Esta semana comencé con la la triste noticia de que un grupo de secuestrados había sido vilmente asesinado por la guerrilla luego de esperar durante 14 años por ver a su familia, pero andaba por ahí en la red y me encontré con esta linda historia, que aunque pueda parecer simple me alegro un poco el día, espero que haga lo mismo por ustedes, quizá hayan pasado un mal día.


Todavía quedan razones para vivir

La foto es de un bebé de 21 semanas, aún sin nacer, llamado Samuel Armas al que se le había diagnosticado una espina bífida y nunca sobreviviría, a menos que se le practicara una operación intrauterina.

El Dr. Bruner, tras numerosos estudios realizados en el Centro Médico Universitario de Vanderbilt, en Nashville, anunció que él podría llevar a cabo la operación, con el bebé dentro de la matríz materna.

Durante la intervención, el cirujano extrajo el útero mediante una cesárea y practicó una pequeña incisión a la bolsa, a través de la cual le fue posible operar al pequeño Samuel.
El Dr. Bruner estaba acabando exitosamente la operación, cuando Samuel sacó su pequeñísima pero bien desarrollada mano a través de la incisión practicada y se agarró del dedo del atónito médico.

Este pestigioso cirujano declaró haber vivido el momento más emotivo de toda su vida, cuando sintió la mano de Samuel asiéndole uno de sus dedos, a modo de agradecimiento por obsequiarle con el regalo de la vida.

Por supuesto, el Dr. Bruner permaneció helado, -totalmente inmóvil por varios segundos-- durante los cuales Samuel seguía cogiéndole el dedo, lo cual dio el suficiente tiempo para que el personal del quirófano pudiera fotografiar el momento con toda claridad.


ES SOLO UNA IMAGEN Y UNA CORTA HISTORIA, PERO PUEDE CAMBIAR NUESTRO DÍA.

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