Bienvenidos de nuevo

Primero que nada, gracias por todo


Te cuento como me robaron y negocié con los ladrones

robo


Que tal gente de Taringa, hoy después de un tiempo largo les traigo nuevo post, pero lamentablemente es para contarles mi experiencia de hoy a la tarde. Si tenés un tiempito, tomate para leer el relato que hice ¿Por qué lo hice? Porque cuando estoy estresado necesito escribir para relajarme y, crean, hoy fue un día de M.

Ladrones

Estudio Diseño Gráfico en la UNC (Mendoza) y para pagarme mis gastos de facultad, y también personales, trabajo en mis días libres vendiendo churros en un carrito de tres ruedas por mi barrio. El negocio se puede decir que, justamente, va sobre ruedas, por día trabajo de 3 a 8 pm y puedo vender hasta 200 churros a $2.50 cada uno, pero a mí me quedan $0.70 por cada uno (El resto lo rindo a la patrona ).

celular

Como churrero, uno se conoce a todo el barrio, sabe ya que zonas compran más, que zonas compran menos, quien te compra cuanto, a que hora sale doña Marta a barrer la vereda o que si no sale Don Luis a saludarte desde la ventana religiosamente cada día, es porque seguro algo le pasó.
Hay una zona por la que paso que es muy precaria, las casas se caen a pedazos y las calles no son muy limpias, pero curiosamente es donde más vendo churros y a la vez regalo cada día un par si algunos chicos con la panza vacía quieren darse el lujo de tomar la mediatarde con un churro.

–¡Señor churrero! ¿Me regala un churro por favor? –Como decirte que no, tomá querido.

Hoy no había sido un buen día, eran las 7pm y apenas había vendido 100, cosa que nunca me pasó. Fue entonces que, por esta zona precaria, paso por la misma esquina por la que paso cada día de trabajo y me encuentro con los mismos muchachos de siempre sentados en la esquina fumando y escabiando. Los saludo, me devuelven el saludo, ya nos conocemos, pero por primera vez me llaman y me piden un churro. Me dijeron que espere que iban a buscar la plata, pero cuando volvieron me dijeron que no tenían un peso, si les podía fiar uno a cada uno de los tres. Mi respuesta fue que si, pero más que nada por seguridad…uno no quisiera decirle que no a esas caruchas. Cuando me estoy alejando me vuelven a llamar diciéndome que ya habían conseguido para pagarme, así que volví a donde estaban y me dice uno: “Eh amigo, ¿no querés fumarte un fasito con los pibes?”. Ante la interrogativa y mi necesidad de alienar a sus actitudes, les dije “Jaja no che, ya tengo que volver a casa y si me ven así me matan, si querés otro día que paso más temprano me prendo, si los veo siempre por acá a ustedes” Mientras les decía esto me alejaba, pero no mucho, porque tan solo una media cuadra más adelante uno de ellos me toma del cuello desprevenidamente por atrás y me pone el dedo (Si, el dedo) en la columna simulando una pistola al canto de “Eh amigo, dame todo lo que tengás”. Yo pensando que era una joda, me doy vuelta a mirarle el dedo, mientras él ya me había metido la otra mano en el bolsillo trasero de mi Jean y me saca la billetera y su compañero me toma el celular que tenía en mis manos en ese momento. Aún más curioso fue que ambos me asaltaron encapuchados, sabiendo que yo los veo todos los días y los conozco como a mi glande.

nokia

Fue todo tan rápido que yo no caía. La churrería estaba cerca así que fui a paso rápido y cuando llegué le dije a la dueña “Me robaron” y ahí recién me puse a pensar. En la billetera tenía mi cédula de identidad, mi carnet de conducir y solo siete pesos, la plata de las ventas las tenía en unabolsa adentro del carrito (el cual no revisaron); y mi celular… bueno, yo tenía un misero Nokia C1-01.

churro

Ahí recién cai y me puse a llorar de la bronca. No se porque uno entra en ese estado de “no cai”, es una situación curiosa. El asunto es que después de tranquilizarme, secarme las lágrimas y de hablar con Jorge y Marta (El matrimonio dueño de la churrería), con puterío va, las clásicas frases “y que se le va a hacer”, “y bueno, que hijos de puta”, “que gente de mierda”, Jorge me dice que tome el 100% de la ganancia que había recaudado de los churros esa tarde y me la lleve a casa, que no me haga problema, ese día no le tenía que rendir nada. Un capo Jorge, que además en un momento fue en su auto a la zona a apurar a los malvivientes, los cuales salieron corriendo a guardarse a su conventillo.

Al llegar a mi casa, conté el dinero que me llevé: eran 300 pesos y chirola, así que ya me puse a pensar en que celular me podía alcanzar con esa plata, cuanto me saldría otra billetera, que la salida de esta noche, etc…
A los minutos llegan a mi casa mis viejos, yo mientras tanto había intentado comunicarme con mi celular para ver si por lo menos podía negociar con los chorros, pero nada, me cortaban… Le conté a mi viejo la situación, me pregunta si me acordaba donde era que me robaron, le digo que si y me dice “Bueno, vamos para allá a ver si todavía están, a mi lo que me interesa es tu cédula y carnet”. Llegamos a la zona del robo y si, definitivamente ahí estaban los tres. Mi viejo estaciona el auto, se baja y empieza a dialogar con ellos (Huevos tremendos); que le devolvieran el dni, el carnet, que no quería problemas, bla bla bla… Pero los tipos se hacían los chotos y negaban ser ellos quienes me robaron, que eran otros chicos amigos suyos y que se yo. En fin, quedaron en que iban a conseguir los documentos y que pasara otro día y se lo daban.

Cuando volvíamos a casa, decidimos pasar por la comisaría para hacer la denuncia, pero los policías nos dijeron “Si, sabemos quienes son, pero no podemos hacer nada. Ellos tienen tu documento y ahora saben donde vivís, si le caes con un móvil va a ser peor”

Sin éxito de nuevo, volvimos a casa, pero cuando estábamos llegando, nos llama mi vieja diciéndonos que le habían mandado un sms desde mi celular diciendo que volvamos a recoger los documentos, que no querían problemas con la policía ni con nadie. Después de esto, no nos desviamos, volvimos a casa pero para buscar a mi hermano unos años mayor que yo (24) a que nos segundeara en el intercambio de mis pertenencias con los chorros. Ahora que lo pienso, ir a buscar algo que te robaron a un conventillo donde vaya a saber Dios que y quienes hay es descabellada, pero la adrenalina nos jugaba en contra. Le dije a mi viejo “Y ya que estamos ¿Qué te parece si les ofrecemos 200 por mi celular?” (A mi me había salido 350) Y me dice “Es buena idea, pero 200 no, mejor 100”

conventillo

Llegamos al conventillo. A todo esto, con conventillo me refiero a un lugar en el que aplaudís desde afuera para que te abran desde alguna de las casas que hay dentro de un pasillo obscuro que va desde la calle hasta el centro de la manzana de la cuadra. Algo así, pero más precario:

Te cuento como me robaron y negocié con los ladrones

Los que al principio eran tres, ahora eran diez. Le dieron los documentos a mi viejo (Olvidate de la billetera y el forro que tenía guardado ahí) y entonces mi hermano les preguntó por mi celular, les dijo “Les doy 100 pesos por el celular también”. Al principio se negaron, pero mi viejo les dijo “Viejo, por ese celular no te dan ni 50, aceptá la oferta” y entonces uno salta y dice “¡Uuuh si de una, y nos compramos mansas birras esta noche!” (En Mendoza, “Manso/a” se usa como sinónimo de lo que en el resto del país es “Alto/a”. EJ: Altas llantas te calzas eh amiwo.)

Así que bueno, uno de ellos se metío por el pasillo y a los minutos volvió con mi celular, hicieron el intercambio y nos fuimos. Cabe aclarar que lo devolvieron sin chip ni memoria.
Bueno, esa fue la historia, no la hago más larga. Si te quedaste hasta acá en el relato sos un crack. Si entraste solo para ver los comentarios, ya que estás dejá uno. Peace.