Este es el tercer cuento que escribo. Los anteriores son "El Soñador" y "La Obsesion de la Loba".

Condena a Muerte (cuento propio)

Esta historia sucedió en aquellas tierras que habían sucumbido a los barbaros pero resistido a los infieles. Después de esta oscura época de olvido, las culturas antiguas renacían. Paradójicamente lo arcaico innovaba. Un varón nombrado igual que el Poeta Supremo nació en el foco de este gran proceso. Fue llamado Dante.

Tuvo una crianza rodeado de los grandes campos de siembra, una vida no muy diferente a la de muchos de sus contemporáneos. Ya con la edad suficiente, su padre le encargo la muerte de un bovino para iniciarlo. El niño no quiso y lloro desconsoladamente. Su progenitor intento entenderlo pero después de reiteradas oportunidades donde sucedía lo mismo, comenzó a preocuparse seriamente. Las lunas y soles transcurrieron hasta que una noche nuestro protagonista no fue encontrado en su cama. Sus padres siguieron ruidos que al parecer provenían del lugar donde residía el ganado. El espectáculo que los esperaba era espeluznante, sobre un charco de sangre el niño acuchillaba una y otra vez a una vaca muerta mientras otras tantas agonizaban a su alrededor. El padre lo abrazo fuertemente y sintió felicidad aunque al mismo tiempo miedo.

Durante los años siguientes este hecho atroz no se repitió y desapareció su recuerdo. Dante no aceptaba el destino que se le ofrecía, quería residir en la gran ciudad. Aquella que un milenio atrás había contenido al poderoso imperio. Sus primeros meses fueron duros, era una golondrina que se transportaba de trabajo en trabajo sin encontrar su lugar. El hambre lo devoraba poco a poco. Un ocaso sintió una sensación extraña que ya conocía. Esa noche salió de su cutre hogar y termino con las vidas de muchos inocentes sin distinción. Cuando el sol se asomaba por el horizonte, su sed de sangre continuaba pero los guardias de la ciudad lo detuvieron sin mucho esfuerzo. Fue condenado a la pena capital por ahorcamiento, sucedería siete días después.

Su pequeña prisión no le permitía ver la luz del día, la noción del tiempo se esfumo. Era tortuoso el transcurrir de los segundos, la casi total oscuridad lo obligaba a pensar. Intentaba suponer en cuanto tiempo moriría pero no había forma. A través de su alimentación quiso conocerlo pero estaba seguro que sus vigilantes se la proveían en distintos horarios y quizás no todos los días. Aunque podría suceder lo contrario, era alimentado todos los días y al mismo horario ¿Cómo podría saberlo? Lo inevitable de su muerte provocaba que su pánico aumentara, Dante podía ser llevado en ese preciso momento a morir u horas después.

La mente del prisionero no se detenía y los recuerdos aparecían uno a uno. Hasta que rememoro la noche del terrible hecho de la granja. Él descansaba tranquilo en su litera, comiendo algo de grano. Pero en un descuido sufrió una obstrucción en su garganta, le era imposible respirar. Corrió a beber agua, en ese trayecto veía como se difuminaba su realidad. Su vida se apagaba aunque al final pudo sobrevivir gracias al ansiado líquido. Cuando comenzaba a recuperarse, el pensamiento que estuvo presente en ambas matanzas se apodero de él. Ni el propio Dante sabía exactamente porque pasaba pero cada muerte lo hacía sentirse más poderoso, casi omnipotente. Aun no entendía porque un acto tan vil le provocaba eso y cuando a punto estuvo de descubrirlo, fue llevado al sitio donde cumpliría su condena a muerte.

El pánico lo paralizo, acepto mansamente su condena. Con la soga en el cuello, observo por última vez el mundo que iba a abandonar forzadamente. Las sombras se adueñaban de su visión y sus otros sentidos languidecían hasta que su vida se diluyo. Sus víctimas habían sentido el miedo a morir solo unos instantes antes de fallecer pero él no. Dante sufrió durante interminables siete días ese temor que en dos oportunidades lo había obligado a hacer lo que hizo.