Pornografía infantil ayuda para Padres

Ante todo este tema merece respeto y por otro lado el enfoque que tiene no es el de siempre por que abarca varios puntos importantes de interés para todos en especial para los Padres.

Definamos que es Pornografía:

La Real Academia Española define a la pornografía como el carácter obsceno de las obras literarias o artísticas 1 Es decir, todo lo que ofenda al pudor y que se represente artísticamente. En el Segundo Simposio Nacional Multidisciplinario de Sexualidad Humana, en Argentina, se ha considerado que la actual pornografía desvirtúa la sexualidad humana, expresándola en formas violentas, ya sea explícitas o implícitas, y siempre en una relación de poder y servidumbre de la mujer hacia el hombre o, en ocasiones, inversamente.

Espectáculo pornográfico anunciado a la entrada de una sex shop.
La pornografía se manifiesta a través de multitud de disciplinas, como cine, escultura, fotografía, historieta, literatura o pintura, y ha logrado un gran auge en medios como las revistas pornográficas e inclusive el audio (teléfono erótico), y últimamente Internet.

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Niñas de la región de Gaza victimas de la pornografía

*Adopte medidas preventivas en el hogar

*Mitos comunes

*Si su hijo es víctima de abuso deshonesto


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El abuso deshonesto de menores constituye una deplorable realidad de este mundo enfermo. La revista Lear’s comentó: Afecta a más personas que el cáncer, que las enfermedades cardíacas y que el sida. Por eso En este post me siento en la obligacion de alertar a los que son padres, de este peligro e informarles sobre lo que se puede hacer al respecto.

EN LOS últimos años, el abuso deshonesto de menores ha provocado gran escándalo en todo el mundo. No obstante, como en los medios informativos han aparecido tantos casos de celebridades que confiesan haber sido víctimas de abuso durante su infancia, existen algunas ideas equivocadas sobre el particular. Hay quienes creen que la razón por la que se habla tanto del tema es porque está de moda. Pero, a decir verdad, este tipo de abuso sexual no es nada nuevo. Prácticamente se remonta a los comienzos de la historia humana.

Un problema antiguo

Hace unos cuatro mil años, las ciudades de Sodoma y Gomorra eran famosas por su depravación. Parece ser que la pedofilia (perversión sexual en la que el objeto erótico son los niños) era uno de los muchos vicios de aquella región. En libros antiguos se cuenta que una turba de maníacos sexuales sodomitas, desde el muchacho hasta el viejo, pretendía violar a los dos invitados . Pues bien, reflexione en lo siguiente: ¿por qué simples muchachos estarían tan obsesionados con la idea de violar a hombres? Es obvio que ya se les había iniciado en las perversiones homosexuales.

Siglos después, la nación de Israel se estableció en la región de Canaán. Los residentes de aquella zona estaban tan sumidos en el incesto, la sodomía, la bestialidad, la prostitución y hasta el sacrificio ritual de niños a los dioses demoníacos, que la Ley de aquel entonces tuvo que prohibir de forma expresa todos estos actos repugnantes. Se dice que hubo muchos que a pesar de las advertencias gobernantes como gente común adoptaban éstas prácticas repugnantes.

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Las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma, sin embargo, fueron mucho peores que Israel en este respecto. El infanticidio era común en ambas, y en Grecia, por ejemplo, gozaban de amplia aceptación las relaciones sexuales de adultos con jovencitos. En todas las ciudades de la antigua Grecia florecieron los burdeles de muchachos. En el Imperio romano estaba tan extendida la prostitución infantil que se crearon impuestos y fiestas especiales para ese tipo de trata. En las arenas se violaba a las muchachas y se las obligaba a participar en actos de bestialidad. En muchas otras naciones de la antigüedad se practicaban atrocidades similares.

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¿Qué puede decirse de nuestros tiempos? ¿Son los seres humanos demasiado civilizados hoy día como para que prosperen actos sexuales tan horribles? ¿Se ha agudizado el problema del abuso deshonesto de menores, perpetrado tantas veces .?


Un problema apremiante

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El abuso sexual de menores suele mantenerse en secreto, hasta tal grado que se le considera probablemente el delito que menos se denuncia. A pesar de todo, tales crímenes han aumentado vertiginosamente en las últimas décadas. Una encuesta sobre este tema realizada por Los Angeles Times reveló que en Estados Unidos el 27% de las mujeres y el 16% de los hombres habían sido objeto de abuso sexual durante su infancia. Aunque estas cifras son de por sí escandalosas, otras estimaciones fiables indican que la cantidad de casos en dicho país ha aumentado considerablemente.Por otro lado las cifras en latinoamérica también crecen a un ritmo vertiginoso.



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link: http://www.youtube.com/watch?v=JM8iIbduSBE


En Malaysia, las noticias de abuso deshonesto de menores se han cuadruplicado en la pasada década. En Tailandia, alrededor del 75% de los hombres encuestados admitió que tenía relaciones con niñas prostitutas. En Alemania, las autoridades calculan que 300.000 niños sufren abuso sexual cada año. Según el periódico sudafricano Cape Times, la cantidad de denuncias de tales abusos aumentó en un 175% durante un período reciente de tres años. En los Países Bajos y Canadá, los investigadores han descubierto que alrededor de una tercera parte de todas las mujeres fueron víctimas de abuso sexual durante su infancia. En Finlandia, el 18% de las muchachas de noveno grado (de 15 ó 16 años) y el 7% de los muchachos de la misma edad dijeron haber tenido contacto sexual con alguien por lo menos cinco años mayor que ellos.

En diversos países han salido a la luz espantosos casos de cultos religiosos cuyos ritos incluyen el abuso de niños con prácticas sexuales sádicas y torturas. Con frecuencia, a los que revelan que han sido víctimas de tales crímenes se les escucha con incredulidad más bien que con compasión.

De modo que el abuso deshonesto de menores no es nada nuevo ni nada raro; es un problema antiguo que hoy día alcanza proporciones epidémicas. Su impacto puede ser devastador. Muchas víctimas tienen profundos sentimientos de inutilidad y poca autoestima. Los expertos en la materia han enumerado algunas de las secuelas comunes en las muchachas que han sido víctimas de incesto, entre ellas huir de casa, darse a la droga o a la bebida, sufrir depresión, tratar de suicidarse, llevar una vida de delincuencia y promiscuidad, padecer trastornos del sueño y tener problemas de aprendizaje. Y como repercusiones a largo plazo se pueden citar la poca capacidad para desempeñar el papel de madres, la frigidez, la falta de confianza en los hombres, el matrimonio con un pedófilo, el lesbianismo, la prostitución, o quizás lleguen a abusar de menores ellas mismas.

Sin embargo, estas consecuencias no son inevitables, y nadie puede excusar una mala conducta tan solo por haber sufrido abusos deshonestos en el pasado. Los abusos no predestinan a sus víctimas a convertirse en personas inmorales o delincuentes, ni tampoco las exime de toda responsabilidad personal por las decisiones que tomen posteriormente en su vida. No obstante, el peligro existe; de ahí que sea urgente contestar la pregunta: ¿cómo podemos proteger a los niños de los abusos deshonestos?


El abuso sexual de menores... usted puede proteger

a sus hijos


No lo reveles nunca; será nuestro secreto.

Nadie te creería.

Si lo dices, tus padres te odiarán. Sabrán que fue tu culpa.


¿Ya no quieres ser mi amiga íntima?

No querrás que me metan en la cárcel, ¿verdad?

Si dices algo, mataré a tus padres.


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DESPUÉS de utilizar a niños para satisfacer la lascivia, después de arrebatarles su seguridad y su inocencia, los que abusan de menores todavía quieren algo más de sus víctimas: SU SILENCIO. Para conseguirlo, recurren a la vergüenza, el secreto y hasta el terror. Así se despoja a los niños de su mejor arma contra el abuso: la voluntad de contar lo que les sucede, de hablar y pedir la protección de un adulto.

Lo trágico es que muchas veces la sociedad adulta colabora inconscientemente con los que abusan de los niños. ¿Cómo? Al negarse a abrir los ojos a este peligro, al fomentar la actitud de que debe mantenerse en secreto y al creer mitos que están muy difundidos. La ignorancia, la información errónea y el silencio protegen a los agresores, no a las víctimas.

Por ejemplo, la Conferencia Episcopal Católica de Canadá recientemente llegó a la conclusión de que una conspiración general de silencio fue la causa de que durante décadas se produjeran graves casos de abusos de menores entre el clero católico. Al informar sobre la generalizada plaga del incesto, la revista Time también dijo que la conspiración del silencio es un factor que solo contribuye a perpetuar la tragedia en las familias.

Sin embargo, Time indicó que esta conspiración por fin está desmoronándose. ¿Gracias a qué? Dicho escuetamente, gracias a la educación. La revista Asiaweek ofrece la siguiente explicación: Todos los expertos concuerdan en que la mejor defensa contra el abuso de menores es que este sea de conocimiento público. Para defender a sus hijos, los padres tienen que entender la realidad del peligro. No se quede a oscuras por causa de mitos que protegen a los agresores y no a los niños.


Eduque a sus hijos

Bajo el encabezamiento La víctima ideal, el folleto del FBI titulado Child Molesters: A Behavioral Analysis, dice: Para la mayoría de los niños, la sexualidad es un tema tabú del que reciben poca información exacta, en especial de boca de sus padres. No permita que sus hijos se conviertan en víctimas ideales. Explíqueles todo lo que necesitan saber sobre los asuntos sexuales. Por ejemplo, ningún niño debería llegar a la pubertad sin conocer los cambios que experimentará su cuerpo durante ese período. La ignorancia hará que se sientan confusos y avergonzados, y los hará vulnerables.

Una mujer a la que llamaremos Janet sufrió abusos sexuales de niña, y lo mismo les ocurrió a sus dos hijos años más tarde. Ella dice: Nos educamos en un medio en el que se excluía hablar de la sexualidad. Así que crecí con la idea de que era algo bochornoso, algo de lo cual avergonzarse. Y lo mismo pasó cuando tuve hijos. Podía hablar del tema con los hijos de otras personas, pero no con los míos. Creo que eso es contraproducente, porque si los padres no hablan de estas cosas a sus hijos, los hacen vulnerables.

Se puede enseñar a los niños desde muy temprana edad a protegerse de los abusos deshonestos. Cuando enseñe a sus hijos el nombre de la vagina, los pechos, el ano o el pene, explíqueles que dichas partes son buenas, que son especiales, pero que también son íntimas. No deben permitir que nadie las toque, ni siquiera mamá o papá, ni tampoco un médico, a menos que mamá o papá estén presentes o hayan dado su consentimiento.# Lo ideal es que estos temas los expongan ambos progenitores o los adultos bajo cuya custodia esté el niño.

En la obra The Safe Child Book (Libro para la seguridad del niño), Sherryll Kraizer dice que si bien los niños deberían sentirse libres de no hacer caso al presunto agresor, de gritar o de huir, muchos de los que han sufrido abusos deshonestos explican después que no querían parecer maleducados. Por eso los niños necesitan saber que algunos adultos hacen cosas malas y que ellos, aunque sean niños, no tienen que obedecer a nadie que les diga que hagan algo malo. En tales ocasiones el niño tiene absoluto derecho a decir que no.

Un método docente que muchos recomiendan es el juego de ¿Y si...? Por ejemplo: usted pudiera preguntar al niño: ¿Y si tu profesor te dijera que le pegaras a otro niño? ¿Qué harías?. O: ¿Y si (mamá, papá, un ministro religioso, un policía) te dijera que te tiraras por la ventana de un edificio alto?. Puede que la respuesta del niño no sea adecuada o sencillamente sea errónea, pero no lo corrija con severidad. El juego no tiene que sobresaltarlo ni asustarlo; en realidad, los expertos recomiendan que se practique este juego de una manera bondadosa, cariñosa y hasta alegre.

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Luego enseñe a sus hijos a rechazar las muestras de afecto impropias o que les incomoden. Pregúnteles, por ejemplo: ¿Y si alguna de las amistades de mamá y papá quisiera besarte de una manera que te hiciera sentir raro?.% Con frecuencia lo mejor es animar al niño a demostrar lo que haría, como si se tratara de un juego llamado: "Vamos a suponer que".

Este mismo método puede ser útil al enseñar a los niños a resistir otras tácticas de los que perpetran abusos deshonestos. Por ejemplo, usted pudiera preguntar: ¿Y si alguien te dice: ‘¿Sabes? Eres mi preferido. ¿No quieres ser mi amigo?. Cuando el niño aprenda a resistir ese tipo de táctica, pase a otras. Pudiera preguntarle: Si alguien te dijera: No querrás herir mis sentimientos, ¿verdad?. ¿Qué le responderías?. Enseñe al niño a decir que no a las proposiciones deshonestas tanto de palabra como con ademanes claros y firmes. Recuerde que los agresores acostumbran a probar cómo responden los niños a una insinuación sutil. De modo que hay que enseñarles a que opongan firme resistencia y digan: Lo denunciaré.

Enseñe a sus hijos a resistir las proposiciones deshonestas tanto de palabra como con ademanes claros y firmes


Sea concienzudo al enseñar


No limite dicha enseñanza a una sola conversación. Los niños necesitan que se les repitan las cosas muchas veces. Decida usted mismo lo explícita que debería ser la enseñanza, pero sea concienzudo.

Anticípese sin falta a cualquier intento de un agresor de hacer un pacto secreto con su hijo. Los niños deben saber que nunca está bien que un adulto les pida ocultar algo a uno de los padres. Incúlqueles que contar un secreto a los padres siempre está bien, aunque hayan prometido no hacerlo. Algunos agresores chantajean al niño si saben que ha desobedecido alguna norma de la familia. Su argumento es: Yo no diré nada de ti si tú no dices nada de mí. Por lo tanto, los niños deberían saber que sus padres nunca se enfadarán con ellos por contar lo que les pasa, ni siquiera en tales circunstancias. No les pasará nada si lo cuentan.

Como parte de esta instrucción, debe enseñar también a sus hijos a resistir las amenazas. Algunos agresores han matado animales pequeños delante de un niño y lo han amenazado con hacer lo mismo a sus padres. Otros han dicho a su víctima que abusarán de sus hermanos menores. De modo que inculque en sus hijos que siempre deben denunciar a cualquiera que intente abusar de ellos, prescindiendo de lo espantosas que sean las amenazas.


Gritó pidiendo ayuda


LOS ruegos de un menor impiden que su agresor abuse de él, decía un titular del periódico estadounidense The Arizona Republic del 5 de mayo de 1993. El presunto agresor secuestró al niño de 13 años a punta de pistola y lo llevó a su apartamento. Cuando el jovencito gritó, el agresor vaciló y dejó al muchacho en libertad. Algún tiempo después, la policía detuvo al hombre.

Los padres deben enseñar a sus hijos a ser cautelosos con todos los extraños, sin tener en cuenta la autoridad que aparentemente tengan.


Enseñemosle a ser cautelosos

No son muchos los pederastas que se valen de la fuerza física para abusar de un niño. Por lo general, primero prefieren trabar amistad con los niños. Una de las mejores maneras de evitar el abuso deshonesto de menores es la estrecha supervisión de padres cariñosos. Algunos agresores buscan un niño que esté solo en un lugar público y entablan una conversación que despierte su curiosidad. (¿Te gustan las motos? Ven a ver los cachorritos que tengo en el camión.paraEs cierto que los padres no pueden estar con sus hijos en todo momento, y los pediatras reconocen que los niños necesitan cierta libertad de movimiento. Sin embargo, los padres precavidos no conceden demasiada libertad a sus hijos antes de tiempo.

Procure conocer bien a cualquier adulto o joven de más edad que tenga una relación estrecha con sus hijos, y sea especialmente precavido cuando decida quién debería cuidarlos durante su ausencia. Si nota que sus hijos se sienten raros o incómodos con cierta niñera, vaya con cuidado. También sea cauteloso con los adolescentes que parecen mostrar un interés excesivo en los niños más pequeños y no tienen amigos de su misma edad. Investigue a fondo las guarderías y las escuelas. Visite todas las instalaciones, hable con el personal y observe bien cómo se relacionan con los niños. Pregunte si tienen inconveniente en que se presente sin avisar para comprobar que sus hijos están bien; si no se lo permiten, busque otra guardería. 

De todas formas, la triste realidad es que ni siquiera los mejores padres pueden controlar todo lo que les ocurre a sus hijos. 

Pero si existe cooperación entre los padres, hay una cosa que podrán controlar: el ambiente hogareño. Y como la mayoría de los abusos deshonestos de menores se perpetran en el hogar .


# Por supuesto, los padres tienen que bañar y cambiar los pañales de sus hijos pequeños, y en tales ocasiones lavan sus partes íntimas. No obstante, enseñe a sus hijos a bañarse ellos mismos desde temprana edad; algunos pediatras recomiendan que, de ser posible, ya sepan lavarse sus partes íntimas para cuando tengan 3 años.

% Algunos expertos advierten que si se obliga al hijo a besar o abrazar a toda persona que pide dicha muestra de afecto, se puede minar la educación que se le está dando. Por eso algunos padres enseñan a sus hijos a excusarse con educación o a saludar de otra forma cuando les piden una muestra de afecto que no desean dar.

Adopte medidas preventivas en el hogar

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Monique solo tenía 9 años cuando él comenzó a abusar de ella. Empezó espiándola mientras se desvestía; luego comenzó a ir a su cuarto por la noche y a tocarle sus partes íntimas. Si ella se resistía, él se ponía furioso. En una ocasión hasta la atacó con un martillo y la hizo caer rodando por un tramo de escaleras. Nadie me creía, recuerda Monique. Ni su propia madre. El que abusaba de Monique era su padrastro.

NO SON el desconocido misterioso ni el individuo solitario que acecha entre los arbustos quienes representan la mayor amenaza para los niños. Es, más bien, uno de los miembros de su propia familia. La inmensa mayoría de los abusos sexuales se producen dentro del hogar. Por consiguiente, ¿qué medidas preventivas pueden adoptarse para proteger el hogar de tales abusos?

En su libro Slaughter of the Innocents (Degollación de los inocentes), el historiador Dr. Sander J. Breiner examina los datos sobre el abuso deshonesto de menores en cinco sociedades antiguas: Egipto, China, Grecia, Roma e Israel. 

Leyes morales

Una joven que durante años fue víctima del incesto dijo: Los abusos matan a los niños, matan su confianza, su derecho a la inocencia. Por eso hay que protegerlos. Ahora yo tengo que rehacer toda mi vida. ¿Por qué dejar que más niños pasen por esto?.

Todas las familias deberían mantener conversaciones regulares con ellos procurando que todos participen.

El respeto a estos principios se puede manifestar incluso en cómo se comparte la vivienda. En cierto país oriental se ha observado que muchos casos de incesto se producen en familias en las que los hijos duermen con los padres aun cuando no exista una necesidad económica que lo justifique. Del mismo modo, por lo general no es prudente que los hermanos de diferente sexo duerman en la misma cama o en la misma habitación cuando crecen, si es que es evitable. Incluso en los casos en que no hay mucho espacio para la familia, los padres deben decidir con sensatez dónde dormirá cada miembro de la familia.

Según cierto estudio, entre el 60 y el 70% de las víctimas de incesto dijeron que el agresor, uno de sus padres, había estado bebiendo cuando empezó a abusar de ellas.


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link: http://www.youtube.com/watch?v=Bul7Vju4v54



Escuche a los niños

EN LA provincia canadiense de Columbia Británica, un estudio reciente examinó el historial de 30 individuos acusados de abuso de menores. Los resultados fueron escalofriantes. En conjunto, estas 30 personas habían abusado de 2.099 niños. Por lo menos la mitad de ellas ocupaban puestos de confianza: profesores, ministros religiosos, administradores y pediatras. Una de ellas era un dentista de 50 años que había abusado de casi quinientos niños a lo largo de veintiséis años.

Sin embargo, el periódico The Globe and Mail, de Toronto, dice: En el 80% de los casos, uno o más sectores de la comunidad (entre ellos amigos o compañeros del agresor, las familias de las víctimas, otros niños y algunas de las propias víctimas) negaron o minimizaron el abuso. No es de extrañar que el estudio realizado que negar o poner en duda la realidad de los hechos da pie a que el abuso continúe.

Algunas de las víctimas habían denunciado a sus agresores. Pero, según informó The Globe and Mail, los padres de las víctimas no querían creer lo que sus hijos les decían. En los mismos términos se expresó una funcionaria del gobierno de Alemania, que hace poco citó de un estudio según el cual los niños que son víctimas de abusos sexuales tienen que contar su historia a los adultos hasta siete veces antes de que se les crea.


Refugio emocional

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Una joven a la que llamaremos Sandi dice: Toda mi familia estaba abocada al abuso sexual. Estaba aislada y cada uno se apartaba de los demás. El aislamiento, la rigidez y la obsesión de obrar en secreto son actitudes malsanas , que caracterizan a la familia en la que hay abusos sexuales. Cree un ambiente hogareño que sea seguro emocionalmente para los niños. El hogar debería ser un lugar donde ellos se sientan fortalecidos, donde se sientan libres de abrir su corazón y hablar con franqueza.

Además, los niños tienen una gran necesidad de recibir expresiones físicas de cariño: que se les abrace, se les acaricie, se les tome de la mano y se juegue con ellos. No se vaya al extremo opuesto por temor al abuso sexual, y les niegue estas expresiones de cariño. Muestre a los niños que los aprecia con manifestaciones francas de afecto y alabanza. Sandi recuerda: La opinión de mi madre era que no se debía encomiar a nadie por nada, pues se le subiría a la cabeza.Sandi sufrió en silencio por lo menos diez años de abuso sexual. Los niños que no están convencidos de su valía y de que se les quiere pueden ser más vulnerables a la alabanza de un agresor, a su afecto o a sus amenazas de retirarles dicho afecto.

Un pederasta que abusó sexualmente de cientos de niños a lo largo de cuarenta años admitió que los muchachos que sentían una necesidad emocional de tener un amigo como él constituían las mejores víctimas. No cree tal necesidad en su hijo.

Pida ayuda ahora mismo


"SI USTED es un hombre y tiene relaciones sexuales con niños, puede que se diga a sí mismo: A ella le gusta, Él se lo buscó, o Le estoy dando lecciones de sexualidad. Eso es mentira. Los verdaderos hombres no tienen actividad sexual con niños. Si de verdad alberga el más mínimo sentimiento de aprecio por esa criatura, deje de abusar de ella. Pida ayuda ahora mismo. (Anuncio propuesto de un servicio público citado en el libro By Silence Betrayed [Traicionados por el silencio].)

Rompa el ciclo del abuso

Un boletín titulado The Harvard Mental Health Letter comentó hace poco: La firme desaprobación social de que los hombres manifiesten su dolor aparentemente perpetúa el ciclo del abuso. Al parecer, los hombres que nunca llegan a expresar su dolor por haber sido objeto de abuso sexual tienen más probabilidades de perpetrar esos mismos abusos. El libro The Safe Child Book informa que la mayoría de los que abusan de niños fueron víctimas de abusos sexuales durante su infancia, pero nunca recibieron ayuda para recuperarse. Expresan su dolor y su ira abusando de otros niños.

El peligro para los niños puede ser mayor cuando son las madres las que no han superado el trauma de los abusos sufridos en el pasado. Por ejemplo, los investigadores dicen que las mujeres que fueron víctimas de abusos sexuales en su infancia suelen casarse con hombres que abusan de niños. Además, si una mujer no ha superado lo que sufrió en el pasado, es comprensible que le resulte difícil hablar del tema con sus hijos. En el caso de que estos sufran abusos deshonestos, puede que a ella le resulte más difícil darse cuenta y tomar medidas positivas. Así pues, los hijos pagan un terrible precio por la inacción de la madre.

De este modo, la situación puede repetirse en una generación tras otra. Por supuesto, muchas personas que optan por no hablar de su doloroso pasado al parecer son capaces de arreglárselas bastante bien, y eso es encomiable. Pero en muchos casos el dolor es más profundo, y necesitan hacer un esfuerzo decidido —que incluye, de ser necesario, recurrir a la ayuda de un profesional competente— para sanar las graves heridas que sufrieron de niños. Su objetivo es no sumirse en la autocompasión. Desean romper este degenerado y nocivo ciclo de abuso de menores que afecta a su familia.


Los niños necesitan mucha atención amorosa


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Si toda esta información se aplica bien, puede contribuir mucho a reducir las posibilidades de que se produzca abuso de menores en su hogar. Recuerde, no obstante, que los que abusan de niños lo hacen en secreto, se aprovechan de la confianza y utilizan tácticas de adulto para aprovecharse de niños inocentes. Por eso es inevitable que algunos de ellos parezcan salir impunes de sus repugnantes crímenes.

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Mientras tanto, tenemos que hacer todo lo posible por proteger a nuestros hijos. Son algo muy preciado. Casi todos los padres estarían dispuestos a arriesgar su propia seguridad para proteger a sus hijos. Si no los protegemos, las consecuencias pueden ser horribles. Si lo hacemos, les estaremos dando un maravilloso regalo: una niñez llena de inocencia y libre de calamidad.


* Se comete abuso sexual de menores cuando alguien utiliza a un niño para satisfacer sus propios deseos sexuales. El abuso implica muchas veces lo que se denomina fornicación, o por·néi·a, que podría abarcar caricias de los órganos genitales y coito vaginal, oral o anal. Algunos actos abusivos, como acariciar los pechos, hacer proposiciones inmorales explícitas, enseñar a un niño materia pornográfica, voyeurismo y exhibicionismo.

# Es cierto que la mayoría de los que abusan de niños fueron víctimas de abuso sexual durante la niñez, pero esto no significa que el abuso convierta a los niños en agresores sexuales. Eso solo sucede en menos de una tercera parte de los casos.

Mitos comunes

Mito:Los que abusan de menores por lo general son extraños, perturbados mentales e inadaptados que secuestran a los niños y recurren a la fuerza para abusar de ellos.

En la inmensa mayoría de los casos, del 85 al 90% según algunos cálculos, el agresor es una persona a quien el niño conoce y en quien confía. En lugar de utilizar la fuerza, manipula al niño poco a poco para inducirlo a participar en actos sexuales, aprovechándose de su poca experiencia y su limitada capacidad para razonar. Los que abusan de menores no son los típicos solitarios que padecen trastornos mentales. Muchos son personas bastante religiosas, respetadas y apreciadas en la comunidad. Según el Buró Federal de Investigación norteamericano, suponer que alguien no es un pederasta simplemente porque es agradable, va a la iglesia, trabaja mucho, trata bien a los animales, etcétera, es absurdo. Las investigaciones recientes indican que también es erróneo suponer que todos los que cometen abusos deshonestos son hombres o que todas las víctimas son niñas.

Mito: Los niños se imaginan los abusos o mienten sobre ellos.

En circunstancias normales, los niños no tienen la suficiente experiencia en cuestiones sexuales como para inventar quejas explícitas de que han sido víctimas de abuso, aunque algunos niños pequeños pueden confundirse al dar detalles. Hasta los investigadores más escépticos concuerdan en que la mayoría de las denuncias de abusos deshonestos son válidas. El libro Sex Abuse Hysteria—Salem Witch Trials Revisited (Histeria por el abuso sexual: reexamen de los juicios de las brujas de Salem), que se centra en las denuncias falsas de abuso,* admite lo siguiente: "El verdadero abuso sexual de menores está bastante extendido y la inmensa mayoría de las alegaciones de abuso sexual de menores [...] probablemente estén justificadas (quizás el 95% o más). A los niños les resulta muy difícil denunciar los abusos sufridos. Cuando en realidad mienten con relación a estos, lo más común es que nieguen que ocurrieron, aunque sí hayan ocurrido.

Mito: Los niños son seductores, y muchas veces son ellos mismos los que inducen a los abusos por su conducta.

Esta es una idea particularmente tergiversada, pues, en realidad, echa la culpa de los abusos a la víctima. Los niños no poseen un concepto claro de la sexualidad. No tienen ninguna idea de lo que implican dichos actos o de qué cambios producirán en ellos. Por consiguiente, son incapaces de consentir en ello a sabiendas. Es el agresor, y solo él, el culpable del abuso.

Mito: Cuando los niños revelan lo que les ha sucedido, los padres deben enseñarles a no hablar de ello y a olvidarlo.

¿Quién se beneficia si el niño guarda silencio? ¿Acaso no es el agresor? En efecto, los estudios han mostrado que negar los hechos y reprimir las emociones pudiera ser la peor manera de enfrentarse al trauma del abuso. Cierto grupo de adultos que habían sido víctimas de abuso en su niñez fue objeto de un estudio en Inglaterra; estas personas procuraron superar su trauma de nueve maneras distintas, con el resultado de que aquellos que negaron los hechos, no hablaron del tema o reprimieron sus emociones fueron los que sufrieron mayor inadaptación emocional y angustia en su vida adulta. Si usted fuera objeto de una agresión aterradora, ¿le gustaría que le dijeran que no hablara de ello? ¿Por qué decirle eso a un niño? Cuando se permite que el niño reaccione de manera normal a una experiencia tan terrible —manifestando pesar, ira o tristeza—, se le está dando la oportunidad de conseguir que con el tiempo no sea para él más que un suceso pasado.

Si su hijo es víctima de abuso deshonesto

PARA detener el abuso, usted debe poder identificarlo. En los numerosos libros que se han escrito sobre el tema, los expertos han enumerado docenas de señales reveladoras de abuso a las que los padres deberían estar atentos. Por ejemplo: quejas de que sienten dolor al orinar o defecar; infecciones genitales; abrasiones o lesiones en la región genital; la aparición repentina de incontinencia urinaria, pérdida del apetito u otros trastornos alimentarios; conducta sexual precoz; temor súbito a determinados lugares, como la escuela o ciertas partes de la casa; períodos de pánico; temor extremo a desvestirse; temor a estar a solas con cierta persona conocida, y automutilación.

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Sin embargo, no se precipite a sacar conclusiones. La mayoría de estos síntomas por sí solos no significan necesariamente que el niño en realidad haya sido objeto de abuso sexual. Cada uno de ellos pudiera indicar que existe algún otro problema. No obstante, si usted observa síntomas preocupantes, no está de más que saque el tema a colación con cariño. Quizás podría decirle algo como: Si alguna vez alguien te tocara de una manera que te hiciera sentir incómodo, quiero que sepas que siempre puedes recurrir a mí, y yo haré todo lo posible por protegerte. ¿Te ha sucedido alguna vez algo parecido?.

Es lógico que usted se sienta destrozado si su hijo le revela que ha sido víctima de abuso sexual. Pero recuerde: su reacción desempeñará un papel importante en la recuperación emocional del niño. Su hijo ha estado llevando una carga insoportable y necesita que usted, con toda su fortaleza de adulto, se la quite de encima. Elógielo repetidas veces por haber tenido el valor de contarle lo sucedido. Hágale saber que hará todo lo posible por protegerlo, que lo sucedido fue culpa del agresor, no del niño; que él no es malo, y que usted lo ama.

Hay asesores legales que aconsejan que se denuncie el caso a las autoridades lo antes posible. En algunos países tal vez la ley así lo exija. Pero en otros lugares puede que las posibilidades de que se entable una acción judicial eficaz sean mínimas.

¿Qué hacer si el perpetrador del abuso es alguien tan amado como el propio cónyuge? Lamentablemente, cuando se dan esas circunstancias muchas mujeres no toman una acción firme. Hay que reconocerlo: no es fácil encararse a la desagradable realidad de tener un cónyuge que abusa de menores. Los lazos emocionales, y hasta la dependencia económica, pueden ser factores muy poderosos. La esposa agraviada quizás también reconozca que el que ella tome acción podría costarle a su marido su familia, su empleo y su reputación. Sin embargo, la cruda realidad es que él solo estaría segando lo que sembró. Por otra parte, los niños inocentes pueden perder mucho más si no se les cree ni protege. Todo su futuro está en juego. Ellos no cuentan con los mismos recursos que los adultos. El trauma puede dejarlos marcados y afectar su personalidad para toda la vida. Son ellos los que necesitan y merecen que se les trate con ternura y consideración. 

Por consiguiente, los padres deben hacer todo lo que sea razonable por proteger a sus hijos. Muchos padres responsables deciden buscar ayuda profesional para su hijo cuando este ha sido víctima de abuso deshonesto. Ahora bien, tal como se aseguraría de que un médico respetara sus convicciones religiosas en el caso de una dolencia física, asegúrese de que también lo haga el profesional al que recurra.# Además, dé a su hijo continuas muestras de cariño para ayudarle a recuperar su amor propio.

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