Hitler, un multimillonario secreto y evasor de impuestos


"Todo lo que poseo pertenece al Partido", escribió en abril de 1945 Hitler en un texto titulado 'Mi testamento y última voluntad privada'. Un nuevo documental británico revela que la frase no reflejaba el amor real del líder nazi por el dinero.

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, expertos de las Fuerzas Aliadas revisaron la 'herencia' de Adolf Hitler y concluyeron que la fortuna personal de un hombre que siempre afirmó no tener ningún interés en el dinero era relativamente modesta, en comparación con lo que suele ser habitual en los dictadores: consistía en unos 800.000 dólares al cambio actual. Pero en realidad el 'Führer' poseía bienes inmuebles, obras de arte y efectivo por un valor total de más de 6.000 millones de dólares, denuncia el documental 'Hunt for Hitler’s Missing Millions' ('a la caza de los millones perdidos de Hitler'), de la cadena británica Channel 5.

De acuerdo con la cinta, Hitler trabajaba en una cantidad increíble de planes con el objetivo de hacer dinero. Cobraba a los organizadores por sus discursos durante eventos públicos, se apoderaba en secreto de fondos recaudados en sus mítines, canalizaba millones hacia sus cuentas personales gracias a las regalías que le había pagado el Estado por su 'obra maestra' 'Mein Kampf', regalías que cobraba también por el uso de su imagen, principalmente en los sellos.

Unas 3.000 de las 8.500 pinturas que reunió Hitler costaban millones de dólares cada una, cuenta uno de los protagonistas del documental, el historiador de arte Godfrey Barker. Tenía, además, cuentas en Suiza y Holanda, aunque nunca fueron entregadas a sus herederos, comenta la contable forense Kenneth Yormark.

Con todo esto, no solo la multitud de personas que le admiraban no tenían ni la menor idea de sus especulaciones, sino que tampoco los recaudadores de impuestos alemanes estaban al corriente de ellas. Según el documental, en el momento en que ocupó el puesto de canciller en 1933, Hitler debía al presupuesto estatal unos 3 millones de dólares en impuestos evadidos. Muy poco después se decidió en silencio que los cancilleres gozarían de exención fiscal, denuncia la cinta.