Japón y el cristianismo


Japón y el cristianismo

Cuesta imaginar la expansión del cristianismo en un país tan budista y

sintoísta como Japón, pero así fue durante el siglo XVI gracias al

misionero asiático por antonomasia Francisco Javier el jesuita, que llegó

al archipiélago en 1549.





cristianismo

Su buena acogida en un principio fue debida a varios motivos no del todo

religiosos, uno de ellos era el interés económico de los señores feudales

por mantener el comercio con los portugueses y españoles, el otro era

debido al momento de crisis que estaba viviendo la sociedad japonesa, las

guerras habían producido hambrunas y muertes causando la desesperación

entre la población. La gente por tanto vio la nueva religión como una

salida, una liberación mental que no le ofrecía curiosamente el budismo.

La idea de igualdad de todos los hombres frente a Dios en un país donde la

explotación del campesinado por el feudalismo era patente así como las

obras de caridad de los misioneros facilitaron la asimilación del

cristianismo entre la sociedad deprimida.



francisco

El apoyo inicial de la nueva religión dado por el poderoso Oda Nobunaga

durante los años 1560 a 1580 seria negado repentinamente por el hombre que

le derrocaría del poder, Toyotomi Hideyoshi, el cual promulgaría un edicto

por el que los religiosos cristianos serían desterrados de Japón.

Curiosamente mas de 1000 años después se repetía el caso del choque del

cristianismo con la política divina, al igual que ocurrió en los tiempos

de la antigua Roma, los emperadores juzgaron a los cristianos de

peligrosos y rebeldes al considerar la existencia de un sólo Dios y no

admitir la naturaleza divina de su gobernante. Lo mismo pasaba con Japón

en la que sus emperadores eran descendientes divinos de los dioses

ancestrales según las creencias sintoístas, para Hideyoshi los cristianos

y sus ideales podían ser un motivo de rebeldía y problemas así que decidió

dehacerse de ellos.




japon

Aunque la tentación económica del comercio con occidente le volvió algo

benevolente con los cristianos en el tiempo siguiente, ocurrió después que

la llegada de un galeón mercante por una tormenta a las costas de Japón le

volvió totalmente intransigente, ya que según había llegado a sus oídos

por su secretario, el capitán del barco le había comentado de un plan para

hacerse con el país mediante la predicación religiosa. La reacción de

Hideyoshi no se hizo esperar y mandó ejecutar a todos los franciscanos del

barco, aún más mandó prender a todos los franciscanos que seguían en Japón

pese a la ordenanza suya y a los cristianos convertidos, fueron ejecutados

públicamente en Nishizaka. A este hecho de 1597 se le conocería como la

muerte de los veinte mártires cristianos.






javier

La concienciación para el mártirio ya había sido también predicada por los

frailes temiendo las replesalias del emperador, se les animaba a los

nuevos conversos que se mantuvieran firmes frente a la tentación de

abandonar a Cristo, que debían resistir y padecer males por amor a la

cruz. Las ideas enfatizadas de los antiguos mártires cristianos fueron

transmitidas en Japón gracias al libro llamado Santos no Omiwaza partiendo

de textos de Fray Luis de Granada. En Japón los frailes conocieron una

ventaja espiritual de la población que soportaba estoicamente los ataques

contra los conversos, y es que el espíritu del bushido estaba

profundamente arraigado desde el siglo XII y coincidía en ese momento con

un periodo de renovacion y reafirmación en las reglas de la caballería

japonesa. Los conversos identificaron el sentido de fidelidad máxima a su

señor, llegando al suicidio si la situación lo exigía, con el sentimiento

de fidelidad a Jesucristo llegando al martirio de la misma forma.





el jesuita

Después de aquel martirio ejemplarizante parece que las autoridades se

calmaron aproximadamente durante 20 años, momento en el que el nuevo

primer ministro o shogun Tokugawa Ieyasu ordenaría firmemente la expulsión

de todo cristiano de Japón. La persecución fue máxima y las torturas y

martirios generalizados por todo el país, se contabilizaron alrededor de

950 muertes por religión. Esta fuerte represión produciría a su vez

rebeliones cristianas que serían inmediatamente reducidas provocando que

el Shogun decidiera bloquear la entrada de occidentales en Japón que

duraría 300 años, El cristianismo por entonces había sido condenado a

sobrevivir como una religión clandestina en la tierra del sol naciente.

Pese a lo que pueda parecer, sería cometer una imprudencia hacer un rápido

juicio de valor acerca de las relaciones entre Japón y el cristianismo,

hace falta conocer más de la historia de este país, tema del cual nos

ocuparemos en próximos artículos.