FUNDAMENTOS: ¿En qué se basa la República Argentina para

afirmar su soberanía sobre las Islas Malvinas?


Las Malvinas Son Argentinas, ¿Por qué?





FUNDAMENTOS GEOGRÁFICOS:

malvinas


1- ANALISIS DE PROXIMIDAD

Capital de Las Islas Malvinas: Puerto Argentino (Stanley)
Distancia entre Londres, Reino Unido y Puerto Argentino (Stanley): 12.700 Kilometros / 8000 Millas
Distancia entre Rio Grande, Argentina y Puerto Argentino (Stanley): 800 Kilometros / 500 Millas
CONCLUSION: Rio Grande es la ciudad más proxima a las Islas, y Argentina la nación mas cercana. En un radio de 800 kilometros (500 millas) de Puerto Argentino (Stanley) no encontraremos nada mas que agua y territorio continental e insular argentino.
"Las Islas Malvinas pertenecen geográficamente al continente sudamericano, y por este motivo constituyen parte natural del dominio territorial argentino, en cuya proximidad se hallan."


2- CONVENCION DEL MAR

La Convención del Mar es un extenso documento producido en el ambito de las Naciones Unidas, en 1982, dedicado a legislar y definir las jurisdicciones en las aguas y en los fondos marinos.
Los fondos marinos son la prolongacion natural de las tierras emergidas e integran los denominados margenes continentales, hoy cubiertos por el mar. La Convencion del Mar ha establecido un complejo procedimiento para que los paises con costas reivindiquen esos fondos marinos. Se ha estimado que los territorios que le corresponden a la Republica Argentina en tal condicion tienen una extension de 2.500.000 Kilometros cuadrados, siendo en este caso, y acorde a lo establecido por la Convencion, superior a las areas oceanicas pertenecientes a la denominada "Zona economica exclusiva".
Las tierras emergidas de la porcion oceanica son, obviamente, islas. En el caso de la Republica Argentina se trata de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, ademas de otras menores. Son islas continentales pues en todos los casos emergen de plataformas o margenes continentales.
Las islas han sido usurpadas por el Reino Unido. Los fondos marinos y las masas oceanicas estan sometidas a lo dispuesto en la Convencion del Mar.
"Las Islas Malvinas se encuentran geologicamente vinculadas con la Patagonia."


argentinas





FUNDAMENTOS HISTÓRICOS:


"La narracion historica que se detalla a continuacion es veridica, aceptada tanto por Argentina como por el Reino Unido. Este ultimo alega para su desestimacion que se trata de historia pasada y, por ende, ha perdido su vigencia."


El descubrimiento de las Malvinas ha sido alegado por varios navegantes con anterioridad al siglo XVII; de todos sus "descubridores" dudosos, los que mas probabilidades tuvieron de haberlas visto realmente fueron los marinos espanoles de la nave San Antonio, de la expedicion de Magallanes. A principios del siglo XVII las diviso con certeza el holandes Sebald de Weert.

La ocupacion mas antigua, efectiva y continua de las islas fue la hispanica. Los ingleses, por su parte, durante el siglo XVIII, exploraron el litoral patagonico (Hoy sur de la Republica Argentina) buscando puntos de abastecimiento para sus buques balleneros. Ante estos hechos, Espana instituyo el Virreinato del Rio de la Plata (1776), ya que estimo que Lima (Otro Virreinato en Sudamerica) se encontraba muy lejos para ejercer un control eficaz.

Tras la Declaracion de Independencia (9 de Julio de 1816), gran parte del territorio del Virreinato del Rio de la Plata paso a formar parte de la Republica Argentina, incluyendo las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. La situacion se mantuvo asi hasta 1833, cuando las Islas fueron usurpadas durante el mandato del entonces presidente de la Republica, Juan Ramon Balcarce.

Hubo tentativas de ocupación de las Islas anteriores a 1833, por parte del Reino Unido, de Francia y de Norteamerica, pero todas ellas cesaron por las reclamaciones espanolas (en tiempos del Virreinato) o argentinas. Esto significa que se reconocia el derecho legitimo de soberania sobre las Islas.

Durante su gobierno, Balcarce habia nombrado un nuevo comandante de las Malvinas y envio la goleta Sarandi, al mando de Jose Maria Pinedo, para hacer mas efectiva la soberania argentina sobre el archipielago.

La fragata de bandera inglesa Clio, hizo su aparicion en las islas el 20 de diciembre de 1832, y despues de incursionar por las inmediaciones de Puerto Egmont, se presento frente a Puerto Soledad (2 de enero de 1833). Pinedo envio a dos de sus oficiales a bordo de la Clio para requerir al capitan ingles el motivo de su presencia. Este no tardo en ir personalmente a bordo de la Sarandi donde impuso al jefe argentino del tenor de sus instrucciones: por disposicion de S.M.B. tenia orden de tomar las islas Falkland y concedia venticuatro horas a Pinedo para arriar la bandera argentina y proceder a la evacuacion.

El jefe de la Sarandi considero que toda resistencia seria vana y se limito a dejar un colono como comandante provisional. El pabellon argentino no fue arriado. Un oficial ingles se encargo de hacerlo, para remitirlo luego a bordo de la Sarandi, donde Pinedo habia embarcado todas sus fuerzas.

El 3 de enero los ingleses tomaron posesion de Puerto Soledad: la usurpacion quedaba consumada. Pero la corbeta inglesa no prolongaria mucho su estada en las islas. Cumpliendo ordenes del almirantazgo dejo a un subdito britanico -el despensero irlandes Dickson- como custodio de la bandera inglesa. La Sarandi, mientras tanto, llegaba a Buenos Aires con la infausta noticia.

Con este hecho, un nuevo y prolongado periodo habria de iniciarse frente a la agresion inglesa: el de la reclamacion diplomatica, cuyas alternativas se proyectarian por espacio de casi ciento cincuenta años, derivando en la guerra de 1982.

"La posesion del archipielago por parte del Reino Unido es producto de una usurpacion realizada en 1833, con empleo de la fuerza y en momentos de vigencia de relaciones amistosas entre Buenos Aires y Londres"

malvinas argentinas
2 de Abril: Reindivicación de la Soberania. Las tropas argentinas entran en Puerto Argentino. La bandera flamea en la gobernación tras 149 años de ocupacion extranjera.





FUNDAMENTOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES:

Para tratar el topico en cuestion, sera transcripta a continuacion una entrevesita efectuada nada menos que a uno de los mas respetados e influentes analistas politicos britanicos: Simon Jenkins, periodista, columnista y editor de el Evening Standard, el Times y el Economist.
La entrevista fue publicada en el diario La Nacion, de Argentina y en el portal britanico http://www.mercopress.com, y data del domingo 30 de marzo del 2003.


Simon Jenkins: "Las Malvinas deben volver a la Argentina"

LONDRES
Simon Jenkins es en la actualidad uno de los analistas políticos más respetados e influyentes del Reino Unido, con una carrera que incluye varios años como editor de los periódicos nacionales Evening Standard y The Times, así como también de la prestigiosa revista The Economist. Su labor no pasó inadvertida para la British Broadcasting Corporation (BBC), que en 1988 lo eligió como "Mejor Periodista del Año", ni tampoco para los organizadores y participantes del certamen "British Press Awards", que, en 1993, lo consagraron "Mejor columnista del Año".

Pero ante los ojos argentinos, ninguno de estos logros y distinciones llaman tanto la atención en él como su postura acerca del siempre espinoso tema de la soberanía sobre las Malvinas, islas que para el periodista inglés "deberían ser administradas por la Argentina".

Ya en enero de 1998, desde su muy leída columna política en The Times, Jenkins le había reclamado al entonces pujante gobierno de Tony Blair que considerara la posesión británica de las Malvinas debido a que, entre otras razones, Gran Bretaña no podía continuar gastando la "ridícula suma" de 114 millones de dólares al año "para mantener una guarnición de 2000 hombres". (Nota del Webmaster: Son más de 4000 hombres)

Hoy, en una entrevista exclusiva con La Nación a pocos días de un nuevo aniversario del conflicto, Jenkins asegura que su punto de vista no ha cambiado con el estallido de la crisis económica y política de la Argentina, aunque reconoce que esta variable ha postergado el tratamiento de esta cuestión no sólo en la agenda del gobierno nacional actual, sino también en la de los próximos.

"Siempre creí que la administración de las islas por parte de la Argentina es la mejor solución para todos, pero con la situación actual me temo que no me va a alcanzar la vida para verlo", dice.

-¿Cómo percibe la posición del Reino Unido sobre este tema, a 21 años de la guerra?

-Creo que al gobierno de (Tony) Blair las Malvinas no le podrían importar menos, y con toda seguridad no tienen el mínimo interés en volver a instalar el tema. Es algo que está superado.

-¿Es una cuestión difícil de tratar para los dirigentes británicos, aun después de haber ganado la guerra?

-Sí... es algo que resulta traumático para muchos ingleses, especialmente para los políticos que vivieron el conflicto y todavía están en actividad, quienes no desean ni siquiera pensar otra vez en las islas. Y ésta es otra de las causas por las que me cuesta imaginar que las Malvinas puedan ser traspasadas a la Argentina en el corto o mediano plazo.

-¿Por qué piensa que el Reino Unido debería resignar su soberanía sobre las islas?

-Simplemente porque las Malvinas no pueden ser gobernadas desde el Reino Unido para siempre. Sin dudas, la economía de las islas deberá ser integrada a la de América del Sur, si es que les interesa que siga creciendo.

-¿Usted cree que los habitantes de las islas apoyarían esta idea?

-Yo considero que la gente joven de allí debería establecer vínculos con el continente. Es una idea obsoleta seguir adelante con las cosas como están ahora, ya que este tipo de colonialismo es totalmente anacrónico.

-¿La guerra de 1982 significó un paso atrás para la Argentina?

-Sí, y más que un paso atrás fue un verdadero desastre. Si la invasión no se hubiera producido, hoy seguramente la Argentina tendría, por lo menos, la soberanía compartida de las islas. Pero la guerra no sólo reforzó la presencia militar de Gran Bretaña, sino que también volvió impensable toda esperanza de cesión total o parcial por parte del gobierno inglés, y de acercamiento por parte de los isleños.

-¿Coincide con Margaret Thatcher en la idea de que la Argentina recuperó su democracia gracias a la derrota en el conflicto?

-Sí, creo que definitivamente es así, y esto es una obviedad, como también es muy cierto que la guerra contribuyó a que Thatcher obtuviera su reelección como líder de este país.

-¿Está de acuerdo con quienes consideran a la ex primer ministro una "criminal de guerra" por haber ordenado el hundimiento del crucero General Belgrano?

-No, en absoluto. Ella estaba muy preocupada, y con razón, de que hubiera un barco enorme en las cercanías de la flota británica que avanzaba hacia la zona del conflicto. Creo que su hundimiento tuvo un sentido totalmente militar, ya que el General Belgrano también hubiera hundido barcos ingleses de haber tenido la oportunidad

-¿Cómo evalúa el desempeño de la diplomacia argentina después de la guerra?

-Me parece rescatable la denominada "política de seducción", que tanto dio que hablar en la década del noventa. Es una buena idea, aunque creo que el problema no va a ser resuelto ahora, sino por la próxima generación de argentinos, ingleses y malvinenses.

-¿Cree que es viable la idea de una soberanía compartida?

-Sí, yo siempre estuve en favor de esa idea, ya que me parece una alternativa interesante, más allá de que ahora, desafortunadamente, está afuera de la agenda. El caso de las Malvinas es como el de Gibraltar: cuando el tema se vuelve tedioso, sólo el tiempo y el recambio de quienes componen las partes en disputa pueden permitir que se encuentre una solución. Y eso está en manos de otra generación.

Por Adrián Sack

El perfil

Periodista y escritor
Jenkins escribió junto con su compatriota Max Hastings el libro The Battle for the Falklands (La Batalla por las Malvinas), publicado en Gran Bretaña en 1983. Es uno de los libros más consultados por los ingleses sobre este tema, aunque también está presente en la reseña bibliográfica de varias obras argentinas.

Jurado literario: Además de su reconocida trayectoria periodística, Jenkins tiene una gran influencia en el mundo de la literatura, ya que ha sido presidente del jurado del Bookerprize, el premio más prestigioso de la actividad en el Reino Unido.

--Fin de la nota--


En conclusion, en su afan de mantener una administracion ilegitima, el Reino Unido se encuentra gastando sumas enormes de dinero.
Esto trae consecuencias economicas severas, como el gasto ridiculo que le ocasiona a la corona britanica, y la imposibilidad de la economia del archipielago de integrarse con la economia sudamericana.
Todo lo mencionado es sin perjuicio de consecuencias sociales, como ser un territorio con mas poblacion militar que civil.





COLONIALISMO EN MALVINAS:

El 22 de julio de 1996, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas aprobó por unanimidad una resolución que exhorta -una vez más- al Reino Unido y a Argentina a reanudar las negociaciones por la soberanía sobre las Islas Malvinas. De hecho, esta medida supone un rechazo a las aspiraciones de los pobladores de las islas para que se les reconozca el derecho a la autodeterminación.

Nada indica que esta nueva resolución tenga algún efecto práctico. En 1960, la Asamblea General de la organización mundial adoptó la resolución 1514 (XV) sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Como en ese texto no se incluía la situación especial de las Malvinas, la diplomacia argentina logró que en 1965 la Asamblea aprobara la Resolución 2065 (XX) sobre la cuestión específica de dicho territorio. En esa resolución, se reconocía la existencia de una disputa sobre la soberanía, se invitaba a los gobiernos de ambos Estados a proseguir las negociaciones según las disposiciones y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y se recomendaba tener en cuenta los intereses de la población de las islas. Como se ve, se hablaba de los intereses, pero no de sus deseos.

En una primera etapa, Gran Bretaña se negó a negociar el tema de la soberanía sobre las islas, pero logró que Argentina aceptara, a su costo, mejorar las condiciones de vida de los isleños. Al mismo tiempo, introdujo el tema de la autodeterminación y los deseos de aquella población, en violación del mandato de la ONU. En la segunda etapa, después de una rara actitud de firmeza por parte de Argentina, como fue el retiro de los embajadores, aceptó discutir sobre la soberanía, pero introdujo el tema de la cooperación económica. La diplomacia británica es hábil en enredos y dilaciones. Después vino la guerra y la derrota dejó a nuestro país a merced del vencedor.

Desde entonces, la población británica de las Malvinas, llamada generalmente kelpers trata por todos los medios de introducir la cuestión del derecho a la autodeterminación, si bien el Reino Unido lo utiliza solamente como una carta para jugar en la mesa de las negociaciones. Todo dependerá de la muñeca de los jugadores que tengan sentados en frente. Hasta ahora, los jugadores argentinos han demostrado ser, en general, débiles y cándidos.

En materia de colonialismo, las Malvinas presentan un caso sui géneris. Habitualmente, cuando un Estado ejerce una actitud de colonialismo, lo hace sobre un territorio determinado y su población. No ha sucedido así en las Malvinas, porque los británicos, al ocuparlas por la fuerza en 1833, expulsaron a los habitantes argentinos e introdujeron una nueva población. Esos habitantes son británicos por su origen -y, cuando no lo son, están fuertemente britanizados-, por la lengua, las costumbres y la ciudadanía, ya que gozan del mismo pasaporte que los residentes en Inglaterra. Además, son empleados del gobierno de ocupación o de las únicas dos empresas existentes en las islas, que son de capital británico. En efecto, según datos de 1990, la Falkland Island Company (FIC) posee el 46 % de la tierra del archipiélago y además es propietaria del 90% de los negocios (barcos, almacenes, bancos, depósitos de lana, etcétera). La FIC depende, a su vez, de un conglomerado llamado Charrington and Chemical Products Ltd., que es propietario del otro 54 % de las tierras malvinenses. Por su parte, Charrington es satélite del grupo Coalite Industrial Holdings, con sede en Londres, o sea que las dos empresas son tan sólo una. Agreguemos que la compañía no puede ser comprada por extranjeros porque goza de un privilegio real otorgado por la reina Victoria, según el cual sus acciones sólo pueden transferirse con la autorización de Su Majestad Británica.

El derecho a la autodeterminación de los pueblos, aunque tiene una larga historia, encuentra su origen inmediato en la Carta de la ONU (artículos lo., párrafo 2, 55 y 76b) y aparece en los dos pactos de derechos humanos aprobados por la Asamblea General en 1966 y que comenzaron a regir a partir de 1976. Son ellos el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos. El problema que presenta su aplicación consiste, fundamentalmente, en determinar quiénes son los sujetos de este derecho. En sentido propio, se entiende generalmente por pueblo a un grupo étnico dotado de características diferenciales objetivas que le dan personalidad y también de conciencia de esa personalidad diferencial. Se utilizan en este caso los términos nacionalidad, pueblo y etnia, que admiten muchas definiciones, pero, de todos modos, se diferencian claramente de población que, en derecho internacional, se define como el conjunto de personas que están sometidas a la jurisdicción personal del Estado.

Podemos apreciar claramente que la población británica de las Malvinas no tiene ninguno de los rasgos diferenciales que permitan considerarla una nacionalidad o una etnia, es decir, un pueblo diferenciado. No tienen idioma propio, cultura distintiva ni hábitos psicológicos reflejados en una comunidad singular. No son un pueblo originario de las islas, colonizado por el invasor británico. Por el contrario, son ellos mismos agentes de colonización.

Otro argumento subsidiario del presunto derecho de autodeterminación de los kelpers se basa en el hecho de que varios de ellos son descendientes de pobladores que llevan varias generaciones en las islas. Es algo así como prevalerse de la prescripción adquisitiva, concepto bien definido en el derecho interno, pero que no posee la misma precisión en el Derecho Internacional Público. De todos modos, los internacionalistas que admiten esta figura convienen en que la posesión debe ser ininterrumpida y no impugnada y no debe estar acompañada de violencia, o sea, haber sido pacífica y consentida, lo que no se ajusta a la historia de la presencia británica en las Malvinas.

En síntesis, no existe ninguna nacionalidad, etnia ni pueblo que pueda denominarse kelper o falklander; no existe ningún idioma ni ninguna cultura kelper o falklander. Existen británicos pobladores de las Malvinas, que siempre manifestaron su voluntad de seguir siendo británicos. Sobre esta voluntad, hay una infinidad de expresiones concretas desde hace muchos años, entre ellas la más significativa es la de Lord Shacketon, inserta en su famoso informe -Economic Survey of the Falkland Islands- publicado en 1976, en cuyo tomo I, página III, dice: "resulta evidente a cualquier visitante de las islas que la población es británica y, como nos fue recalcado vigorosamente cada vez que se trató el tema, está firme en su deseo de seguir siendo británica". Jamás ningún kelper dijo algo diferente.

Vale la pena recordar, como antecedente, que en su momento las Naciones Unidas rechazaron el plebiscito realizado por el Reino Unido en Gibraltar en 1967, que había sido ampliamente favorable a la posición británica con el argumento de que el poder colonial que reemplazó a la población nativa no podía hacer valer la voluntad de los nuevos habitantes que habían suplantado a la población original, y eso que el dominio inglés sobre Gibraltar es nada menos que 120 años más antiguo que el de Malvinas y que hubo una cesión por parte de España -discutible, pero cesión al fin- por la Paz de Utrecht de 1713, tratado que puso término a la guerra de la sucesión española.

No obstante, la política externa errática insensata que lleva desde hace años Argentina y que ha sido agravada hasta el paroxismo bajo la conducción del canciller Guido Di Tella, hay que reconocer que en la reunión del Comité de Descolonización de la ONU, celebrado en Nueva York en julio de 1996, este funcionario estuvo correcto al sostener que "el principio a la libre determinación se tergiversa si se pretende interpretarlo de forma tal de otorgar ese derecho a los propios súbditos de la potencia colonial, a expensas de la comunidad política que sí ha sufrido la acción colonial".

Para los habitantes de las Malvinas, la autodeterminación puede ser una aspiración para convertirse en verdaderos dueños del territorio. Para el Reino Unido no es más que una carta para jugar en la mesa de negociaciones, como se ha dicho. Pero si, llega a desarrollarse una gran riqueza en el archipiélago -el petróleo, por ejemplo-, entonces será difícil que los ingleses dejen este beneficio en manos de los kelpers. Para nosotros, los argentinos, lo mejor sería tener una política exterior firme y sensata, lo que por ahora es impensable. Entonces, sería útil que los ciudadanos tengamos una idea clara sobre la situación, no claudiquemos en la defensa de los incuestionables derechos argentinos y sepamos resistir los argumentos de los colonialistas de afuera y los cipayos de adentro.

2 de abril








Testimonios de Ex Combatientes


conbatientes


Los soldados que pelearon en Malvinas

responden estas preguntas:


Las Malvinas Son Argentinas, ¿Por qué?


¿Había Comida?

¿Tenían ropa adecuada?

¿Que pasó con las armas?

La rendición

FUENTE: Revista GENTE N° 884, 1 de Julio de 1982



¿HABIA COMIDA?

"Todo anduvo bien hasta el 30 de abril. Después empezarona escasear algunas raciones, como el pan y la fruta. Entonces matábamos ovejas que andaban sueltas y nos dábamos un banquete. O nos escapábamos hasta el pueblo y buscábamos comida de donde fuera. Cuando volvíamos nos castigaban."

J.T. (19) - Defensa de Puerto Argentino



"Cuando llegamos a las islas nos dieron seis raciones de comida fría: una lata de comida, un turrón, pastillas, calentadores, pastillas de alcohol sólido y fósforos. Al principio, cuando llegamos a nuestra posición comíamos un jarro de guiso, un pan, una manzana y a veces caramelos. Nos servían esto dos veces por día. Despues del 1° de mayo se redujo un poco. Medio jarro sin el pan y sin la manzana. Alcanzaba bastante bien. Hubo días que la ración era menor."

Alejandro P. (21) - Peleó en Mte. Kent



"Pasé hambre. Mi posición estaba alejada de los puestos y el rancho no llegaba hasta donde combatíamos. Comíamos una vez por día y tratábamos de compartir todo; aunque no nos sirviera de mucho. Faltaba agua, comidas calientes y con los nervios y la tensión del combate se gastaba el doble de energía. Nos cansábamos y no podíamos reponernos."

R.H. (18) - Defensa de Puerto Argentino



"Perdimos la guerra porque no teníamos armas y porque nos faltó comida. Allá el clima es muy húmedo, muy duro de soportar con el estómago vacío. Cada uno sobrevivía como podía."

Marcelo S. (19) - Defensa de Puerto Argentino (Aeropuerto)



"Las raciones llegaban puntualmente dos veces por día antes que comenzasen los bombardeos ingleses. Teníamos jugo de naranja, chocolate, sopas calientes, guisos, la clásica comida de campaña. Bajo el fuego enemigo, a veces, esa ración se redujo a una por día pero nunca dejamos de comer."

Sargento Alberto H. P. (38) - Primeras filas en San Carlos


"Yo no me puedo quejar por la comida. Teníamos de todo y chocolate para comer hasta cansarnos. En mi batallón no hubo problemas de alimentación. La ración llegó siempre."

Julian T. R. (21) - Batalla de Darwin



¿TENIAN FRIO?

"Hacía muchísimo frio y lo sentía a pesar de los dos equipos de verano que me habían entregado. Hice lo mismo que todos los demás: colocármelos uno encima del otro. Pero los borceguíes no llegabana detener el frío. El agua, en ocasiones, nos llegaba a la altura de los tobillos. De esas heladas me quedó un principio de congelamiento en manos y pies."

S. C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base aerea)



"El frío fue nuestro principal enemigo. Y no fue porque estábamos con ropa inadecuada sino porque la temperatura descendía por la noche a 18 grados bajo cero y a veces nevaba sin parar. Nadie podía resistir ese frío sin quejarse."

Julio Cesar A. (30) - Suboficial de Comunicaciones



"En las islas hace frío, muchísimo frío. Las calles y la tierra están continuamente mojadas. La humedad se siente hasta en los huesos. Pero finalmente uno se acostumbra."

Octavio L. (19) - Batalla de Darwin


"No puedo decir que no hacía frío, pero a veces podíamos protegernos en algunas casas de la ciudad que estaban abandonadas y calentarnos un poco. El chocolate de la ración y la ropa nos protegían bastante. Pero convengamos que el clima de las islas es infernal."

Juan Carlos L. (21) - Defensa de Puerto Argentino


"Sentíamos frío porque allá hay mucho viento, pero estábamos bien abrigados. Cuando salía el sol nos sacábamos las medias para que se secaran."

Adrian U. (20) - Cerro Dos Hermanas


"Pude soportar bastante bien el frío. Las camperas de Duvet que teníamos eran buenas. Pero los pies y las manos siempre estaban helados."

Marcelo S. (19) - Defensa de Puerto Argentino (Aeropuerto)




¿QUE PASO CON LAS ARMAS?

"Nuestras armas no funcionaban. Yo al fusil lo limpiaba todos los días, pero no andaba bien. Nosotros teníamos cargadores de veinte y ellos de treinta: nuestras armas eran de juguete. Los soldados clase 63, de 18 años, tenían nada más que dos meses de instrucción y les dieron la Pam, con la que hay que tirar a 40 metros. A los ingleses no se les puede tirar a esa distancia porque ya estan encima.
En medio del ruido de las bombas se escuchaban también el de los helicópteros de ellos que se estaban trasladando. Adelante de los helicópteros venían los Ghurkas. Yo vi a tres chicos degollados, eso me hizo poner muy mal."

R.T. (19) - Defensa de Puerto Argentino


"Cuando vi a los ingleses en Puerto Argentino, cuando ya se había declarado el cese del fuego, pude ver las armas superiores a las nuestras que traian, lo entero que estaban, afeitados, rozagantes. Y pensé en mi FAL, en los cinco cargadores que teníamos, en sus cañones de mayor alcance que los nuestros, en la impotencia de no tener elementos para repelerlos. Volvería a pelear, pero en otras condiciones."

Daniel L. D. S. (21) - Defensa de Puerto Argentino


"Yo era radiooperador. Como arma llevaba una pistola 9 milímetros con cuarenta proyectiles. Pero olvidaron llevar repuestos del mismo calibre, así que sólo podía defenderme con los que tenía. Los fusiles FAL que se usaron eran buenos, y siempre dieron resultado, pero supe que a un batallón de Corrientes les dieron Pam, armas que ya están fuera de servicio porque son viejas."

Miguel O. (20) - Defensa de Puerto Argentino


"Yo era siviente de primera de munición, pero en realidad hice de todo. También me entregaron un FAL y 100 proyectiles junto a 5 cargadores para defendernos durante toda la guerra. No estábamos bien equipados, al menos los de Ejército; sé de algunos soldados que llevaban FAL con mira infrarroja, pero ellos pertenecían a Fuerza Aérea."

S. C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base Aérea)




LA RENDICIÓN

"La culpa la tuvo la tecnología inglesa y la "ayudita" que les dio Estados Unidos en la etapa final. Los Argentinos no pudimos resistir toda esa sofisticación usada para matar. No es que nuestras armas fueron obsoletas. Las de ellos eran practicamente de ciencia ficción. Pero a pesar de eso luchamos con todo y hasta la muerte."

Capitán Jorge A. S. (31) - Defensa de Puerto Argentino


"Al final se hizo imposible todo tipo de apoyo. Ni aéreo ni naval. La artillería era superior a la nuestra. Ibamos formando líneas para repeler el ataque pero no había caso. No podíamos hacer mucho."

Daniel L. D. S. (21) - Defensa de Puerto Argentino


"Peleábamos con fuerzas desiguales. Ellos estaban acostumbrados a luchar, tenían armas supermodernas, equipos sofisticados y completamente distintos a nosotros. Atacaban y daba la sensación que nuestras balas no les hacían nada. La rendición era inevitable."

Octavio L. (19) - Batalla de Darwin


"¿Por qué perdimos la guerra? Preferiría no contestarle. Fue por la desorganización, porque nos hacían cavar trincheras y despues se arrepentían y nos hacían cavar en otro lugar. Nuestro armamento era bueno, pero no era apto para combatir durante la noche, ahí estaba nuestra gran desventaja: nosotros durante la noche teníamos que descansar y para ellos era un momento más de lucha. El armamento, es cierto, tuvo su momento malo. Pero lo peor que tuvo que soportar el soldado fue la falta de pan."

M.V. - Defensa de Puerto Argentino


"Los helicópteros dejaban a los ingleses en una posición, unas horas más tarde los relevaban y en su lugar traian hombres frescos. Nosotros seguíamos combatiendo siempre en el mismo lugar. ¿Como queríamos ganar una guerra con hombres que solo dos meses atrás eran civiles? Yo no tenía la menor idea de como se empuñaba un arma o como se disparaba."

S.C. (18) - Defensa de Puerto Argentino (Base Aérea)


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