Los planchas en Uruguay

Este es un trabajo para la materia de Antropología económica y política de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Uruguay.
Espero les resulte interesante de leer y no muy denso.




Prácticas de consumo y valor simbólico.
La construcción de una identidad plancha



Objetivos:
· Conceptualizar a los planchas. Definir las relaciones entre grupos hegemónicos y grupos subalternos.
· Explicar los procesos de apropiación simbólica de productos Nike por el grupo social plancha. Aplicar noción de habitus objetivado: prácticas sociales.
· Problematizar el proceso de producción de identidad a partir de símbolos apropiados diferencialmente del capital simbólico del sistema social.

Palabras clave: plancha, cultura hegemónica, cultura subalterna, habitus, prácticas de consumo, espacio social.

Antecedentes: No existen hasta el momento, en el Uruguay, investigaciones antropológicas sobre el grupo social plancha. El trabajo que tomamos como referencia es de un egresado de Ciencias de la Comunicación llamado Daniel Ríos, y fue realizado para el suplemento Qué Pasa del Diario El País. Si bien no es una investigación científica propiamente dicha, consideramos válidos sus aportes como trabajo de campo.


“Just Do It”

Phil Knight, norteamericano graduado en la Stanford Bussines School, funda en 1964 una empresa llamada Blue Ribbon Sports que se encargaba de distribuir una marca japonesa de calzado deportivo. En 1971 decide cambiarle el nombre por Nike, en honor a la hija de Zeus, diosa griega de la victoria: Niké. Los primeros años las ventas son muy bajas pues se trataba de una marca desconocida que Knight intentaba vender en los campus universitarios, por lo que le pide ayuda a Bill Bowerman. Bowerman intentó crear unas zapatillas mejores para sus atletas. Un día, estaba estudiando la forma de la plancha de waffles de su esposa cuando decidió poner algún componente plástico en la máquina y coció él mismo algunos waffles de goma. Los cortó y pegó en la suela de las zapatillas de deporte. La tracción era buena y además eran más cómodas que las normales. Los resultados no se hicieron esperar. El waffle de las zapatillas catapultó a Nike al gran mercado. Era la zapatilla más innovadora de los 70.

Con 35 dólares se creó el logotipo que identificaría la empresa, logotipo que hoy vale millones. La innovación de los diseños se sumó a una acertada campaña publicitaria. Se elige e John Mc Enroe como imagen para la marca por su popularidad y carácter polémico. Luego se crean los modelos “Air” para el jóven deportista Michael Jordan. Los championes Air fueron el comienzo de un ascenso continuo, un anuncio del furor que causaría la firma.

Hoy Nike es una de las empresas de ropa deportiva más importantes del mundo facturando 12.000 millones de dólares al año. Sin embargo, en el Río de la Plata, y en varios países de Sudamérica, acaparó un público inesperado. Nike es, además de la marca más reconocida por los deportistas y personas de nivel económico elevado, un símbolo de status entre ciertos grupos de jóvenes de clase media baja. “Los planchas” como se los llama – así también se autodenominan - un grupo social subalterno siguiendo las nociones elaboradas por Gramsci, una subcultura de surgimiento reciente en el Río de la Plata. Escuchan “cumbia villera”, tienen una forma de hablar que los caracteriza, una vestimenta, una forma de “andar” particular. Hay un componente que sobresale y adquiere una importancia vital como parte del sentido de “ser plancha”; esto es la vestimenta Nike, sobretodo los championes (Daniel Ríos, s/f).

Tomando un trabajo realizado por Daniel Ríos, egresado del Instituto de Ciencias de la Comunicación, citamos algunos fragmentos:

“Es la mejor marca, está fachera y es fuerte. Buen material y buenos modelos, y los colores son increíbles. Si tenés la pilchita andás más masculino, vas contento, vas caminando y te quedan mirando, vas a full".

“Es que para los planchas los Nike les permiten ir "quebrando por la calle". Quebrar significa hacer estragos, llamar la atención. En el glosario plancha, Nike y "pipas" significan lo mismo. "¡Qué buenas pipas!", equivale a elogiar los championes de la marca. "A ver con qué la pisamos" es la frase con la cual los planchas piden para ver los championes que el otro trae puestos. Llaman a los calzados "bases", "gomas", "llantas", "naves". (Daniel Ríos, 2006).


Mercancía y valor

“Según los economistas, las mercancías simplemente son. Es decir, ciertas cosas y derechos sobre las cosas son producidos, existen, y circulan a través del sistema económico, en cuanto son intercambiados por otras cosas, usualmente por dinero”. (Igor Koytoff, “La biografía cultural de las cosas: la mercantilización como proceso”).

Kopytoff nos remite a un concepto de mercancía como producto de la actividad económico-social inherente al ser humano. Este produce artículos de consumo, sea cualquier tipo de necesidad, y les otorga valor. Como bien patrimonial, la mercancía posee valor de uso y valor de cambio (Kopytoff, s/f).
Entendemos por valor de uso a la utilidad y fines instrumentales para los que son elaboradas las mercancías. El valor de cambio refiere a la aptitud de intercambiabilidad de la mercancía. Un sistema social agrupa en una misma esfera económica un determinado tipo de objetos clasificándolos/equiparándolos como similares o intercambiables, distinguiéndolos de otras esferas económicas. El intercambio entre esferas distintas no es imposible, pero presenta sus dificultades (Kopytoff, ver análisis del sistema económico tiv).

Para Marx el valor de uso es aquel producido por el trabajo concreto; y es en el trabajo abstracto donde el artículo producido se convierte en mercancía, es decir, que el artículo pasará por el intercambio en el mercado antes de ser consumido, mediado por una moneda que sirve de cambio, siendo referente común de valor a todas las mercancías. Esta no sólo tiene valor de uso sino además valor –valor de cambio, valor abstracto, que tiene su origen en la fetichización de la mercancía- (Kohan y Brito, 2005). Las personas se relacionan, según Marx, únicamente a través del intercambio de mercancías y es por esto que acaban atribuyéndole a ésta características mágicas. De esto se infiere un valor simbólico de la mercancía. Según Bird David, la teoría de la Economía Cultural concibe las cosas más allá de meros objetos o mercancías, teniendo una carga simbólica, siéndole atribuidos significados y valores cambiantes que sirven para expresarnos y comunicarnos dentro de un contexto social dado. El valor simbólico es, entonces, la carga de significaciones que los sujetos le atribuyen a una mercancía.


Lo hegemónico y lo subalterno

Tomando a García Canclini en referencia a Antonio Gramsci haremos uso del término cultura subalterna, pero es imposible referirnos a él sin remitirnos antes a algunas conceptualizaciones de lo que es la cultura hegemónica o grupos sociales hegemónicos que detentan el poder.
“En Occidente […] lo que garantiza la estabilidad del orden capitalista es la influencia cultural de la clase dirigente.” (Anderson, s/f). Para Anderson hay una subordinación cultural de grupos subalternos ante un grupo dominante.
José Luis Najenson da cuenta de esta relación asimétrica entre grupos sociales y habla de culturas alternativas, siendo lo alternativo característico de lo subalterno, que producen sistemas de códigos, representaciones y prácticas con significados compartidos por los sujetos que integran estos grupos. Para el autor la emergencia de culturas alternativas no sólo es consecuencia del intento de escapar a la dominación total de una cultura hegemónica, sino que esta producción alternativa de significados es imprescindible para la renovación de las estructuras socioculturales, y para que no se cumpla el democidio planificado por el Estado súper leviatán contemporáneo.
Desde otras perspectivas, la cultura hegemónica, se define como tal por el reconocimiento arbitrario, social e histórico de su valor en el campo de lo simbólico. Por lo mismo, la posesión o carencia de un capital cultural que se adquiere básicamente en los referentes familiares y educativos, permite construir las distinciones cotidianas que expresan las diferencias de clase. Es decir, en la medida en que existe una correlación entre posición de clase y cultura, dos realidades de relativa autonomía, las relaciones de poder se confirman, se reproducen y renuevan. (Léase José Castillo: Consumo Cultural)

Trataremos al grupo social plancha de aquí en más como cultura subalterna. Se han utilizado otras denominaciones como contracultura y tribu urbana, pero preferimos reservarnos de su uso. El primero nos resulta impreciso por substancializar al grupo subalterno en una característica que lo opone perfectamente a la cultura hegemónica transmitiendo una idea de transparencia de intenciones en los agentes sociales y de fácil identificación de los mismos en grupos perfectamente delimitados cuando lo hegemónico no es completamente hegemónico y lo contracultural no se cristaliza completamente en un grupo social. En todos hay algo de contracultural, y la relación entre lo hegemónico y lo subalterno, más que dicotómica es una relación dialéctica de mutua construcción;

La hegemonía no es imposición absoluta. En el consumo, los bienes y mensajes hegemónicos interactúan con los códigos preceptivos y los hábitos cotidianos de lo subalterno. El repertorio de bienes y mensajes ofrecidos por la cultura hegemónica condiciona las opciones de las clases populares, pero éstas seleccionan y combinan los materiales recibidos – en la percepción, memoria y uso – y construyen con ellos otros sistemas que nunca son el eco automático de la oferta hegemónica (García Canclini, 1984)

En cuanto al segundo pensamos que está cargado de connotaciones peyorativas, descalificativos y etnocentristas.


Prácticas de consumo

Utilizamos a García Canclini para contrastar este marco conceptual gramsciano con los estudios que realizara Pierre Bourdieu. El primero estudia los procesos culturales en tanto constituidos por la contraposición entre acciones hegemónicas y subalternas, concebía como un problema político la fragmentación y diversidad de las culturas populares; también celebraba su existencia como una manifestación de resistencia. Mientras que el segundo desarrolla un modelo según el cual la cultura de las distintas clases se configuraría por la apropiación diferencial de un capital simbólico común, por las maneras en que el consumo las incorpora a la reproducción social. De este modelo surge la idea de clases que se distinguen por su posición en la estructura de la producción y por la forma como se producen y distribuyen los bienes materiales y simbólicos en una sociedad. Veamos uno de los conceptos centrales en la teoría sociológica de Bourdieu.

Los habitus son sistemas de disposiciones duraderas, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, es decir, en tanto que principio de generación y de estructuración de prácticas y estructuraciones […] los habitus no están simple o mecánicamente superpuestos a los sujetos, como se observa claramente en el tema del consumo, sino que son parte de la expresión de los sujetos mismos”. (Alonso, s/f)


El habitus se objetiva en las prácticas de consumo y confiere existencia social a los agentes concientes de su pertenencia a un mismo grupo social que produce prácticas y representaciones de significaciones similares. Y las prácticas de consumo reproducen las estructuras sociales, en un movimiento de objetivación y subjetivación, de exteriorización y de interiorización de las condiciones objetivas por parte de los agentes sociales.

La teoría sociológica de consumo de Bourdieu nos vuelve hacia nuestro objeto de estudio. Nike promovió en su campaña publicitaria la velocidad, la competencia, el éxito individualista, el “Just Do It”. “Viví rápido, actuá sin pensar”. El ser intrépido y desafiante se inscribe en el sentido de las representaciones que Nike proyecta sobre el imaginario social. Los planchas reciben el mensaje y se lo apropian, resignificándolo en parte. Numerosos trabajos en antropología social explican la necesidad de vivir el ahora sin pensar en el mañana en los sujetos pertenecientes a clases desposeídas. Susana Rostagnol habla de jóvenes que “manejan un discurso rico en matices de lo concreto, así como inferencias y deducciones, que los mantienen, justamente, en la inmediatez” (Rostagnol, s/f); “los conceptos de futuro se diluyen y adquiere significado sólo el presente, y en algunos casos el pasado como sostén de su vida actual” (Davyt y Rial, 2004). Los planchas, como clase desposeída y cultura subalterna, fueron especialmente sensibles al “Just Do It”.

Las identidades se definen en la mayoría de las sociedades actuales, en función del consumo. Dependen de lo que uno posee o de lo que es capaz de apropiarse, de aquellos bienes que percibimos como públicamente valiosos, la selección de los mismos es una forma de integración y distinción de los agentes en el sistema social.

Comprar objetos, colgárselos en el cuerpo o distribuirlos por la casa, asignarles un lugar en un orden, atribuirles funciones en la comunicación con los otros, son los recursos para pensar el propio cuerpo, el inestable orden social y las interacciones inciertas con los demás. Consumir es hacer más inteligible un mundo donde lo sólido se evapora. (García Canclini, 1991).

Las prácticas de consumo buscan construir clases e identidades lo más homogéneas posibles dentro de la heterogeneidad de lo social. Los planchas, como cultura subalterna y desposeída, objetivan en sus prácticas lo que fue subjetivado en su habitus de clase, las condiciones objetivas que estructuran el sistema social y que padecen: pobreza económica, exclusión, marginalización, inestabilidad social, quiebre de referentes familiares y fracaso de instituciones educativas y culturales que los contengan.

El valor simbólico de la mercancía – en tanto artículos manufacturados para el intercambio en el mercado- de los productos Nike se deja ver en la necesidad de apropiación y posesión de estos bienes. Los planchas requieren de estos para producir una identidad y autoconferirse/autoelaborarse una forma particular de existencia social.

“Aunque no me quede nada los consigo, no me importa, me voy al mercado modelo y un amigo me tira algo, yo me rescato con la comida” dijo Rodríguez. Le importan tanto que le robaron el resto de la ropa hace dos meses y desde entonces no sale más a los bailes. Cuando consiga todo su atuendo, volverá. (Daniel Ríos, 2006)

En tanto cultura subalterna se trata de un éxito para su reproducción social, ahora construída también por ellos mismos y no por la exclusión/estigmatización de grupos con mayor capital, sea económico, social o cultural. Se vuelven agentes activos en un proceso en el que los mecanismos de invalidación son muy fuertes. Los agentes con menor capital –en todas sus formas- detentan/ejercen menor poder, y se encuentran desvalidos o por lo menos en gran desventaja ante agentes mejor ubicados en el espacio social.
Siguiendo a García Canclini; los comportamientos del consumo no sirven solo para dividir. Si los miembros de una sociedad no compartieran los sentidos de los bienes, si solo fueran comprensibles para la élite, o la minoría que los usa, no servirían como instrumento de diferenciación. “Se vuelven elementos de distinción o discriminación en tanto otros sectores de la misma sociedad se interesan en ellas y entienden en alguna medida su significado.” (García Canclini en Sunkel, 2001).

Los chetos usan championes bajos y con colores discretos, sin tapones en las suelas. El logo se lleva en los talones, y apenas se ve, tapado con un pantalón vaquero. "Son muy bajos", concluyó Rodríguez. Los planchas usan los Nike con tapones y de colores fuertes y lo más importante es que se vea bien la pipa. "La buscás y la buscás, por eso usás bermudas o los pantalones tres cuartos o te los cortás para que se vean".
...Para Zeballos (los verdaderos planchas) llevan los Nike de otra manera: "los ves con terribles Nike, buenas camperas, algún vehículo, pero no molestan ni miran de pesados. Los otros son planchitas, proyectos de planchas, se tiñen, hacen muecas, muestran la pipa por todos lados, quieren hacerse los planchas. Caen presos por pasta base, son unos giles y salen y dicen `yo soy ladrón` y la madre de nuevo los viste con todo y salen bardeando, `ah yo salí de la cárcel y soy terrible malo`. Quieren llegar a ser planchas verdaderos." (Ríos, 2006)


La apropiación de la pipa Nike como símbolo, en parte resignificado, y en gran medida portadora de un significado común a todos los agentes sociales, es central en la producción de una identidad plancha, del “ser plancha”, en la que se deposita todo un bagaje de significados relacionados a gustos estéticos elaborados inconcientemente por los actores mismos. Se trata de una estrategia de apropiación diferencial del capital simbólico del sistema social para marcar una distinción.

El excluido, construido en mayor medida por los otros mediante estigmatizaciones mas que por él mismo, invierte las condiciones que conforman la situación desfavorable y dan forma a la coyuntura para maximizar su propio poder –por consiguiente, aumentar su capital- en el sistema social para cambiar su situación en la coyuntura y convertirse en artífice de su propio destino, tener capacidad de actuar y no ser un mero testigo o sujeto pasivo. La pasividad absoluta es imposible y una fuerte pasividad impuesta es insoportable. La pipa es el instrumento que mediatiza el procedimiento de inversión y -¿por qué no?- de subversión por el cual los planchas alteran las condiciones objetivas inhóspitas para un proceso de construcción de identidad positivo, estructuradas en mayor medida desde los grupos sociales detentadores de mayor poder para construir su propio micro lugar o hábitat social en el espacio social, con unos significados compartidos por el resto de los agentes sociales pero a los que adjudican valoraciones propias que se insertan en su sistema de disposiciones, en el habitus de clase.



Referencias bibliográficas:

o Alonso, Luis Enrique. “El estructuralismo genético y los estilos de vida: consumos, distinción y capital simbólico en la obra de Pierre Bourdieu”. s/f.
o Anderson, Perry. “Las antinomias de Antonio Gramsci.” s/f.
o Bourdieu, Pierre. “La distinción.” 1998. Buenos Aires: Taurus.
o Bird David, Nurit. “Las economías: una perspectiva económico cultural.” s/f.
o Davyt, Fabiana; Rial, Virginia. “Vivir la calle.” 2004. En Anuario de Antropología Social y Cultural en Uruguay.
o García Canclini, Néstor. “Gramsci con Bourdieu. Hegemonía, consumo y nuevas formas de organización popular.” 1984. En Buscador Scholar Google
o García Canclini, Néstor. “Consumidores y Ciudadanos.” 1991. En Buscador Scholar Google.
o Kohan, Néstor; Brito, Piero. “Marixsmo para principiantes.” 2005. Buenos Aires: Era Naciente.
o Kopytoff, Igor. “La biografía cultural de las cosas: La mercantilización como proceso.” En: La vida social de las cosas. Grijalbo, Mexico D.F.
o Najenson, José Luis. “Cultura e Ideología.” 1982.
o Ríos, Daniel. “La quebrada de las pipas.” 26/8/06. Suplemento Qué Pasa, Diario El País.
o Rostagnol, Susana. “Representaciones y prácticas sobre sexualidad y métodos anticonceptivos. Hombres de sectores pobres urbanos.” s/f. En Buscador Scholar Google
o Sunkel, Daniel. “El consumo cultural en América Latina.” 2001. Buscador Scholar Google.



está medio larguito

Fuentes de Información - Los planchas en Uruguay

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13 comentarios - Los planchas en Uruguay

@tunena377 Hace más de 6 años +2
En el programa de Nacho Alvarez dijeron que plancha tambien se debia a que todos ellos tiene antecedentes o van a ese rumbo y que plncha es eso , se le llama al resumen de antecedentes , la plancha . No se ve bien si es acertado , lo escuche en zona urbana . Muy buen post . Paso desapercibido pero no te tires abajo , y muy lindo tambien el de IDEA VILARIÑO .
@latrmpa28 Hace más de 6 años +2
una realidad muy triste para los uruguayos si los planchas no existieran lo trankilo ke seria el uruguay y lo feliz que seria el mundo.
@Txeloco Hace más de 6 años
Lamentablemente los uruguayos tenemos que soportar este grupo de excluidos y autoexcluidos sociales que parecen multiplicarse rapidamente, violentos, incultos, faltos de valores, su única motivación es andar pidiendo monedas como si la gente se las debiera, lastima para el pueblo uruguayo cuanto mas ignorante mas sometido...
@osamabinpablo Hace más de 6 años +1
Los planchas son como la mugre... tienen q desaparecer todos!
@popot Hace más de 5 años -2
Respuesta para dame una moneda no tengo escuela somos 8 hermanos:
Yo no tengo la culpa de que tu vieja no sepa lo que es un forro y le guste mas la pija que respirar.
y mas que te ratees de la escuela para fumar faso mientras que nosotros trabajamos para ayudar a este pais.
@Diegouru Hace más de 4 años
popot dijo:Respuesta para dame una moneda no tengo escuela somos 8 hermanos:
Yo no tengo la culpa de que tu vieja no sepa lo que es un forro y le guste mas la pija que respirar.


@Bichitopro Hace más de 4 años
Q onda, seria como los villeros paqueros de nuestro pais?
@carlos_alza Hace más de 3 años +1
@maxifernando1 Hace más de 3 años
Es lamentable solo generan violencia todos, parece la selva. tengo amigos que son planchas pero no son chorros, lo unico que quieren es pelear contra otros para ver quien es mas fuerte ademas de que otros sean ladrones ignorantes, etc...
@maxifernando1 Hace más de 3 años
a y +10
@felizorr2011 Hace más de 3 años -3
latrmpa28 dijo:una realidad muy triste para los uruguayos si los planchas no existieran lo trankilo ke seria el uruguay y lo feliz que seria el mundo.

Chupame el orto
@Vladkun Hace más de 10 meses
Plancha y Gallina Detected!
@joseyanes96 Hace más de 3 años +1
La verdad que dan asco... una cosa que molesta es cuando vas en el bondi... y esta uno atras que saca el celular y sale esa musica con sonido a lata, con letras que dan asco ..
@Robotcop Hace más de 2 años +1
son un asco,se creen vivos y malos y son unas nenas,ahora usan el rosado para todo,y las mochilas?usan mochilas de niñas de 10 años,en el Parque Rodó esta lleno de esa mugre