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Libros suspendidos en el aire

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Libros suspendidos en el aire

Libros suspendidos en el aire Madrid | 06/10/2009 | Sencillez y sentido común en un producto que ofrece una solución alternativa para el guardado de libros.

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La creación y desarrollo de la librería «Virtual» por parte de díez+díez diseño es un claro ejemplo del carácter vivencial, ligado a la experiencia, que la actividad proyectual debe tener, según el pensamiento de los integrantes del estudio, dedicado fundamentalmente al desarrollo de producto.

La experiencia en primera persona que se dio en el estudio a la hora de cohabitar con una serie de inestables e imprevisibles columnas de libros, que poco a poco colonizaban el espacio de trabajo, llevó a plantear el reto de intentar domesticar dichas formaciones espontáneas que ya no solo aparecían sobre mesas o suelos, sino sobre sillas, butacas, escaleras, mesillas y cuantos elementos de mobiliario que contasen en su estructura con un mínimo espacio horizontal capaz de albergar ese primer libro que, como ejemplar de germen colonizador, iría atrayendo al resto de congéneres sin posibilidad de detener el proceso, salvo en el punto en el que su inminente desmoronamiento dictase una mínima prudencia limitadora. Se descubrió además que cualquier volumen capturado en las entrañas de esas columnas pasaba a formar parte de una especie de limbo que impedía que fuese elegido para su lectura o mera consulta, salvo que el interés o necesidad obligase al potencial lector a convertirse por unos minutos en un osado y concienzudo arqueólogo libresco.

A este factor vivencial se sumó otro de carácter estético/formal. Durante algún tiempo se constató cómo en muchas ocasiones, el diseño de librerías se venía realizando en función de cuestiones meramente estéticas del elemento continente sin considerar la influencia visual que el futuro contenido de libros pudiesen tener en la imagen final del producto; de esta manera, muchas librerías se publicitan y exponen despojadas de cualquier elemento que pueda desvirtuar, incluso mancillar, las prístinas formas y el estudiado sistema de proporciones que sus creadores pudiesen haberles conferido. Conjugando estos dos factores, el funcional y el estético, se creó la librería «Virtual».

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Consiste simplemente en una serie de 6 baldas de reducidas dimensiones (12x12 cm) separadas una distancia de 15 cm. entre sí, unidas por su arista posterior a una chapa vertical que unifica la columna y permite, mediante 3 taladros avellanados contenidos en ella, la fijación del conjunto a la pared.

Constructivamente el proceso comienza con el corte por láser de una banda metálica y el plegado de sus extremos en lo que serán las baldas inferior y superior de la librería; en posiciones intermedias y equidistantes se sueldan las cuatro baldas restantes.

Es precisamente la simplicidad de producción la que le permite competir en precio y prestaciones con modelos parecidos que periódicamente aparecen en el mercado.

El resultado es una librería que cumple su función contenedora para la que fue creada a partir de una imagen recurrente del imaginario visual de cualquier amante o usuario del libro, pero que permite que cualquier ejemplar contenido en ella sea accesible sin ningún problema, con la ventaja añadida de poder leer horizontalmente los lomos de los mismos.

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Además el producto encierra una paradoja espacial digna de análisis por parte de Martin Gadner que consiste en que el contenido, los libros, es mayor que el continente, la librería. Así, las verdaderas dimensiones no vienen determinadas por el tamaño de la propia columna descrita anteriormente (12x12x75 cm) sino por el tamaño de los volúmenes que en ella albergamos dentro de una escala que va del libro de bolsillo al formato medio, nunca para el que podríamos definir como «de arte» o gran formato. Por otra parte, la modularidad de VIRTUAL permite una amplia gama de configuraciones a la hora de su instalación, ya sea en columna, de manera exenta, forrando paredes completas de habitaciones o pasillos, o llenando esos mínimos huecos que las librerías tradicionales no pueden ocupar.

A la versión original en columna, producida por el estudio antes de ser editada por MiSCeL LàNia, su actual fabricante, y que había sido seleccionada en los Premios Delta del ADI-FAD de Barcelona en el año 2001, se suman ahora dos nuevas versiones, inclinada y curva, que, sin olvidar sus cualidades básicas, permiten composiciones más vistosas.

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Fuente: http://foroalfa.org/es/caso/15/Libros_suspendidos_en_el_aire
Publicado originalmente en http://foroalfa.org

10 comentarios - Libros suspendidos en el aire

@pepi0
buena idea!
@pepeck
a-lu-ci-nan-te!
+10
@LudoMatic
Quiero uno para casa , necesito una biblioteca ya xD
@milanesa
Pero no es tan simple... pensa que para lograr ese efecto no tiene q quedar espacio alguno entre los apoyos... los libros tienen q entrar justo justo.
@TheCat
Excelente idea!!!!