los medios masivos de información, dio lugar a una gran confusión en la opinión pública mundial. Pasará tiempo antes de que pueda reconstruirse lo que realmente ha ocurrido en Libia, y separar los hechos reales de los falsos que se han divulgado.
Emisoras serias y prestigiosas, como Telesur, se veían obligadas a enviar reporteros y camarógrafos a las actividades de un grupo y a las del lado opuesto, para informar lo que realmente ocurría.
Las comunicaciones estaban bloqueadas, los funcionarios diplomáticos honestos se jugaban la vida recorriendo barrios y observando actividades, de día o de noche, para informar lo que estaba ocurriendo. El imperio y sus principales aliados emplearon los medios más sofisticados para divulgar informaciones deformadas sobre los acontecimientos, entre las cuales había que inferir los rasgos de la verdad.
Sin duda alguna, los rostros de los jóvenes que protestaban en Bengasi, hombres, y mujeres con velo o sin velo, expresaban indignación real.
Se puede apreciar la influencia que todavía ejerce el componente tribal en ese país árabe, a pesar de la fe musulmana que comparte sinceramente el 95% de su población.
El imperialismo y la OTAN ─seriamente preocupados por la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe, donde se genera gran parte del petróleo que sostiene la economía de consumo de los países desarrollados y ricos─ no podían dejar de aprovechar el conflicto interno surgido en Libia para promover la intervención militar. Las declaraciones formuladas por la administración de Estados Unidos desde el primer instante fueron categóricas en ese sentido.
Las circunstancias no podían ser más propicias. En las elecciones de noviembre la derecha republicana propinó un golpe contundente al Presidente Obama, experto en retórica.
El grupo fascista de “misión cumplida”, apoyado ahora ideológicamente por los extremistas del Tea Party, redujo las posibilidades del actual Presidente a un papel meramente decorativo, en el que peligraba incluso su programa de salud y la dudosa recuperación de la economía, a causa del déficit presupuestario y el incontrolable crecimiento de la deuda pública, que batían ya todos los records históricos.
Pese al diluvio de mentiras y la confusión creada, Estados Unidos no pudo arrastrar a China y la Federación Rusa a la aprobación por el Consejo de Seguridad de una intervención militar en Libia, aunque logró en cambio obtener, en el Consejo de Derechos Humanos, la aprobación de los objetivos que buscaba en ese momento. Con relación a una intervención militar, la Secretaria de Estado declaró con palabras que no admiten la menor duda: “ninguna opción está descartada”.
El hecho real es que Libia está ya envuelta en una guerra civil, como habíamos previsto, y nada pudo hacer Naciones Unidas para evitarlo, excepto que su propio Secretario General regara una buena dosis de combustible en el fuego.
El problema que tal vez no imaginaban los actores es que los propios líderes de la rebelión irrumpieran en el complicado tema declarando que rechazaban toda intervención militar extranjera.
Diversas agencias de noticias informaron que Abdelhafiz Ghoga, portavoz del Comité de la Revolución declaró el lunes 28 que “‘El resto de Libia será liberado por el pueblo libio’”.
“Contamos con el ejército para liberar Trípoli’ aseguró Ghoga durante el anuncio de la formación de un ‘Consejo Nacional’ para representar a las ciudades del país en manos de la insurrección.”
“‘Lo que queremos es informaciones de inteligencia, pero en ningún caso que se afecte nuestra soberanía aérea, terrestre o marítima’, agregó, durante un encuentro con periodistas en esta ciudad situada 1.000 km al este de Trípoli.”
“La intransigencia de los responsables de la oposición sobre la soberanía nacional reflejaba la opinión manifestada en forma espontánea por muchos ciudadanos libios a la prensa internacional en Bengasi”, informó un despacho de la agencia AFP el pasado lunes.
Ese mismo día, una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, Abeir Imneina, declaró:
“Hay un sentimiento nacional muy fuerte en Libia.”
“‘Además, el ejemplo de Irak da miedo al conjunto del mundo árabe’, subraya, en referencia a la invasión norteamericana de 2003 que debía llevar la democracia a ese país y luego, por contagio, al conjunto de la región, una hipótesis totalmente desmentida por los hechos.”
Prosigue la profesora:
“‘Sabemos lo que pasó en Irak, es que se encuentra en plena inestabilidad, y verdaderamente no deseamos seguir el mismo camino. No queremos que los norteamericanos vengan para tener que terminar lamentando a Gadafi’, continuó esta experta.”
“Pero según Abeir Imneina, ‘también existe el sentimiento de que es nuestra revolución, y que nos corresponde a nosotros hacerla’.”
A las pocas horas de publicarse este despacho, dos de los principales órganos de prensa de Estados Unidos, The New York Times y The Washington Post, se apresuraron en ofrecer nuevas versiones sobre el tema, de lo cual informa la agencia DPA al día siguiente 1º de marzo: “La oposición libia podría solicitar que Occidente bombardee desde el aire posiciones estratégicas de las fuerzas fieles al presidente Muamar al Gadafi, informa hoy la prensa estadounidense.”
“El tema está siendo discutido dentro del Consejo Revolucionario libio, precisan ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’ en sus versiones online.”
“‘The New York Times’ acota que estas discusiones ponen de manifiesto la creciente frustración de los líderes rebeldes ante la posibilidad de que Gadafi retome el poder”.
“En el caso de que las acciones aéreas se realicen en el marco de las Naciones Unidas, éstas no implicarían intervención internacional, explicó el portavoz del consejo, citado por ‘The New York Times’.”
“El consejo está conformado por abogados, académicos, jueces y prominentes miembros de la sociedad Libia.”
Afirma el despacho:
“‘The Washington Post’ citó a rebeldes reconociendo que, sin el apoyo de Occidente, los combates con las fuerzas leales a Gadafi podrían durar mucho y costar gran cantidad de vidas humanas.”
Llama la atención que en esa relación no se mencione un solo obrero, campesino, constructor, alguien relacionado con la producción material o a un joven estudiante o combatiente de los que aparecen en las manifestaciones. ¿Por qué el empeño en presentar a los rebeldes como miembros prominentes de la sociedad reclamando bombardeos de Estados Unidos y la OTAN para matar libios?
Algún día se conocerá la verdad, a través de personas como la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Bengasi, que con tanta elocuencia narra la terrible experiencia que mató, destruyó los hogares, dejó sin empleo o hizo emigrar a millones de personas en Iraq.
Hoy miércoles dos de marzo, la Agencia EFE presenta al conocido vocero rebelde haciendo declaraciones que, a mi juicio, afirman y a la vez contradicen las del lunes: “Bengasi (Libia), 2 de marzo. La dirección rebelde libia pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que lance un ataque aéreo ‘contra los mercenarios’ del régimen de Muamar el Gadafi.”
“‘Nuestro Ejército no puede lanzar ataques contra los mercenarios, por su papel defensivo’, afirmó el portavoz rebelde Abdelhafiz Ghoga en una conferencia de prensa en Bengasi.”
“‘Es diferente un ataque aéreo estratégico que una intervención extranjera, que rechazamos’, recalcó el portavoz de las fuerzas de oposición, que en todo momento se han mostrado en contra de una intervención militar extranjera en el conflicto libio”.
¿A cuál de las muchas guerras imperialistas se parecería esta?
¿La de España en 1936, la de Mussolini contra Etiopía en 1935, la de George W. Bush contra Iraq en el año 2003 o a cualquiera de las decenas de guerras promovidas por Estados Unidos contra los pueblos de América, desde la invasión de México en 1846, hasta la de Las Malvinas en 1982?
Sin excluir, desde luego, la invasión mercenaria de Girón, la guerra sucia y el bloqueo a nuestra Patria a lo largo de 50 años, que se cumplirán el próximo 16 de abril.
En todas esas guerras, como la de Vietnam que costó millones de vidas, imperaron las justificaciones y las medidas más cínicas.
Para los que alberguen alguna duda, sobre la inevitable intervención militar que se producirá en Libia, la agencia de noticias AP, a la que considero bien informada, encabezó un cable publicado hoy, en el que se afirma: “Los países de la Organización del Tratado del Atlántico (OTAN) elaboran un plan de contingencia tomando como modelo las zonas de exclusión de vuelos establecidas sobre los Balcanes en la década de 1990, en caso de que la comunidad internacional decida imponer un embargo aéreo sobre Libia, dijeron diplomáticos”.
Más adelante concluye: “Los funcionarios, que no podían dar sus nombres debido a lo delicado del asunto, indicaron que las opciones que se observan tienen punto de partida en la zona de exclusión de vuelos que impuso la alianza militar occidental sobre Bosnia en 1993 que contó con el mandato del Consejo de Seguridad, y en los bombardeos de la OTAN por Kosovo en 1999, QUE NO LO TUVO”.
Prosigue mañana.

Fidel Castro Ruz
Marzo 2 de 2011
8 y 19 p.m.




La Guerra inevitable de la OTAN (Segunda parte)

4 Marzo 2011
Cuando Gaddafi, coronel del ejército libio, inspirado en su colega egipcio Abdel Nasser, derrocó al Rey Idris I en 1969 con solo 27 años de edad, aplicó importantes medidas revolucionarias como la reforma agraria y la nacionalización del petróleo. Los crecientes ingresos fueron dedicados al desarrollo económico y social, particularmente a los servicios educacionales y de salud de la reducida población libia, ubicada en un inmenso territorio desértico con muy poca tierra cultivable.
Bajo aquel desierto existía un extenso y profundo mar de aguas fósiles. Tuve la impresión, cuando conocí un área experimental de cultivos, que aquellas aguas, en un futuro, serían más valiosas que el petróleo.
La fe religiosa, predicada con el fervor que caracteriza a los pueblos musulmanes, ayudaba en parte a compensar la fuerte tendencia tribal que todavía subsiste en ese país árabe.
Los revolucionarios libios elaboraron y aplicaron sus propias ideas respecto a las instituciones legales y políticas, que Cuba, como norma, respetó.
Nos abstuvimos por completo de emitir opiniones sobre las concepciones de la dirección libia.
Vemos con claridad que la preocupación fundamental de Estados Unidos y la OTAN no es Libia, sino la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe que desean impedir a cualquier precio.
Es un hecho irrebatible que las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN con Libia en los últimos años eran excelentes, antes de que surgiera la rebelión en Egipto y en Túnez.
En los encuentros de alto nivel entre Libia y los dirigentes de la OTAN ninguno de estos tenía problemas con Gaddafi. El país era una fuente segura de abastecimiento de petróleo de alta calidad, gas e incluso potasio. Los problemas surgidos entre ellos durante las primeras décadas habían sido superados.
Se abrieron a la inversión extranjera sectores estratégicos como la producción y distribución del petróleo.
La privatización alcanzó a muchas empresas públicas. El Fondo Monetario Internacional ejerció su beatífico papel en la instrumentación de dichas operaciones.
Como es lógico, Aznar se deshizo en elogios a Gaddafi y tras él Blair, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero, y hasta mi amigo el Rey de España, desfilaron ante la burlona mirada del líder libio. Estaban felices.
Aunque pareciera que me burlo no es así; me pregunto simplemente por qué quieren ahora invadir Libia y llevar a Gaddafi a la Corte Penal Internacional en La Haya.
Lo acusan durante las 24 horas del día de disparar contra ciudadanos desarmados que protestaban. ¿Por qué no explican al mundo que las armas y sobre todo los equipos sofisticados de represión que posee Libia fueron suministrados por Estados Unidos, Gran Bretaña y otros ilustres anfitriones de Gaddafi?
Me opongo al cinismo y a las mentiras con que ahora se quiere justificar la invasión y ocupación de Libia.
La última vez que visité a Gaddafi fue en mayo de 2001, 15 años después de que Reagan atacó su residencia bastante modesta, donde me llevó para ver cómo había quedado. Recibió un impacto directo de la aviación y estaba considerablemente destruida; su pequeña hija de tres años murió en el ataque: fue asesinada por Ronald Reagan. No hubo acuerdo previo de la OTAN, el Consejo de Derechos Humanos, ni el Consejo de Seguridad.
Mi visita anterior había tenido lugar en 1977, ocho años después del inicio del proceso revolucionario en Libia. Visité Trípoli; participé en el Congreso del Pueblo libio, en Sebha; recorrí los primeros experimentos agrícolas con las aguas extraídas del inmenso mar de aguas fósiles; conocí Bengasi, fui objeto de un cálido recibimiento. Se trataba de un país legendario que había sido escenario de históricos combates en la última guerra mundial. Aún no tenía seis millones de habitantes, ni se conocía su enorme volumen de petróleo ligero y agua fósil. Ya las antiguas colonias portuguesas de África se habían liberado.
En Angola habíamos luchado durante 15 años contra las bandas mercenarias organizadas por Estados Unidos sobre bases tribales, el gobierno de Mobutu, y el bien equipado y entrenado ejército racista del apartheid. Éste, siguiendo instrucciones de Estados Unidos, como hoy se conoce, invadió Angola para impedir su independencia en 1975, llegando con sus fuerzas motorizadas a las inmediaciones de Luanda. Varios instructores cubanos murieron en aquella brutal invasión. Con toda urgencia se enviaron recursos.
Expulsados de ese país por las tropas internacionalistas cubanas y angolanas hasta la frontera con Namibia ocupada por Sudáfrica, durante 13 años los racistas recibieron la misión de liquidar el proceso revolucionario en Angola.
Con el apoyo de Estados Unidos e Israel desarrollaron el arma nuclear. Poseían ya ese armamento cuando las tropas cubanas y angolanas derrotaron en Cuito Cuanavale sus fuerzas terrestres y aéreas, y desafiando el riesgo, empleando las tácticas y medios convencionales, avanzaron hacia la frontera de Namibia, donde las tropas del apartheid pretendían resistir. Dos veces en su historia nuestras fuerzas han estado bajo el riesgo de ser atacadas por ese tipo de armas: en octubre de 1962 y en el Sur de Angola, pero en esa segunda ocasión, ni siquiera utilizando las que poseía Sudáfrica habrían podido impedir la derrota que marcó el fin del odioso sistema. Los hechos ocurrieron bajo el gobierno de Ronald Reagan en Estados Unidos y Pieter Botha en Sudáfrica.
De eso, y de los cientos de miles de vidas que costó la aventura imperialista, no se habla.
Lamento tener que recordar estos hechos cuando otro gran riesgo se cierne sobre los pueblos árabes, porque no se resignan a seguir siendo víctimas del saqueo y la opresión.
La Revolución en el mundo árabe, que tanto temen Estados Unidos y la OTAN, es la de los que carecen de todos los derechos frente a los que ostentan todos los privilegios, llamada, por tanto, a ser más profunda que la que en 1789 se desató en Europa con la toma de la Bastilla.
Ni siquiera Luis XIV, cuando proclamó que el Estado era él, poseía los privilegios del Rey Abdulá de Arabia Saudita, y mucho menos la inmensa riqueza que yace bajo la superficie de ese casi desértico país, donde las transnacionales yankis determinan la sustracción y, por tanto, el precio del petróleo en el mundo.
A partir de la crisis en Libia, la extracción en Arabia Saudita se elevó en un millón de barriles diarios, a un costo mínimo y, en consecuencia, por ese solo concepto los ingresos de ese país y quienes lo controlan se elevan a mil millones de dólares diarios.
Nadie imagine, sin embargo, que el pueblo saudita nada en dinero. Son conmovedores los relatos de las condiciones de vida de muchos trabajadores de la construcción y otros sectores, que se ven obligados a trabajar 13 y 14 horas con salarios miserables.
Asustados por la ola revolucionaria que sacude el sistema de saqueo prevaleciente, después de lo ocurrido con los trabajadores de Egipto y Túnez, pero también por los jóvenes sin empleo en Jordania, los territorios ocupados de Palestina, Yemen, e incluso Bahrein y los Emiratos Árabes con ingresos más elevados, la alta jerarquía saudita está bajo el impacto de los acontecimientos.
A diferencia de otros tiempos, hoy los pueblos árabes reciben información casi instantánea de los sucesos, aunque extraordinariamente manipulada.
Lo peor para el estatus quo de los sectores privilegiados es que los porfiados hechos están coincidiendo con un considerable incremento de los precios de los alimentos y el impacto demoledor de los cambios climáticos, mientras Estados Unidos, el mayor productor de maíz del mundo, gasta el 40 por ciento de ese producto subsidiado y una parte importante de la soya en producir biocombustible para alimentar los automóviles. Seguramente Lester Brown, el ecologista norteamericano mejor informado del mundo sobre productos agrícolas, nos pueda ofrecer una idea de la actual situación alimentaria.
El presidente bolivariano, Hugo Chávez, realiza un valiente esfuerzo por buscar una solución sin la intervención de la OTAN en Libia. Sus posibilidades de alcanzar el objetivo se incrementarían si lograra la proeza de crear un amplio movimiento de opinión antes y no después que se produzca la intervención, y los pueblos no vean repetirse en otros países la atroz experiencia de Iraq.
Final de la Reflexión.

Fidel Castro Ruz
Marzo 3 de 2011
10 y 32 p.m.



Barcos de guerra cerca de Libia

6 Marzo 2011 1 Comentario
Por: Sara Flounders
Tomado de la Agencia APIA

Foto: AFP
Lo peor que le puede pasar al pueblo de Libia es la intervención de EE.UU.
Lo peor que le puede pasar al recrudecimiento revolucionario que estremece al mundo árabe es la intervención de EE.UU. en Libia.
La Casa Blanca se reúne con sus aliados imperialistas europeos de la OTAN para discutir la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia, el bloqueo de todas las comunicaciones del presidente Muamar Gadafi dentro de Libia y el establecimiento de corredores militares hacia Libia desde Egipto y Túnez, supuestamente para “ayudar a los refugiados”. (New York Times, 27 de febrero)
Esto significa posicionar tropas de EE.UU. y de la OTAN en Egipto y Túnez cerca de los dos campos petrolíferos más ricos de Libia, en el este y el oeste. Significa que el Pentágono coordine maniobras con los militares egipcios y tunecinos. ¿Qué podría ser más peligroso para las revoluciones egipcia y tunecina?
Italia, otrora colonizadora de Libia, ha suspendido un tratado de 2008 con Libia que incluye una cláusula de no agresión, una acción que podría permitir que forme parte de futuras operaciones de “mantenimiento de la paz” en ese país, y posibilitaría el uso de sus bases militares en cualquier posible intervención. Varias bases de EE.UU. y de la OTAN en Italia, incluida la base de la Sexta Flota de EE.UU. cerca de Nápoles, podrían ser áreas de escenificación de una acción contra Libia.
El presidente Barack Obama ha anunciado que “toda la gama de opciones” se está considerando. Es el lenguaje de Washington para las operaciones militares.
La secretaria de Estado Hillary Clinton se reunió en Ginebra el 28 de febrero con ministros de exteriores del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para discutir posibles acciones multilaterales.
Mientras tanto, se suma al tamborileo por la intervención militar la publicación de una carta pública de la Iniciativa de Política Exterior, un think tank derechista visto como sucesor del Proyecto por el Nuevo Siglo Estadounidense, que llama a que EE.UU. y la OTAN preparen “inmediatamente” una acción militar para ayudar a derribar el régimen de Gadafi.
Los firmantes del llamado público incluyen a William Kristol, Richard Perle, Paul Wolfowitz, Elliott Abrams, Douglas Feith y más de una docena de antiguos altos responsables del gobierno de Bush, más varios destacados demócratas liberales, como Neil Hicks de Human Rights First y el jefe de “derechos humanos” de Bill Clinton, John Shattuck.
La carta pide sanciones económicas y acción militar: el despliegue de aviones de guerra de la OTAN y de una armada naval para imponer zonas de exclusión aérea y que tenga la capacidad de neutralizar a las embarcaciones navales libias.
Los senadores John McCain y Joseph Lieberman, mientras estaban en Tel Aviv el 25 de febrero, llamaron a que Washington suministre armas a los rebeldes libios y que establezca una zona de exclusión aérea sobre el país.
No hay que pasar por alto los llamados a que contingentes de trabajadores médicos y humanitarios, inspectores de derechos humanos e investigadores de la Corte Penal Internacional sean enviados a Libia, con “escolta armada”.
El suministro de ayuda humanitaria no tiene que incluir a los militares. Turquía ha evacuado a 7.000 de sus ciudadanos en ferries y vuelos fletados. Unos 29.000 trabajadores chinos han partido en ferries, vuelos fletados y transporte terrestre.
Sin embargo, la manera en la que las potencias europeas están evacuando a sus ciudadanos de Libia durante la crisis incluye una amenaza militar y forma parte de las maniobras imperialistas para posicionarse con respecto al futuro de Libia.
Alemania envió tres barcos de guerra con 600 soldados y dos aviones militares para sacar a 200 empleados alemanes de la compañía de exploración petrolera Wintershall de un campo en el desierto a 1.000 kilómetros al sudeste de Trípoli. Los británicos enviaron el barco de guerra HMS Cumberland para evacuar a 200 británicos y anunciaron que el destructor York está en camino desde Gibraltar.
EE.UU. anunció el 28 de febrero que está enviando el inmenso portaaviones USS Enterprise y el barco de ataque anfibio USS Kearsarge del Mar Rojo a las aguas frente a Libia, donde se unirá al USS Mount Whitney y a otros barcos de guerra de la Sexta Flota. Los funcionarios lo calificaron de “posicionamiento previo de recursos militares”.
VOTACIÓN EN LA ONU SOBRE SANCIONES
El Consejo de Seguridad de la ONU -bajo presión de EE.UU.- votó el 26 de febrero por la imposición de sanciones a Libia. Según estudios de las propias agencias de la ONU, más de un millón de niños de Iraq murieron como resultado de las sanciones impuestas por EE.UU. y la ONU a ese país que allanaron el camino para la invasión de EE.UU. Las sanciones son criminales y confirman que esta intervención no se debe a preocupación humanitaria.
Cuesta equiparar la pura hipocresía de la resolución sobre Libia con la preocupación por los “derechos humanos”. Sólo cuatro días antes de la votación, EE.UU. utilizó su veto para bloquear una resolución insípida que criticaba los asentamientos israelíes en tierra palestina en Cisjordania.
El gobierno de EE.UU. impidió que el Consejo de Seguridad emprendiera alguna acción durante la masacre israelí en Gaza en 2008, que llevó a la muerte de más de 1.500 palestinos. Esos organismos internacionales, así como la Corte Penal Internacional, han guardado silencio respecto a las matanzas israelíes, sobre los ataques de drones estadounidenses contra civiles indefensos en Pakistán y sobre las criminales invasiones y ocupación de Iraq y Afganistán.
El que China haya estado de acuerdo con la votación de sanciones es un ejemplo desafortunado de cómo el gobierno de Pekín deja que su interés por el comercio y por continuos embarques de petróleo prevalezca sobre su pasada oposición a las sanciones que claramente afectan a las poblaciones civiles.
¿QUIÉN DIRIGE LA OPOSICIÓN?
Es importante analizar el movimiento de oposición, especialmente a quienes citan tan ampliamente todos los medios internacionales. Tenemos que suponer que participa la gente con quejas y agravios genuinos. ¿Pero quién dirige realmente el movimiento?
Un artículo de primera plana en el New York Times del 25 de febrero describió la diferencia entre Libia y las otras luchas que han estallado en todo el mundo árabe. “A diferencia de las rebeliones juveniles posibilitadas por Facebook, la insurrección en este caso ha sido dirigida por gente más madura y que se ha estado oponiendo activamente al régimen dese hace cierto tiempo”. El artículo describe el contrabando de armas a través de la frontera egipcia durante semanas, permitiendo que la rebelión “escale rápida y violentamente en poco más de una semana”.
El grupo opositor que más se cita es el Frente Nacional por la Salvación de Libia [NFSL por sus siglas en inglés]. Se sabe que el NFSL, fundado en 1981, es una organización financiada por la CIA, con oficinas en Washington, D.C. Ha mantenido una fuerza militar, llamada el Ejército Nacional Libio, en Egipto cerca de la frontera libia. Una búsqueda en Google del Frente Nacional por la Salvación de Libia y la CIA confirmará rápidamente cientos de referencias.
También se cita ampliamente a la Conferencia Nacional de la Oposición Libia. Es una coalición formada por el NFSL que también incluye a la Unión Constitucional Libia [LCU], dirigida por Muhamad as-Senussi, pretendiente al trono libio. La web de la LCU llama al pueblo libio a reiterar un juramento de lealtad al rey Idris el-Senusi como líder histórico del pueblo libio. La bandera utilizada por la coalición es la bandera del antiguo Reino de Libia.
Evidentemente esas fuerzas financiadas por la CIA y los antiguos monárquicos son política y socialmente diferentes de la juventud privada de derechos y de los trabajadores que han marchado por millones contra los dictadores respaldados por EE.UU. en Egipto y Túnez y que hoy se manifiestan en Bahrein, Yemen y Omán.
Según el artículo del Times, el ala militar del NFSL, utilizando armas de contrabando, capturó rápidamente puestos policiales y militares en la ciudad portuaria mediterránea de Bengasi y áreas cercanas al norte de los campos petroleros más ricos de Libia, donde se encuentran la mayoría de sus gasoductos y oleoductos, las refinerías y su puerto de gas natural licuado. El Times y otros medios occidentales afirman que esa área, ahora bajo “control de la oposición”, incluye un 80% de las instalaciones petroleras de Libia.
La oposición libia, a diferencia de los movimientos de otros lugares en el mundo árabe, pidió ayuda internacional desde el principio. Y los imperialistas respondieron rápidamente.
Por ejemplo Mohamed Ali Abdallah, secretario general adjunto del NFSL, envió un llamado desesperado: “Esperamos una masacre”. “Estamos enviando un SOS a la comunidad internacional para que intervenga”. Sin esfuerzos internacionales por contener a Gadafi, “habrá un baño de sangre en Libia en las próximas 48 horas”.
El Wall Street Journal, voz del gran capital, escribió en un editorial del 23 de febrero que “EE.UU. y Europa deberían ayudar a los libios a derrocar el régimen de Gadafi”.
INTERESES DE EE.UU. -EL PETRÓLEO
¿Por qué están dispuestos y ansiosos Washington y las potencias europeas a actuar en Libia?
Cuando sucede algo nuevo es importante pasar revista a lo que sabemos del pasado y preguntar siempre, ¿cuáles son los intereses de las corporaciones estadounidenses en la región?
Libia es un país rico en petróleo -uno de los 10 más ricos del mundo-. Libia tiene las mayores reservas probadas de petróleo en África, por lo menos 44.000 millones de barriles. Ha estado produciendo 1,8 millones de barriles de petróleo por día -crudo ligero considerado de máxima calidad y que necesita menos refinación que la mayor parte del petróleo-. Libia también tiene grandes depósitos de gas natural fácil de canalizar a los mercados europeos. Es un país de gran superficie con una pequeña población de 6,4 millones de personas.
Así ven a Libia las poderosas corporaciones petroleras y militares, los bancos y las instituciones financieras de EE.UU. que dominan los mercados globales.
Actualmente el petróleo y el gas son las materias primas más valiosas y la mayor fuente de beneficios del mundo. Conseguir el control de campos petrolíferos, oleoductos, refinerías y mercados impulsa una gran parte de la política imperialista de EE.UU.
Durante dos decenios de sanciones de EE.UU. contra Libia, que Washington esperaba que derribaran al régimen, los intereses corporativos europeos invirtieron fuertemente en el desarrollo de “ductos” e infraestructuras en ese país. Cerca de un 85% de las exportaciones de energía de Libia van a Europa.
Las transnacionales europeas -en particular BP, Royal Dutch Shell, Total, Eni, BASF, Statoil y Repsol- han dominado el mercado petrolero de Libia. Las gigantescas corporaciones petroleras de EE.UU. están excluidas de esos lucrativos acuerdos. China ha estado comprando una cantidad creciente de petróleo producido por la Corporación Nacional de Petróleo de Libia y construyó un corto oleoducto en Libia.
Los inmensos beneficios que se podrían obtener con el control del petróleo y del gas natural de Libia son el motivo del creciente tamboreo del llamado de los medios corporativos de EE.UU. a la “intervención humanitaria para salvar vidas”.
Manlio Dinucci, periodista italiano que escribe para Il Manifesto de Italia, explicó el 25 de febrero [Rebelión, del 1 de marzo] que “Si se derroca a Gadafi EE.UU. podría derribar todo el marco de las relaciones económicas con Libia y abrir el camino a las multinacionales basadas en EE.UU. que hasta ahora están casi totalmente excluidas de la explotación de reservas de energía en Libia. Por lo tanto, EE.UU. podría controlar el grifo de las fuentes de energía de las que depende en gran parte Europa y que también provee a China.”
ANTECEDENTES DE LIBIA
Libia fue una colonia italiana desde 1911 hasta la derrota de Italia en la Segunda Guerra Mundial. Las potencias imperialistas occidentales establecieron después de la guerra regímenes en la región que fueron llamados Estados independientes pero que estaban dirigidos por monarcas nombrados sin el voto democrático de los pueblos. Libia se convirtió en un país soberano sólo de nombre, pero estaba firmemente vinculado a EE.UU. y a Gran Bretaña bajo un nuevo monarca, el rey Idris.
En 1969, mientras una ola de luchas anticoloniales movilizaba al mundo colonizado, jóvenes oficiales militares nacionalistas de mentalidad panárabe derrocaron a Idris mientras estaba de vacaciones en Europa. El líder del golpe fue Muamar Gadafi, de 27 años.
Libia cambió su nombre de Reino de Libia a República Árabe Libia y después a Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista‎.
Los jóvenes oficiales ordenaron el cierre de las bases de EE.UU. y Gran Bretaña en Libia, incluida la gran Base Aérea Wheelus del Pentágono. Nacionalizaron la industria petrolera y muchos intereses comerciales que estaban bajo control imperialista estadounidense y británico.
Esos oficiales militares no llegaron al poder mediante un levantamiento revolucionario de las masas. No fue una revolución socialista. Seguía siendo una sociedad clasista. Pero Libia ya no estaba bajo la dominación extranjera.
Se realizaron numerosos cambios progresistas. La nueva Libia hizo muchos progresos económicos y sociales. Las condiciones de vida de las masas mejoraron radicalmente. La mayoría de las necesidades básicas -alimentos, vivienda, combustible, atención sanitaria y educación- se subvencionaron fuertemente e incluso llegaron a ser enteramente gratuitas. Se utilizaron los subsidios como la mejor manera de redistribuir la riqueza nacional.
Las condiciones de las mujeres cambiaron drásticamente. En 20 años, Libia logró el puesto más alto de África en el Índice de Desarrollo Humano -una medida de las Naciones Unidas de la expectativa de vida, los logros educacionales y el ingreso real ajustado-. Durante los años setenta y ochenta, Libia fue conocida internacionalmente por la adopción de fuertes posiciones antiimperialistas y el apoyo a otras luchas revolucionarias, del Congreso Nacional Africano en Sudáfrica a la Organización por la Liberación de Palestina y el Ejército Republicano Irlandés.
EE.UU. realizó numerosos intentos de asesinato y golpes contra el régimen de Gadafi y financió grupos armados de oposición, como el NFSL. Algunos ataques estadounidenses fueron flagrantes y abiertos. Por ejemplo, 66 cazabombarderos estadounidenses bombardearon sin advertencia previa la capital libia de Trípoli y su segunda ciudad, Bengasi, el 15 de abril de 1986. La casa de Gadafi fue bombardeada y su hija pequeña murió en el ataque, junto con cientos de personas más.
Durante los años ochenta y noventa EE.UU. logró aislar a Libia mediante estrictas sanciones económicas. Se hizo todo esfuerzo posible por sabotear la economía y desestabilizar al gobierno.
SATANIZACIÓN DE GADAFI
Es el pueblo de Libia, de África y del Mundo árabe el que tiene que evaluar el papel contradictorio de Gadafi, presidente del Consejo de Comando Revolucionario de Libia. La gente de EE.UU., en el centro de un imperio basado en la explotación global, no debería unirse a las caracterizaciones racistas, ridiculización y satanización de Gadafi que saturan los medios corporativos.
Incluso si Gadafi fueran tan tranquilo y austero como un monje y tan cuidadoso como un diplomático todavía sería, como presidente de un país africano rico en petróleo, previamente subdesarrollado, odiado, ridiculizado y satanizado por el imperialismo de EE.UU. si ofreciera resistencia a la dominación corporativa estadounidense. Fue su verdadero crimen y por eso no lo han perdonado jamás.
Es importante señalar que nunca se utilizan términos degradantes y racistas contra peones fiables de EE.UU. o dictadores, no importa cuán corruptos o implacables sean con su propio pueblo.
LAS AMENAZAS DE EE.UU. IMPONEN CONCESIONES
Después del crimen de guerra estadounidense anunciado como “conmoción y pavor”, con su masivo bombardeo aéreo de Iraq seguido por una invasión por tierra y ocupación, Libia finalmente sucumbió a las exigencias de EE.UU. Después de décadas de solidaridad militante antiimperialista, Libia cambió de rumbo drásticamente. Gadafi ofreció ayuda a EE.UU. en su “guerra contra el terror”.
Las exigencias de Washington eran onerosas y humillantes. Libia fue obligada a aceptar la responsabilidad total por el atentado del avión de Lockerbie y a pagar 2.700 millones de dólares de indemnización. Fue solo el comienzo. Para que se levantaran las sanciones de EE.UU., Libia tuvo que abrir sus mercados y “reestructurar” su economía. Todo formaba parte del paquete.
A pesar de las numerosas concesiones de Gadafi y las subsiguientes grandiosas recepciones por parte de jefes de Estado europeos, el imperialismo estadounidense estaba planeando su humillación total y su caída. Los think tanks estadounidenses realizaron numerosos estudios sobre cómo subvertir y debilitar el apoyo popular de Gadafi.
Los estrategas del FMI aparecieron en Libia con programas. Los nuevos consejeros económicos prescribieron las mismas medidas que imponen a cualquier país en desarrollo. Pero Libia no tenía una deuda externa; tiene una balanza comercial positiva de 27.000 millones de dólares anuales. La única razón por la cual el FMI exigió un fin de los subsidios de necesidades básicas fue debilitar la base social del apoyo al régimen.
La “liberalización del mercado” de Libia significó un recorte de 5.000 millones de dólares en subsidios al año. Durante decenios, el Estado había estado subvencionando un 93% del valor de varios productos básicos, en particular el combustible. Después de aceptar el programa del FMI, el gobierno duplicó el precio de la electricidad a los consumidores. Hubo un repentino aumento de 30% en los precios del combustible. Esto provocó aumentos de precio en muchos otros bienes y servicios.
Dijeron a Libia que tenía que privatizar 360 compañías y empresas de propiedad estatal, incluyendo usinas siderúrgicas, fábricas de cemento, firmas de ingeniería, fábricas de alimentos, líneas de montaje de camiones y autobuses y granjas estatales. Eso llevó a que miles de trabajadores perdieran sus puestos de trabajo.
Libia tuvo que vender una participación del 60% en la compañía petrolera estatal Tamoil Group y privatizar su Compañía General Nacional para Fábricas de Harina y Forraje.
El Fondo de la Fundación Carnegie ya estaba controlando el impacto de las reformas económicas. Un informe de Eman Wahby de 2005 titulado “Reformas económicas enojan a ciudadanos libios” decía que “otro aspecto de la reforma estructural fue el fin de las restricciones de importaciones. Otorgaron licencias a compañías extranjeras para exportar a Libia a través de agentes locales. Como resultado, productos de todo el mundo inundaron el mercado libio, previamente aislado.” Fue un desastre para los trabajadores de las fábricas de Libia, que no están equipadas para enfrentar la competencia.
Más de 4.000 millones de dólares ingresaron a Libia, que se convirtió en el principal receptor de inversión extranjera en África. Como saben sobradamente los banqueros y sus think tanks, esto no benefició a las masas libias, las empobreció.
Pero no importaba lo que hiciera Gadafi, nunca fue bastante para el poder corporativo de EE.UU. Los banqueros y financieros querían más. No había confianza. Gadafi se había opuesto a EE.UU. durante decenios y se le seguía considerando muy poco “fiable”.
La revista US Banker publicó en mayo de 2005 un artículo titulado “Mercados emergentes: ¿Es Libia la próxima frontera de los bancos estadounidenses?” Decía que “Mientras la nación aprueba reformas, los beneficios atraen. Pero el caos abunda.” Entrevistó a Robert Armao, presidente del Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Libia basado en Nueva York: “Todos los grandes bancos occidentales están ahora explorando oportunidades en ese país”, dijo Armao. “La situación política con Gadafi sigue siendo muy sospechosa”. El potencial “parece maravilloso para los bancos. Libia es un país que no se ha tocado y una tierra de oportunidad. Sucederá, pero puede tardar un poco.”
Libia nunca ha sido un país socialista. Siempre ha habido amplia riqueza heredada y viejos privilegios. Es una sociedad clasista con millones de trabajadores, muchos de ellos inmigrantes.
La reestructuración de la economía para maximizar los beneficios de los banqueros occidentales desestabilizó las relaciones, incluso en los círculos gobernantes. ¿Quién participa en los acuerdos para privatizar industrias clave, qué familias, qué tribus? ¿Quién se queda afuera? Aparecieron viejas rivalidades y competencias.
Se puede ver hasta qué punto el gobierno de EE.UU. estaba observando esos cambios impuestos en cables recientemente publicados, provenientes de WikiLeaks, de la embajada de EE.UU. en Trípoli, reproducidos en el Telegraph británico del 31 de enero. Un cable titulado “Inflación aumenta en Libia” y enviado el 4 de enero de 2009, describió el impacto de “un programa radical de privatización y de reestructuración del gobierno”.
“Se vieron aumentos excepcionaes”, dijo el cable, “en precios de alimentos, productos previamente subvencionados como azúcar, arroz, y harina, aumentaron en un 85% en los dos años desde la eliminación de los subsidios. Los materiales de construcción también han tenido un fuerte aumento: los precios del cemento, conglomerado, y ladrillos, han aumentado en un 65% durante el pasado año. El cemento ha aumentado en un año de 5 dinares libios por saco de 50 kilos a 17 dinares; el precio de las barras de acero se ha multiplicado por diez.
“La terminación [por el gobierno libio] de los subsidios y controles de precios como parte de un programa más amplio de reforma económica y privatización ha contribuido ciertamente a presiones inflacionarias y ha causado algunas quejas…
“La combinación de la alta inflación y la disminución de subsidios y controles de precios es preocupante para un público libio acostumbrado a mayor protección del gobierno ante las fuerzas del mercado.”
Estos cables de la embajada de EE.UU. confirman que mientras seguían manteniendo a grupos libios de oposición en Egipto, Washington y Londres también medían constantemente la temperatura del descontento masivo causado por sus políticas.
Actualmente, millones de personas en EE.UU. y en todo el mundo son inspiradas por las acciones de millones de jóvenes en las calles de Egipto, Túnez, Bahrein, Yemen y ahora Omán. El impacto se siente incluso en la ocupación en Wisconsin.
Es vital que el movimiento político y la conciencia de clase estadounidense resistan la enorme presión de la campaña orquestada por EE.UU. a favor de la intervención militar en Libia. Hay que oponerse a una nueva aventura imperialista. ¡Solidaridad con los movimientos populares! ¡Fuera las manos, EE.UU.

11 comentarios - Libia, inminente invasión del Imperislismo

asfred -5
Quiero debutar como Taringuero, y te pones sexo femenino, tremendo tragasables resultaste ser
mosca30 +1
Che aflojen con tirar tanta merda para el imperialismo... esto es una de las tantas de la agenda Illuminati.. el imperialismo Yankee es una pantalla nomas junto con el negro desmadrado ese y todos los forros Europeos.. hay que hacer la cuenta de cuantos civiles , niños inocentes , supuestos rebeldes , soldados drogadictos y pichicateados se van muriendo para llegar al 80% establecido por los Illuminati ! algunos dicen que quieren quedarse con el petroleo de todo medio oriente.. yo creo que empezaron a reducir la poblacion... ahora sigue Libano.. todavia no vimos nada.. falta algun misil Iraeli o Yankee contra un barco Irani y se arme grosa... ovbiamente planeada desde hace años. como todas las guerras , autoatentados por todos lados y pesetes salidas de la nada... buen post che.. valio la pena.. imprimiendo..
nonmaggot +1
Muy bien por el post!
Muy pocas personas tienen una verdadera postura crítica.
nos tragamos fácilmente lo que los medios nos avientan. Me ha sido difícil encontrar otro tipo de información aparte del amarillismo que rodea este tema.
sistemnestor +1
MALDITO GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS, ATACAN HOY A LIBIA CON SUS PEONES DE FRANCIA, QUIENES SON UNOS CACHORROS DE OBAMA, QUE PORQUERIA, TODO POR EL MALDITO PETROLEO, ESTADOS UNIDOS DICE QUE LO QUE QUIEREN ES PROTEGER A LOS CIVILES, COMO COÑO VAS A PROTEGER A INOCENTES CIVILES, IMPONIENDO UN ATAQUE AEREO, Y LO TRISTE DE TODO ESTO ES QUE SE VA A CONVERTIR EN UNA GUERRA ESTO, POR QUE AHORA LOS LIBIOS VAN A RESPONDER AL ATAQUE...!!!!
sistemnestor +1
SOY VENEZOLANO Y ME ENTRISTESE PENSAR QUE VA A PASAR AHORA CON TODA ESA NACION, DONDE EXISTE TANTA GENTE INOCENTE, CUANTOS VAN A MORIR Y SUFRIR CON ESTA GUERRA, QUE A COMENSADO EN LIBIA..!! MALDITOS INTERESES EXTRANGEROS, A QUIENES SOLO LES IMPORTA EL PETROLEO PARA CUBRIR SUS NECESIDADES, A ELLOS NO LES IMPORTA UN CARAJO QUE VA A PASAR CON LOS LIBIOS, QUIENES SON NUESTROS HERMANOS, FIGENSE EN LO QUE A PASADO A LO LARGO DE LA HISTORIA, ESTADOS UNIDO APROVECHA LA OCACION PARA SACAR UNA BUENA TAJADA DE ESTO...!!!! MALDITOS.....!!!
sistemnestor +1
VIVO EN VENEZUELA CON TODA MI FAMILIA, Y ME ASUSTA VER LO QUE ESTA PASANDO EN EL MUNDO Y EN LIBIA, NOSOTROS LOS VENEZOLANOS SOMOS UN PAIS EN DESARROLLO, Y NOS GUSTA LA PAZ, NO NOS GUSTA LA GUERRA, SOMOS PASIFICOS, PERO NO SOMOS NINGUNOS PENDEJOS, VEMOS LO QUE ESTA PASANDO Y CUAL ES LA VERDADERA CAUSA DE TODO ESTO Y ES LA OBTENSION DE NERGIA....!!!!!
sistemnestor
GENTE SIN ESCRUPULOS, TANTO EXTRANJEROS COMO VENEZOLANOS CON MUCHO DINERO Y PODER, QUIEREN QUE AL IGUAL QUE EN LIBIA, OCURRA ALGO SIMILAR AQUI EN VENEZUELA, RECORDEMOS QUE ESTE PAIS POSEE LA MAYOR RESERVA DE PETROLEO DEL MUNDO, NO HAY OTRO PAIS CON TANTO PETROLEO COMO VENEZUELA, Y ESTADOS UNIDOS LO SABE, PERO NO HAN ENCONTRADO LA MANERA DE APODERSE DE ESTA GIGANTESCA RIQUESA, A ELLOS NO LES IMPORTAMOS UN DEMONIO, A LOS DEMAS GOBIERNOS MAL LLAMADOS PRIMER MUNDO, NO LES IMPORTAMOS PARA NADA, ELLOS LO QUE QUIEREN ES NUESTRA RIQUESA, Y NOSOTROS QUE DESAPARESCAMOS...!! MALDITOS HALCONES....!!! GO HOME...!!! YANKEE.....!!!!