Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.
Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,
para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron.
Entonces agregó: "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo".
Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.


Jesús, sabía lo que la gente entendía.
Aquella escena de un pescador arrojando la red al mar, les era familiar. Día a día, el pescador va con la ilusión de traer el fruto de su esfuerzo. Era prácticamente imposible llegar al final de la jornada sin algo, aunque tuvieran que traer a la orilla, lo bueno y lo malo, lo que sirve y lo inútil, pero la red era echada sin discriminar. Entonces llegaba la tarea final de separar lo bueno de lo malo…todos los días así, sin cansarse.

Así, dice Jesús, es el Reino de los cielos. Una red echada, un pescador paciente. Un trabajo final, algunos que son buenos, los malos serán arrojados al lugar donde va la basura, pero siempre habrá un punto final, donde habrá luz sobre cada uno, y serán buenos y malos, ya no habrá relativismo donde todos son buenos o iguales, será claro el mensaje: el pecado es el pecado .
Hoy nos quieres hacer creer que no existe el pecado, de esto no se habla, son todas acciones personales , muchas de ellas naturales, pero no por ello, buenas. No siempre lo normal es sinónimo de bueno. No siempre “porque todos lo hagan” se debe creer que algo es bueno. Al final se separará lo bueno de lo malo, y no habrá excusas…
Pío XII decía que el mayor pecado de nuestro tiempo es que los hombres han perdido el sentido del pecado. Todo está bien, “lo mismo un burro que un gran profesor” dice el tango cambalache escrito hace 80 años… cada vez más vigente.

Ojalá que nuestra conciencia no sea light. Que sepa distinguir lo bueno de lo malo, y que sepa quedarse con lo bueno, como el pescador al final de la jornada. No basta con saber distinguir, hay que quedarse con lo bueno. ¡Cuántos saben dónde está la verdad, cual es el bien y cual el mal, y sin embargo no se quedan con el bien!

También, por lo vivido, cada uno va sacando de cada época lo bueno y lo malo. Negligente sería uno si pensara que todo lo de antes era lo bueno y todo lo de ahora es lo malo… poco prudente sería pensar que lo mejor es el hoy y todo lo que el hoy nos permite vivir sin importar lo pasado… cada uno sabrá sacar de cada momento lo bueno y lo malo, PERO DEBEMOS ELEGIR Y QUEDARNOS SIEMPRE CON LO BUENO, no basta saber qué es lo bueno y qué es lo malo.

Que el Señor nos dé la sabiduría para elegir y la fortaleza para decidirnos por el bien.
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