La Sachaguitarra Atamisqueña

La Sachaguitarra Atamisqueña
Elpidio Herrera, el maestro creador de la sachaguitarra

El que crece entre musiqueros, difícil que no termine sacando notas de algún lado. Y más si nació en el monte santiagueño, donde se acuna a las guaguas, se reza a los santos y se vela a los muertos con ritmo de chacarera. Así le pasó a Elpidio Herrera: buscando conocer cómo sonarían las guitarras caseras de los antiguos paisanos, terminó inventando la sachaguitarra y dando conciertos con ella hasta en Alemania.


Santiago del estero

Nacido en 1948 en Villa Atamisqui (112 kilómetros al sur de la capital), Herrera sigue siendo quichuista por lealtad y por convicción. Disfruta al contar anécdotas de su pueblo y su humildad no le permite considerarse un luthier, a pesar de que recibió un diploma de honor, en el marco del encuentro Artesanos del sonido, realizado en el Museo de Motivos Argentinos José Hernández.

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Años mozos de Elpidio Herrera, junto con Sixto Palavecino, Peteco Carabajal y Leon Gieco

Hijo y sobrino de plateros, se crió entre escondidos y chacareras. "En la familia se ha respirado siempre aire musiquero. Mi padre tocaba guitarra, otro hermano violín, otro mandolín, y el otro oficiaba de jefe. Cuando yo empecé, el ''Bebe'' ya era un guitarrero respetado", cuenta, en referencia a su hermano mayor, que ahora integra su conjunto.
luthier
Precisamente fue su hermano quien lo arrimó para siempre a la música. "El ''Bebe'' tenía un conjunto, Los Coyuyos Atamisqueños, y allá por 1970 me invitó a visitar la audición ''El alero quichua-santiagueño'', que se hacía en vivo en Radio Nacional de Santiago del Estero —recuerda Herrera—. Viendo con qué entusiasmo disfrutaba gente como Sixto Palavecino, Felipe Corpos, Vicente Salto, medio que encendieron la llamita".

"Buscaban revivir algo perdido, como la caspiguitarra —agrega—. En quichua, caspi es palo. Era un palo con cuerdas de tripa que se vendían en el almacén de ramos generales de Atamisqui, y la primera cuerda de metal, que llamaban la sonadora porque resaltaba sobre las demás".

sachaguitarra

Cuando volvió a su pueblo, consiguió una tabla y le agregó un diapasón de cuerdas metálicas. "Posiblemente así era antes: a la gente que no podía comprar una guitarra, no le interesaba qué forma tenía, sino que sonara a algo".
Elpidio Herrera
Caspi Guitarra (Guitarra de Madera) - La Primera Sachaguitarra Construida
Viajó para mostrarla en el programa y se la hicieron tocar. "Los que íbamos a la radio éramos muy populares —sonríe—. Una señora de mi barrio le ha llevado a mi mamá esta calabaza, que le creció por casualidad en su campo: ''Como Elpidio es travieso, capaz que pueda hacer algo, tal vez una guitarra''. Me estaba dando la idea".
La Sachaguitarra Atamisqueña
Sachita, otro modelo de SACHAGUITARRA
Profesor de física en el secundario de su pueblo —"porque no había otro", aclara—, empleó sus conocimientos. Puso cuatro cuerdas a la calabaza y le dio la afinación conocida como temple del diablo. "Afinada en un acorde solo, ya suena. Y no eran melodías complicadas, algo sale —explica—. Esta cambió de nombre y fue la sachaguitarra, la guitarra de monte. La ocurrencia fue de don Sixto, como homenaje a los obrajeros, a la gente del campo".

Herrera fue invitado a participar en dos discos de "El alero quichua-santiagueño". Y comenzó a componer sus propios temas. Pero en los bailes del campo, donde los micrófonos no sirven porque no hay electricidad, el instrumento se volvió inaudible. Herrera construyó una sachaguitarra más grande y la amplificó con un puente de una vieja guitarra eléctrica, conectando el cable a una batería portátil casera.
Santiago del estero
Como no le alcanzaba para reflejar la música natural del monte, hizo dos agujeros en la tapa, junto al puente, para frotar la primera y la quinta cuerdas. Herrera empuña un pequeño arco de cerdas de caballo y toca: "Con esto imitamos un siku, y también a algunos pájaros y a los burros que se cruzan. Nosotros estamos impregnados de esos sonidos que nos han dejado nuestros viejos: violín, mandolín, bombo, guitarra. La quinta cuerda —agrega con picardía— es para los efectos especiales".

A pesar de que Elpidio Herrera y las Sachaguitarras han grabado varios discos (incluido Infancia del monte, a punto de aparecer), hay pocos instrumentos además de los de su conjunto. "Algunos amigos tienen, como León Gieco. Ese es mi miedo —confiesa—. Tal vez porque no se difunde mucho: en los festivales apenas nos dan tiempo para tocar un ratito y retirarnos, no para explicar".
chacarera
Herrera ya no pulsa la guitarra clásica. "Me cuesta, es muy grande para mí —confiesa—. Si hubiera aprendido a tocar bien la guitarra, capaz que no hacía esto. ¡Si era para que lo tocara yo solo!"


Elpidio es nativo del pueblo santiagueño de Atamishqui todavía se habla en quichua, se baila chacareras en patios de tierra y se mantiene el ritual de tirar cohetes en medio de la pista de baile. En ese lugar vive Elpidio Herrera. El músico atamishqueño es un referente de la región céntrica de Santiago del Estero. Luthier, recopilador y continuador de la tarea difusora de don Sixto Palavecino -con el que tocó varios años- a la hora de interpretar y rescatar un repertorio olvidado de la zona.
Se hizo conocido a partir de su participación en el álbum "De Ushuaia a La Quiaca" y posteriormente tocó en otro disco de León Gieco "Semillas del corazón". Pero en su pueblo ya era conocido por su estilo interpretativo, sencillo y agreste, y por la invención de ese instrumento novedoso que su colega Sixto Palavecino bautizó con el nombre de sachaguitarra (guitarra del monte) y que sintetiza el sonido de un violín, el charango y el sikus.
Con esa particular guitarra entre sus manos se transformó en un transmisor de la cultura quichua y del repertorio oral de chacareras y vidalas escondidas en el monte y en la memoria de los mayores. Invento que lo llevo en los año 2002 y 2003 viajar a Stuttgart para dar una serie de conciertos.

Desde el monte
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Cuadros de Elpidio Herrera en Alemania
"Hace un tiempo nos invitaron a tocar en Alemania. Lo que allí querían ver era cómo se toca en el monte. No le vayas con otra cosa porque ellos han inventado la música. Tocale lo tuyo, lo que representás. Así lo hago siempre cuando salgo de mí Atamishqui. No llevo otro perfume que no sea el nuestro -afirma Elpidio (que grande!)-. Nosotros hacemos esas chacareras de mi pago que hablan de los personajes de mi zona, de lo cotidiano, las fiestas campesinas a caballo y esas vidalas dedicadas al romance y al recuerdo de los amigos."
sachaguitarra

Elpidio Herrera proviene de una familia de artesanos que le contagiaron la fantasía de fabricar inventos y reparar sus propias cosas. La formación se completó con un secundario técnico y un viaje de estudios a Buenos Aires que lo devolvió a su pueblo con ganas de no irse nunca más. "Mirando todo lo que había que hacer en Atamishqui me quedé definitivamente y junto a un sacerdote alemán que tenías ganas de hacer muchas cosas ayudamos a sacar adelante el primer secundario, que significó un cambio importante en el pueblo. Curiosamente, mientras otros pueblos fueron desapareciendo, Atamishqui ha mostrado un espíritu muy especial", dice orgulloso este musiquero, que busca revalorizar la cultura campesina de su zona.
Otros sonidos
Elpidio Herrera
Un día recordó lo que le contaba su padre y se puso a imaginar otra forma de hacer música y representar a su pueblo. "La primera vez que fabriqué una guitarra fue cuando me acordé de aquello que contaba mi padre cuando los mayores usaban la caspiguitarra (guitarra de palo). Encordaban una madera y con eso cantaban las chacareras de mi pago. Era la manera de expresar sus cosas porque no tenían posibilidades de comprarse un instrumento", cuenta.
Casi por casualidad
La Sachaguitarra Atamisqueña
Sus condiciones naturales de alquimista capaz de convertir una simple calabaza en un instrumento con posibilidades inagotables le llegaron después, casi por casualidad, animado por un maestro como Sixto Palavecino y la gente de su pueblo. "No fue una ocurrencia, sino una búsqueda interna. Me inclino a pensar que esto surgió de mi amor por la tierra, la naturaleza y el paisaje. Hay una cosa curiosa. Esto estaba dormido en mí hasta que la gente del programa de radio Alero Quichua Santiagueño, que era lo único que llegaba a Atamishqui y donde se defendía nuestra cultura, me contagiaron el entusiasmo de mostrar lo de mi lugar. Ellos me animaron a presentarme con mi caspiguitarra y me recibieron de una manera hermosa. Después empecé a buscar otra forma. Un día, una señora que había escuchado la audición trajo una calabaza a mi casa y le dijo a mi madre: "Esto es para Elpidio, para que la haga sonar". Sin darse cuenta, esa señora me estaba dando una caja de resonancia."
Santiago del estero
Fue el comienzo de una travesura musical y un experimento artesanal que convirtió a la sachaguitarra en un instrumento de múltiples posibilidades. Capaz de reunir los sonidos naturales que rodean al hombre de campo, la sensibilidad del violín, el sonido grave de los vientos y aportar otras formas interpretativas para los musiqueros de la zona. "Primero comencé a tocarla con un pincel al que le puse resina imitando un arco de violín -explica Elpidio-. Después como sonaba mejor en el puente de la guitarra tuve que hacer un orificio para introducir una especie de arco chiquito. Ahí entendí que proponía más matices que un violín y encima no había posibilidad de desafinar. A eso se sumó otra cuerda más grave que me daba la posibilidad de imitar con un instrumento de cuerda a un sikus, un chelo o el rebuzno de un burro. La sachaguitarra me da la posibilidad de asemejarme mucho a aquello que uno pretende imitar que es el propio monte, el propio paisaje."
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Recuerdo de la 2. da visita presidencial en la que Elpidio Herrera dono uno Sachaguitarra
Elpidio nunca estudio música. Su escuela fueron las fiestas de campo y las guitarreadas donde los grandes cantaban chacareras y vidalas. "Aprendí escuchando a mis tíos y a mi padre. Para mí es difícil de creer que un chico tenga que aprender la música de un libro. La música para nosotros es como el aire, está en nuestra alma. No sé si hubiera aprendido estudiando. El talento creativo está en la persona. Primero hemos aprendido a hablar y después a escribir. Con la música es lo mismo", cuenta con la sorpresa de alguien que descubre otra civilización musical.
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sachaguitarra
Todo los integrantes de su familia saben tocar la sachaguitarra y su hijo forma parte de su grupo. La afición por el llamativo instrumento también se desparramó entre los jóvenes del pueblo, pero nunca logró una difusión más amplia debido a los caprichos de la naturaleza. "Si no tuvo mayor difusión es que a la calabaza hay que sembrarla, pero no siempre salen las adecuadas. Una planta puede dar 50 frutos de los cuales pueden servir dos, o quizá ninguno. Así que se nos hace difícil fabricar más. Pero seguimos intentando y siempre hay calabazas sembradas en el fondo de la casa."
Elpidio Herrera

Espero que les guste. No saben lo que me costo encontrar todo esto, es admirable Elpidio un maestro que a veces no es valorado como se merece.


" Sé qué un día volveré a tus brazos otra vez, cantando esta chacarera....siempre te recordaré.."



Fuente: Google, Wikipedia, imagenes tomadas desde:
http://picasaweb.google.com/santiagomanta/FestejosDel454AniversarioDeSantiagoDelEstero/photo#5098411749421546850

12 comentarios - La Sachaguitarra Atamisqueña

@shude +1
MUUUUUUUUUUUUUUUUUUUY bueno exelente... admiro mucho a ELPIDIO es un capo!! el post de 10 y por eso te llevas +10 .





La vida es la gran escuela

en el aula del saber

no te vaya a sorprender

que de un arbol bien nacido

salgan los gajos torcidos

pues sa han dobla\'o al crecer.....

ELPIDO HERRERA
@doshu +1
para aquel que no se ubica,Santiago del Estero es ESTA provincia:



Elpidio Herrera



...aclaro por las dudas
@shude
EXCELENTE.......UH.. como estoy con la ortografia,seran las BACASIONES..jaja