¡Que levante el mano el que tenga coche! casi todos, seguramente. ¡Que levante ahora la mano el que tenga que echar con frecuencia gasolina!, casi todos también, claro… ¡que levante la mano ahora el que sepa por qué se habla de gasolina de 95 sin plomo, o de 98 y qué son los octanos!, casi nadie, ¿no?… es más, ¿alguna vez os habéis planteado qué diferencia hay entre echar gasolina de 95 y gasolina de 98 y por qué eso de echarla “sin plomo”?

Básicamente, los motores de combustión lo que hacen es quemar la gasolina para obtener la energía con la que moverse. El resultado es que el aire lo llenamos de elementos contaminantes tales como monóxidos de carbono, óxidos de nitrógeno, hidrocarburos que no se han quemado, y algún que otro elemento añadido al carburante de menor importancia, que expulsamos a través del tubo de escape. Y claro, así está el aire que respiramos.

La Gasolina y sus Octanajes


Ya hace tiempo que nos hemos venido concienciando de ese problema medioambiental, y por eso ya hace años que los vehículos incorporan lo que se conoce como catalizador que, a fin de cuentas, lo que hacen es transformar las sustancias que pasan por ellos y que provienen del motor de combustión en sustancias que son expulsadas al medio ambiente, pero que no polucionan tanto (se calcula que reducen un 85% de las sustancias contaminantes que se lanzarían al aire de no haber este tipo de elementos instalados).

El problema es que estos catalizadores que contienen habitualmente platino, rodio o cualquier otro metal de transición, no se llevan muy bien con el plomo y por desgracia, los aditivos que llevan los carburantes suelen contener una solución de tetrametil plomo, que poco a poco, va desgastando el catalizador hasta que pueden llegar a ser inútiles.

La solución que hubo que tomar es que esos aditivos que se incorporan al combustible llevaran una solución de metil-t-butil-eter (en suma, para que todos lo entendamos, otro compuesto químico) que no lleva plomo. Son las conocidas como gasolinas sin plomo. El resultado es que estas gasolinas sin plomo dan una más larga vida al catalizador del coche, lo que derivará en una menor polución medioambiental.

Por otro lado, la combustión del motor se fundamenta en el movimiento del pistón. La entrada del carburante en el cilindro debe producirse de tal modo que el pistón se mueva continua y suavemente. Cuando la combustión se hace a un ritmo más rápido del debido, entonces se produce una detonación inadecuada. El índice de octano de una gasolina mide precisamente esa capacidad antidetonante de ese carburante y se obtiene por la mezcla de isooctano y heptano. Mientras que el primero tiene un poder antidetonante de 100, el heptano lo tiene de 0. Es decir, cuando hablamos de una gasolina de 95 octanos es porque tiene una proporción de 95 de isooctano y de 5 de heptano.


Fuente

gasolina plomo