La Mariposa Nocturna (relato breve)





Cuando estaba estudiando inglés en la universidad, tenia una profesora que nos hacia escribir en inglés. Comparto algo que escribi (aunque está traducido al español)
Tenia que escribir sobre la siguiente premisa: "Cada elección lleva a sus consecuencias."
Espero que les guste!



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La Mariposa Nocturna



"Sólo le pido a ser libre. Las mariposas son libres ".
- Charles Dickens (1812 - 1870) novelista británico.

amor




La lluvia caía fuera de la casa. Gotas de cristal iban humedeciendo unas rosas de color carmesí. El sol brillaba hacia el norte, mientras que las nubes de algodón gris oscurecía el sur olvidado... Pero ¿por qué debería preocuparme por el tiempo?, pensó Orenda, mientras veís sus rosas queridas debilitarse y debilitaarse.

Pronto... Otro día terminaría pronto.Y la luna de plata, finalmente mostraría su belleza una vez más. Orenda suspiró... NADA dominaba a la luna maravillosa, y las estrellas brillaban como si no fuese un día nublado de otoño. De repente se sintió en el estado de ánimo para escribir. Con impaciencia, comenzó a buscar a su grueso cuaderno, donde por lo general dejaba que su mente y el corazón dedicaran su tiempo en algo que de daba mucha felicidad.

- Orenda! Orenda! " gritó su madre.

- Sí ... ¿mamá?'

- ¿Estás sorda? ¡Te he estado llamando durante horas! ¡Ven aquí inmediatamente! ¡Los platos no se lavan por arte de magia!, vociferó la madre, furiosa.

- Lo siento, mamá. Voy a hacerlo ahora,dijo Orenda, molesta.

- Y que conste que dijiste ahora. No mañana.

- Sí ... mamá.

Todos los días era la misma rutina penosa. Su padre se iba ya sea la pesca o la caza y permanecia en el bosque hasta el final del día. Nada más hacia, por lo que la familia se había quedado con la idea de que sólo comerían cualquier cosa que el padre cazará - si es que conseguía algo. Cada mañana, tan pronto como el padre estaba fuera, el cómodo sillón se convirtió en el mejor lugar de la madre para permanecer casi todo el día. Ver la televisión y beber vino eran sus pasatiempos favoritos. Y borracha como estaba, la "madre" era como un sargento de la pobre Orenda, que sentía que la vida en su casa y estar en una escuela militar tenía mucho en común. Cocina, costura, limpieza ... cualquiera que su madre - su querida madre - ordenaba, Cenicienta debía obedecer. No había alternativa para nada más.

Orenda miró a una mancha negra en su brazo delgado. Demasiadas veces se había negado Orenda a hacer todo el trabajo doméstico,por lo que la marca era algo típico en su cuerpo. Se puso a lavar los platos sin pronunciar ninguna palabra.

Habia pasado bastante tiempo desde el día en la familia dejó de vivir en una choza sucia, Orenda recordaba muy bien ese momento. La civilización del norte había sido tan generosa que le había ofrecido a la familia pobre una casa de campo... Esa casa que se había colmado al corazón de Orenda con esperanza. Jamás negó que había tenido suerte... Pero también sabía que era miserable. Tal vez ella no quería abrir los ojos para hacer frente a sus padres. El amor era un concepto extraño. El amor no tenía la intención de unir a esa pobre familia, Orenda lo sabía.

Pero ¿cómo encontrar la manera de cambiar su destino?¿Cómo pudo soportar esa vida dura? Nadie sospechaba nada, porque era un secreto celosamente guardado. No importaba lo que tenía que hacer... Si era capaz de escribir, era la más feliz de las chicas.

Todo parecía que no iba a cambiar... hasta que conoció a Jasper - ¡un completo extraño que era que le enseñó a leer y escribir! Las horas de enseñanza que pasaron en el jardín de Jasper eran los únicos momentos preciosos que guardaba para sí misma. Jasper era un leñador de diecisiete años de edad, pero muy hábil en la enseñanza, también. Orenda se mostró satisfecha con su elección de estudiar, aun sabiendo lo malo la esperaba en casa.

Un mediodía, Orenda estaba escribiendo una historia de amor, como era usual...

"Y el príncipe estaba tan cerca de ella. El tiempo para un beso iba a tener lugar ... ese beso tan anhelado que -"

- ¡Orenda! ¡Cocina algo, idiota! ¿O vas a esperar hasta que me muera de hambre? ", gritó su madre llamando su atención. - Y traer un poco de leña. ¿O tienes la cabeza pequeña para darte cuenta de que estamos en invierno?

Interrumpida otra vez ... y mil veces ... SIEMPRE. Y así empezó a escribir por la noche.

La primavera de pronto comenzó con su habituales colores y la aparición de flores y mariposas volando por todas partes.

- Orenda, ¿estás bien?, Jasper preguntó, preocupado por lo pálida que lucía su amiga.

- Sólo un poco cansada.

- Has estado escribiendo durante la noche otra vez, ¿eh?, dijo, sorprendido.

- Sí. No puede evitarlo, dijo alegremente.

- Eres tan creativa... Por cierto, me encantaría leer "Sinfonía al Amanecer" cuando la termines de escribir. Ha de ser una de mis historias favoritas, seguro, me atrevo a decir.

Ella se sonrojó un poco. Cada minuto con Jasper era oro. Orenda repente miró hacia otro lado, el silencio invadió jardín de Jasper. Después de un momento que pareció eterno, Jasper sugierió llevarla a su casa, por lo que comenzaron a caminar. Cuando la casa estaba a la vista, Orenda sintió que una mano temblando le tocó el hombro. Ella se estremeció también... ¿Eran los demonios de sus historias reales, entonces? Entonces dejó de caminar, Jasper le estaba mirando con esos ojos verdes que adoraba demasiado. La tensión controlaba todo en un abrir y cerrar de ojos.

¿Qué clase de sueño es esto?, pensó Orenda. No... La mano temblorosa y cálida acariciaba la mejilla de color de rosa. Eso era la realidad pura y simple.

- Eres tan especial, Orenda. Parece que fue ayer cuando ayudé a volar. Estoy muy... orgulloso de ti.

Sus labios se hallaban centímetros de los suyos; narices casi tocandose sin pensarlo. El corazón ansioso de Orenda sentía como si lo estubieran martillando. Era una sensación desconocida.

Para la sorpresa de ambos, dos heladas manos empujaron a Jasper bruscamente, haciendo que su nariz le sangrara tan pronto como su cara golpeó la hierba.

- ¡Vete, hijo de *#%! ¡No vas a lavar su pequeño cerebro nuevo!, el padre de Orenda exclamó señalando a su hija,

Muda de tanto pánico, su hija no intentó moverse.

- ¡Insolente! ¡Vas a venir conmigo ahora mismo!

Por mucho que intentara, Orenda no pudo reaccionar con rapidez, su padre era demasiado fuerte.

- No, ¡NO! Déjame ir... ¡me haces daño, por favor!, gritó desesperadamente.

Pero entonces, sus ojos se encontraron con Jasper. Y ese fue el fin de todo. Ella había vivido en un paraíso de tontos todo el tiempo.

- Así que escribes en la noche, ¿eh?, continuó gritando su padre, con la cara roja como el fuego. - Cansada todo el día, chica perezosa... Ahora tu madre se está muriendo de hambre, ¡la casa es una mierda! ¿Quién te crees que eres? ¿Una visita?

- Pero... Yo sólo estaba...

- ¿Leyendo a Shakespeare? ¿Escribiendo una tontería? ¡Maldita!, exclamó su madre, quien sorprendió con su presencia de la nada.

- Te... Te odio, mugrienta... buena para Na- ¡Ahh!, gimió Orenda.

La mujer frente a ella la había golpeado con tanta fuerza que la niña se cayó hacia atrás.

- Nunca vas a ver a este chico bobo otra vez. ¿Me oíste?

Y la puesta del sol tiñió el cielo de la noche eterna de un color rosado ese día.

Esa noche fue la más larga. Ni siquiera la pequeña llama de la vela ayudaba a Orenda a escribir. Nada tenía sentido. Jasper era el único motivo para respirar, a pesar de que el oxígeno estaba en su límite.

Pasó algún tiempo. Llegó el verano con sus días soleados. Una noche estrellada, Orenda estaba escribiendo en silencio. Sólo el sonido de sus padres, el ronquido perturbante se hizo eco en sus oídos. Pero ni siquiera eso la interrumpió entonces, ya estaba terminando su novela. La novela que comenzó cuando ella apenas podía escribir unas pocas palabras, lo que ponía contenta a su mente y a su alma.

"Mi amor, ni un dragón peligroso te tocará de nuevo... Vamos a estar juntos hasta el final de los tiempos. Es una PROMESA."

Sorprendentemente, Orenda oyó a alguien llamarla por su nombre... Reconoció la voz de manera instantánea. La puerta de madera estaba abierta como si estuviera tratando de empujar a su suerte. Así que ella corrió hacia el ahora inmensamente grande-rosal que había sobrevivido desde el comienzo del otoño.

- ¡Jas...!, susurró Orenda.

Los dos amigos se abrazaron durante lo que pareció mucho, mucho tiempo. No se habían visto desde el día más oscuro de toda su vida. Él ya era todo un hombre. La tensión volvió a aflorar, los labios de Jasper besaron la frente de ella. Ni siquiera se preguntaron cuánto tiempo tenía. Ese beso era imponente; Orenda no podía vacilar... Ahora no.

"Ore, murmuró Jasper. ¿Todavía estás seguro de permanecer aquí? Con tus padres? Ellos no van a cambiar. Siempre han sido así. ¿Crees que debemos huir? No puedo soportar tenerte aquí por más tiempo.

- ¿Huir? ¿Nosotros?, Orenda pensaba.

- Bueno, dijo Jasper un poco avergonzado, ya que se quedó silencioso y pensativo. -Si ... Si necesitas tiempo para pensar, lo entiendo.

- ¿Estarías conmigo, a pesar de que mis padres sean un gran problema?

- Siempre, mi pequeña mariposa, dijo con seriedad.

Ese fue el más caluroso rayo de sol que derritió el más dulce helado. Orenda y Jasper se sonrieron, y el beso tan esperado al fin lencontró su momento. UN TESORO SIN TIEMPO. Un regalo de los dioses. Ella no lo detuvo. Sabía que él era su gran amor. Orenda había deseado a un amigo... y anhelaba el amor. Y todo era posible. La libertad era muy importante, escribir era su vida y Jasper...LA FELICIDAD ASEGURADA. Esa noche le estaba dando la oportunidad de cambiar su propio destino.

"Voy a ser un escritora", pensó Orenda. "Voy a ser amada por quien deba quererme. Nada volverá a ser mejor que esto."

Y la mariposa escapó aquella noche. Libre y absolutamente decidida. No importa las consecuencias de sus acciones, porque para ella era la mejor decisión tomada.
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Algo para tener en cuenta:Mariposa: alguien falta de concentraciónEfecto mariposa: salida desde pequeño gran entrada: la supuesta influencia ejercida sobre un sistema dinámico por un pequeño cambio en las condiciones iniciales.(Fuente:.. Microsoft ® Encarta ® 2006 © 1993-2005 Microsoft Corporation Reservados todos los derechos.)


Natyta