Reflexiones para el alma

Reflexiones para el alma





Les traigo algunas reflexiones/historias que quizás conozcan, pero las quiero compartir con ustedes...
Sé que son largas, pero vale la pena tomarse 15 minutos para leerlas...




reflexiones




MAS QUE UN ANILLO DE COMPROMISO


Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le mostró una hermosa piedra solitaria que brillaba como un pequeño sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo, preguntó el precio y con una sonrisa se dispuso a pagarlo.
-¿Se va usted a casar pronto? Preguntó el joyero.
-¡No!, respondió el muchacho, ni siquiera tengo novia.
Es para mi mamá, dijo el muchacho. Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le aconsejó que se hiciera un aborto, así se evitaría problemas. Pero ella se negó y me regaló la vida que hoy puedo disfrutar. Fue padre y madre. Amiga, hermana y maestra. Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso. Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella.
El joyero, sorprendido, no dijo nada. Solamente ordenó a su cajera que hiciera al joven el descuento especial que sólo se hace a los clientes importantes.
Reflexión:
Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero interiormente estamos vacíos.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral y felicidad.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos.
Por eso, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas; pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos en el campo, en la playa; come tu comida preferida; visita los sitios que te gustan.
La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir.
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir.
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos cuánto los queremos.
No retrases nada que agregue alegría y felicidad a tu vida.
Cada día, hora y minuto pueden ser especiales.




historias



MAS QUE CARTELES



El rostro de los tres hombres reflejaba la seriedad del asunto mientras el alcalde les informaba de la catástrofe. La lluvia se ha llevado el puente y durante la noche, muchos automóviles pueden precipitarse al río.
¿Qué podemos hacer para impedirlo? Dijeron.
-Deberían situarse junto al camino y advertir a los conductores que no sigan la carretera principal. Díganles que tomen el camino de una sola vía que va por la orilla del río.
-¡Pero conducen demasiado rápido! ¿Cómo les advertiremos?
-Podrían usar esos anuncios que se colocan sobre las personas como una especie de chalecos, les explicó el alcalde, mostrándoles tres carteles de doble cara de madera, unidos entre sí, para que se puedan colgar de los hombros. Pónganse estos carteles y quédense de pie en el cruce, para que los conductores vean las señales y no sigan conduciendo hasta el puente, mientras tanto, yo buscaré a alguien que repare los desperfectos.
Así, los tres hombres corrieron hasta la peligrosa curva y se pusieron los anuncios.
-Los conductores deberían verme a mí primero, dijo uno. Su anuncio decía: Puente destruido. Entonces, caminó varios cientos de metros antes del cruce y se mantuvo en primera posición.
-Yo debería ser el segundo, así los conductores reducirán la velocidad, dijo el hombre cuyo anuncio decía: Reduzca la velocidad.
-Buena idea, afirmó el tercero y añadió; yo me quedaré aquí en el cruce para que la gente deje la carretera principal y circule por el camino de una sola vía. Su letrero decía simplemente: Siga el camino indicado y tenía un dedo señalando el camino más seguro.
Así, los tres hombres permanecieron en su sitio, advirtiendo a los viajeros que el puente estaba destruido. A medida que los vehículos se acercaban, los conductores veían al primer anuncio: PUENTE DESTRUIDO. Luego, el segundo que decía: REDUZCA LA VELOCIDAD. Y a medida que los conductores obedecían las indicaciones, podían ver el tercer anuncio: SIGA EL CAMINO INDICADO, con el dedo señalando la dirección que debían tomar.
Aunque el camino era estrecho, los automovilistas cumplieron las indicaciones y pudieron seguir seguros. Cientos de vidas se salvaron debido a que esos tres hombres se pusieron los anuncios sobre sus hombros y gracias a que hicieron su trabajo, muchos se libraron de una muerte segura… pero después de algunas horas, empezaron a cansarse. . .
El primer hombre tenía sueño y se fue a sentar a un lugar donde pensó que los conductores verían el anuncio mientras dormía. Pero como resultaba muy difícil descansar con el anuncio sobre los hombros, decidió quitárselo y apoyarlo en una piedra. Al poco tiempo se quedó dormido y mientras dormía, su brazo se deslizó sobre una de las dos palabras de su anuncio. Así, que en lugar de leerse Puente destruido, solo se podía leer PUENTE.
El segundo no se cansó, pero como unos cuantos conductores se detuvieron para agradecerle por su buen trabajo, empezó a sentirse tan importante y bueno que se quitó su anuncio y lo dejó sobre el suelo para que pudieran leerlo. El no dejó su lugar, sino que se puso a un lado del anuncio para hacer indicaciones a los conductores, pero en su protagonismo, no se dio cuenta de que con su propio cuerpo impedía que se pudieran leer todas las palabras del anuncio. Así que lo que los conductores podían leer era: REDUZCA.
La gente no entendía el anuncio, algunos pensaban que era publicidad sobre una dieta para reducir peso...
El tercer hombre no se cansó como el primero, ni se envaneció como el segundo. Pero empezó a preocuparse por lo que decía su anuncio: Siga el camino indicado (con el dedo señalando la dirección). Le preocupó que su mensaje fuera considerado autoritario: Así que decidió cambiar su anuncio. Borró la palabra "indicado" y en su lugar puso la palabra "preferido”. Pensó que necesitaba una palabra que transmitiera una idea de libertad a la hora de elegir, por eso no se quedó muy satisfecho con el cambio y cambió la palabra "preferido" por "sugerido". Pero no, todavía no era la palabra que él buscaba. No quería obligar, ni ofender a nadie por eso pensó y pensó hasta que por fin encontró la solución. Borró el dedo que indicaba la dirección, quitó la frase que decía: Camino sugerido y en su lugar escribió: CUALQUIER ALTERNATIVA ES VÁLIDA.
Y debido a que los tres hombres alteraron el plan original, los conductores solo podían leer: PUENTE… REDUZCA… CUALQUIER ALTERNATIVA ES VÁLIDA.
Lamentablemente, uno tras otro todos los vehículos cayeron al río y ninguna persona sobrevivió al tremendo error.
La vida está llena de carteles indicadores, algunos los ha colocado la sociedad, la Iglesia, la ley, la moral. . . Pero hay otros, que aparecen de repente y que llegó a pensar que sólo los veo yo, porque la gente a mí alrededor ni se detiene a leerlos o considerarlos, en realidad ni los ven. Además son tan oportunos y apropiados, que parece que son exclusivamente para mí.

Aparecen cuando menos los espero, en un anuncio de la televisión, en una película, en un periódico, en una conversación intrascendente con cualquier compañero o amigo, o simplemente los puedo leer en mi propia conciencia.
“Si eso te ocurre, detente. No es casualidad, ni te estás volviendo loco, simplemente hay alguien interesado en ti que tiene algo que decirte, por eso te aconsejo que te detengas por un instante y leas atentamente las indicaciones, porque en estos casos son más que carteles”



pensar



EL PERRITO



Un hombre aficionado a la cacería, se fue a África y se llevó con él a su pequeño perrito para no sentirse solo en ese lugar.
Un día mientras estaban cazando, el perrito persiguiendo a unas mariposas se fue alejando del grupo y al final se encontró vagando por la selva. Se había perdido.
Mientras correteaba tratando de encontrar el camino vio que una pantera enorme se acercaba a toda carrera. Estaba muy claro lo que la pantera pretendía pero, de pronto, el perrito observó unos huesos de un animal muerto y de espaldas a la pantera, se puso a mordisquearlos. Cuando calculó que la pantera estaba a punto de atacarle, el perrito dijo en una voz muy audible: ¡Ah, qué rica pantera me acabo de comer! ¡Estaba deliciosa!

La pantera oyó al perrito y parando sorpresivamente, huyó despavorida pensando que ella podría ser el segundo plato de este animal desconocido.

Pero trepado en un árbol cercano, estaba un mono que vio y oyó todo lo ocurrido. Así que para ganarse la amistad de la pantera, el mono fue tras ella para contarle que el perrito la había engañado. La pantera se enfureció y decidió volver y darle al perrito su merecido.
-¡Súbete a mi espalda, le dijo al mono, vamos a visitar a ese perro y a ver quién se come a quien! Y salieron corriendo a buscar al perrito.
El pobre perrito estaba tan tranquilo, cuando de pronto vio venir a la pantera y al mono, rápidamente se dio cuenta de que el mono le había contado el engaño.

¿Y ahora qué hago?, pensó el perrito, asustado. Podría salir corriendo, pero la pantera es más rápida… así que, de pronto, en lugar de huir o esconderse, se sentó dándoles la espalda, como si no los hubiera visto y cuando la pantera estaba a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dijo en una voz muy audible:

¡Ese mono desgraciado! ¡Hace casi media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no ha regresado!
Procura ser imaginativo como el perrito. No le temas a lo desconocido como hizo la pantera. Y sobre todo, no seas chismoso como el mono.

“En momentos de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento”


alma


EL SABE LO QUE HACE


Se cuenta que en Inglaterra, había una pareja a la que le gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus favoritas era la de antigüedades y en una de sus visitas encontraron una hermosa tacita.
-¿Me permite ver esa taza?, preguntó la Señora, ¡nunca he visto nada tan fino!
En cuanto tuvo en sus manos la taza, ésta comenzó a hablarle: Yo no siempre he sido esta taza que estás sosteniendo. Hace mucho tiempo yo era sólo un montón de barro sin forma. Mi creador me tomó entre sus manos y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: Por favor, déjame en paz. Pero sólo me sonrió y me dijo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor. Me pregunté por qué mi creador quería quemarme, así que toqué la puerta del horno y a través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Finalmente, mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. Así está mucho mejor, me dije a mí misma; pero apenas me había enfriado un poco, ya me estaba cepillando y pintando. El olor de la pintura era horrible. Sentía que me ahogaba. Por favor detente gritaba yo, pero mi creador sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: Aguanta un poco más, todavía no he terminado.

Por último dejó de pintarme, pero otra vez me metió a otro horno. No era un horno como el anterior, sino que era mucho más caliente. Estaba segura que me sofocaría y que acabaría rompiéndome en mil pedazos, le rogué y le imploré que me sacara, grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo: Aguanta un poco más, todavía no he terminado. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: Mírate, ésta eres tú.

Yo no podía creerlo, esa no podía ser yo. Lo que veía era realmente hermoso. Mi creador nuevamente me dijo: Yo sé que te dolió todo este proceso, pero si te hubiera dejado como estabas, sólo serías un trozo de barro seco. Sé que te causó mucho y dolor, que los gases de la pintura te causaron mucha molestia, pero de no haberte pintado no tendrías color. Y si yo no te hubiera puesto en el segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido lo suficiente para resistir. Ahora eres un producto terminado, eres exactamente lo que tenía en mi mente cuando te comencé a formar.


Reflexiones para el alma


NI UNA GOTA DE SANGRE


Un científico de Phoenix, Arizona, quería probar una teoría. Necesitaba un voluntario que llegase hasta las últimas consecuencias. Por fin lo encontró, era un condenado a muerte que sería ejecutado en la silla eléctrica, en la penitenciaria de St. Louis en el estado de Missouri.
El científico le propuso al condenado, lo siguiente: él participaría de un experimento científico que consistía en hacerse un pequeño corte en el pulso, con el propósito de que su sangre fuera goteando lentamente hasta la última gota. Le explicó que tenía mínimas probabilidades de sobrevivir, pero que de todas formas, su muerte sería sin sufrimiento, ni dolor; ni siquiera se daría cuenta.
El condenado aceptó, porque morir de esta manera, era preferible a morir en la silla eléctrica. Lo colocaron en una camilla y ataron su cuerpo para que no pudiera moverse. A continuación le hicieron un pequeño corte en la muñeca y colocaron debajo de su brazo una pequeña vasija de aluminio.
El corte fue superficial, sólo sus primeras capas de piel, pero fue lo suficiente para que él creyera que realmente le habían cortado las venas. Debajo de la cama, fue colocado un frasco de suero con una pequeña válvula que regulaba el paso del líquido, en forma de gotas que caían en la vasija. El condenado, podía oír el goteo y contaba cada gota de lo que creía era su sangre.

El científico, sin que el condenado lo viera, iba cerrando la válvula, para que el goteo disminuyera, con la intención de que pensara que su sangre se iba terminando.
Con el pasar de los minutos su semblante fue perdiendo color, su ritmo cardíaco se aceleraba y le hacía perder aire a sus pulmones. Cuando la desesperación llego a su punto máximo, el científico cerró por completo la válvula y entonces el condenado tuvo un paro cardíaco y murió.
El científico consiguió probar que la mente humana cumple estrictamente todo lo que percibe y que el individuo lo acepta, sea positivo o negativo, actuando sobre toda nuestra parte psíquica y orgánica.
Esta historia, nos deja una enseñanza muy interesante. El científico le dio a ese hombre una posibilidad de vida, pero el condenado al parecer, la desaprovechó.
Muchas veces en nuestra vida se nos presentan problemas que parecen ser desastrosos. Posiblemente haya alguien que nos diga que hay una pequeña o ínfima posibilidad de revertir dicha situación, pero nosotros decidimos creer sólo lo que somos capaces de percibir e imaginar.
“Quien piensa en fracasar, ya fracasó"
"Quien piensa en ganar, lleva un paso adelante"



reflexiones


EL TESORO


Era un día cualquiera cuando un pobre labrador escuchó un ruido bajo la rueda del arado; desconcertado miró y descubrió un tronco lleno de monedas de oro. Toda una fortuna para él. El hombre arrastró el tronco hasta su rancho y lo enterró profundamente en su jardín.

Pasaron los días y no sabía qué debía hacer con toda esa fortuna. Imaginó todo lo que podría comprar y decidió dejarlo enterrado durante un tiempo prudencial y usarlo poco a poco. Con ese tesoro, cualquier cosa podía resolverse y por fin tenía una seguridad ante cualquier imprevisto, calamidad o dura temporada.

Pero contar con ese tesoro, no sólo le dio seguridad, también cambió el carácter de nuestro hombre, que empezó a mostrarse relajado y de ser una persona gruñona y taciturna, pasó a ser un hombre chispeante y agradable. Su temor e intolerancia dejaron paso a la confianza, la fe y la compasión. De hecho, empezó a ver la vida como una experiencia hermosa y feliz, sabiendo que, aunque lleguen cosas duras, sería capaz de hacerles frente.

Toda la vida de este hombre, dio un giro radical para su propio bien y el de su familia, amigos y allegados, llegando incluso a transformar el estado de la comarca, pues al volverse un hombre esforzado, positivo e influyente, su marco de acción se engrandeció sustancialmente, tanto que la abundancia y la prosperidad caracteriza ahora su vida.

Y así pasaron los años, hasta que le llegó el tiempo de partir. Antes de expirar, reunió a sus hijos y les reveló su increíble y bien guardado secreto. Después de eso, ya podía morir en paz.

Al día siguiente, muy temprano, sus hijos cavaron afanosamente en el lugar indicado, y encontraron el tronco. Pero, para sorpresa de todos, estaba totalmente vacío. Lo que nadie nunca supo, es que las monedas habían sido robadas por unos aventureros desde hacía más de 10 años.

¿Cuál es el verdadero tesoro? No fue el hecho de SER rico lo que dio seguridad y felicidad a nuestro héroe, sino más bien el PENSAMIENTO de que tal riqueza existía y que estaba a su disposición, lo que despertó una nueva actitud en él.

Esta historia nos da una perspectiva acerca del poder que tienen nuestros pensamientos.

Cuando tengamos la sensación de que somos desgraciados, rechazados, olvidados, no merecedores de algo, o decididamente malvados, pensemos si no estamos otorgando un poder especial a nuestros pensamientos.

“Dime cómo vives y te diré cómo piensas”


historias


LA FLOR DE LA HONESTIDAD


Cuenta una leyenda que por el año 250 A.C., vivía en China, un príncipe que estaba a punto de ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, antes de ser coronado, debía casarse.
Sabiendo esto, decidió hacer un concurso entre las muchachas de la corte para ver quién podía ser digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y les lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio, escuchó los comentarios sobre los preparativos y sintió tristeza porque sabía que su joven hija tenía un profundo amor por el príncipe. Cuando llegó a casa, le contó a su hija los planes del príncipe y ella sin dudarlo le dijo que también quería participar en la prueba.
La anciana no podía creerlo y le dijo: ¿Hija mía, qué vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
La hija respondió: No, te preocupes querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe y con esto ya me conformo. Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las jóvenes más bellas del lugar, vestidas con sus mejores ropas y con las más brillantes joyas.
Entonces, el príncipe anunció el desafío: Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será la escogida, se convertirá en mí esposa y futura emperatriz de China.
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: flores, costumbres, amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en el arte de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y la semilla seguía como el primer día. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada ocurrió. Día tras día veía más lejos su sueño, sin embargo, su amor era cada día más profundo. Finalmente pasaron los seis meses y nada brotó de aquella semilla.
De todas maneras, la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordada, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos. El día llegó, sus manos estaban vacías, mientras todas las otras pretendientes tenían una hermosa flor en sus manos. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.
La bella joven de las manos vacías sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe lo explicó: Esta muchacha, es la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en mi esposa y emperatriz, porque todas las semillas que os entregué eran estériles.


pensar


EL ANILLO


El joven se acercó a su maestro y con aire de desánimo le preguntó: ¿Maestro, por qué me siento tan poca cosa que no tengo ánimo ni fuerzas para hacer nada? Todos me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, primero debo resolver mi propio problema. Quizás después... de pronto se detuvo y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, podría resolver mi problema con más rapidez y después tal vez pueda ayudarte.

- Encantado maestro, titubeó el joven, pero sintió que otra vez se le tenía en poco y que sus necesidades volvían a ser desatendidas.

-Bien-, dijo el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y se lo entregó al muchacho diciéndole: Toma el caballo que está allá afuera, cabalga hasta el mercado y vende este anillo. Necesito hacerlo para pagar una deuda.

Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En el deseo de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y otra de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, montó en su caballo y regresó abatido por su fracaso.

¡Cuánto hubiera deseado el joven poder obtener una moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Pero había sido imposible.

Al entrar en la casa, el Maestro le estaba esperando y el joven le explicó lo ocurrido: Lo siento Maestro, le dijo, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás hubiera conseguido dos o tres monedas de plata, pero no he sido capaz de engañar a nadie sobre el verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo, contestó sonriente el maestro. Lo primero que debemos saber, es el verdadero valor del anillo. Vete a ver al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quieres vender el anillo y pregúntale cuánto te daría por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas y tráeme de nuevo mi anillo.

El joven llevó el anillo al joyero. Éste lo examinó con su lupa, lo pesó y luego le dijo: Muchacho, dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. ¡58 monedas! exclamó el joven.

-Sí, replicó el joyero, -sé perfectamente que con el tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero... si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate, le dijo el maestro después de escucharlo:Tú eres como este anillo, una joya, valiosa y única. Como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto ¿Por qué permites que cualquiera te diga tu valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.


alma


EL PORTERO


No había en el pueblo peor oficio que el de portero del dispensario. Pero ¿Qué otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no conocía ninguna otra actividad ni oficio.
Un día se hizo cargo del dispensario un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Hizo cambios y después citó al personal para darle nuevas instrucciones. Al portero le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un reporte semanal donde registrará la cantidad de personas que entran día por día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.
El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
-Me encantaría satisfacerlo señor, balbuceó, pero yo no sé leer ni escribir.
-¡Cuánto lo siento!, respondió el joven. Pero el hombre se apresuró a decir: Señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida.
-Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnización para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento y que tenga suerte.
Y sin más, se dio vuelta y se fue. El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. ¿Qué hacer? Recordó que en el dispensario, cuando se rompía una silla o se arruinaba una mesa, él, con un martillo y clavos lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio.
Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta conseguir un empleo. El problema es que sólo contaba con unos clavos oxidados y unas tenazas medio rotas. Pero pensó que podía usar parte del dinero de la indemnización en comprar herramientas.
Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. Pero estaba decidido y emprendió la marcha.
A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. De inmediato su vecino llamó a la puerta de su casa. Vengo a preguntarle si tiene un martillo para prestarme.
Mire, lo acabo de comprar, pero lo necesito para trabajar porque me quedé sin empleo. Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
-Está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.
-Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
-No, yo lo necesito para trabajar y además la ferretería está a dos días de mula.
-Hagamos un trato, dijo el vecino. Yo le pagaré los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?
Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días, así que aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.
-Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo? Y yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, más una pequeña ganancia. Yo no dispongo de tiempo para el viaje.
El hombre abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue. Sí, era cierto que la gente no disponía de cuatro días para compras, pensó.Mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje arriesgó un poco más de dinero y trajo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes. La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Alquiló un local para almacenar las herramientas y algunas semanas después, ese local se transformó en la primera ferretería del pueblo.
Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha. Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, por qué no, tenazas, pinzas y cinceles. Mas tarde fabricaron los clavos y los tornillos....
Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. Un día decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría, además de leer y escribir, las artes y oficios más prácticos de la época. En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo: Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.
El honor sería para mí, dijo el hombre. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.
-¿Usted?, dijo el Alcalde,
-¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, qué hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir.
-Yo se lo puedo contestar, respondió el hombre con calma. Si yo hubiera sabido leer y escribir sería portero del dispensario.

Generalmente los cambios son vistos como adversidades, pero las crisis están llenas de oportunidades. Cambiar y adaptarse al cambio siempre será la opción más segura.


Reflexiones para el alma



Estas son historias o escritos de José Lius Prieto. Espero que les hayan gustado.

Fuentes de Información - Reflexiones para el alma

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

Dar puntos
765 Puntos
Votos: 88 - T!score: 9/10
  • 1 Seguidores
  • 2.680 Visitas
  • 51 Favoritos

66 comentarios - Reflexiones para el alma

@Concientiza2 Hace más de 2 años +1
Se que es un buen trabajo asi que te dejo 5, y lo leo ahora

@el_alfajor Hace más de 2 años +1
gracias en este momento estoy imprimiendo tu post
@mrmartino Hace más de 2 años +1
Muy bueno ornela! te dejo mis puntos y reco+

pensar
@eagle_wach666 Hace más de 2 años +1
buen post..
@Krieg- Hace más de 2 años +1
Reco, después dejo puntos. reflexiones
@TheMember Hace más de 2 años +1
muy buenas las reflecciones.. te felicito.. buen post!!!!
@lupy986 Hace más de 2 años +1
Me encanto Orneee! Muy lindo tu post

Reco y Puntis
@attoga Hace más de 2 años +1
muy bueno Orne.....
@Juanfra_70 Hace más de 2 años +1
Muy lindo post, realmente vale la pena leerlo todo y reflexionar un poco.
@XiQu3sT Hace más de 2 años +1
Recomendado!
@Nightcold Hace más de 2 años +1
A favoritosss, me encantó! Reflexiones para el alma

Mas tarde puntos
@medaspenita Hace más de 2 años +1
que lindo post orne, despues de las 12 +10, gracias por compartir
@chamchito Hace más de 2 años +1
orne!!! re lindo tu post!! me re colgue aqui volvere con puntos xD
@poetavagabundo Hace más de 2 años +1
que precioso amiga..te felicito..para leerlo tomando un cafecito tranqui pensar
@RHJ_99 Hace más de 2 años +1
Gracias por compartir, muy lindo

Recomendado
@Grafico_al_100 Hace más de 2 años +1
muchas gracias por compartirlas, estas historias son fantásticas
@DrZ3us Hace más de 2 años +1
Muy bueno!! Reomendado!!
@ezem198 Hace más de 2 años +1
muy lindo!!! reco +10 hermoso tu post...
@Nightcold Hace más de 2 años +1
Te dejo unos puntis
@22catamarca Hace más de 2 años +1
que lindo post orne reflexiones

+10 historias
@darkheavenkey Hace más de 2 años +1
El joyero le mostró una hermosa piedra solitaria que brillaba como un pequeño sol resplandeciente. El muchacho contempló el anillo, preguntó el precio y con una sonrisa se dispuso a pagarlo. -¿Se va usted a casar pronto? Preguntó el joyero. -¡No!, respondió el muchacho, ni siquiera tengo novia.


jajajajaj ése ya parece yo!!! XD
me muero de risa!



Buen post, lo voy a leer más tarde, porque la música no me permite concentrar en lo que leo.


Un millón de gracias por tu dedicación.
@albert0_o Hace más de 2 años +1
Muy bueno +10 y reco,,,,
@spereyra93 Hace más de 2 años +1
muy bueno,recomendado +5
@cosico Hace más de 2 años +1
Hermoso postttt!!!!!! te dejo +2 xq es lo unico q me queda.....
@Capaspi Hace más de 2 años +1
muy bueno orne historias recomendado pensar
@choc1 Hace más de 2 años +1
recomendado saludos
@Squall70 Hace más de 1 año +1
historias

pensar