Radiohead en el Sí de Clarín

Para nosotros, fue algo liberador

El fin del comienzo": con este título tan irónico como contundente (publicado, claro, en su blog), Radiohead anunció que el martes se terminó el período de gracia para bajarse de Internet In Rainbows, el disco que cambió todo. En el año en que Prince regaló su álbum con un diario (en paradógica convergencia digital-papel), "la banda definitiva del siglo XXI" alteró las reglas de una industria que pide oxígeno desde hace años: por el disco pudiste pagar lo que quisiste. Eso incluyó, obvio, la opción "nada". ¿Maniobra revolucionaria o astuto truco de marketing?

En los pasillos del lujoso Landmark Hotel, en Londres, hace calor y hay olor a humedad. Thom Yorke aparece en la sala, un hombre pequeño y claramente agotado por todo un día de entrevistas. Con su barba de un rubio pálido y sus ojos perezosos, tiene algo de Vincent van Gogh (pero con las dos orejas). Está vestido de manera impecable y se sienta al lado de su compañero de banda, el bajista Colin Greenwood.

-¿Cómo fue la aventura de Internet?

Thom: -Aproximadamente la mitad de la gente pagó por el disco. Pensábamos que nadie lo haría... ¡Pánico!

-Supongo que hay alguien sentado en una oficina contando la cantidad de descargas, el dinero que entra y las suscripciones para la caja especial que incluye un segundo CD...

Colin: -Nuestros padres están trabajando en eso. Son viejos, no tienen otra cosa que hacer. ¡No, es un chiste! Ayer hablé con nuestro representante y me dijo que el comportamiento de descarga es más o menos igual a lo que era el de compra cuando vendíamos en las disquerías. El 60 por ciento de las descargas se produjo en la primera semana.

Thom: -Hemos pasado la marca del millón de descargas...

-¿Y por qué decidieron llamar el álbum "In Rainbows"?

Colin: -Suena bien, como si hubiera un final abierto.

Thom: -También es coherente con el arte de tapa. Muchas veces pasa que el arte de tapa te da una idea. El diseñador Stan Donwood estaba haciendo una cosa muy loca que parecía el estallido de un tintero. Todo empezó cuando una noche accidentalmente volteó una vela: escaneó la cera y el resultado fue lindísimo, y además encajaba con el título. Me dio como una fijación con las palabras "in rainbows". Cuanto más pensaba en ellas, más parecían estar de acuerdo con la idea de tratar de lograr algo que no se puede lograr, algo que está allí cerca pero que no lo podés alcanzar.

-Algunas canciones parecen referirse a la naturaleza, a que los seres humanos no entienden lo que hacen.

Thom: -Nunca lo oí expresado de esa manera pero suena genial.

-Por ejemplo, esa canción sobre los peces ("Weird Fishes/Arpeggi" dice "la gente está envenenando el mar, ¿adónde pueden ir los peces para escapar?".

Thom: -Para mí la cita más importante de las letras de este álbum es la palabra "denial" (negación) del tema House of Cards, porque es el punto de partida de todo lo que contiene el disco.

-Mientras venía para acá, pensaba: "Estos tipos son no logo' y yo tengo un logo en la remera y otro en el saco"...

Thom: -Y aquí hay otro (señalando sus zapatillas blancas). No podés escapar de ellos.

-En otras palabras, ¿aquello contra lo que nos sublevamos espiritualmente es lo que hacemos todo el tiempo?

Thom: -Compuse el álbum desde una perspectiva no antagonista. No trataba de buscar pelea. Ese era mi estado de ánimo. Este es un álbum personal o, al menos, humano. No trataba de emitir juicios. Sólo quería cantar desde mi estado de ánimo.

-¿Poner el álbum en Internet fue un genial truco de marketing?

Thom: -Eramos concientes de ese riesgo de antemano, de que el tema de la descarga iba a opacar el contenido del disco. Sabíamos que iba a haber muchas críticas y alboroto y que eso distraería del álbum. Lo interesante es que la descarga está libre de DRM (Digital Rights Management): o sea, todo lo que descargás lo podés copiar y mandárselo a alguien. Lo que tratamos de hacer fue distribuir la música lo más ampliamente posible, sin restricciones. Pero tendremos que esperar a ver qué pasa: no hay garantías de que las radios la difundan.

Colin: -La distribución por Internet me recuerda a un concierto. Cuando das un show, no sabés cómo le caerá al público. Pasa lo que pasa. Haber puesto el álbum en Internet me hace sentir más cerca de los que aman nuestra música: no hay ninguna institución entre nosotros y ellos. A todos se los trata igual.

-¿Discutieron durante horas antes de decidir poner el álbum en Internet?

Colin: -Fue una decisión muy armoniosa. Por fin podíamos decidir por cuenta propia cuándo y cómo se iba a editar la música. Compará eso con las reuniones de marketing de tres horas que teníamos con EMI, donde había que hablar con cada gerencia. Lo maravilloso es que ahora podés ver cómo nace una obra: es mejor que sacar un single cuatro semanas antes del CD y preocuparte por si va a ser un éxito. Para nosotros, fue algo muy liberador.

-Algunos dirán que Radiohead está haciendo un planteo ideológico: que la música ya no vale nada.

Colin: -No es necesariamente cierto que la música ya no vale nada. La pregunta del momento más bien es: ¿toda la música vale lo mismo? Porque si vas a una disquería, todos los álbumes cuestan parecido...

Thom: -El tema de la descarga es parte del debate actual sobre el valor de la música. Los que más se quejan son los tipos de la industria discográfica porque tratan de proteger sus ganancias. Y a los artistas que se quejan, les diría que se dirijan a su sello: "De todos modos no te están pagando nada, ¡ya estás perdiendo!".
[link=http://www.clarin.com/suplementos/si/2007/12/14/3-01563773.htm]Fuente[/link]