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Serra Lima: "Trabajé como una bestia"

"En 40 años hice una carrera decente, pero trabajé como una bestia"

María Martha Serra Lima, que en el show recorre cuatro décadas de actividad, habló del éxito y su familia, la relación con el público, la imagen y, por supuesto, del amor


Serra Lima: "Trabajé como una bestia"

Sigo enamorada porque si no, creo que no podría cantar", dice María Martha Serra Lima. Su nombre es sinónimo de una voz grave y a la vez suave, música romántica y una presencia escénica notable. Desde hace cuatro décadas, y aunque hace 35 que vive en Estados Unidos, la artista es una presencia constante en los escenarios de Argentina y Latinoamérica. Cordial y directa, habló con LaCapital antes de "40 años junto a ustedes", el show que dará hoy, a las 21.30, en el teatro Broadway.

Referente de la canción, dijo que vive enamorada y que no sabe muy bien qué son las aplicaciones de citas. También contó que nunca tuvo conflictos con su imagen, ni aún cuando le sugerían que la cambiase como condición para grabar un disco: "Mi físico, que es tan grandote, me convierte en inolvidable; no hay tantas como yo", aseguró. También desmintió las acusaciones que generaron algunas declaraciones suyas y contó cómo fue ser joven, viuda e intentar no ser una madre ausente. "En 40 años hice una carrera limpia, decente, sin grandes tropiezos, pero también he trabajado como una bestia. Pero es lo que me ha gustado, lo que Dios me dio", definió y agregó que su plan es "seguir hasta que me dé la voz".

—¿Cómo va a ser el show?

—Voy con lo mejor porque tengo la confianza que mis canciones son preciosas, aunque yo no compongo y no las escribo. Es un show absolutamente romántico Yo no canto y me voy. Me gusta conversar, contarles cosas de mí, cómo llegan a uno las canciones, de quién son los temas. La mayoría de los artistas no son agradecidos porque generalmente no componemos y nadie jamás nombra a los autores. Yo vivo de ellos y lo menos que uno puede hacer es nombrar al autor. Soy absolutamente natural y digo lo que me viene a la cabeza. Y la gente siempre fue muy cariñosa. Creo que en estos 40 años que estoy cumpliendo nunca en la vida me han dicho una guarangada, una vulgaridad. Jamás. Tuve una suerte muy grande. Ni por la calle, tarada, gorda, esas cosas que la gente grita. He sido una suertuda porque la gente solo me dice cosas lindas, y si piensa malas no me las dice (risas). En 40 años hice una carrera limpia, decente, sin grandes tropiezos, pero también he trabajado como una bestia. Pero es lo que me ha gustado, lo que Dios me dio.

—El balance es positivo ciento por ciento...

—La verdad que sí. He tenido que dejar cosas en el camino como la crianza de mis hijos. El éxito es un buen compañero por también es solitario. Los primeros ocho años de mi carrera viví acá. Yo tengo dos hijos y enviudé muy joven. Los chicos se tenían que quedar con una persona de servicio y mamá que iba de vez en cuando a verlos. A veces estaba en la Patagonia y no podés estar yendo de la Patagonia a Buenos Aires a cada rato. El varón, que ya tiene 45 años, hace un año me dijo "mami, vos nos abandonaste de chicos", y les digo ¿cómo que los abandoné? ¿dónde estaba yo? bailando la rumba?" Yo estaba trabajando, ¡y cómo! "Si bueno, pero igual no estabas acá" y ¿de qué vivíamos entonces? Yo no me estaba divirtiendo, estaba trabajando, y al ritmo que trabajé. Además esto es mi vocación. He tenido la suerte de hacerlo. En un momento me dije ¿y ahora qué hago para mantener a mi familia? Y todo el mundo me decía cantá, no seas tonta. Yo nunca pensé en cantar. Me obligó un amigo que me dijo "esta noche van a venir a tu casa los dueños de un boliche que se llama Afrika que era lo más cheto, y te van a escuchar". Yo le dije que era un insolente por invitar gente a mi casa. Yo no tenía nada que ver con el ambiente artístico. Finalmente me vieron y la cuestión es que estuve cinco años ahí, todos los lunes. De ahí en más nunca pedí nada a nadie. Todo el mundo se me acercaba y me ofrecía cosas. Hacer un disco, contratarme para Michelángelo, donde estuve diez años. Tuve mucha suerte. Talento y suerte, que es esencial. Y tengo una conducta intachable y eso me permite disfrutar de mi trabajo porque si tenés vicios o cosas así, me imagino que no disfrutás un pito.

—¿Cómo cambió la relación con el público?

—Yo no sé, yo empecé a los 34 años, todos hablan como si me conocieran de siempre y capaz que son los mismos. Hay mucha gente que ya no estará acá y yo soy una mujer grande. Y generalmente ahora me hablan las hijas de esas señoras. Es un placer cantar. Yo soy una mujer grande, me duelen algunos huesos pero mientras tenga las cuerdas vocales bien voy a cantar. Y algún talento habré tenido. Y el físico mío, que es tan grandote, me convierte en inolvidable cuando me ven porque no hay tantas como yo. Haciendo zapping me ha pasado que me veo y me quedo congelada viendo esa figura tan grandota.

—Siempre tuvo una presencia que se impuso. ¿En algún momento tuvo algún conflicto con la imagen sobre todo cuando el mercado exige determinadas características?

—Nunca tuve conflictos. Eso es lo que bendigo al público adorado mío de Argentina, que nunca me reclamó nada. Pero yo también dije, cuando los empresarios me decían, "mirá, para hacer un disco, te haría un contrato, pero tendrías que bajar 30 kilos", y les decía que no. Yo soy así. Si los quiero bajar, los bajo porque se me da la gana, pero no como condición. Y les decía ¿pero qué creés, que me gusta ser gorda? Soy gorda por herencia. Tengo herencia de gorda, qué querés que haga. Yo no soy una vedette ni una artista de las bonitas que necesitan un 90-60-90. Yo soy cantante y me tienen que respetar por eso. Siempre pensaba en las cantantes americanas que no todas son lindas, pero abrían la boca y te conquistaban.

—Con tantos años con la canción romántica, ¿le fue bien en el amor?

—Sí, me ha ido muy bien. Yo he vivido enamorada toda mi vida y a pesar de la edad que tengo, yo me enamoro. Sigo enamorada porque si no creo que no podría cantar. Todo lo que yo canto lo he vivido en algún momento de mi vida. Todo. Es más fácil así.

—¿Cómo se lleva ese concepto de romanticismo con nuevas formas de relacionarse, como las aplicaciones para citas?

—Ni sé qué es. Una amiga mía escribe en algún lugar, en internet, para conocer hombres. Yo la verdad que con el trabajo conozco millones de hombres. Vivo entre hombres. Desde mis músicos hasta mis amigos son casi todos hombres. O sea que no tengo problemas en conocer hombres, pero después cuando los conozco y me enamoro soy muy fiel y me hace cantar mejor porque de alguna manera le estoy cantando al hombre que quiero.

—¿Se enamora de todos?

—No me enamoro de todos... pero siempre estoy esperando el amor y siempre lo encuentro. Y si no lo encuentro, me hago la ilusión de que sí es un amor y canto mejor (risas).

—Usted dijo que dice lo que le viene a la cabeza. Cuando habló de la pena de muerte y las parejas del mismo sexo hubo una situación incómoda...

—Sí, porque dije la verdad. Yo digo lo que siento. Con la pena de muerte estoy de acuerdo totalmente. Hay casos extremos en que habría que implantarla. Hay quien se puede rehabilitar, pero en el mundo hay gente demasiado mala que no se reforma nunca. Cuando sos tan cruel no te rehabilitás. Lo de las parejas fue un error de la gente. Yo no soy homofóbica. Para nada. Y expliqué que tuve un hermano que era homosexual. Lo adoré y murió de sida. Fue mi gran compañero y por supuesto siempre me presentó amigos gay. Y sigo teniendo amigos también. A veces los periodistas dicen cada idioteces o deforman las cosas y uno no está al lado para defenderse y decirle yo no dije eso. Y lo del tetazo es una cosa de buen gusto. Cuando tenés un pecho divino si lo querés mostrar, es cosa de ellos. Uno vive en una comunidad.

—¿Cómo sigue su vida profesional en Miami?

—Ahora voy a Colombia, Perú, Puerto Rico y después voy a cantar en septiembre con Nene Solís. Pueden no saber quién es, pero es el mejor compositor y cantante de Cuba. Tiene más de 70 años, está todo el tiempo transmitiendo en vivo y es un genio. Me divierto mucho, soy amiga. Yo me hago amiga de todos porque tengo buen carácter. Así que mi proyecto es seguir trabajando y hacer lo que me gusta que es esto. Seguir hasta que me dé la voz.

Entre dos países

La carrera impulsó a María Martha Serra Lima a buscar otros destinos. "Estuve ocho años en Argentina y decía hasta cuándo va a durar esta suerte de llenar. Un día se va a parar y me voy a quedar sin trabajo. Así nos fuimos a Miami. Ya hace 35 años. Tengo los mismos años de argentina que de norteamericana y mi familia está alla".

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