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Censura y videojuegos: un problema de sangre y sexo

Un repaso a las mayores polémicas de los últimos años. La censura sigue muy vigente en el mundo de los videojuegos. Veamos de qué forma.

Censura y videojuegos: un problema de sangre y sexo

La censura sigue haciendo mella en el mundo de los videojuegos. La última noticia al respecto es que Dead or Alive Xtreme 3 no podrá comprarse ni en Europa ni en Estados Unidos. El juego sobre chicas en bikini que juegan a voleibol solo saldrá en países asiáticos, y son muchos los jugadores que se han manifestado en contra de esta medida a este lado del mundo.

Pero, mientras algunos se quejan, otros aplauden la decisión de la productora Koei Tecmo. Asociaciones feministas y de protección de menores han destacado que un juego así no debe tener cabida en Occidente. Que no hay lugar para el sexismo deliberado en nuestra sociedad.

El especial revuelo que se ha formado alrededor de la medida ha provocado que muchos medios no especializados piensen que se trata de un caso aislado. Sin embargo, es solo uno de los tantos juegos que, año tras año, sufren algún tipo de censura antes de llegar al mercado.

La polémica de Dead or Alive Xtreme 3 ha reabierto el debate sobre la censura en los videojuegos


Censura

1. Sangre

La violencia sigue siendo el principal problema de los videojuegos.
Mientras triunfan multitud de títulos dedicados, básicamente, a matar o combatir – Call of Duty, Street Fighter et al.–, otros se quedan en el camino o sufren presiones precisamente debido a la violencia que supuestamente incitan.

El primero de estos casos fue Mortal Kombat (1993). El videojuego original contenía sangre por doquier y técnicas bastante viscerales. Sin embargo, cuando Nintendo decidió sacarlo para sus plataformas, rebajó el nivel de violencia hasta parecer una versión de Mario Bros. La sangre se cambió por sudor y algunos movimientos llegaron a suprimirse.

A tanto llegó este fenómeno que, a raíz de Mortal Kombat, se creó la Entertainment Software Rating Board (ESRB), la plataforma encargada de clasificar el contenido de los videojuegos, y asignarle una categoría dependiendo de su contenido. A partir de ese momento, todos los juegos pasarían a tener una clasificación por edades según los contenidos que presentaban.

En Mortal Kombat se rebajó el nivel de violencia hasta parecer una versión de Mario Bros


sangre


Otra de las mayores controversias surgió con Manhunt 2 (2007). La compañía Rockstar, desarrolladora también de Grand Theft Auto, sacó un tráiler en el que podíamos ver cómo el juego permitía castrar a los rivales y hacerles de todo.

El videojuego no parecía tener límites. El sadismo y la crueldad eran los únicos objetivos que tenía. A tanto llegó que, cuando la ESRB actuó, decidió catalogarlo como solo apto para adultos (+21 años), lo que obligó a recular a la compañía. Se borraron escenas y se editó gran parte del contenido original, pasando a ser una aventura mucho más moderada.

Pero más llamativos son casos como Carmageddon (1997), un juego sobre coches que cambió a los peatones por zombies y la sangre pasó a ser un extraño líquido verde, o Prince of Persia: Las dos coronas (2005), donde se hizo una versión exclusivamente europea que acababa con los borbotones de sangre que la versión americana sí permitía.

En Carmageddon se cambió a los peatones humanos por zombies y la sangre pasó a ser líquido verde.



En estos últimos juegos la censura vino dada por los propios estudios. Presionados por la necesidad de llegar a mercados donde saben que una categoría distinta de edad puede provocar que las ventas se hundan o se disparen, prefieren ir a lo seguro y sacar dobles versiones que garanticen una demanda estable en cada región.

El de Japón es un caso singular. Mientras hipersexualizan absolutamente todo, en el tema de la violencia son más recatados. De este modo, juegos como Tomb Raider (1996) o BulletStorm (2011) rebajaron muchísimo sus escenas más controvertidas antes de llegar a tierras niponas.

violencia

Lo que ha quedado demostrado a lo largo de los años es que, en lo que a censura se refiere, el ingenio es clave. Solo hay que echar un vistazo a Contra (1988) –o Probotector– para verlo. Además de cambiar de nombre en su lanzamiento en Alemania, se pasó de matar a gente a convertir a las personas en robots.

Y es que Alemania es la cumbre de la censura "videojueguil" en Europa. No se sabe muy bien por qué, pero la mayoría de los juegos de los 90 cambiaban a los rivales por alienígenas y robots para que pudieran venderse sin problemas. Jugar a destrozar máquinas o extraterrestres, opinan, es más lícito y tiene una influencia distinta sobre los jugadores que matar a seres humanos.

En la década de los 90, en Alemania se solía cambiar a los enemigos de carne y hueso por extraterrestres o robots

2. Sexo

Por detrás de la violencia, el segundo tema que más polémica trae al mundo de los videojuegos es el sexo y el desnudo. Con lo bonito que es y lo mal tratado que está.

En primer lugar, hay que considerar que Japón es muy distinto al resto del mundo. La consideración de la mujer es mucho más retrógrada que en occidente, y es por ello que se toman grandes libertades a la hora de crear juegos más subiditos de tono. La solución a la que se suele recurrir en estos casos a la hora de acceder a otros mercados es mucho más simple que con otros temas. Con poner unos pantalones o una blusa sobre el cuerpo originalmente desnudo suele servir.

Esto ocurre, por ejemplo, en The Witcher (2007), donde en los cuadros dejan de verse mujeres desnudas por mujeres ligeramente tapadas. De igual modo, en Another World (1991) se borró la línea que conformaba “la hucha” de algunas de las alienígenas que aparecían. Y, en Everybody's Golf: World Tour (2008), se puso pantalones a unas jugadoras a las que, en la versión primigenia del juego, se las veía en bragas.

En el caso del sexo y la desnudez la censura es más simple: con poner unos pantalones o una blusa suele servir


Videojuegos

La mayoría de estos casos de "censura por destape" son curiosos, e incluso ridículos. Sin embargo, la industria no parece haber avanzado ni un ápice en este sentido: con Dead or Alive Xtreme 3, vemos como sigue habiendo un doble rasero que permite más sangre que sexo en los juegos actuales que llegan a Occidente.

Juegos como RapeLay ni se plantean ver la luz en occidente debido a las críticas que comportaría. “Nunca pensaríamos llevarlo fuera de Japón”, argumentan desde la productora Illusion sobre este juego, que incluye violaciones y sadomasoquismo.

En otros casos el problema no es el sexo en sí, sino el tipo de sexo que se muestra. Los productores de Mass Effect (2007) se las tuvieron que ver con los sectores más conservadores de EEUU debido a las escenas lésbicas que se mostraban en el juego.


¿Y si la censura sexual respondiera no a un deseo de proteger la sensibilidad de la audiencia, sino a la perpetuación de un pensamiento retrógrado?


Video Games

3. Otras chorradas

Cuando censurar no está mal visto y es una práctica totalmente aceptada en según qué sectores, los problemas aparecen por doquier. ¿Dónde está el límite? ¿Quién lo decide? Por desgracia, la mayoría de quienes toman estas decisiones no son personas demasiado “progresistas”. Y es por ello que de vez en cuando surgen censuras ridículas y sin sentido alguno.

En la década de 1980, los ninjas no estaban bien vistos en el Reino Unido. Para Margaret Thatcher y compañía eran figuras que volvían agresivos a los niños y los convertían en pequeñas máquinas de matar. Soldados o luchadores callejeros sí, pero ninjas... no.

Es por ello que se cambió la palabra “ninja” en todos los títulos que salieron por aquella época. No tenían por qué cambiar el contenido del juego, pero el título debía ser diferente. Las Tortugas Ninja pasaron a ser las Tortugas Héroes. Y Ninja Gaiden tuvo que cambiar su nombre por el de Shadow Warriors.

Los ninjas gustaban tan poco a Margaret Thatcher que muchos videojuegos tuvieron que cambiar sus títulos


Sexo

Otro caso curioso es el de South Park: La vara de la verdad (2014), un juego ya de por sí polémico. Entre esvásticas, bullying, sexo y violencia gratuita, había algo que no gustaba nada en Europa: una escena con una sonda anal.

Sin demasiada explicación, esto fue lo único que Ubisoft censuró en Europa junto a un minijuego relacionado con el aborto. Eso sí, el humor de la saga siguió latente al poner una bandera de la UE tapando dicha escena y el David de Miguel Ángel diciendo “ Vuelves a perder, Europa”.

Por último, hay que hablar de religión. La religión se mete en todo, y en la censura más que en ninguna otra cosa. En Phantasmagoria (1997), las referencias a la magia negra y las posesiones diabólicas valieron para que fuera totalmente retirado del mercado. Algo curioso teniendo en cuenta el gore que contenía, que pasó a un segundo plano ante las quejas de diversas instituciones católicas.

Son muchos más los casos de censura —los que sabemos y los que nunca sabremos— en el mundo de los videojuegos. Algunos necesarios, y otros no tanto. Entendemos que haya que proteger a los menores de ciertos contenidos, pero en el caso de personas mayores de edad, ¿tiene derecho una iglesia o un político retrógrado a imponer limitaciones sobre aquello con lo que podemos o no podemos jugar?

Censura y videojuegos: un problema de sangre y sexo

2 comentarios - Censura y videojuegos: un problema de sangre y sexo

elkpodeush
Si el drama es la censura, vas y lo descargas de internet, o buscas mods, listo.