Un oso polar nada nueve días en busca de hielo.

Investigadores de Alaska monitorearon a una hembra de oso polar que nadó 232 horas consecutivas, recorriendo 687 kilómetros hasta finalmente llegar al hielo del Océano Ártico. El descubrimiento resalta la enorme capacidad de supervivencia de los osos polares en el agua, a la vez que demuestra la inmensa carga de verse obligados a hacerlo por largos períodos de tiempo. Al final del recorrido, la osa había perdido el 22% de su masa corporal y su cachorro probablemente había muerto.
En un artículo de la revista especializada Polar Biology, George Durner y otros investigadores del Servicio Geológico de los Estados Unidos describen la captura de una hembra adulta de oso polar y de su cachorro en el Mar de Beaufort, Alaska, a finales de agosto de 2008. Alrededor del cuello de la hembra, los investigadores instalaron un collar con radio y GPS con transmisión por satélite y un acelerómetro independiente de las mediciones del GPS para monitorear el nivel de actividad del animal. (La osa objeto de este artículo fue uno de los 13 ejemplares equipados con el dispositivo aquel mes).
La hembra pesaba 226 kilos y su cachorro 159. Cuando los científicos encontraron de nuevo a la osa, dos meses más tarde, pesaba únicamente 177 kilos y ya no estaba amamantando. Su cachorro nunca fue localizado.
Analizando los datos obtenidos y rastreando los movimientos de la osa a través de los mapas de la región, Durner y sus compañeros dedujeron que el 25 de agosto (dos días después de la captura y posterior liberación), la osa entró en las aguas del litoral del Mar de Beaufort, nadando en dirección norte durante nueve días, hasta finalmente encontrar hielo marino. Entonces pasó tres días sobre el hielo, un día más nadando, y otros 49 días sobre el hielo antes de ser encontrada nuevamente.

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Los investigadores destacaron que a pesar de que los osos polares son mamíferos marinos, ya que obtienen su alimento de los océanos (se alimentan de focas, por ejemplo), no son mamíferos acuáticos. Pueden nadar razonablemente bien y sobrevivir durante largos períodos de tiempo en el agua, pero pagan un alto costo energético por ello. (Durner y sus compañeros no consiguieron determinar si esta osa había recuperado parte del peso comiendo focas después de llegar al hielo, o si su condición continuaría deteriorándose como resultado de la exploración de una masa de hielo que no ofrecía muchas oportunidades de caza).
La pregunta lógica que nos hacemos es: ¿Por qué la osa continuó nadando? ¿Por qué no regresó en algún momento? Parece que la respuesta radica simplemente en el hecho de que a finales de agosto los osos polares de Alaska se dirigen hacia el norte para alcanzar el mar de hielo y eso es lo que estaba haciendo la osa. En realidad, para eso es para lo que están programados los osos polares. No hay nada en su mente que les haga creer que el hielo no estará en el lugar de siempre si se encuentran nadando en la dirección correcta, una suposición bastante razonable.
Sin embargo, en el 2008, el deshielo marino en el Ártico fue el segundo mayor registrado, con pérdidas particularmente considerables en el Mar de Beaufort. Cuando la osa y su cachorro comenzaron a nadar, el hielo se encontraba a más de 500 kilómetros al norte de la costa de Alaska.
A medida que el hielo marino del Ártico continúa disminuyendo, las situaciones enfrentadas por esta osa pueden resultar más frecuentes, con consecuencias aún mucho más graves, observación realizada anteriormente en un trabajo publicado en el 2006 en la revista Polar Biology. En dicho trabajo Charles Monnett y Jeffrey Gleason relataron que durante varias observaciones aéreas realizadas del año 1987 al 2003, observaron a 315 osos polares. Los 315 ejemplares estaban vivos y de ellos únicamente 12 se encontraban en mar abierto. En el 2004, sin embargo, observaron 55 osos, 51 de ellos con vida. Diez de los 51 fueron localizados en mar abierto, así como los cuatro osos muertos. A pesar de no poder demostrar si los cuatro osos se ahogaron, se supone que murieron dentro del agua.
Monnett y Gleason creen que "las muertes debido al nado prolongado lejos de la costa durante los años de deshielo tardío (o moderado) pueden ser una importante causa no-registrada de mortalidad natural”, y sugieren que “las muertes por ahogamiento de los osos polares pudieran aumentar en el futuro, si continúa la tendencia observada de regresión del hielo y de los períodos prolongados de nado en mar abierto”.
Imagen superior: Un oso polar saludable explora el hielo en el Ártico ruso. Imagen inferior: Un oso polar escuálido (no el descrito en el artículo) se sube a una plataforma de hielo después de ser observado nadando en mar abierto en la costa de Alaska, alejado del hielo.

Fuente : http://blogs.tudiscovery.com/noticias/2011/02/un-oso-polar-nada-nueve-d%C3%ADas-en-busca-de-hielo.html