Steven Spielberg los colecciona y el rey de Qatar ha llegado a pagar pequeñas fortunas por algunos de ellos. No estamos hablando de cuadros de pintores famosos, sino de trozos de meteoritos, la última moda entre las estrellas de Hollywood. Desde tiempos inmemorables, los meteoritos han sido motivo de fascinación entre los seres humanos, que los han utilizado como respuesta a algunas de las incógnitas del universo.

Muchas de las antiguas culturas veneraban estos objetos caídos del cielo y hay quien cree que la piedra sagrada alrededor de la que rezan los musulmanes en La Meca es en realidad un objeto extraterrestre.

Pero, además de sus connotaciones religiosas, hoy estos pedazos de cielo sirven a la comunidad científica para intentar explicar el origen del universo o incluso poder planear nuevas exploraciones espaciales. Una gran aportación a la humanidad que en los últimos tiempos se está viendo en peligro a causa del enorme comercio ilegal de meteoritos.

Según explicaba esta semana el periódico The New York Times, el mercado negro de estas piedras del cielo se ha visto incrementado a causa de fenómenos como Internet, pero también tras el descubrimiento de varios yacimientos de meteoritos en países del tercer mundo, donde el régimen de vigilancia es mucho menor que en otras partes.
¿Cuánto cuesta un meteorito?
Clasificación

Para conocer un poco mejor cómo funciona esta empresa de rastros extraterrestres es imprescindible antes tener algunas nociones de cómo y de qué manera se clasifican estas rocas. Además de su propia composición es muy importante determinar si alguien ha presenciado su caída, lo que suele aumentar su valor.

Según el investigador y director de la Academia Francesa de la Ciencia, Michel Maurret, «aproximadamente el 85% de los meteoritos que se encuentran en el mercado no suelen valer más de 2 dólares por gramo», si bien existen ciertos factores que pueden incrementar el precio. Si un meteorito está compuesto, por ejemplo, de alguna materia rara su valor en el mercado puede alcanzar los 200 dólares por gramo.

Los cuerpos celestes procedentes de la Luna se pagan a 1.000 dólares el gramo, mientras que por aquellos caídos desde Marte «se han llegado a desembolsar varios millones de dólares», tal y como explica el propio Maurret en su libro Cazando estrellas.