Dios, el Ateo y el Creyente...


Este post va dedicado a todos los creyentes y ateos. Espero entiendan esta reflexión!![




Richard (que siempre fue un Ateo convencido) al fallecer llegó a un lugar con tintes y apariencia celestiales, como una especie de salón blanco entre las nubes y detrás de un gran escritorio estaba un hombre vestido de blanco con una larga barba del mismo color y sobre el escritorio una insignia que decía: “Dios”

Richard (Ateo) pensó para sus adentros: - ¡Demonios!, me equivoqué, Dios existe… bueno, ya sé lo que me espera…

- Dios: Bienvenido Richard. Estas en el juicio final.

- Ateo: ehh, si me lo imaginaba… por cierto, no sabia que existías, asumo que estoy condenado… ¿No?

- Dios: En efecto, si existo, pero… ¿Por qué asumes que estas condenado?

- Ateo: Bueno, me imagino que por no creer en ti. Y no solo eso… jejeje, también discutí mucho sobre tu existencia contra muchos Creyentes. Tenía cientos de argumentos en contra de ti, y también admito que convencí a muchos a que dejaran de creer en ti y dejaran sus religiones e iglesias.

- Dios: mmm... ¿Y que te hace pensar que por el hecho de que no creas en mi, te voy a condenar?

- Ateo: ehh, bueno… eso es lo que todos decían; además la Biblia dice que los que no crean en ti irán al infierno.

- Dios: - Mira Richard, tu sabes muy bien que la Biblia no representa mi palabra, además de ser un libro con cientos de miles de errores. Si lo sabes tú que eres solo un mortal, aun más lo sé yo que soy Omnisciente. Tu luchaste toda la vida por evitar que ese libro dañara aun más la mente de los que creen en mi. Y evitaste mucho sufrimiento de muchas personas al decirles lo falso e incorrecto de ese libro que llaman Biblia. Eso yo no lo veo como un pecado… más bien es una virtud.

- Ateo: entonces ¿No te parece malo que yo haya renegado de ti?

- Dios: ¿Por qué me va a parecer mal que una persona use la razón para negar algo? Admito que las posibilidades de mi existencia eran mínimas. Tu simplemente utilizaste tu capacidad de razonamiento (que te la di yo) y tu inteligencia para demostrar algo que pensabas que era cierto. Al contrario, debo felicitarte por poner tu sentido común y lógica por delante de la fe ciega (cosa que yo odio).

- Ateo: ¿Estas insinuando que no iré al infierno?

- Dios. No solo eso… debo premiar tu integridad. Además, gracias a ti la razón se expandió a muchas personas y aprecio eso. Evitaste que mucha gente cometiera barbaridades en mi nombre. La verdad es que te mereces el paraíso más que cualquier otro creyente. Incluso mucho más. Ya que las buenas obras que hacías eran por voluntad tuya e interés genuino por el prójimo, y no por que yo o un libro te lo ordenase. Eso es templanza.

- Ateo: o sea, ¿Iré al cielo?

- Dios: ¡Claro! Jamás condenaría a alguien por razonar. Por favor, pasa adelante. Sé bienvenido.

- Ateo: ¡Vaya! Quien lo diría…

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Joseph (un ferviente Creyente) que también acaba de fallecer, esperaba fuera y le toca entrar a la misma habitación.

Joseph (Creyente) piensa para sus adentros: - Que bien que morí alabando a Dios, al fin llegaré al ansiado paraíso por el que me he preparado toda mi vida… pero (mirando hacia arriba)… ¿Ese que está subiendo al cielo no es Richard, el Ateo?

- Dios: Bienvenido Joseph. Estas en el juicio final.

- Creyente: Saludos Dios… disculpa que te pregunte… ¿Ese que está subiendo al cielo es Richard?

- Dios: En efecto es Richard.

- Creyente: Pero… ¡Richard es Ateo!, ¿Por qué le permitiste subir?, ¡debería estar friéndose en el infierno!

- Dios: ¿Y por qué no le dejaría entrar en el cielo? Conozco a Richard, es muy buena persona.

- Creyente: Bueno si, es cierto, Richard es buena gente y servicial. Pero… ¡No cree en ti!, de hecho discutimos muchas veces sobre tu existencia. Despreciaba tu palabra, la Biblia. Te malinterpretaba. Blasfemaba. No tienes idea de todo el daño que te hizo… lo sé, lo sé, no te diré como hacer tu trabajo. Pero creo que no se merecía ir al cielo.

- Dios: ¿Qué te hace pensar que el que crean en mí es indispensable para ganarse el cielo?

- Creyente: Espera un momento Dios, y discúlpame… pero la Biblia dice que…

- Dios: Ahora espera tú un momento. Richard te demostró muchas veces que la Biblia tenía cientos de errores, distorsiones, contradicciones, e incoherencias. Y no me mientas Joseph, recuerda que yo lo sé todo, Sé que en el fondo tú sabías que lo que decía Richard de la Biblia era cierto. ¿Tú de verdad creías que ese libro me representaba a mí?

- Creyente. Bueno si, incluso a mi me parecían algo contradictorios algunos pasajes bíblicos… pero si discutía era defendiéndote a ti.

- Dios: ¿Quien te dijo que yo necesito que me defiendan?

- Creyente: ehhh.. bueno, esteee…

- Dios: Volvamos a tu juicio.

- Creyente. Ok, de acuerdo… ¿Por donde subo…?

- Dios: Espera, espera... ¿Qué te hace pensar que te mereces el cielo?

- Creyente: ¡Pero Dios!... no me vengas con que no…

- Dios: Según veo fuiste poco racional, poco sensato, con muy poco sentido común. De acuerdo, admito que hiciste algunas cosas buenas, pero solo las hacías por temor a mi castigo y por temor a ir al infierno. Eso no me parece muy loable.

- Creyente: ehh..

- Dios: También fuiste muy sectario, discriminabas a las personas por sus creencias. Y claro, hiciste cientos de miles de rituales y de oraciones que a mi no me agradan.

-Creyente: Pero Dios… es que la Biblia…

- Dios: ¡No pongas la Biblia como excusa! Ya tú y yo lo sabemos bien, ese libro no me representa.

- Creyente: ¡Pero Dios…!

- Dios: ¡Nada!... no tienes pretextos. Tú sabes muy bien que yo soy perfecto. Y como ser perfecto alabo el razonamiento y la inteligencia. ¿Si al menos hubieses creído en mí de forma razonada y con argumentos lógicos? Pero siempre te refugiabas en esa fe ciega que tanto odio.

- Creyente: Entonces… ¿Qué pasará conmigo? (entre sollozos)

- Dios: No veo la forma de perdonarte Joseph, con tú manera de pensar y tus actos hiciste mucho mal y llenaste a los que te rodeaban de esa doctrina perversa que hay en la tierra sobre mí. Te negaste a utilizar la razón y la lógica y la sustituiste por dogmas y fe sin sentido. No te puedo perdonar… ya sabes lo que te espera y de verdad lo lamento Joseph, quería que fueses al cielo.

- Creyente. O sea… que me voy al… al…

- Dios: Si. Debes ir allá. Lamento que esto resultase así. Por favor sal.

Joseph sale cabizbajo y acongojado.

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Más tarde en un Break para tomar café, se encuentran San Pedro y Dios.

- San Pedro: ¿Mucho trabajo hoy mi señor?

- Dios: ¡Ni te imaginas! Demasiados “Creyentes” del tipo ¡Biblia, Biblia!... solo seguidores de fe ciega sin razonar. Debería condenarlos a todos sin ni siquiera juicio… ya me conozco todas sus excusas.

- San Pedro: Lo sé mi señor… Yo también fui humano. Eso es muy común.

-Dios: Es que a veces no entiendo ¿Por qué no utilizan el cerebro que les di para razonar? ¡Que desperdicio de materia gris! Claro, es más fácil y cómodo seguir un libro viejo que pensar.

- San Pedro: En efecto mi señor. Por cierto; que asustados estaban creyendo que irían al infierno… jejeje.

- Dios: ¡Claro! ¿Ves lo que te digo Pedro? Es increíble que sabiendo que soy amor y perfecto, crean que los voy a enviar a un lugar de sufrimiento eterno. ¿Quién se creen que soy?

- San Pedro: Así es mi señor.

- Dios: Bueno Pedro, ¡A trabajar! Que no tenemos todo el día…



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