Aclaración número uno: Yo no soy nadie, vale aclarar. Pero necesitaba escribir estas líneas, hay cosas que me hacen latir el ojo derecho. Ver que un tipo que no tiene más méritos que yo en la vida, más allá de ser el líder de la banda pop del momento, habla como si fuese el dueño de la verdad, me saca. Si no te interesa, podés parar de leer desde acá. Sino, bienvenido a mi catársis.

Así parece ser Chano Moreno Charpentier, el Baby Face de la Industria de hoy en día. El líder de “Tan Biónica”, la banda que se convirtió en la sinfonía de los pre-adolescentes. ¿Qué dicen sus letras? Y, apelan a esas fibras, desamores, desencuentros, primeras calenturas, depresión (!). En fin, de todo un poco. Chano es un “Rockero bonito, educadito”, como dirían Los Redondos.

De todas maneras, lo de River es mínimo al lado de tildar de “poco inteligentes” a los seguidores de Callejeros por lo que pasó en la tragedia de República Cromañón. Hay rumores muy feos. Dicen que en un recital, dijo: “Estos son fans, los que nos siguen. No arman quilombo y no tiran bengalas. Llegamos a esto sin matar a 194 personas y sin tirar ni una bengala”. No lo sé. No he encontrado pruebas al respecto y vale decir que si eso fue real no merece una catársis, merece una buena cagada a palos…
Lo que sí dijo, y quedó grabado en Twitter fue: “Quien sigue a @tanbionica representa una generación que se manifiesta con la palabra, la inteligencia y el pensamiento sin encender bengalas”. (acá va la captura de pantalla que lo deja en claro)


Mi respuesta a Chano de Tan Bionica

Lo que para él es una diferenciación entre dos grupos de seguidores, es algo mucho más grave. Por esas “bengalas” hay 194 familias, amigos y conocidos que sufren cada una de esas vidas. Segundo, los seguidores de Callejeros no expresaban lo que sentían y pensaban a través de las bengalas. Y tercero, ¿dónde empieza el éxito de Tan Biónica? TB es la banda mimada del “Mainstream“, una banda que la pegó, realmente, cuando Cristina Fernández comenzó a utilizar la ultrapegadiza “Ella” para presentarse en sus actos. Por aquello de la viralización e identificación, de pronto “Tan Biónica” dejó de ser una banda más del Under a convertirse en la banda del momento.

Hoy, son tapa de todos lados. Están “pegados” en todas las movidas de gobierno, provincial y ciudad, así tocaron en el “Parque Roca” y en la Playa de manera gratuita. Gozan del aparato de masificación que cualquier banda anhela. ¿Cómo lo hicieron? Ellos solos saben qué entregaron para que eso suceda. Nadie duda que han tenido años de pelear en el under, vaya a saber uno qué under, porque decir que Tan Biónica es Rock…es Pop, “Pop para divertirse“, diría un conocido personaje de la TV Pública.

Lo que Chano no sabe o prefiere no decir, es que detrás de las “bengalas” había una banda. Una banda que no armó su éxito sólo con bengalas y que Cromañón fue el fin de esa banda y del Under cómo lo conocíamos. Del Under de “Hangar” y de “Cemento” que Chano debe pensar que es un lugar para guardar aviones y lo otro un material para la construcción.

Callejeros comenzó su historia llamándose “Río Verde” en honor a “Green River”, el tema de “Creedence“. Corría 1998. Muchos de los seguidores de Chano o eran bebés o no habían nacido directamente. Desde ese año, CJS la pelea en el Under de verdad. Ese que tenía camaradería, solidaridad, apoyo, amistad… y bengalas, claro. No este que se arma en base a las pautas con los lugares, los espacios de revista y la plata que uno pueda pagarle o no a una radio…y sin bengalas, claro. Ese Under del que “Tan Biónica” emergió, ya sea porque hizo lo antes mencionado o porque tuvo la suerte que alguno de los poderosos del negocio le gustó.
Callejeros, en 2001, editó “Sed” y ahí empezó su éxito. Empezó apelando al barrio, a los pibes, a un rock que cantaba contra una injusticia Social presente en cada esquina. En ese año, Argentina se fue al tacho. Si algún presidente hubiese utilizado algún verso Callejero para ilustrar sus apariciones, seguramente hubiesen tenido el efecto contrario al que tuvo “Ella” con Cristina Fernández.

Callejeros creció de abajo, del barro. Creció junto a “El Bordo”, “Los Gardelitos”, “Cielo Razzo”, “La 25″, “Jovenes Pordioseros”, “Los Pérez García”, “Ojos Locos” y más bandas, que admiraban y miraban el éxito de “La Renga” los herederos de “Los Redondos” en popularidad, en mensaje…y en bengalas, claro.
De ese 2001 a ese 2004, Callejeros editó discos. Armó mensajes, creó consignas que fueron remera y bandera. Editó “Presión” y “Rocanroles Sin Destino“, el disco que los llevó a llenar, en 2004, Excursionistas y a juntar 40 mil personas en Congreso, por la causa solidaria de “2 Km por el Sida”. ¿Debería saberlo esto Chano? No, por supuesto. Pero es para que no hable por hablar, algo que parece que se le da mucho más fácil que crear canciones de tupper que las radios sacan de la heladera cuando necesitan llenar minutos de aire o alguna cortina pegadiza.

Lo que Chano cree es que el origen y las causas de Cromañón son solamente “seguidores que se expresaban a través de bengalas”. No, tampoco es que pensaban (pensábamos): “Oh, Bengalas, que buena manera de mostrar lo que pensamos”. En realidad, las bengalas eran parte de la cultura rock, incluso bandas que han criticado a Callejeros, con bastante más sustento que el líder de la banda Pop del momento, han visto en sus recitales esos artefactos. Eso debería saberlo el baterista de Tan Biónica que, según nos enteramos, es sobreviviente de Cromañón. ¿Pensará igual que el líder de la banda?

Sería bueno que Diego Lichtenstein, tal su nombre, le explique a Chano que, de movida, el lugar no debería haber estado habilitado, debido a la cantidad, terrible de irregularidades que había. Todas fueron probadas en la causa. Chano también debería saber que Callejeros era una banda de rock, no un grupo de inspectores del GCBA.
Chano también debería “agradecer” porque gracias a esa desgracia, de la que él hoy se jacta de ser incapaz que le pase, cambiaron las reglas del Under y de la industria musical. Lo que le cagó la vida a muchísimas bandas, que pasaron a necesitas mucha más plata que antes para mostrarse, a bandas que crean, arman y diseñan los productores les liberó el campo. Chano debería leer e informarse, antes de decir las cosas que dice o sugiere.
Chano, más allá de todo esto, debería saber que hoy por hoy es el líder de una banda que tiene una popularidad inobjetable, más allá de cuan malas, buenas, descartables o brillantes nos parezcan sus canciones. Eso lo pone en un lugar complicado: el de ser formador de opinión. Ídolo de adolescentes, espejo y modelo a seguir de varios. Objeto de deseo y adoración de las chicas. Eso le otorga, automáticamente, una responsabilidad de cuidar lo que dice y cómo lo dice. Corremos el riesgo que varios lo repitan como loritos.

Cromañón no es algo para correr el cuerpo y decir “Vieron, a mí no me pasó” es actuar para que a NADIE más le vuelva a pasar. Hay que recuperar al menos un aspecto de la solidaridad del Under de antaño para concientizar a la sociedad y que esto no vuelva a pasar. No sirve decir “mis fans son mejores porque no tiran bengalas” y enorgullecerse de eso. A Chano habría que explicarse que sus “Fans”, la mayoría, son hijos de la generación que sufrió y vivió Cromañón. Mínimo por eso, debería guardar respetuoso silencio.

No sé si todo esto que escribo me traerá una horda de adolescentes insultándome a mí. No sé si hará reflexionar a Chano, que es lo que espero y a quien de antemano le pido disculpas sí alguno de los términos en los que me referí a él le han ofendido. No sé. Tampoco sé si vale la pena. Después de todo estamos hablando de un tipo que, desde la tapa de la revista más tradicional del Rock, te escupe un: “Con Charly y Spinetta nunca tuve contacto emocional, Sumo no lo entiendo“. ¿Ustedes qué dicen? ¿Servirá de algo esto?

Por lo pronto, toda la vida me quedaré con cosas como “Creo que es mejor morir de pie que vivir de rodillas” a otras como “Ella tiene un look, tiene un look, ella dibuja mi destino con rouge”. No sé, quizás el que está mal soy yo…