Sucker Punch


Del director de “300” y “Watchmen”. Zack Snyder realizó esta película -que se estrena mañana, un día antes que en los Estados Unidos- sobre una joven internada en un hospicio. Y que planea con otras cuatro escapar del lugar, transformado en un burdel, a través de una fantasía surrealista. Aquí, hablan las chicas.

Llega Sucker Punch: La pelicula



La música y la imaginería visual son dos artillerías pesadas del director de 300, Zack Snyder, y por eso no es de extrañar que su nueva película, Sucker Punch, Mundo surreal, parezca un largo video musical producido por Marius de Vries, el musicalizador de Moulin Rouge, quien acercó a Björk al proyecto. “Cuando me mostraron la película terminada salí pensando que acababa de ver un concierto de rock”, le comenta a Clarín Vanessa Hudgens, la estrella de la saga de Disney High School Musical, una de las cuatro jóvenes heroínas que acompañan a la protagonista, la australiana Emily Browning, en su aventura onírica. Los fans de Vanessa morirían por fotografiarla con los pies descalzos y la cabellera revuelta, vestida con una robe de cama blanca, desandando los pasillos del hotel Beverly Hilton junto a sus compañeras de aventura y al director, que las hace pelear usando intrincados efectos visuales contra dragones del pasado y robots del futuro.
Sucker Punch es la primera criatura del director, quien en 300 y Watchmen ejecutó con destreza visual los designios de otro creador. La idea de esta película rondaba la cabeza de Snyder desde hace años, en el formato de video musical, y al parecer fue la contribución de su esposa Deborah Snyder, coproductora del filme, la que hizo nacer esta saga de chicas poderosas uniéndose para escapar del mal.
En las primeras escenas se ve a la protagonista, Baby Doll (Browning), acosada por su padrastro quien después de enterrar a su madre la encierra en un hospicio mental para quedarse con su herencia. La rubia conocerá ahí a las otras chicas, también atrapadas sin salida, con quienes ideará un plan maestro para escapar, al menos mentalmente, de esa prisión real. La mente afiebrada de Baby Doll convierte de entrada a las otras pacientes –Sweet Pea (Abbie Cornish), Rocket (Jena Malone), Blondie (Hudgens) y Amber (Jamie Chung) – en esclavas sexuales de un burdel regenteado por el director del manicomio. Al bailar para los clientes acaudalados, Baby Doll aprenderá a saltar a otro nivel de fantasía donde el quinteto adquiere mágicamente destreza con las armas e intenta juntar los elementos necesarios para el escape.
“Estuvimos tres meses entrenando en artes marciales con espadas antes de empezar a rodar. Estar juntas en el gimnasio 4 horas por día, 6 días por semana, hizo nacer entre nosotras una fuerte camaradería. Hoy nos sentimos todas un poco hermanas”, asegura la también australiana Abbie Cornish, a quien Madonna acaba de dirigir en su película sobre Wallis Simpson. “Madonna es disciplinada, sabe de antemano lo que quiere y cómo senseguirlo, no es una directora fácil de persuadir. Zach es más lúdico, tiene una imaginación increíble y te contagia rápidamente”, asegura la actriz.
Aunque filmaron en Vancouver, las chicas pasaron la mayor parte del tiempo delante de una pantalla verde, ya que la escenas de guerra son generadas por computación (CG). Jamie Chung debió aprender a manejar helicópteros para convertirse en la aviadora del grupo. “Entrenamos tanto que había días que no sentíamos los brazos, sin exagerar”, explica Emily, quien además fue elegida para cantar un par de canciones, entre ellas un cover de Eurythmics, Sweet Dreams.
Mas allá de las escenas de lucha, lo que más parece haberle atraído a las chicas es el vestuario de corsets para las escenas del burdel. “Con esas ropas sugestivas la confianza te crece como mujer, pero es en la lucha que hermana y libera a las protagonistas donde reside el secreto del filme. Ojalá que mis fans salgan del cine con la convicción de que en la unión está la fuerza,” argumenta Vanessa Hudgens.
No todas saldrán ilesas porque escapar de esta prisión mental requerirá de algún que otro sacrificio. “No se trata de un director explotando las imágenes sexies de las chicas, en esta película las mujeres tenemos poder y podemos cambiar el curso de los acontecimientos”, explica Carla Gugino, una actriz fetiche de Snyder quien aquí se da también el gusto de cantar a la Glee junto al actor Oscar Isaac, escena que se ve recién al inal de los créditos.
Dice Snyder que Sucker Punch es la metáfora perfecta de la búsqueda de la libertad. “Nadie puede oprimir la mente de una persona determinada a ser libre”. Las guerreras de su película son apenas instrumentos de navegación en este fantástico viaje interior.

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FUENTE: http://www.clarin.com/espectaculos/cine/chicas-superpoderosas_0_449355090.html