A diez años de su primer álbum como solista, el ex Caballeros de la Quema acaba de lanzar un nuevo trabajo, Pistolas al amanecer.

Iván Noble: La cultura rock ha cambiado
Ivan Noble en su juventud ha sido un rockero sin límites, tipo Marilyn Manson o Rammstein.


En esa pose de donjuán que amaga a retirarse del ruedo pero que nunca lo hace, con esa pinta de chantún simpático y de lobo solitario, Ivan Noble habla de sus canciones.

Pistolas al amanecer es su sexto disco como solista, tiene letras de soledad post divorcio, y arreglos musicales de la mano de sus guitarristas Benjamín López Barrios, Peter Akselrad y del veterano Gringui Herrera, que aportó el toque sureño con el slide, la steel guitar y la lap steel, bien al estilo americano. Es que Ivan encontró el lugar musical que le queda cómodo, el de la canción americana, ese estilo que mezcla rock, country, blues y folk al estilo de Tom Petty, Ryan Adams, Neil Young y Bob Dylan, y en este nuevo disco lo plasma de manera encantadora. Es el lugar de escritor de canciones, donde "uno supone que a más tiempo vivido, a más calles caminadas, a más libros leídos, a más discos grabados, uno supone que tiene más material y es un poco más zorro a la hora de armar esa canción que lo represente", dice.

En general agarra la guitarra y empieza a canturrear en su casa en un spanglish lamentable, inventado, y a partir de ahí cuando encuentra una melodía trata que aparezca una punta de una letra, y siempre aparece. "Sacás un disco, lo tocás un año, y medio que a partir de ahí empezas a fastidiarte de los shows con ese repertorio, y en ese caso le das lugar a algo nuevo. Yo no estoy todo el tiempo haciendo canciones, no soy muy prolífico, y empiezo a componer un poco a contrarreloj cuando sé que el año que viene ya tengo que sacar algo. Sí estoy todo el tiempo juntando ideas, bocetando estrofas, frases y posibles títulos de canciones, pero sentarme con la guitarra y la birome es algo que hago cada año y pico", comenta el ex Caballeros de la Quema.

–¿Sos de escuchar tus canciones anteriores?

–Si escucho mis discos, cosa que prefiero no hacer, en general tengo siempre la misma sensación: trato de ir puliendo los errores, los excesos y las torpezas de viejas canciones. En ese sentido, en este oficio de escribir canciones uno tiende a creer que con los años uno puede ir perfeccionándolo. A diferencia de otros oficios, que cuanto más viejo te ponés peor te salen las cosas.

–¿Extrañás la vida en un grupo de rock?

–No. Nada. Lo que menos extraño de un grupo es la vida de un grupo. Es decir, el día a día. La negociación permanente, el conflicto, la búsqueda de consenso, legítimo, que hay que tener en una banda. Siempre digo los mismo: a los 20 años lo mejor que te puede pasar, si te gusta la música, es tener una banda de rock. Y a partir de los 40 es lo peor que te puede pasar.

–¿Entonces qué le dirías a Jagger y Richards?

–Yo no soy nadie para decirle algo a alguien. ¡Menos a Jagger! De todas formas, los Stones ya no son una banda de rock; son tipos que se juntan una vez cada tres años, salen de sus castillos, hacen una gira y vuelven a sus castillos. No tienen que verse ni soportarse si no quieren, están más allá. Si subsisten es por esa lejanía o si lograste un equilibrio que en el caso de los Caballeros nunca logramos. Además, es hacerse cargo de las mañas y de las torpezas propias de cada uno.

–En este, tu último álbum, resuena bastante el tema de la soledad. ¿Siempre las canciones tienen algo de personal?

–Depende. En este disco hay algo confesional, si querés, o autobiográfico. Este y el anterior también. Son discos que están escritos bastante en primera persona. Puede no serlo. Pero en este caso lo son.

–El anterior coincidió con tu separación de Julieta Ortega. ¿Este sería el que explica la etapa posterior a eso?

–Es la etapa superadora del divorcio. En ese sentido, es una continuación del anterior. Es algo que hace un tipo que vivió mucho con una mujer y las cosas no funcionaron, y ahora es un tipo que hace cinco años que vive solo y que se hace algunas preguntas sobre los vínculos adultos, la soledad y sus temores de cuarentón. Si un disco se parece a uno, y yo aspiro a que eso pase, este disco se parece a mí en ese sentido, porque se hace preguntas mucho mas existenciales que hace diez años. ¡Y que hace 20 ni te cuento! Sobre la vida de uno, de lo que me gusta escribir ahora. En la Caballeros escribía de la noche, lo que pasaba en la esquina en los barrios y con otro mensaje, una especie de crónicas. De un tiempo a esta parte me di cuenta de que el territorio que más me gusta explorar soy yo mismo, piel para adentro.

–¿Tratando de generar una empatía? ¿O no?

–¡Ojalá eso pase! Parece que así es. Le está yendo bien al disco. Uno no termina de sorprenderse con eso. Aunque a primera vista el público de uno parece más chico que uno, con menos edad. El promedio que uno ve desde el escenario es de gente con bastantes años menos; entonces uno se pregunta si les interesará lo que un tipo de 45 tiene para decir de la soledad o de todo tipo de fracasos. Pareciera que sí.

–¿Es más fácil escribir desencuentros? Se supone que no te irá mal a la hora de las conquistas.

–Los éxitos no se cuentan en canciones. Se disfrutan puertas adentro.

–¿Hay que tenerle miedo a la soledad? Tampoco es la muerte.

–Pero a veces se le parece. En este disco hablo de la soledad desde el género canción; tampoco quiero que sea un tratado o un ensayo, eso es demasiado pretensioso. En mis canciones a veces se cuela el paisaje del tipo que está solo. No lo digo desde el lugar lacrimógeno, sino que es un poco reivindicativo. Estamos formateados por el mandato social clásico de familia e hijos. Me parece que mi generación y la que viene pone en jaque eso. El amor tiene demasiada buena prensa y la soledad demasiada mala prensa. Hay demonios y fantasmas, como en todo.

–¿El disco se toma como un todo? ¿Nunca es un rejunte de canciones?

–Termina siendo o teniendo un concepto general. Siempre dejás afuera alguna canción que no está en esa sintonía. No es que me senté y dije: "Voy a hacer un disco que hable de la soledad", pero a los seis meses de estar componiendo me di cuenta, cuando ponía las letras arriba de la mesa, que el concepto estaba y me di cuenta de que iba a tener ese tono.

–¿Te sentís un rockero todavía?

–Si a los 45 años me definiría a mí mismo como rockero, sería un payaso. Cualquier persona que se piense en esos términos pasados los 40, me parece un tonto. A mí el rock me gusta, te escucho Zeppelin al palo en el auto, me gusta emborracharme a veces, me gustan las chicas. ¿Todo eso es rock? Sí, pero soy un tipo normal, no un rockero. Yo me levanto a llevar los chicos al colegio, me gusta leer, ir al cine, ver películas. Pensar la vida en términos de rock o no rock, es algo que hacés a los 20 años. Está bien hacerlo a esa edad, sentir que tu pertenencia se define por un género musical y una cultura determinada, pero no a esta altura del partido.

–¿Qué buscás entonces?
–A esta edad sólo buscás las cosas que sentís que te nutren. Películas, libros, amigos y conversaciones que a veces tiene que ver con el rock y a veces nada que ver. La cultura rock hoy en día ha cambiado, hay que sentarse largo y tendido para ver de qué estamos hablando cuando hablamos de rock. Pero eso es una charla para una noche entera con varios tintos de por medio, para estimular la reflexión.

Un cover de Julio Iglesias

Todas las canciones del álbum son de la autoría de Iván, a excepción de una de las perlas, que es un cover de Julio Iglesias, "Me olvidé de vivir", hecha en formato country, bien rockera, con el traje de donjuán veterano que la juega de perdedor, y que le calza muy bien.

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–¿Cómo llegaste a esa canción?

–No haría nunca una canción que no me gusta, sólo para hacerme el loco. Me parece que es hermosa, y la encontré de casualidad después de muchísimos años, en un disco de grandes éxitos de Julio, y me despertó muchos recuerdos de infancia, de navidades, de la casa de mi abuela y de la vecina que escuchaba esos discos. En mi casa se escuchaba otra cosa, tuve otra educación musical: tangos, música brasileña, Mercedes Sosa, León Gieco y Serrat. Pero no escapábamos de lo popular, y en otros lados escuchábamos a Julio Iglesias, Sandro, Palito Ortega y Roberto Carlos, canciones y música que por más que no sonaban en tu casa, alguna vez en algún lado la escuchaste, y quedan teñidas dentro de tus recuerdos. Entonces al escucharlo en el auto, me dije: "Me las sé casi de memoria." Sabía una canción que ni sospechaba que sabía, y durante dos o tres días la silbaba, la cantaba y la terminé canturreando en la guitarra en sobremesas. Y me dije: "La voy a hacer." Es una especie de declaración de principios; a determinada edad uno tiene que hacer lo que se le de la gana sin pensar en el qué dirán. Y además tenía que ver con lo que hablaba el disco en general.

Sexto CD en solitario

"En la tapa queríamos jugar con la imagen de los western, o con una estética medio Tarantino o medio los hermanos Cohen", dice Iván sobre la foto con una pistola. Abre el CD con la melodía arriba de lacancion "Waterloo", el segundo es "Donde gustes y cuando quieras", compuesta junto con Vicentico, con quien comparte estrofas. La que da título al disco trae la atmósfera bien country, con lindos arreglos de Fabricio Rodríguez en armónica, y Herrera consagrándose como el Mike Campbell del Cono Sur con su slide y su steel guitar. La soledad le permitió a Noble seguir entregando buenas canciones como "Paciente cero", más rockera, y en ese estado de gracia, que permite sacar lo mejor del artista.

Cierra con una canción de pura cepa Noble como "No presento cargos", que está precedida por la hermosa "24 besos bajo cero", donde habla de una vampiresa moderna.


Un dúo con vVcentico

Este disco cuenta con la participación de Vicentico en el tema "Donde gustes y cuando quieras", donde comparten autoría, Iván en letra y Gaby en la música. "Tenía una letra que me gustaba, pero no le encontraba la vuelta a la música, y pensé proponerle a un colega que me ayude. Me gustan las canciones de sus últimos discos y siempre me cayó muy bien. Además siento que tengo miradas similares, puntos de vista en común sobre muchos temas. Nos conocemos poco pero siempre que nos vimos hubo buena onda, buena conexión, y lo empecé a ver más seguido por una situación doméstica, por llevar a los chicos al mismo colegio. Y una de esas mañanas con caras de dormidos, de papás recién despiertos, le dije: 'Che, Gaby, tengo una letra que no le encuentro la vuelta a la música así que si te dan ganas.' Me dijo 'dale me interesa', y fue muy generoso, muy amable. En dos semanas tenía la música lista, y era perfecta. No le di ningún tipo de pauta, le dejé que haga lo que quiera y me encantó como quedó, es de las canciones que más me gusta del disco", cuenta Noble.