Que buena noticia, me re cabe Beck, incluso creo que lo escuché más que a The Police

Beck telonero de The Police

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Beck y el signo de los tiempos
El músico norteamericano tocará como telonero de The Police el 1° y 2 de diciembre


"Siempre pensé que los músicos, los compositores, tenemos una especie de antena en lo más alto de la cabeza que funciona como si fuera una estación de radio permanente de la cual uno toma ideas o recibe voces desde el exterior. Así, los músicos logran, de una u otra forma, definir el tiempo y el lugar en el que viven; ése es su trabajo." El tiempo y el lugar donde hoy vive Beck está repleto de computadoras defectuosas, celulares que mueren en desiertos perdidos, informáticos cazadores de cerebros, madres que lloran a sus hijos en guerra, dioses impiadosos, sistemas que se cuelgan, noticieros mordaces y predicadores adolescentes, algún que otro robot que impone reglas arbitrarias y discos que cambian según el humor que tenga en ese momento quien los escucha. Es un mundo imperfecto, claro, pero es suyo.

A días de aterrizar por segunda vez en Buenos Aires -en esta oportunidad como acto de apertura de los conciertos que The Police ofrecerá en el estadio de Núñez con su promocionada gira de regreso-, Beck dialogó telefónicamente con LA NACION acerca de su mundo privado hecho canción, el que reveló el último año con el disco The Information , una obra de tinte conceptual que se refiere a la actualidad de la cultura norteamericana y sugiere un futuro "borracho de pasado" como surgido de un sueño freak de Philip K. Dick.

Apuros

Para empezar, habrá que decir que hay una buena y una mala noticia con respecto a la sorpresiva visita de este pequeño "perdedor" con residencia en Los Angeles. La mala es que estos conciertos lo tomaron tan de improviso que ni tenía una banda armada para salir de gira por América latina. La buena es que en el apuro, el productor estrella Nigel Godrich (que trabajó con Beck en discos como Sea Change y The Information , que ha sido aliado fundamental en la creación del sonido de Radiohead y colaboró con artistas de la talla de U2, REM, Air y el mismísimo Paul McCartney, entre otros) lo convenció de aceptar la propuesta de la travesía latina, reunió a la banda y hasta se ofreció como tecladista de lujo. "Sin duda, va a ser un show especial, en varios sentidos con carácter único", confiesa desde su hogar.

-Siempre fuiste un artista vinculado con la vanguardia sonora, con la mirada puesta en el futuro... ¿Cómo fue que terminaste teloneando el regreso de The Police en Chile y en la Argentina?

-Fue todo muy rápido. Me llamaron para ofrecerme los conciertos y mientras lo pensaba, me crucé con varios amigos que me convencieron de que era una oportunidad interesante, uno de ellos el mismo Nigel, mi productor. El es un gran fan de The Police.

-¿Y a vos te gusta su música?

-Sí, por supuesto que me gusta; los primeros dos discos son mis favoritos. Marcaron toda una era: cuando el punk se encontró con la música pop.

A los 37 años, Beck Hansen continúa siendo un artista misterioso, difícil de clasificar con etiquetas industriales y con un talento singular para ponerse y quitarse disfraces musicales -como cuando en 1999 se vistió de Prince con su disco Midnite Vulture o como cuando irrumpió en la escena con el hit alternativo de la generación X, "Loser", en 1993-, que le valieron las mil y una comparaciones con un ícono de la cultura norteamericana como Bob Dylan. El último año, ya ferviente y confeso seguidor de la cientología, se despachó con un álbum "inspirado por el actual estado de ánimo de mi país", en el que parecen confluir todos los Beck posibles.

"Son tiempos sin duda extraños para mi país -reflexiona-. Creo que existe cierto conservadurismo, que por otro lado siempre existió aquí, que hoy monopoliza diferentes áreas de la cultura que en otra época estaban dominadas por gente con una cabeza más abierta. Creo que en este momento la cultura está más en los sótanos; no sé... como si quisiera estar un poco a salvo de todo lo que pasa en nuestro país. Este tipo de cosas son las más duras de los Estados Unidos. Cuando prendo el televisor y veo lo que ocurre culturalmente es terrible, pero también es cierto que en el underground todavía hay mucha vida, existen muchas voces que no son escuchadas aquí.

-Siempre te interesaron las nuevas tendencias con respecto a la edición de discos. ¿Qué te pareció la movida de Radiohead de "pagá lo que quieras" por su último álbum?

-Es algo de lo que he oído hablar a los músicos durante años. No creo que haya nadie mejor que Radiohead para hacerlo. Ellos estaban en una posición inmejorable, se habían desvinculado de su sello discográfico y supieron hacer la movida en el momento correcto. Fue muy inteligente de su parte, pero lo más interesante de toda la movida es que hizo pensar a la gente, al menos un minuto, sobre cómo consumen música: qué tipo de música escuchan, qué valor tiene un artista, cómo se conectan con la música en el momento de escucharla. Más allá de si este formato es parte de un proceso, un nuevo modelo o sólo una curiosa evolución de la industria, que el aficionado a la música haya considerado todas esas preguntas, es suficiente para creer que ha sido una buena movida.

-¿Creés que los músicos deben quedarse o deben irse de las compañías discográficas?

-No tengo opinión formada al respecto, o al menos no creo que sirva para todos los artistas por igual. Algunos músicos necesitan más a las compañías que otros. Hay artistas que pueden hacerlo todo solos; son como sobrevivientes. Sí me parece que, de todas formas, los artistas son los que tienen la llave en el mundo de la música y que las compañías sólo tienen la estructura. A través de los años, en otros campos, como puede ser el negocio cinematográfico, la gente se ha ido moviendo de manera más independiente, mientras que en el ámbito musical seguimos operando con el mismo modelo desde hace 60 años. Siempre estuvimos detrás de la evolución y, por lo tanto, ahora el cambio parece más brusco.

-¿Cómo influyó en tu música la arrolladora aparición en escena de una herramienta como Internet?

-No sé si me ha influido tanto; creo que sigo haciendo música de la misma manera desde hace diez o quince años. Si algo cambió en mi forma de expresión, ha sido por culpa de la computadora más que de Internet. Desde la aparición de la computadora, la música ya no suena de la misma manera; ni siquiera para el que consume música: el sonido es diferente; la estructura es distinta, incluso en un nivel físico, ya que genera reacciones en el cuerpo de una manera totalmente diferente de las que generaba la música que se hacía antes de que existiesen las computadoras. Si antes caminábamos, ahora paseamos en un automóvil y eso, quieras o no, te lleva a otro tipo de conexión con el resto de la humanidad.

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION
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