Las «catacumbas de la mafia»


La ciudad oculta de la Mafia

En 1985, los «carabinieri» descubrían en Palermo una auténtica «ciudad subterránea», con kilómetros de galerías, donde los principales jefes de la camorra celebraban sus reuniones y ejecutaban a los traidores
Tal día como hoy hace 26 años, ABC informaba de uno de los golpes más duros que ha recibido la mafia italiana: los «carabinieri» descubrían a las afueras de Palermo una auténtica ciudad subterránea, kilómetros de galerías antiguas y modernas con amplias habitaciones, donde los principales capos del crimen organizado celebraban sus reuniones, decidían las operaciones y ejecutaban a los chivatos.
Durante la operación, desarrollada en plena noche a partir de las confesiones de un arrepentido , y en la que participaron varios centenares de policías junto al grupo de paracaidistas de Bolonia, se encontraron grandes cantidades de dinero, droga, explosivos y 50 barriles de acido, que se utilizaban, según sospecharon los investigadores, para hacer desaparecer los cadáveres.
Durante aquellos años, la decada de lo 80 y 90, era habitual en Palermo el asesinato de muchos funcionarios públicos embarcados en la lucha contra estas organizaciones criminales, algunos tan famosos como los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Michele Greco, «Il Papa»
Los pasadizos de esta «ciudad subterránea», a los que se conoció como las «catacumbas de la mafia», estaban situada en un barrio al Este de la ciudad, dominado por la familia de Michele Greco, jefe de uno de los principales clanes del crimen organizado, concocido como «Il Papa». «Según el mafioso arrepentido Tomaso Buscetta, (Greco) era el jefe de la Comisión de la Cosa Nostra», contaba ABC.
Fue en el mismo salón de su casa, debajo de un diván, donde los «carabinieri» encontraron una trampilla camuflada por las baldosas del piso, tras las cuales aparecía una escalera de piedra por la que se descendía a una serie de cuevas o habitaciones. La Policía aseguró que servían para que los principales jefes de la camorra celebraran sus reuniones secretas, pues eran de difícil acceso y facilitaban una huida segura a través de las galerías en caso de redada. De hecho, en una de las salas se encontraron hasta 70 sillas.
La celda para los traidores
Las escaleras de acesso desembocaban en una caverna natural. Un poco más allá había otra caverna circular de gran tamaño, junto a la que se encontraba una celda que debía servir como una especie de cárcel de la mafía, donde se encerraba a traidores y miembros de otros clanes antes de ser ejecutados: «El suelo de la celda tiene una consistencia distinta del resto y no se excluye que puedan encontrarse restos humanos», se explicaba.
En la misma operación, la Policía halló otros dos refugios: uno se encontraba también en la casa de Greco, formado por una galería de unos 40 metros a la que se accedía por una entrada debajo de una alfombra y que iba a desembocar al campo, y el segundo en la casa de Nicola Prestafilippo, «uno de los peores criminales de la mafia», al que se accedía por un hueco debajo de la ducha.
Michele Greco sería detenido un año después de esta operación y sería condenado a varias cadenas perpetuas por todos los asesinato ejecutados o ordenados. No salió de la carcel hasta su muerte, en 2008.