El fracaso de la Izquierda en el mundo

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El fracaso de la Izquierda en el mundo

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"la izquierda en el mundo actual no tiene presente ni futuro"


fracaso

Es curioso. La derecha tiene la sensación de que la izquierda presume infundadamente de tener una cierta "superioridad moral” sobre la derecha.


Y la izquierda inteligente por el contrario –al menos la que escribe en diario "el Pais”, Enrique Gil Calvo, Ignacio Sotelo, Cercas…- tiene la seguridad de que actualmente no existe tal superioridad.


La Izquierda, en la indigencia de las ideas, intenta llenar el hueco con esa aparente inquietud social que, ni es real en muchos casos ni es privativa de ella en ninguno.


El "Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, se puede aplicar a la izquierda que blasona de "superioridad moral” sobre la derecha, cuando tilda a ésta de profesar una política antisocial.


La realidad viene a demostrar lo contrario.


Que algunos políticos de izquierda hábilmente agiten esta bandera del espíritu antisocial de la derecha, y que sus propaganda lo repita , no quiere decir que sea verdad.


Pues en nuestro país, es la derecha la que he creado los puestos de trabajo, que luego, bajo la izquierda se destruyen. Del mismo modo que es la derecha la que más kilómetros de líneas de metro, -el más social y colectivo de los transportes urbanos- construye, como ni siquiera la izquierda más cazurra puede ignorar. Y aunque ello suponga endeudamientos difíciles a veces de soportar cuando viene tiempos de restricción.


Es la derecha la que se inventó la red de hospitales públicos y la que sólo en Madrid ha creado en cinco años más hospitales para los obrero, que la izquierda en 20 en toda España.


Por lo que no se puede afirmar sino en broma que el bienestar de los obreros es debido a la polí12/03/13tica de izquierdas.


Ni en España; ni en Europa; ni en ningún sitio del mundo.


Cuando no sabíamos qué es lo que ocurría realmente en la Rusia Soviética, había que callarse y admitir a efectos polémicos al menos la posibilidad de que bajo el estatalismo marxista el proletariado fuera más feliz que los obreros de nuestra sociedad occidental de consumo.


Pero, tan pronto como con el "glasnost” y la "Perestroika” abrieron las cortina que ocultaban el fracaso de la izquierda se pudo comprobar que no era sólo que aquello obrero carecieran de libertad, sino que carecían incluso de lo más esencial para el sustento y las necesidades básicas del individuo.


Pero……


Aun seguía el comunismo vigente en China con lo cual cabía admitir que el Estado "malestar social” de Rusia era consecuencia , no el marxismo, sino del "revisionismo” prostituidor de las esencias del paraiso del proletariado.


El cambio en China vino a demostrar que tampoco el fracaso era hijo del revisionismo.


Una vez muerto Mao Tse Tung y desaparecida la "banda de los cuatro” nos enteramos de que También en China el marxismo había fracasado y que lo importante era cazar ratones, al margen del color del gato.


Finalmente, - permítasenos una última referencia comparativa, para honrara la paciencia de los puristas del marxismo, solamente quedaba Cuba como alcaloide de laboratorio demostrativo de las virtudes del sistema igualitarista, cuando llega nada menos que Fidel Castro y confiesa que el sistema no funciona ni siquiera en Cuba….


Quiere tan largo excurso por la historia reciente decir , que el pensamiento de izquierdas, basado en los planteamientos "científicos” del marxismo cayó como cae un castillo de naipes. Arrastró tras de sí en su caída los pocos ejemplos aplicados de la doctrina sin que nadie haya conseguido crear desde entonces una ideología alternativa a ese capitalismo que, con las más proteicas y difusas manifestaciones constituye el contrapunto de cualquier referente ideológico, económico, filosófico o intelectual.


Es decir, desde el punto de vista ideológico e intelectual, la izquierda actual es un páramo sin un sistema de pensamiento, sin andamiaje metodológico que permita demostrar el fracaso del capitalismo. Con lo que, ante el gigantesco tropezón padecido por este en la actual crisis, la izquierda, en vez de gritar "El capitalismo ha muerto, viva el socialismo” se limita a ir de acompañante de la derecha para salvar los restos del naufragio, presumiendo de Banca saneada en Europa, y postulando en la reducción del déficit aunque sea a costa de las pensiones y de los empleados públicos.


Resulta curioso comprobar que sea Berlusconi, con su oposición a la austeridad alemana quien haya robado hoy el discurso a la izquierda europea que se debate en el posibilismo acomplejado de F. Hollande, sin nadie – ni siquiera Rubalcaba- que le siga firmemente.

Las revoluciones afectan a las ideas, no al orden público.

Sin las ideas no hay revolución posible.

Sin la Ilustración, la Revolución francesa no hubiera tenido lugar. Como tampoco la Revolución de los Soviets sin la ideología marxista.


Hasta tal punto esto es así que, la Huelga General en España, como las actuales Huelgas recurrentes en Francia, están abocada inexorablemente al fracaso, como lo hubiera estados el asalto de la Bastilla o el del Palacio de Invierno, sin la Ilustración, la Enciclopedia, sin revolución de las ideas que les servían de fundamento.


Por eso la izquierda en el mundo actual no tiene presente ni futuro.


Tiene tan sólo pasado. Y no demasiado brillante


Cuando desaparecen las ideas, desaparecen las alternativas. Razón por la que actualmente vemos vagar a la izquierda como perro sin amo, buscando cómo criticar a la derecha aunque ésta se encuentre en la oposición y sin saber qué hacer con el poder y con el Gobierno que tiene en las manos.


Por eso yo creo que es completamente sincero el planteamiento crítico de la Izquierda española que lo que lamenta de la oposición es que celosamente guarde s programa de gobierno hasta las elecciones. Cuando ellos lo que querrían es que la derecha ingenuamente lo exhibiera para poder adueñarse de él y ponerlo en práctica.


Rubor o prejuicios ideológicos es evidente que no los tiene nuestra Izquierda. Y que no le mancha las manos la tinta del recorte en gastos sociales si hay que hacerlo con tal de mantenerse en el poder.


Si ha sido capaz de comenzar el recorte del gasto por las pensiones, es evidente de que, el que puede lo más puede lo menos, con lo cual no le va a temblar el pulso si hubiera que administrar con más rigor y menos corrupción el subsidio de desempleo u otras fuentes de cobertura social ante la drástica reducción del déficit ordenada por Europa,


Lo que pasa es que no se le ocurre nada que no le venga impuesto desde fuera.


Y ante esta ausencia de ideas, sustituye un programa de gobierno como el que requiere la crisis, serio y sistemático, y pactado si es verdad que lo pretende pactado con la oposición parlamentaria, por ocurrencia improvisadas y frecuentemente contradictorias sacadas adelante por los pelos, con apoyos regionalistas minoritarios que son pan para hoy y hambre para mañana.


Este vacío ideológico de la izquierda, ha sido sustituido por el término más socorrido de "progresismo”.


Como el que no quiere la cosa, se ha ido arrumbando el término "socialismo” porque hasta a los más conspicuos socialistas les causa rubor y prefieren la mucho menos comprometida definición como "socialdemócratas”.


No solamente ha desaparecido Marx de su panoplia. También lo ha hecho Karl Kautsky, padre de la socialdemocracia. Y basta con definirse como "progresista” para dejar a los demás en la reacción y en la caverna.


Parece pues que hoy en día al partido español de la Izquierda, es decir, al PSOE . Pues Izquierda Unida, Izquierda Plural, o lo que disfrace al viejo Comunismo vergonzante, es tan sólo una "segunda marca” como corroboran algunos significativos ejemplos mutantes, cambios bruscos de militancia y caminos de Damasco con cristalización ministerial.



Hubo una estética social en la Izquierda europea que arropó los procesos ideológicos y revolucionarios en nuestro continente y que se proyectó luego hacia los USA.


Con los antecedentes de la mitología revolucionaria de la masas rusas de Eisenstein, muy pronto desmitificada por su tosquedad propagandística de una sangrienta tiranía, toma carta de naturaleza el genio austriaco-suizo-alemán de la Bauhaus, surgida en Europa mientras se fragua el nazismo, y precisamente, a la sombra del espíritu de Weimar, al que, injustamente a mi modo de ver, se ha hecho siempre responsable del nazismo, cuando éste tuvo que ver mucho más con el hambre y la inflación alemana tras los errores franceses en Versalles, como muy bien anticipó el entonces negociador inglés Keynes, en la Comisión de Paz , tras sus conversaciones con el representante de la Alemania derrotada, el coronel Melchior.


Pero eso no es lo más importante.


Lo realmente cierto es que entre incomprendida Weimar y el "anchluss” intelectual austro-alemán que se había producido a simultáneo con la decadencia política y militar del Imperio austrohúngaro, donde retrocedía el poderío imperial a medida que avanzaba el genio intelectual de la escuela de Viena, se sentaron las bases de una nueva estética funcionalista y su corolario en una democracia práctica que ha dominado , y aún domina, el mundo por más que estemos asistiendo en este momento a la eclosión del futuro con los dragones asiáticos como protagonistas.


Huyendo del nazismo alcanza su cénit en Chicago y desde allí se proyecta la Bauhaus hacia toda Norteamérica con una pujanza tal que si la Bauhaus resultaría tan inconcebible Frank LLoyd Wrigth, como ese preludio impuntual por lo excesivamente anticipado, que es la Brasilia de Le Corbusier o Niemeyer en Brasil, que alcanzan su verdadera dimensión con el éxito en su realidad actual, del lo que fue aquella ciudad artificial del "experimento brasileño”.


Sin esa estética como caldo de cultivo resultaría muy difícil llegar a comprender la eficacia de Hollywood como herramienta de difusión de las nuevas ideas, vehículo de penetración cultural del capitalismo, y sus modos estéticos , ni la narrativa de Faulkner , de Arthur Miller, ni Arendt,


En Europa de la postguerra, abandonada por los Werner von Bräun, Enrico Fermi, Marconi, Giovanni Sartori, y por muchos de los neo-marxistas de la Escuela de Frankfurt, todavía era posible un humanismo laico de corte solidario que servía de contrapunto al individualismo liberal, como factor de equilibrio y corrección de desigualdades injustas.


Ante la carencia de ideas alternativas en Europa, pues han prescindido lo mismo del derrotismo de Sartre, que del inteligente eurocomunismo de Gramsci; ha desaparecido también el Humanismo laico , en España, de raíces krausistas.


La izquierda se limita a observar lo que dice y hace la derecha para, instantáneamente, enarbolar su "me opongo”.


En esta sistemática oposición a cualquier idea nueva o antigua, se limita a estimular los perfiles menos nobles de la naturaleza humana, fundamentalmente la envidia, para convertirlos en un banderín de enganche político.


En la ética social se estimula y se trivializa desde la infancia la libertad sexual y se ridiculiza la continencia aunque luego haya que regular con costosas, no sólo en lo presupuestario, leyes, para evitar el embarazo precoz y no deseado, con anticonceptivos o con abortos a costa del Estado.


Se pone más énfasis en la ordenación del subsidio de paro que en el estímulo a la generación de empleo. Definiendo aquello como política social es decir, de izquierdas. Y esto como política económica, es decir, derechas.


Al meter en el mismo saco a la Iglesia y a la derecha política; el corolario obligado es que lo musulmán, resulta inevitablemente progresista y de izquierdas. Y lo cristiano reaccionario y "facha”.


Como, gastar es de izquierdas y ahorrar de derechas. Siempre que gobiernan, sin conseguir que mejore el nivel de vida de las clases bajas a las que dicen proteger, lo que sí consiguen con inexorable eficacia es dejar al Estado en la ruina. Con lo que no pueden continuar indefinidamente haciendo la bola de nieve cada vez mayor.


Por todo ello, cuando llega la crisis se ponen en evidencia varias cosas.


Primero, que la izquierda sabe gobernar peor que la derecha.


Segundo, que es menos eficaz en la administración de los recursos públicos.


Tercero, que el "estado de bienestar” que parece que lo inventaron ellos no siendo así, es muy caro y necesita la creación de riquezas por muchos ciudadanos, para que el Estado disponga de recursos suficientes, con impuestos y cotizaciones, para hacer frente al gasto social de los más necesitados


Cuarto, que cuando la izquierda gobierna, la izquierda derrocha.


Quinto, que genera desconfianza en los emprendedores – no son su público, su público son los "obreros”- con el resultado de que cada vez se cobran menos impuestos y el Estado se empobrece.


Sexto, que al principio, la caida de los impuestos se sustituye o compensa con la creciente emisión de deuda pública.


Séptimo, que cuando el endeudamiento es excesivo, llaman Merkel u Obama y dicen que se acabó el recreo, y entonces no se le ocurre mejor cosa para mostrar su arrepentimiento, que recortar las pensiones que se acababan de subir y los subsidios de paro que se acababan de prometer.


Octavo, que ante la evidencia de este fracaso social, pues se percibe por cualquiera que sobre cementerios económicos no se pueden edificar paraísos sociales, la propia clase obrera comienza a dudar de sus dirigentes. Da la espalda a los sindicatos primero y a los partidos obreros después.


Noveno, que, cuando ya no se sabe qué hacer, se pide apoyo a la derecha en la prensa, pero se pacta, no con la derecha sino con las minorías nacionalistas en el Parlamente, para que todo siga igual

Décimo, que llega un momento en que una pequeña parte de la Izquierda vota a la derecha. Y una gran parte, harta de engaños, se queda en su casa.


Con lo que vuelve a gobernar la derecha, para que arregle el desaguisado producido por esa absurda política llamada de "solidaridad social”. Pero que en realidad lo que ha hecho, aunque sea sin querer, crear parados, necesitados y pobres. Y luego, desde la oposición, ofrecerles la salvación, frente al "egoísmo de la derecha” .

.FIN DEL POST.


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