Atencion: si queres trolear, bardear o algun otro verbo terminado en ar sos bienvenido. Pero te pido antes que leas las 3 primeras lineas del cuento, y si no te va, pasa directamente a los comentarios.
Pero al menos dale una chance carajo.


Basado en hechos reales, inspirado en un relato ficticio.


Nunca supe si seria mi novia

Nunca supe si seria mi novia (relato propio)

El quince de cada mes era un dia de rutina. No se porque, pero de a poco fui tomando la costumbre, el habito, de realizar siempre las mismas cosas en los mismos dias.

Empezaba levantandome temprano, tan temprano como podia. En general nunca era antes de las diez de la mañana. Seguia con unos ejercicios de acicalamiento, lavado de dientes y pasada de peine. La ducha la dejaba para la noche. Antes de desayunar saludaba en mi mente a mi vecina, mientras la observaba desde la ventana. Era una señora cuarentona, que no pretendia soltarse de la juventud que se le escapaba de a poco, y se mostraba sin pudor por su jardin con unos apretados pantalones de jean recortados a la altura de la rodilla, y cual torpe colegiala se esparcia unas cuantas gotas de agua por su torso que iban transparentando su blanca remera de los años ochenta.

Luego de unos minutos de voyeurismo, prendia el televisor para escuchar alguna noticia de fondo mientras me preparaba el desayuno. Los dias quince, como ya dije, eran rutinarios y predecibles. Quizas sea por eso que esta historia no ocurrio el decimoquinto dia, sino un lunes primero del tercer mes.

Yo empezaba mi segunda carrera, habia dejado la anterior por diferencia de opiniones, yo opinaba que tenia razon y mis profesores no. Naturalmente no iba a llegar a ningun lado y la opcion mas razonable era salir de esos estudios como perro que vacia sus intestinos en el parque sin siquiera el buen gesto de enterrar su deposito.

El año lectivo comenzaba, yo estaba con muchas espectativas, no sabia bien en que aula debia ir, un conglomerado de gente se agrupaba en los pasillos y como una marea que no perdona, me iba llevando hacia al aula magna. Decidi no contrariar a la mayoria y avanzar con ellos, incluso di algunos gritos de "no empujen!" y "saquen la mano!" como para fusionarme aun mas con la masa.

En la inmensa y perfectamente cuadrada construccion nos sentamos todos. No conozco la totalidad de personas, pero yo no estimo nada menos que tres mil. Aunque ese numero podria ser demasiado. Dire que eramos entre cien y cientocincuenta, solo para no enfurecer a los conformistas.

El rector comenzo a hablar; era una habitual presentacion que realizaba todos los años. Un par de recursantes incluso movian los labios siguiendo cada palabra.
Para el tercer punto y aparte, yo perdi mi atencion. Comence a escanear el salon en una mision de hallar algo que me salve del aburrimiento, pero antes de encontrar lo que buscaba, ella me hallo a mi.

Un codo golpeo suavemente mi brazo y me paso una nota. Sin levantar mucho la mirada me dispuse a leerla. "Hola", solo eso decia. Como aceptando el juego que me proponian, di vuelta el papel y escribi "Que tal". Y lo devolvi a su destino.

Tanta era la gente que me fue imposible rastrear el origen de la intrigante esquela. Pero siempre volvia a mi, y se iba con una complaciente respuesta.

Venia - "Que aburrido esto, no?".
Se iba - "La verdad que si. Quien sos?".
Venia - "Epa. Vas directo al punto, no?"
Se iba- "Si. Quien sos?"
Venia- "Eh, para un poco. Contame algo de vos"
Se iba- "Tuve mononucleosis hace un año"
Venia- "Yo decia algo menos personal...como te llamas"
Se iba- "Vos podes decirme Roberto. O tito si lo preferis. Donde estas?"
Venia- "En la ultima fila, silla tres. Pero no te des vuelta"
Se iba- "Porque?"

Nada mas vino. Esa fue la ultima nota que escribi. Soporte diez minutos mas de charla agobiante del calvo y sudado rector y voltee para ubicar la silla tres de la ultima fila, pero no habia nada alli. Solo un hueco de gente que dejaba un espacio habitable, clara evidencia de un escape reciente de alguien.

Me levante de mi silla con un poco acertado grito de "voy al baño" que dejo en silencio todo el recinto. Camine hacia atras, hacia los ultimos bancos, preguntando por la persona que habia estado sentada en el lugar ahora vacio. Una amable empleada de limpieza me dijo que hace un rato estaba una bella chica de rojizo cabello y piel blanquecina, vestida con las mas finas telas y los mas delicados ornamentos, emanaba un perfume a flores de primavera y mantenia una sonrisa renovadora. La descripcion de la mujer abundante en detalles me tomo por sorpresa. Incluso pense que me estaba mintiendo y tan solo decribio a una de las tantas princesas de disney. Habia un grupo de muchachos que se reian cerca, tenian una birome y un papelito en la mano. Pero en el piso de aquel hueco que quedo, ese espacio deshabitado que sucumbia al abandono, habia otro retazo de hoja, lo reconoci porque tenia la ultima palabra que yo habia escrito antes de que perdieramos contacto. Lo levante, lo di vuelta y lei lo que ella habia plasmado en el papel antes de marcharse: "Te veo en clases, tito".

Jamas asisti al cursado. Supuse que si le gustaba tanto el misterio, iba a pasarselas dejandome notas todo el año, esquivando cualquier encuentro directo. Volvi a mi casa y tire el papel a la basura, y me sente en la ventana esperando a que mi vecina salga a manguerear.

Van
Si estas tan loco como para que te haya gustado esta historia, te dejo un par mas de mi autoria



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