Patentan una máquina que produce agua y energía con los residuos fecales
Una empresa lucense ha registrado el invento en 156 países y lo presentará mañana

Destruye lodos y purines generando una producción de calor equivalente a mil euros diarios

El principal problema de esta máquina ahora mismo es que casi nadie se lo cree». Quien esto afirma es Tomás Cavero, el gerente de la empresa Olimeca, que está sufriendo la misma desconfianza inicial y lógica de los grandes inventos de la historia. Porque también en este caso parece increíble que nadie hubiese acertado hasta ahora con una fórmula rentable para eliminar los purines y vertidos de las depuradoras que están amenazando entornos tan valiosos como la ría de Vigo. Y mientras los políticos pactan cifras millonarias para salvar el entorno del puente de Rande, Tomás y sus dos hermanos, desde una empresa familiar lucense de 20 empleados, van a presentar el invento que pondrá fin a la contaminación por purines y depuradoras urbanas.

La máquina patentada por Olimeca descompone 50 toneladas de residuos orgánicos en ocho horas, y los convierte en agua limpia y en 200 kilogramos de ferralla de hierro, produciendo al mismo tiempo una energía térmica equivalente a 1.800 litros de gasoil en una caldera de calefacción. Es la parte más increíble del proceso: la máquina consume en una jornada de ocho horas unos 85 euros de electricidad, pero produce alrededor de mil euros en energía calorífica (vapor de agua). Si este calor es aprovechado para calefacción o para aire acondicionado, producirá un rendimiento anual aproximado de 365.000 euros. Teniendo en cuenta que el coste de cada máquina ya instalada es de 250.000 euros, es lógico que surja la incredulidad, porque se amortizaría en menos de un año en producción energética, además de eliminarse el problema de los vertidos.

El Seprona, interesado

El invento está despertando tal interés en los sectores medioambientales que incluso en días pasados visitó la fábrica el general de la Guardia Civil al mando del Seprona en toda España. Países con gran producción de purines, como Holanda, Bélgica o Estados Unidos, recurren todavía a los gestores de residuos para almacenarlos y el invento podría venirles como anillo al dedo. En Cataluña, con una legislación muy restrictiva, muchas granjas negocian ya con la empresa lucense.

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