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ejercito argentino 82' contra parte de la otan

ejercito argentino 82' contra parte de la otan






HAGO ESTE POST , PORQ ME CANSE DE LEER Y ESCUCHAR Q NUESTROS SOLDADOS NO HICIERON NADA Q LA MAYORIA ESTAba ASUSTADO Q ERAN TODOS COBARDES! LO Q VOY A MOSTRARLES A CONTINUACION SON PEQUEÑAS HISTORIAS DE ELLOS MISMOS.

HONOR Y GLORIA A LOS SOLDADOS DE MALVINAS



el heroe que camina
OSCAR ISMAEL POLTRONIERI TIENE HOY 44 AÑOS Y 4 HIJOS, PERO A LOS 20 AÑOS ESTUVO EN LA GUERRA DE MALVINAS. EN UN ACTO HEROICO DETUVO, SOLO Y DURANTE HORAS, UNO DE LOS AVANCES ENEMIGOS, MIENTRAS LES ORDENABA A TODOS SUS COMPAÑEROS, INCLUSO A SUS SUPERIORES, QUE SE REPLEGARAN Y SALVARAN SUS VIDAS.
Oscar Poltronieri es un héroe que camina. No está en ningún monumento, porque es un prócer viviente. Así lo certifica su medalla: "La Nación Argentina al heroico valor en combate", con una Cruz de Malta de un lado y el Escudo Nacional del otro. Sólo se entregaron doce de esas condecoraciones luego de la guerra, y Poltronieri es el único soldado conscripto que la recibió.
Oscar era un soldado analfabeto cuando fue a Malvinas, pero supo reemplazar esa carencia con muchas virtudes. Ganó la distinción más alta que hay en nuestro país por motivos que llegan a emocionar: espíritu de lucha, sencillez, arrojo. Y más, pues se ofreció como voluntario para misiones riesgosas y dos veces detuvo, de a ratos absolutamente solo, los ataques enemigos, pues fue siempre el último en replegarse. Dos veces se lo tuvo por muerto, pero ambas logró reunirse con su grupo.
heroe y salvador

El relato del día en que Poltronieri salvó la vida de ciento cincuenta de sus compañeros es estremecedor. “Yo estaba en el monte Dos Hermanas. Adelante había un regimiento de Corrientes y al costado uno de La Plata. Pasábamos todo el día en la trinchera, aunque a veces bajábamos para cazar un par de ovejas, prepararlas como se podía y comerlas. Un día, en medio de la neblina de las cinco o seis de la mañana llegaron los ingleses y a las corridas nos rodearon. Yo estaba arriba, en el monte. De repente nos lanzan el ataque y empiezan a caer nuestros soldados, mis amigos… Pensé que en cualquier momento me tocaba a mí… ¿por qué me iba a salvar? Entonces me dio como un ataque de locura y me quedé a hacerles frente. Las balas me pasaban cerquita: a algunas las veía clarito. El subteniente me decía: “¡Vámonos Poltronieri, que te van a matar!”. Pero yo le contesté: “Váyanse ustedes que tienen hijos.”
Hoy Oscar puede contar que él también formó su familia, y que sus cuatro hijos -Jonathan Oscar (15 años), Melina Judith (13), Lucas Hernán (11) y Matías Sebastián (8)- son tan fanas de Boca como él

Principio y fin

Poltronieri nació en Mercedes (Buenos Aires) y allí hizo la llamada colimba. Le faltaba apenas un día para salir de baja cuando fue embarcado hacia Malvinas. Llegó a Puerto Argentino el 13 de abril de 1982 en un avión de línea, sin asientos, con otros 200 soldados. “El capitán del avión nos habló, nos dijo que a él le gustaría estar con nosotros, pero que ahora todo dependía de cada uno: lo que habíamos aprendido en el cuartel teníamos que desarrollarlo en las islas. Y se largó a llorar. Ahí nos dimos cuenta de que la cosa iba en serio: estábamos yendo a la guerra.”
Parece mentira pensar que estos chicos, de 18 ó 19 años, estaban yendo a pelear contra otros chicos, exactamente iguales aunque fueran de otro país, sólo porque así lo habían decidido los gobernantes… A los dos meses el flagelo terminó, y así lo recuerda Oscar: “El 10 de junio, día que terminó la guerra, yo me había quedado también peleando solo, hasta que se me acabaron las balas y empecé a volver para Puerto Argentino. Cuando me vieron no lo podían creer: me habían dado por muerto. Allí me enteré de que nos habíamos rendido a las diez de la mañana. Cuando vimos la bandera blanca colgada en el mástil, la mayoría nos largamos a llorar.”
Seguramente, las lágrimas eran de tristeza por la derrota, por no haber cumplido el objetivo que ellos creían posible pero hoy saben que no lo era; pero también eran lágrimas de angustia y satisfacción, juntas, por la ilusión de volver a casa con vida. Así de cruel es la guerra, uno de los más tontos inventos de la raza humana, increíblemente vigente en pleno siglo XXI.

Con la frente marchita

Al volver a Buenos Aires, sus compañeros lo propusieron para la medalla de honor, pero ni eso apaciguó el dolor por una bienvenida muy diferente de la que merecían… “Nos llevaron al Hospital Militar, nos dieron de comer y nos tuvieron hasta el otro día, pero no había nadie que nos esperara. Parece que sólo en las escuelas se acordaban de nosotros, porque cuando volvíamos a Mercedes, por cada pueblito se veía al costado de la ruta un montoncito de chicos con sus maestras, sus guardapolvos y su banderita argentina. Sólo ellos. Para los demás, nos trajeron escondidos: les debe haber parecido una vergüenza nuestra derrota.”
Desde aquel mismo día y por los siguientes 24 años, la historia viene siendo ingrata con los ex combatientes. Como la guerra de Malvinas fue un error y a las derrotas nadie quiere recordarlas, entonces quedan en el olvido tantas muestras de valor, de aquellos jóvenes que hoy son padres que entregan por sus familias tanto esfuerzo como el que dieron por la Patria. Muchos de los que arriesgaron sus vidas por recuperar las Islas Malvinas, seguramente tendrán honores y reconocimientos dentro de muchos años, cuando ya no estén. Pero mientras viven en el olvido de la mayoría, en interCole les rendimos tributo a todos los héroes de Malvinas.

Relata: Cabo Primero Ruiz (Artillero de la Fuerza Aerea Argentina)

"El dia que quedo marcado a fuego en mi vida y revivo constantemente, fue el 1ro de Mayo, cuando comenzaron las hostilidades y entre subitamente en una guerra. Recuerdo que el Capitan Dalves, quien junto con el Capitan Savoia, Recorrian continuamente las posiciones viendo que necesitabamos, se acerco al cañon del Cabo Principal Bartis, cuando un Harrier hizo un pasaje tirando con sus dos ametralladoras; inmediatamente el Soldado Claudio Viano, ascendido a Dragoneante por su comportamiento, tomo su fusil FAL y con mucho entusiasmo comenzo a tirarle al avion mientras gritaba:

"¡¡¡Le veo los ojitos rojos al ingles hijo de Puta!!!

No eran ojitos, eran balas trazantes, que venian picando en el suelo y formando dos caminos de muerte, los que milagrosamente pasaron a ambos lados del Soldado, y se perdieron detras de él, sin hacerle el menor daño.
Evidentemente nacio de nuevo.

A la tarde, y como fin de un dia inolvidable, presencie en primera fila el ataque de los mirage V "Dagger" a tres fragatas que nos estaban cañoneando.

A dos de ellas le pegaron, ( a una la hirieron muy gravemente; no entiendo porque nunca se hablo de esa fragata, ni se la dio como averiada ni hundida, cuando yo la vi explotar y quedar totalmente cubierta de humo).

Tres de nuestros halcones aparecieron sorpresivamente desde atras del faro, tan sorpresivamente que, de acuerdo al relato del Mayor "Pincho" Fernández, al Capitan Battioni que no los vio venir, lo sorprendio el ruido de los aviones que pasaron medio metro arriba de la cabeza. Cuando entraron al Mar, me parecia que en cualquier momento iban a comenzar a levantar agua por lo bajito que iban. Por muy poco no chocaron con 2 helicopteros gringos que estaban corrigiendo el tiro de los buques.

Luego vi como los proyectiles de sus cañones impactaban en las fragatas y como sus bombas entraban limpiamente en dos de ellas, a la tercera le erro el piloto.

En l mas cercana a la costa comenzo a salir humo y la otra exploto pero no se hundio.

Posteriormente se comenzaron a alejar lentamente, con su soberbia y el reuma a cuesta, pues una iba visiblemente inclinada hacia un costado; (escorada) la que le pego el "Dagger" que iba adelante.

Quizas cuando se digan las verdades sobre esta guerra, me llegue a enterar de su nombre.


Relata: Mayor Dávila (Ingeniero Aeronautico de la Fuerza Aerea Argentina)


Los Argentinos (y muchos que no lo son) se preguntan por qué no explotaron muchas de las bombas lanzadas por nuestros aviones sobre la flota inglesa en la guerra de las Malvinas.
El enemigo se encargó, a su vez de alimentar estas mismas dudas alegando "desconocimiento de los técnicos argentinos, material fallado, vencido u obsoleto", Etcétera. Esto no es cierto.
Incluso adujo que, si todas las que hicieron impacto sobre sus buques hibieran estallado, muy distinto hubiese sido el resultado de la guerra. Y esto si es cierto.
Lo que ocurrio es que éste material fue empleado por la Fuerza Aerea Argentina de un modo y forma tal que escapaba a todas las previsiones modernas de la guerra aeronavaal y en base a las cuales habian sido diseñados los medios de combate empleados.

El problema inicial

Ante la gran efectividad de las defensas antiaereas modernas se han adecuado las armas a las tecnicas de ataque, empleandose, en general, las siguientes:

- Misiles guiados (tipo AS-30, Exocet, Etc.)
-Armas de dispersion de submuniciones o granadas (tipo Beluga).
-Bombas frenadas por paracaidas.

Respecto de los primeros, la mayoria de las disponibles en el mercado internacional de armas obligaban a un exesivo acercamiento del avion al blanco. Respecto a las otras 2 alternativas, los ataques se realizan cada vez a menor altura, y pasando horizontalmente (en vuelo rasante) sobre el blanco. Para evitar el rebote de la bomba (estas hacen "patito" en el suelo o agua y para separarla mas del avion, se le adosan en la cola dispositivos de frenado 8paracaidas) que permiten que el avion este lo suficientemente lejos en el momento de la explosion.
Estos dos ultimos sistemas fueron los empleados por los aviones ingleses sobre malvinas en los primeros dias de combate.
La bomba con paracaidas fue la que inicialmente lanzaron nuestros aviones sobre la flota. Y ambos contendientes se encontraron con el mismo problema: La artilleria atiaerea destruia a los aviones que volaban a mayor altura y las bombas desde menos de 50 metros no tenian tiempo para armar sus espoletas y no estallaban.

Solucion Inglesa

Ante esto, los siguientes ataques ingleses a partir del 3 dia se realizaron lanzando las bombas desde grandes alturas por encima del alcance de la artilleria (a varios miles de metros) o directamente desde el mar en un procedimiento de tiro similar al empleado para lanzar bombas atomicas.
Resultado: Lanzaron desde lejos y sin punteria cientos de bombas que convirtieron la zona de costas y la peninsul adonde esta el aeropuerto en un campo lunar, pero la pista de aterrizaje siguio operable y los C-130 continuaron llegando con sus cargas vitales casi todas las noches hasta el ultimo dia. Las perdidas de vidas argentinas, en esa area; en esa area se encontraban unos 1.200 hombres, increiblemente para los ingleses considerando la gran cantidad de bombas (600 de 250 y 500 kilogramos) y misiles de aviacion de todo tipo lanzados cada dia y pese a los constantes bombardeos navales nocturnos, (1300 proyectiles), fueron minimas (cuatro hombres de la FAA, uno de ARA y ninguno de Ejercito).
Los ingleses (ni los de la Royal navy al comienzo, ni los de la RAF despues) no encontraron solucion al problema de sus bombas. Por lo menos en su empleo contra las posiciones de Puerto Argentino.

la solucion argentina

Por el lado Argentino la solucion se encaro de forma dimetralmente opuesta; mientras los ingleses buscaban la altura para proteger sus aviones a riesgo de no dar en el blanco (pese a queeste -el aeropuerto- cubria una gran superficie de terreno y estaba inmovil en una zona perfectamente ubicado), los argentinos volaron cada vez mas bajo, buscando asegurarse el impacto sobre un blanco pequeño, movil y en medio del mar, -los buques-).
El mundo contemplo azorado como, pese a las sucesivas barreras impuestas por los mas modernos radares, aviones, misiles y cañones, luego de un largo vuelo rasante sobre el mar y con los parabrisas cubiertos de sal, los ya no tan modernos aviones argentinos llegaban hasta los buques y pasaban rozando sus mastiles (NDE: a veces pegandoles con las alas)
Solo el Coraje los impulsaba, ya que estallaron muy pocas de las bombas con paracaidas empleadas en los 2 primeros dias, debido a que la escasa altura de lanzamiento no dio tiempo para que se armaran sus espoletas.
Pero los aviones llegaban, y ese dato era fundamental. De inmediato, los tecnicos de la FAA se abocaron a la tarea de modificar las bombas existentes y disponibles en sus arsenales para proveer un arma eficaz, apta para completar lo que el puro valor de sus hombres conseguia.
A nadie se le habia ocurrido hacerlo y por ello no habia ninguna bomba en ningun arsenal del mundo que permitiera ser lanzada a tanta velocidad desde tan baja altura, impactando sobre un buque instantes despues. Nadi previo, despues de la segunda guerra mundial, que los veloces aviones a reaccion podrian atacar con bombas convencionales (tan antiguas casi como la aviacion) a las tan modernas y sofisticadas fragatas misilisticas.
Pero tampoco se disponia en nuestro pais cantidad suficiente de misiles adecuados para ser lanzados desde distancias seguras y escapar, salvo unos pocos Exocet (5 en total). El embargo europeo y americano, nos impedia obtener mas.
Ante esto, se analizaron las experiencias de los primeros dias de combate, se estudiaron als tecnicas empleadas en la segunda guerra mundial, las caracteristicas constructivas de los buques ingleses y sus metodos defensivos.
Se necesitaba que las espoletas se armaran apensa lanzadas las bombas y que no estallaran hasta cierto tiempo despues del impacto, para permitir el escape del avion lanzador sin ser alcanzado por la explosion. La unica espoleta disponible en nuestros arsenales que, convenientemente modificada, permitia su empleo en estas condiciones, era la correspondiente a una bomba precisamente inglesa, de 500 KG, identica a la lanzada por los Harriers, pero que esta vez iria sin el paracaidas de frenado.
Sin embargo la energia de esta bomba lanzada a 1.00 kilometros/hora seria tan tremenda que atravesaria de lado a lado cualquier buque del tamaño de las fragatas y destructores, estallando varios segundos despues de haberlo atravesado (o sea en la profundidad del mar y lejos del buque). Pero se considero que la posibilidad de hacer impacto en alguna zona pesada, tal como el motor o deposito de municiones, podia retener a alguna bomba en su interior (la cual al estallar tenia potencia suficiente para hacer desaparecer al buque)o, por lo menos su pasaje provocaria una serie de daños y la consiguiente servidumbre a la flota (puesta fuera de combate, remolque, reparaciones,etc..
Aunque no era mucho mas que volver a las antiguas balas de cañon, lanzando un gran trozo de acero con tremenda fuerza, alla fueron pilotos Argentinos, con su coraje sin igual y una sola gran bomba (apodada "la bombóla" en el vientre de sus maquinas, encomendandose a DIos, para atacar nada menos que al mas moderno y peligroso de los objetivos de superficie.
Solo una cosa sabian: su pericia les aseguraba que casi todas las bombas que lanzaran harian blanco en algun buque enemigo.
Asi se hundieron por lo menos las fragatas Ardent y Antéope y se hicieron impacots en otras catorce fragatas y buques de desembarco (solo se mencionan los nombres y daños de aquellos reconocidos por inglaterra ya que, al producirce la explosion varios segundos despues del pasaje del avion, los pilotos no siempre vieron sus efectos, aunque si se viese algunas veces el impacto inicial de la bomba en el casco. De cualquier modo resulta improbable que, por lo menos por cierti tiempo, conozcamos cuales fueron las restantes, dado el obstinado interes demostrado por el gobierno ingles para ocultar las verdaderas perdidas y daños sufridos). De algo si estamos seguros: Si esas bombas hubiesen quedado adentro de los buques y estallado, todos ellos estarian reducidos a astillas y dificilmente podrian haberse manteniso ocultos. otro podria haber sido el fin de la guerra.
Mientras tanto apremiados por el tiempo y conscientes de la limitacion de esas bombas, los tecnicos de la FAA continuaron los estudios para reemplazar modficando a otras bombas y espoletas, desarrollando, ensayando y fabricando con la industria argentina, nuevos retardos, detonadores y piezas mecanicas a ritmo febril.
Al cabo de 15 dias, las nuevas bombas estaban provistas a las unidades de combate y se emplearon por primera vez el dia 25 de Mayo, en el ataque al destructor Coventry (gemelo del famoso Sheffield) el cual desaparecio instantaneamente de la superficie ante el impacto de 3 bombas (recordemos que el desembarco ingles en San Carlos due el 21 de mayo).
Su empleo se repitio en el ataque a Bahia Agradable, a los buques transporte de desembarco "Sir Gallahad" (alcanzado con toda la tropa en su interior) "Sir Tristan" y la fragata "plymouth", el portaviones "Invincible" y otras 2 fragatas y buques menores de desembarco (no reconosidos). Ahora si la totalidad de los impactos implicaba la destruccion o la fuera de combate del barco.
Hoy, cuando todos asisten asombrados a la tremenda capacidad ofensiva que los sofisticados misiles de gran alcance tipo Exocet confieren a los aviones en su lucha contra los buques, los Argentinos, con aviones relativamente antiguos, llegaron sobre la tercera flota mas moderna y poderosa del mundo e impactaron sobre mas de 25 de sus buques de guerra con las antiguas, sencillas y baratas bombas convencionales y, en poco mas de 2 semanas, encontraron la forma de emplearlas con exito de un modo como a nadie se le habia ocurrido antes.
Y lo hicieron con entusiasmo, con imaginacion, con conocimientos y capacidad, pero por sobre todo con verdadero amor a la Patria, con increible coraje.. y fe. Cono se debe construir una Gran Nacion.
Aparte de si las bombas explotaron o no, nadie se ha sorprendido al comprobar el altisimo porcentaje de ellas que dieron en el blanco, de acuerdo a lo que las estadisticas de guerras anteriores indicaban. Evidentemente una causa muy justa y unos ideales muy elevados los empujaban.


RELATO EXTRAIDO DEL LIBRO: "COMANDOS EN ACCION" -I J Ruiz Moreno

Los Comandos argentinos despertaron muy temprano, aún oscuro. ¡ Estaban nuevamente sin frío después de haber dormido secos, recuperados físicamente; y mientras desayunaban con chocolate caliente y galletitas, comentaron lo que hubieran sufrido de haber permanecido en Monte Simons. Concluido el refrigerio todos comenzaron a alistar sus equipos, ya con buen ánimo para soportar otra jornada de marcha. Eran las ocho y empezaba a clarear
En ese momento oyeron ruido de helicóptero. Algunos especularon en un rescate anticipado: no estaban muy lejos de la capital era el día señalado el tercero de su misión- para ser recuperadas, y la zona era la probable. No era creíble que se tratara de un aparato británico; pero alguien acotó que los argentinos no volaban sin luz. Paso cerca, a unos cuatrocientos metros, y el sargento primero Pedrozo observó:
-Me pareció ver que no tiene la franja amarilla.
A causa de la bruma poco se distinguía, ni aun recurriendo a los visores nocturnos, y sólo se oían los motores · que al rato cesaron. Reinaba incertidumbre, pero se aceleraron los preparativos para abandonar el edificio. El capitán Vercesi, ya con su correaje colocado aunque sin la mochila puesta, se hallaba en la cocina, y echando rodilla en tierra, intentó comunicarse por radio. En el segundo piso el teniente Espinosa recorría el horizonte con la mira telescópica de su fusil. De pronto exclamo:
-¡Me parece que hay gente que viene avanzando!
No, mi teniente - opinó el sargento primero Helguero-, deben ser ovejas, que hay muchas por acá.
Un lúgubre presentimiento dominó a Vercesi. A su lado se hallaba el Sargento primero Sbert, a quien mucho apreciaba por haber compartido varios destinos anteriores, y ante la extrañeza de este, le tendió la mano:
-¡Suerte, Turco!
Los elementos del M. and A. W Cadre (Cuadro de guerra para la Montaña y el Artico) descendieron del helicóptero a mil metros de la posición argentina. El capitán Boswell colocó a los siete hombres de su grupo de apoyo comandado por el teniente Murray a ciento cincuenta metros de la casa, mientras con los doce del grupo de asalto la contorneó hacia el sur-este, protegido por una elevación. "Como son tropas especiales'', pensaba, seguramente tienen centinelas afuera''. El Sargento McLean, del grupo de apoyo, se aproximó a Boswell para transmitirle una sugerencia del teniente Murray: con pedazos de turba habian moteado sus uniformes para avanzar más disimulados, por cuanto estos oscuros sobre la nieve, los anunciarían a un centinela alerta. El capitán era consciente que el suelo por donde se movían estaba dominado por una ventana del piso superior, como un ojo que los vigilara''.
Cuando Rod Boswell consideró que estaba suficientemente cerca de casa y a la vista de su grupo de apoyo, dio orden de "calar bayonetas''. El sargento Stone musitó:
-Es un engaño: no hay nadie allí.
Ante el anuncio del teniente Espinosa del avance de hombres no identificados, el sargento primero Castillo subió la escalera: efectivamente distinguió bultos, pero sin precisar su naturaleza, pese a que ya se había levantado el sol y la claridad permitía distinguir mejor el campo. De pronto un haz de luz resplandeció sobre una de las presuntas ovejas: un soldado británico reflejaba el sol en el anteojo de campaña con el cual quiso observar mejor la casa.
-¡Ingleses! Ahí vienen!- fueron los instantáneos gritos que resonaron dentro.
Automáticamente el teniente primero Gatti, el radiooperador, sacó sus claves e instrucciones del bolsillo y las quemó. Todos se pusieron en movimiento para salir, Castillo gritó a Espinosa, mientras se abalanzaba hacia la escalera:
-¡Vamos mi teniente!
este le replicó:
- ¡No, yo me quedo! De acá tengo más campo de tiro!
En el mismo instante que abría el fuego, la casa tembló por la explosión de un proyectil antitanque Carl Gustav. y comenzaron los disparos de ambas partes. Los ingleses se incorporaron y avanzaron corriendo; varios de ellos utilizaban lanzacohetes descartables Law de 66 mm y fusiles lanzagranadas M-79 de 40 mm. Vibraba la estructura de la casa por los impactos sobro sus chapas exteriores, y cantidad de balas atravesaban las endebles paredes de madera.
Los Comandos argentinos no vacilaron en abandonar el edificio para luchar mejor desde el exterior. El capitán José A. Vercesi logró llegar corriendo hasta un alambrado colocado antes del arroyo, allí tomó posición de pie - no atiné a tirarme al suelo- y comenzó a hacer fuego y a recibirlo.
Salimos entre los dos, yo te apoyo - avisó el sargento primero Omar Medina al teniente Martinez. Al hacerlo, este último sintió que lo golpeaba fuerte en la espalda una granada caída dentro de la casa, y cayó al suelo. Comenzó a arrastrarse. El impacto había sido en la cocina, volteando un panel sobre Medina, al que tiró aturdido contra la pared. Pero también pudo salir y quedó contra un ángulo exterior, al lado de una ventana, oyendo los disparos y gritos.

El sargento primero Castillo se precipitó escaleras abajo, y al pisar el último escalón sintió la explosión de un cohete detrás, que destrozo e incendió la escalera. El humo comenzaba a invadirlo todo. Luego de Castillo quiso abandonar el edificio Helguero. pero una granada que explotó en la puerta, entre ambos, lo hirió en el pecho arrojándolo hacia adentro sobre Pedrozo, que venia atrás.

Una granada lanzada con fusil M-79 penetró por la ventana del piso superior, matando instantáneamente al teniente Espinosa. El estallido aturdió a Brun y Gatti, que estaban allí: un acre olor a pólvora se sintió en forma penetrante. La llamarada. el ruido y la sensación de vacío que produjo conmocionó a los dos oficiales sobrevivientes por unos instantes. La casa temblaba por los tiros y ya comenzaba a arder. Gatti se recobró del shock causado por la onda expansiva, tomó su fusil y fue hacia la escalera: ésta no existía, era un completo aro de fuego hasta abajo. Sin pensarlo saltó por medio de él.
El teniente primero Brun, al tiempo que Espinosa caía hacia atrás ensangrentado, sintió una esquirla que le cortaba la frente. Supo que la próxima explosión no lo perdonaría, e instantaneamente tomó su decisión: se zambulló a través del traga luz
A medida que caía podía oír los balazos que pegaban contra la pared enchapada. Cayó desde una altura no menor de cinco metros, procuran do cubrirse la cabeza, pero recibiendo tan fuerte golpe que quedó completamente aturdido. A merced a su excelente estado físico y a la inmediata reacción no fue muerto en esa oportunidad. A un tremendo dolor en la frente y en la cabeza toda se sumó que no veía bien: ; Dios mío perdí un ojo!, Pensé en el acto, aunque la falta de visión habrá sido producida por la pólvora que le quemó la cara, o la sangre que le caía en la frente.
Los Comandos argentinos hablan logrado en su mayoría abandonar Top Malo House. La abnegación de Espinosa, que con su resistencia atrajo el fuego enemigo hacia el segundo piso, y la reacción de aquellos de salir para combatir sorprendiendo a la tropa británica, habían impedido el total aniquilamiento de la patrulla. En forma descuidada disparando de pie con sus pistolas ametralladoras y lanzagranadas desde la cintura, sin cubrirse, los ingleses posiblemente no tuvieron en cuenta el impulso de la sección de Comandos.
Estos avanzaron corriendo hacia el arroyo, al tiempo que tiraban con sus fusiles. Las balas enemigas pegaban en el suelo siguiendo sus huellas. El teniente primero Brun pudo hacer algo más de cincuenta metros hasta que cayó sentado, atontado, sintiendo un constante zumbido en su cabeza a consecuencia de su violento golpe, De pronto vio venir derecho hacia él una granada: en forma instintiva la alejó con su mano al llegar, a tiempo que tornaba la cabeza. La granada explotó muy cerca, cubriéndole de esquirlas la espalda, y averiando su fusil. Brun sacó la pistola e hizo fuego contra un escalón británico que divisaba, pero a los pocos disparos se le trabo tomó entonces una granada y la tiró, pero por la conmoción sufrida olvidóse de quitarle el seguro. En esos momentos un tiro hizo impacto en su pantorrilla derecha.
EI teniente primero Gatti también había podido salir, llegando ileso a una zanja situada doscientos metros abajo de la casa, antes de alcanzar el arroyo Malo. Cerca del capitán Vercesi Gatti disparaba arrodillado. mientras veía cómo la munición enemiga levantaba el barro a su alrededor.
El teniente primero Horacio Losito estaba herido: al abandonar el edificio en medio del humo que lo envolvía y las balas que lo atravesaban, dirigiéndose por la cocina hacia el porch para alcanzar el arroyo, una granada había reventado contra la pared dos metros atrás, derribándolo ensordecido y lastimado en la cabeza. Un golpe quemante, un ardor fuerte, pero seguía dueño de sus movimientos. La sangre le caía detrás de la oreja y por la mejilla un grupo de cuatro ingleses ubicados a no más de veinte metros lo dieron por muerto y continuaron accionando sus lanzagranadas contra la casa sin prestarle más atención. Entonces Losito se levantó y medio agazapado vació contra ellos un cargador en automático: un soldado cayó tocado en una pierna y el resto echó cuerpo a tierra. El oficial argentino emprendió carrera hacia el arroyo, cambiando de posición y disparando a cada rato, perseguido por los proyectiles enemigos; esperaba a cada instante un tiro en la espalda. Era intención de Losito cruzar el curso de agua y trepar por la altura del frente - la casa estaba ubicada en una hondonada-, pero unos cuatro metros antes de alcanzar el Malo encontró la zanja decidió ocuparla. Al darse vuelta para hacer nuevos disparos, un impacto en su muslo derecho lo volteó de espaldas en la zanja. Herido dos veces, rodeado de enemigos que avanzaban haciendo fuego y sin posibilidad de reaccionar, se dio por muerto:
-¡Cristina. no voy a poder volver! -exclamó en voz alta.
El sargento primero Medina estaba resguardado en una esquina del edificio, cuando por encima dejas explosiones, oyó que arriba de él se rompían vidrios y vio tirarse a un hombre: era Brun. Un soldado inglés se aproximaba gritando; le hizo fuego y lo abatió. El suboficial enfermero Pedrozo y el sargento primero Helguero pudieron zafarse de la casa en llamas y abandonarla a través de una ventana, cayendo aturdidos por los estampidos, mas luego echaron a correr. A los quince metros Helguero se desplomó herido en el pecho. Omar Medina se dio cuenta que quedaba solo y que el enemigo estrechaba el cerco. Con la protección que le brindaba el fuego que el sargento primero Sbert hacia, alcanzó la zanja donde sus compañeros estaban tirados, y arrodillándose comenzó a disparar:
Los británicos se aproximaban a ellos, y estaban a cincuenta metros cuando Medina pudo hacer impacto en un inglés, al cual siguió tirándole ya caído por ignorar si había muerto, De repente Medina sintió un golpe en su pierna izquierda, que no creyó herida por no sentir dolor al tiempo que una granada reventaba tras de si matando a Sbert, Retrocedió Medina y pudo derribar a otro soldado enemigo. Pero la patrulla de Comandos estaba completamente aferrada.
Es indudable que a posición argentina pudo haber sido eliminada sin correrse riesgo atacándola con cohetes y bombas desde el aire. Quizá el M. and A. W Cadre haya imaginado que luego de sus primeros disparos, los refugiados en Top Malo House se rendirian que no saldrían a combatir afuera; pues lo cierto es que permitiéndoles abandonarla sin estar, rodeada por, completo -comenzaron a hacerle fuego desde un flanco mientras avanzaban- los militares argentinos opusieron una enérgica resistencia que ocasionó varias bajas al equipo de Boswell. Una "fiera y breve batalla'', la califican Hastings y Jenkins.
Con todo, por más ardoroso que fuera su ánimo, la primera sección de la Compañía 602 no tenia escapatoria. Ignoraban quienes calculaban poder replegarse cruzando el arroyo, que detrás de éste ocultos en la elevación que lo dominaba, permanecía al acecho la patrulla del Teniente Haddow que diera aviso, de la presencia de los Comandos.
EI teniente Daniel Martinez había guarecido en el cobertizo del fondo, arrastrándose en dirección al agua · en medio de los proyectiles que le pasaban por encima o pegaban cerca de él, disparó contra un par de soldados que iban corriendo, obligándolos a tirarse al suelo, Martinez notó que los ingleses tenían dirigida su atención a la zanja cercana al arroyo donde sus compañeros, en línea, respondían al ataque. Mientras tanto, un británico salió velozmente del depósito de atrás, disparándole, pero Martinez le abrió con una ráfaga de FAL y cayó a tres metros de distancia.
El fragor del combate se aumentaba por el ruido de las municiones que explotaban dentro de la casa en llamas.
El teniente primero Losito, caído sobre el extremo de lo precaria trinchera había podido observar cómo Medina se movía hacia Sbert al ser éste muerto por el estallido de una granada; y sabiendo que él también iba a sucumbir, reinicio sus disparos medio agazapado como estaba, dificultosamente, A veinte metros por, la derecha avanzaban dos ingleses con sus boinas verdes, a paso ligero, disparándole con sus pistolas ametralladoras Sterling: Losito derribó a uno de ellos, un hombre grande y rubio que recibió el impacto en el estomago y cayó hacia atrás.
En la otra punta de la línea, el capitán Vercesi vio llegar a donde estaba al teniente primero Brun, cubierto de sangre de la cabeza a los pies, quien cayó a su lado. Detrás de los tiradores británicos que avanzaban en cadena, pudo distinguir que cerca de la casa el enfermero, sargento primero Pedrozo arrodillado para cubrir a Helguero, agitaba un trapo blanco indicando que allí habla un herido y que no combatía. El jefe de la sección miró a Brun "con sus heridas espectaculares" y le dijo:
-Esto no va más...
El oficial le hizo eco:
-No, no va más.
Entonces el Capitán levantó su fusil ordenando cesar la lucha. con un setenta por ciento de bajas, no tenia sentido proseguir la briosa resistencia; sólo quedaban ilesos él mismo, Gatti y los sargentos primeros Castillo y Pedrozo. El teniente primero Gatti lo imitó:
-¡Alto el Fuego!, ¡alto el fuego!.
Miguel Angel Castillo no se conformó, e instaba:
-¡Todavía no se entregue, mi capitán!
No muy lejos, tirado en la zanja, Losito podía observar que continuaban rebotando impactos en torno a su compañero. posiblemente porque algunos ingleses no se habian percatado del gesto, y gritó desesperado:
-¡Gatti, cúbrase; no se rindan. carajo. porque nos van a matar!
-Mi teniente primero -le contestaba aquél-, no tire más que estamos totalmente rodeado
Horacio Losito no cejó. Dispuesto a morir peleando se preparó para disparar al otro soldado de la pareja que se le acercara, pero ya no pudo hacerlo: la pérdida de sangre se lo impidió y se derrumbó de espaldas al pozo. Plenamente conciente todavía, pudo ver que el enemigo, un hombre bajo, morocho de bigotes, se paraba con sus piernas abiertas sobre el borde apuntándole con su pistola ametralladora. un instante fugaz se encomendó a Dios, esperando morir rápido. Volvió a levantar los ojos y el ingles le intimó:
-¡Upyour hand!, ¡upyour hand! (Arriba las manos).
Losito estaba muy débil y el inglés lo notó: dejó su ametralladora, y quitándole el fusil, tomó al oficial por la chaquetilla para sacarlo, del fondo, con palabras de aliento.
-No problem. no problem, is the war (No hay cuidado, es la guerra)
Le hizo un torniquete en una pierna y le inyectó morfina de una jeringa descartable que sacó de su pecho, luego de lo cual le pintó una M en la mejilla. Enseguida pidió auxilio para transportarlo.
Sonaban todavía algunos disparos. El sargento primero Omar Medina, sordo por las explosiones y atenta sólo a su frente. mantenia el fuego, y GATT le grito:
-¡Medina, Gordo. dejá de tirar que nos matan a todos: no ves que nos rendimos!
Cuando el suboficial Levantaba sus manos, volvió a ser alcanzado en el muslo de la misma pierna izquierda por una granada: una herida impresionante, muy grande. Se acercó el cabo primero Valdivieso para ayudarlo y fue también alcanzado, cayendo al suelo.
El fuego cesé bruscamente, por ambos lados. Miguel Angel Castillo no quiso correr riesgos: "Yo me quedé tirado", me relato, "pensé que si me paraba me iban a poner fuera de combate, así que me quedé en el suelo con el fusil al costado". Hasta que llegaron dos tipos a mi lado: apartaron con su pie el fusil, me apuntaron, y por señas me indicaron que me levantara''. Todos los británicos avanzaron para tomarlos. Cada uno de los argentinos permaneció en el lugar en que se hallaba y los hombres de Boswell se apoderaron de su armamento y les hicieron quitar el correaje. Se oían quejidos.
-Finish the war, (Terminen la guerra) -repetía el jefe británico para abortar cualquier reacción desesperada, aunque el estado de los Comandos argentinos tornaba ilusoria alguna medida más.
A distancia. Top Malo House concluia de arder.
Al concluir el combate, desde el otro lado del arroyo apareció la otra patrulla británica, gritando, que abrazó los vencedores: 1a patrulla de Haddow, que había observado toda la batalla, avanzó corriendo, agitando una bandera británica como una señal para ser reconocido. No quisieron correr el riesgo de ser tiroteados por su propio bando en la excitación, con la adrenalina aún fluyendo'', indica el brigadier Thompson.
Los británicos ataron las manos de sus prisioneros mientras los revisaban, y luego volvieron a soltarlos. indicándoles que recogieran o sus heridos y muertos. Ellos también comenzaron a atender a los de uno y otro lado, juntando las armas y correaje de aquellos; algunos mantenían apuntados a los Comandos ilesos, El capitán Rod Boswell, con una libreta en la mano, pasaba lista a voces para conocer sus bajas. Éstas eran relativamente numerosas, dada la iniciativa del ataque y el armamento el lado: 5 muertos y ocho heridos, Algunos hombres lloraban en torno a un cadáver que posiblemente fuera el segundo jefe del M. and A. W. Cadre.
Los Comandos argentinos en mejor estado fueron a alzar a sus compañeros. Vercesi pasó junto a un herido inglés muy pálido, de bigote fino, alcanzado en el pecho, que se hallaba tirado en el suelo apoyado en el regazo de un camarada, quien lo saludó murmurando:
-Friends. friends. (Amigos).
Los que aparentaban estar más graves eran los tenientes primeros Brun y Losito, completamente cubiertos de sangre; el Teniente Daniel Martinez fue interrogado para saber si había sido tocado:
-No problem -contestó, ignorante del balazo que habla recibido en un pie. En un grupo estaban reunidos Medina, Valdivieso y algo alejado Losito: se acercó Pedrozo quien se había hecho reconocer como enfermero- con su brazalete ostentando la Cruz Roja colgado de la mano. acompañado de su custodio, y controlando el pulso de Omar Medina, y dijo:
-Quedate tranquilo; no tengo nada para darte ahora; esto está coagulando bien. Acordate de soltar el torniquete para que circule la sangre.
Al suboficial lo había vendado un inglés. Otro que se aproximó comenzó a tratarlo con un paquete de curaciones; la hemorragia hizo que el sargento primero se desmayara por un momento. Recuperado a poco, fue el teniente Martinez para cargarlo:
-Cómo pesás! A mi no me pasó nada- le explicó, desconociendo aún haber
sido también herido, Pero ni llegar al lugar de reunión, Martinez,. Sintió un dolor como una torcedura''; asombrado, hizo un movimiento y pudo ver que salían borbotones de sangre'' según relata. Se quitó el borcegi y la media y comprobó que había alcanzado en el talón una bala de fusil M-l6, sin orificio de salida, uno de los militares británicos comenzó a hablarle, Pedrozo le tradujo:
-Dice que te tapes para que no se enfríe, porque te va a doler.
Daniel Martinez volvió a calzarse, ató bien su borcegui y se hizo un torniquete, sintiendo efectivamente mucho dolor: "y pasé a ser un herido más.
El suboficial enfermero tuvo una lucida actuación: sin elementos, trató de contener las hemorragias y de calmar a sus compatriotas. "Yo no empecé a temblar con chuchos por la pérdida de mucha sangre y estar muy mojado''. me refería el teniente primero Losito. "y él sacó al sargento primero Sbert que estaba muerto, su gabán de douvet y se lo coloco: se sentó en la nieve y me puso sobre su regazo, abrazándome para darme un poco de calor", Igual procedimiento empleó el teniente primero Gatti con el sargento primero Medina.
Los prisioneros, heridos e ilesos, fueron retenidos a un costado de la casa incendiada, hasta que helicópteros vinieran a llevarlos, El capitán Vercesi se detuvo al lado del cadáver del sargento primero Sbert, muy conmovido:
-¡Qué me has hecho. Turco!
Al teniente primero Brun lo animó el ver a Losito vivo, quien lo alentó:
-Tranquilo. Cachorro, no más. -
El médico británico revisó a todos, marcando con una M sobre la frente a los inyectados: con morfina, La pierna de Medina, desgarrada y con su fractura expuesta, presentaba mal aspecto; Helguero estaba muy preocupado por su herida sobre el corazón, porque ignoraba su profundidad. Vercesi se notaba sumamente afectado: pidió ir por el teniente Espinosa pero el capitán inglés meneó su cabeza y le dijo que era inútil. Conmovía a todos la suerte del abnegado oficial. el joven alegre siempre hablando de sus hijitas. Mirando la casa que terminaba de quemarse, Brun murmuro:
-Espinosa está ahi adentro...
La morfina y la atención los calmaron, y comenzaron a observar a sus vencedores, pintarrajeados sus rostros y tocados con boinas verdes

Rechazando el ataque de la Guardia Escocesa de la Reina

Los centinelas vigilaban en forma constante los 200 metros de frente por los 50 de ancho que ocupaba la 4ta sección, muchas veces adelantados de sus posos para poder dar la alerta general.
A las 21 comenzó a bombardear el lugar la donde estaban los morteros de 60 mm. , a unos 650 metros a retaguardia sobre Tumbledown. Uno de los proyectiles corto la línea telefónica, lo que le preocupaba bastante a Vázquez, pues no tenia contacto con el teniente Miño, quien a 150 metros le cubría las espaldas. Con quien había acordado que si recibían la orden de replegarse, ambos se encontrarían en un punto acotado y con las dos secciones unidas y en combate retardante, se desplazarían hasta el comando de la Compañía "Nácar".
Fue un conscripto a tratar de reparar la línea telefónica pero no la encontró, por ello el teniente Vázquez manda a llamar al cabo 2º Amilcar Tejada quien estaba a 100 metros.
-Tejada- le dijo ni bien apareció en la boca del pozo – tiene que solucionarme el corte de la línea telefónica. Vea que puede hacer.
A pesar del intenso fuego de artillería, Tejedor corrió de piedra en piedra tratando de seguir la línea y así llego hasta la gran pared de piedra, donde estaba el subteniente Silva. El cable se había cortado y era imposible repararlo. En medio de las explosiones el cabo llegó hasta la posición de Vázquez para informárselo.
El ataque de la artillería continuo hasta las 23,10. Vázquez ubicado en la boca del pozo, para tener una mejor vista, dar las ordenes y formular los pedidos a través del suboficial Fochesatto, que había pasado a desempeñrse como radiooperador. En ese instante el conscripto Güida, desde su pozo situado a la izquierda, le gritó.
-¡Señor! ¡Señor! ¡Lo hirieron a Khin!
-¡Ya voy! –le respondió Vázquez, dejando su fusil en el pozo para poder correr con mayor velocidad.
Cuando llego el conscripto Khin estaba afuera, tomándose el estomago, con la mirada perdida y tambaleante, con las piernas muy abiertas. Con el mismo impulso de la carrera, lo empujo hacia el interior del pozo, al tiempo que le decía:
¡Esta loco, parado afuera!
Una esquirlas le había abierto el costado derecho del abdomen y no existía posibilidad de evacuarlo. Otro infante se introdujo en el pozo para ayudar. La oscuridad era total y solo entraba algo con las explosiones. Vázquez, tanteando la herida, comenzó a practicarle un vendaje de emergencia. Cuando cesó el cañoneo.
No había pasado ni un minuto cuando escucho una ametralladora Sterling, ahí nomás, en la misma boca del pozo de zorro ¿Qué había ocurrido? Los ingleses habían aprovechado el intenso fuego de artillería para aproximarse a escasos metros de la Sección.
-¿Quién podría estar tirando con Sterling? Voy a ver que ocurre – exclamo extrañado Vázquez.
Cuando saco la mitad del cuerpo fuera del pozo quedo petrificado: dos ingleses, cada uno a no más de 5 metros y a ambos costados de donde estaba Vázquez, iban avanzando y disparando. El de la Sterling, con la bayoneta calada y el otro con un FAL, con un cigarrillo en la boca. Fue entonces que Khin comenzó a gritar de dolor. Vázquez se zambullo en el pozo y le tapo la boca.
-Callaté Gringo, porque acá nos cocinan a todos- le dijo en voz baja.
Vázquez debía regresar a su pozo de inmediato, por varios motivos, se encontraba a 100 metros de su posición, desde donde tenia que dirigir el combate. Allí estaba la radio, único enlace con su jefe. Además recordó que había dejado su fusil, cosa que lamento.
-Termina de vendarlo – dijo Vázquez al conscripto que le ayudaba a vendar a Khin. -Yo regreso a mi posición
Sacó la pistola, la cargo, tomo una granada de mano, le saca el seguro y salió del pozo corriendo, el tiroteo se había generalizado. Los británicos habían pasado al asalto con bayoneta empleando gran cantidad de hombres (como se supo después el Regimiento que ataco a la 4ta Sección fue el 2º Batallón de la Guardia Escocesa) y a medida que pasaban por los pozos disparaba encima de ellos.
Mientras corría Vázquez, se cruzaba a menos de cinco metros de los ingleses, justo cuando la ola de asalto estaba sobre la 4ta Sección Los Guardias Escoceses, preocupados de usar todo el poder de fuego contra los soldados, que enterrados les disparaban sin cesar, se sorprendieron al ver un hombre del bando contrario corriendo entre ellos. Era una situación confusa e ilógica, ocurrió en segundo, no daba margen a reaccionar. Es razonable que en medio de un asalto un hombre escape, pero resulta difícil imaginar que corra a lo largo de las posiciones. La reacción fue tardía.
En esos instantes, se encendió un iluminante y la zona quedo como sí fuera de día. Es ahí cuando Vázquez comenzó a ver la trazantes que se cruzaban delante suyo. Le estaban tirando con fusil y ametralladora tenia dos posibilidades: o se tiraba en un enorme

,cráter o sé hacia el muerto y la decisión a tomar las tomo mientras corría. Optando por simular que le pegaban un tiro y se dejo caer boca abajo, con las piernas y los brazos abiertos. En la mano izquierda tenia aun la granada, en la otra la pistola. Apoyo la cara sobre la derecha con el derecho cerrado y al izquierdo lo pudo mantener abierto.
Los minutos que siguieron fueron una eternidad. Para colmo el iluminante no se apagaba. Algunos ingleses pasaron tan cerca que solo veía desde sus rodillas hacia abajo. Tuvo pánico, sabia que le podían dar el tiro de gracia o el bayonetazo "Tengo que quedarme quieto, no moverme, no salir corriendo porque no llegaré a mi pozo" Para ocupar la mente comenzó a rezar.
Al cesar la iluminación. Como un resorte se levanto y comenzó a correr, mientras tiraba con la pistola, sin apuntar a ningún lado en especial. Ya sin aliento y con las piernas sin responderle, observo que en la boca del pozo no había nadie. Sin dudarlo y a pesar de que tenia 2 metros de profundidad, se zambullo de cabeza.
-Foche, realmente creí que no iba a llegar nunca – le dijo al suboficial Fochesatto, quien estaba sorprendido por la forma que su jefe había caído dentro del pozo.
-¿Qué paso jefe?
-Hirieron a Khin- respondió Vázquez – los ingleses nos atacan con muchos hombres.
Recuperandose, guardo la pistola, tomo el FAL y asomo medio cuerpo fuera del pozo. Rápidamente busco al grupo de ingleses más cercanos y les lanzo la granada que lo había acompañado en su corrida. Tenia para elegir. La cantidad de soldados enemigos era importante; algunos combatían en las posiciones otros habían sobrepasado la línea de la 4ta Sección unos 30 metros sobre retaguardia.
Comenzó a dar ordene, los gritos, los que a su vez eran pasado de pozo en pozo hasta los extremos.
No tenia noticias de lo ocurrido al subteniente Silva, que con cinco soldados, ubicados a unos cincuenta metros más atrás, sobre la cresta de Tumbledown, cubriendo las espalda de la gente de la 4ta Sección de la Nácar y sirviéndole de apoyo para el caso de que tuvieran que replegarse.
A espalda de Silva estaba Miño con su sección de ingenieros anfibios, pero del otro lado de la altura y sin camino ni comunicación accesible, pues allí Tumbledown estaba cortado por picos con paredes de hasta diez metros en la vertical. La única manera de comunicarse era por el punto de reunión previamente convenido.
El flanco izquierdo de asalto británico había escalado el monte por el Noreste de Tumbledown, directamente al Norte, por un sitio por el que no se lo esperaban (la existencia de muchos recovecos desorganizaba toda defensa) Sin embargo los escoceses subieron por allí y a medida que avanzaban gritaban y tiraban con todas las armas.
Miño y sus hombres, sorprendidos en su flanco, respondieron con fuego de FAL, lanzacohetes y granadas de mano y de fusil. Veían perfectamente los disparos ingleses a través de la estela químicas que marca el trayecto de las trazantes.
Antes de las 24, Miño le aviso al guardiamarina De Marco cuyo observatorio para dirigir el fuego estaba próximo, que se iba a replegar a un punto intermedio, en dirección al puesto de Comando del teniente Villarraza, enviando a un conscripto hasta la posición de Vázquez para avisarle que se replegaba. Aparentemente por producto del fuego y del ataque que sufría Vázquez, ese hombre no ubico la posición de la 4ta Sección. Lo cierto es que la comunicación no le llegó a Vázquez y que Miño inició el repliegue solamente con sus hombres.
Cuando la fracción de Miño se replegó de esas posiciones en la cresta militar Norte, el subteniente Silva quedó con sus espaldas desprotegidas y fue entonces que los ingleses lo tomaron por atrás, matando a los cinco soldados que lo acompañaban.
A la una y veinte de la madrugada y como el enemigo no cedía en su ataque Vázquez llamó por radio al puesto de comando de Compañía del teniente Villarraza. Por varios motivos tenias problemas para comunicarce con su jefe: se había cortado la línea telefónica; ambas posiciones se encontraban en la laderas opuestas de una misma montaña que hacia de pantalla y, como si eso fuera poco, desde la tarde del 13 los ingleses interferían los equipos radioeléctircos hablando y con ruidos. Por ello, a veces la 3ra. O la 2da. Sección retransmitían las comunicaciones.
-Verde, aquí Verde 4- insistió Vázquez.
-Verde 4 – fue la respuesta inmediata del puesto de comando de Villarraza.
-Solicito fuego de mortero sobre mi Sección
-Recibido
El suboficial Elbio Cuñe, jefe de la Sección morteros 81 mm dependía de la central de fuego a cargo del teniente de navío Ubaldo Pagani, instalado en el puesto de comando del Batallón 5. Cuando comenzó el ataque sobre las posiciones del teniente Vázquez, Pagani lo liberó y le dijo que se comunicará directamente con el comando Nácar, para hacer más efectivo el apoyo hacia esa Compañía.
Villarraza retransmitió a Cuñe el pedido de fuego de Vázquez. El suboficial había reglado el tiro sobre la punta que bajaba de Tumbledown a Dos Hermanas, en un pequeño valle de 300 metros delante de la 4ta. Sección. De todas manera tenía que recibir la orden del lugar exacto donde hacia falta el apoyo.
-Verde, aquí Naranja- dijo respondiendo el llamado de Villarraza.
-Aquí Verde adelante Naranja
-Corríjame, va disparo. ¡Pum!- dijo Cuñé.
Vázquez, que ya había alertado a sus hombres que les caería fuego de morteros, le comunicó a Villarraza la corrección del tiro y éste le retransmitió a Cuñé:
-Acorte 100, derecha 50.
-Recibido. Va- respondió Cuñé.
-Bien, esta en zona batida.
De inmediato cayeron sobre la 4ta. Sección unas quince salvas, provocando una gran sorpresa entre los británicos, que comenzaron a desbandarse. También hizo fuego el suboficial Lucio Monzón con sus morteros de 60 mm, ubicados a 500 metros a retaguardia de la 4ta Nácar, con seis conscriptos.
Ese fue un momento muy difícil, durante el cual quien está combatiendo desde su pozo no puede merece adentro y tiene que seguir tirando. Si deja de disparar, el enemigo, que lo tiene localizado perfectamente y que ya está jugado pues el fuego lo toma desprotegido, se le va encima y, como hacían los ingleses, le arroja una granada dentro del pozo o se para en la boca del mismo y vacía un cargador en el interior, ocupando luego ese mismo agujero.
Además el combate en esas condiciones es totalmente entreverado. A los proyectiles de los morteros de 81 había que sumarle los cohetes, granadas y misiles Milán que tiraban los británicos. Un infierno, donde las distancias entre contendientes no excedían los 8 o 10 metros y donde los disparos de cada uno eran su mejor cubierta. Nadie tenía tiempo de apuntar, sólo de tirar al bulto, sin exponerse demasiado porque con seguridad uno o más enemigos le estaban tirando. Esa situación fomentaba la inseguridad de ambos bandos y dificultaba la precisión de los disparos.
Ante la intensidad del fuego de morteros, los británicos se replegaron a la posición de partida que habían adoptado para el ataque, en el valle, al Oeste de Tumbledown. Muy pocos quedaron a retaguardia de la 4ta. Sección, escondido detrás de alguna piedra al no poder escapar con el grueso. Era exactamente la 1,30 del 14 de junio.
El asalto de la Guardia Escocesa de la Reina había sido rechazado. Un silencio absoluto que se prolongó por espacio de media hora se apodero del monte. Ni siquiera había viento y la visibilidad, pese a ser de noche, era buena, luego de haber pasado momentos de niebla cerrada, fuerte lluvia de granizo y nevadas.
De pronto, ese extraño silencio se rompió con los gritos de los marinos argentinos "Viva la Infantería de Marina", "Vengan, ingleses hijos de malapalabra", " Que Venga la Reina, Carajo", "Vengan que acá esta la 4ta. Sección". Los nervios, la tensión vivida durante más de dos horas de combate ininterrumpido, el cansancio, el miedo, daban paso a un desahogo merecido. Los habían rechazado, que para esos hombres era mucho.
A los pocos minutos los ánimos los ánimos se tranquilizaron. Vázquez bajo a su pozo para calentarse, pues tenia las manos muy frías, casi sin tacto. De inmediato solicito que le comunicaran las bajas y el estado de la munición, dato que se le paso al teniente Villarraza:
-Verde, aquí verde 4.
-Verde.
-Señor, informo que los ingleses se retiraron, prácticamente se fueron en desbandada, en este momento no hay fuego, Tengo cuatro muertos y tres heridos. Estamos haciendo recuento de munición.
En la sintética, Vázquez le relato a su jefe lo ocurrido, quien le respondió:
-Recibido. Pregunto si se va o se queda.
-Señor, yo no domino del todo la situación pero los ingleses tampoco. Si me envía refuerzos puedo aguantar y de aquí no me saca nadie.
-Recibido. Espere
Pasaron unos minutos, los necesarios para que el teniente Villarraza consulte con el puesto de comando del Batallón. El capitán Robacio le respondió que le enviaría refuerzos.
-Verde 4, aquí Verde
-Verde 4- contestó Vázquez.
-Bien, resista, van a ir refuerzos
-Recibidos
.Recibidos, Aquí Verde 4, corto

Continua la presión británica .

¡SEGUÍRME!

-Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa, la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino -luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalles a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.
-Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen -así fue la rápida arenga de Estévez.
Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme". Pronto estarían inmersos en el combate.
-Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Ar-tilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza... -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.
-Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez
-Enfermero, rápido, atienda al Teniente -ordenó Castro, con un grito. .
-Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro.
Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y

continúe dirigiendo el fuego de artillería...
-fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.
-Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo -gritó Castro, y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo.
-Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan -el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden. -Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! -gritó, con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida.
Habiendo cumplido con su misión, sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.


"Vayan por él"
Mi idea fue mostrar en una interpretación libre, a los tres protagonistas del hundimiento del HMS Sheffield, el 4 de mayo de 1982. Se ve al avión explorador Neptune que desde la altura capta al objetivo e imparte las coordenadas a los cazadores para que en vuelo rasante vayan por su presa. La tripulación respectiva de la sección de los Super Etendard 3-A-202 y 3-A-203 que impactan con sus Exocet al buque fueron el Capitán de Corbeta Bedacarratz y Teniente de Navío Mayora. La tripulación del Neptune 2-P-112 era la siguiente: CF Ernesto Proni Leston (Comandante), CF Sergio Sepetich (Copiloto), TF Juan Gatti (Navegante), TN Guillermo Meneses (OCO), TF José María Pernuzzi (Radarista), SPAE Aníbal Sosa (MEA), SIAE Juan Heredia (Mecánico), CPAE Luis del Negro (Artillero), CPAE Hugo Saavedra (Ayte Mecánico), CPAE Daniel Yerba, CIAE Fernández (Superviviencia).
Piloto del Douglas A-4Q 3-A-305 perteneciente a la Armada Argentina, de su ataque y posterior hundimiento de la fragata tipo 21, HMS Ardent, el 21 de mayo de 1982




malvinas
HONOR A NUESTROS HEROES DE MALVINAS

img=http://img1.mlstatic.com/s_MLA_v_V_f_2553404008_032012.jpg],comando
Batalla,Argentina,ejercito argentino 82' contra parte de la otan,http://www.afip.gov.ar/genericos/malvinas/images/fotos/malvinasAyer/SoldadosArgentinos2.jpg,malvinas

Comentarios Destacados

xtremezone +6
La actuacion en tierra del ejercito argentino dejo bastante que desear, a pesar de que los soldados dejaron todo. La gran parte profesional argentina quedo en la frontera porque se temia una invasion de tierra. De contar con mejores bombas, mas super etendart y exocet la Royal Navy volvia nadando

9 comentarios - ejercito argentino 82' contra parte de la otan

Tururu +3
Pobres conscriptos, héroes a la fuerza, que fueron llevados sin saber hacia donde ni para qué...

Ellos son tan víctimas como los desaparecidos, los torturados y los despojados de sus seres queridos y bienes personales por los infames criminales de la dictadura...
Tururu -1
@kassss No lo veo así. Esa invasión obró incluso en contra de la recuperación de la soberanía.
Tururu -1
@kassss En ese momento, a mi forma de ver, defender a la patria era ponerle un plomo en la cabeza a cada dictador...
TheGeKo007 -2
Si tu quieres a tu perro no lo envias a luchar contra lobos sabiendo que morirá.. lo proteges, si hace falta perder algo material se pierde, lo importante son las vidas.

En el momento que seas mas fuerte ya se verá como se devuelve, estar en inferioridad y sacrificar vidas por "honor" es lo mismo que enviar a alguien al fondo de un pozo sin tener una cuerda para subirlo y echarle la culpa al pozo cuando tu sabes lo que va a pasar.
MadKatz +5
AGUANTE LOS MILITARES Y LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!!!
ZeK005 -2
Che por que no podes poner tamaño y color de letra como en todos lados para poder leer en paz? tan poca autoestima te tenes que tenes que agrandar las letras y poner color que resalte para que te lean? Media pila con el post y con el psicologo.
kassss +2
wtf?????leelo en paz nadie te jode men lo hago asi porq a mi entender es el color y el tamaño mas considerable para q se pueda leer bien!
kka94 +5
nuestros valientes pilotos en malvinas


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=9adLlSJ9TfU
stratocaster161 +4
esto es increible los misiles que llevan los aviones eran malisimos no explotaban la habilidad de los pilotos fue enorme sobrevolaban a pocos metros del mar para no ser detectados por los radares
gorath +4
si lo grandes oficiales y cabeza de la dictadura donde estaban? donde tenia la base de operaciones el cagonazo de menendez?
kassss
ustedes fijence como aparece menendez ! el unico detalle para fijasce es su campera !!!
gorath
@kassss
es todo un detalle asi como que aparece peinado a la gomina en frente de quien y como estaba el adversario?
xtremezone +6
La actuacion en tierra del ejercito argentino dejo bastante que desear, a pesar de que los soldados dejaron todo. La gran parte profesional argentina quedo en la frontera porque se temia una invasion de tierra. De contar con mejores bombas, mas super etendart y exocet la Royal Navy volvia nadando
renzito666
a favoritos!! más tarde lo termino de leer! muy bueno!
pancukita +1
+10 viva la patria! viva los heroes que pelearon por nuestra bandera por nosotros