Discurso sobre el 9 de Julio

Aprovechando que acaba de pasar esta fecha patria, quisiera compartir con ustedes el discurso que escribí el año pasado y leí frente a mi escuela:

Los heroícos heroes no vendrán

Cuando nos hablan del 9 de julio de 1816, nos hacen referencia a una fecha en la que se hizo pública una declaración de independencia que llevó años y sangre. Sin embargo, en los hechos, ¿qué resultó?

Tan solo 8 años después, Rivadavia formalizó la ya evidente nueva subordinación. Firmó el empréstito de la Baring Brothers británica.
España, Inglaterra, Estados Unidos. Un mismo ciclo que se da una y otra vez: dependencia económica, política, cultural. La historia de nuestras tierras es la reseña de un interminable saqueo colonial.

Oro y café. Trigo y estaño. Carne y petróleo. Soja. El trabajo de un pueblo convertido en mano de obra barata que construye la riqueza de las grandes potencias, financiando y otorgándoles su alto nivel de vida, pero instalando al mismo tiempo, nuestro atraso, miseria y opresión. Cada día exportamos más, para recibir lo mismo. Cada día trabajamos más, para poder menos.

También en la falta de educación, en el analfabetismo, se hallan los pilares básicos para el colonialismo, al deformar internamente el pensamiento humano para hacer percibir como natural el ser dominado, sin siquiera intentar buscar cambios sobre lo establecido.
De este modo, la colonización mental sustituye eficazmente a los ejércitos represivos, convenciendo al colonizado de su inferioridad y, con ello, va induciéndolo a la “perfección” de su colonizador. Se impone así el hombre universal, el valor universal, el esclavo… universal, el consumidor… universal, pero nunca la libertad universal.

Toda guerra de liberación intelectual que podamos luchar, toda guerra ideológica en la que podamos estar combatiendo, la estamos perdiendo. Se da en la mente del hombre, cargada y mutilada por los medios masivos, verdaderas “armas de distracción masiva”, más efectivas que el NAPALM y las bombas lacrimógenas.

La violencia, el crimen, la destrucción pasan a convertirse en la paz, el orden, la normalidad, la estabilidad basada en pobres muriendo de hambre, en gente viviendo sin abrigo y sin techo, en epidemias de enfermedades prevenibles o curables.
Es por todo esto que ya no podemos seguir esperando a heroicos próceres que vengan a nuestro rescate, sino que ese heroísmo debe surgir en cada uno de nosotros para rebelarse y luchar por la plenitud de nuestras libertades y verdaderas independencias como seres humanos, como nación y como latinoamericanos.

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5 comentarios

@francodgtaringa Hace más de 4 años
Gracias
@Augusto_12 Hace más de 4 años -1
culpa tuya desaprobe