La eterna problemática de las favelas

La eterna problemática de las favelas

Por Rodrigo Mallea*
Especial para lanacion.com

La eterna problemática de las favelas


RIO DE JANEIRO.- Cuando se apaga el sol en las exclusivas playas de Leblón, comienzan a encenderse miles de luces al costado del Morro de los Hermanos. Es la favela de Vidigal. A su pie se encuentra nada menos que el hotel Sheraton, que tiene un encanto único en Río de Janeiro por su exclusiva ubicación con salida al mar, como si tuviera una playa propia.

No se requiere mucho esfuerzo para encontrar el singular encanto que hace a Río de Janeiro merecedora del título de "la ciudad más feliz del mundo" por la revista Forbes, como tampoco se precisa ser un agudo observador para ver los absurdos contrastes que no escapan a los ojos de quien tenga la suerte de visitar esta maravillosa ciudad.

Las favelas de Río hoy se estiman en 1050. Ya de poco sirve preguntarse cómo surgieron y por qué proliferaron. Cabría preguntarse, quizás, cómo puede ser que un Estado que está por adquirir un submarino nuclear y cuenta con una clara vocación de liderazgo tanto en un nivel regional como mundial no pueda ejercer el Estado de Derecho en estas comunidades que en su gran mayoría son tierras de nadie, al mejor estilo de una película western.

narcotrafico


No todas las favelas son violentas, y mucho menos se encuentran en un estado de guerra permanente como algunos suelen creer. Lejos de lo que uno podría suponerse, la mayor favela de Brasil, la Rocinha, con aproximadamente 150.000 habitantes, cuenta con escuelas, televisión por cable, transporte público y llegó a contar con una sucursal de Mc Donald´s, el popular restaurant de comida rápida.

La industria del turismo también es explotada por algunas favelas, ofrecida para curiosos extranjeros que quieran conocer la realidad social de primera mano, algo que ha cobrado una singular popularidad luego del film Ciudad de Dios (2002), que relata una historia que ocurre dentro de la favela que lleva el mismo nombre del título.

Sin embargo, así como la gran mayoría de sus habitantes son trabajadores humildes que proveen la mano de obra a lo largo y ancho de Río de Janeiro, también son las primeras víctimas de vivir bajo el código circunstancial impuesto por los traficantes y las infortunas que allí ocurren cotidianamente.

pobreza


La contracara de las favelas. Las absurdas muertes provocadas por las balas perdidas, por ejemplo, ya no sorprenden a nadie y pasaron a forman parte de las noticias cotidianas en los medios locales. Estos episodios ocurren tanto dentro de las favelas como en sus alrededores, sin que los responsables jamás rindan cuentas ante la Justicia.

Por otro lado, con frecuencia, el flanco del narcotráfico lleva a que estas comunidades se tornen en el primer blanco de una violencia extrema e indiscriminada que puede propagarse durante meses a través de guerras internas hasta que surja un liderazgo indiscutido o hasta que una favela enemiga sea subyugada por una nueva facción.

Sólo las favelas de la región de la Zona Sur, donde están ubicados los barrios más cotizados de Río de Janeiro, registran un ingreso mensual de 30 millones de reales por mes, algo así como diecisiete millones de dólares, según cálculos de la Policía Civil. Su comercio es más grande y significativo que el de la Zona Norte ya que los estupefacientes son consumidos por una población de mayor poder adquisitivo de Río, siendo la Rocinha la que más recauda dada su ubicación estratégica -entre Leblón y San Conrado-, sin desmerecer su magnitud territorial y poblacional.

Vidigal y Rocinha son comandadas por la facción conocida como Amigos dos Amigos (Amigos de los Amigos) y su principal preocupación, más que las autoridades policiales -cuya presencia constituye un rol apenas testimonial- gira en torno a las bandas enemigas de narcotraficantes que dominan otras favelas asentadas sobre otros morros que amenazan con avanzar sobre sus negocios. Para ello, los traficantes de aquélla región -estimados en 600- cuentan con más de 200 sofisticadas armas de fuego para cuidar de su trabajo.

rio de janeiro


Uno de sus principales enemigos es el Comando Vermelho (CV - Comando Rojo), que alguna vez fue la facción criminosa más fuerte de Brasil. Actualmente, el CV es liderado por Fernandinho Beira Mar, uno de los mayores narcotraficantes latinoamericanos que llegó a operar en Colombia junto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), donde fue recapturado por las fuerzas colombianas y extraditado a Brasil en 2001.

Cuando la cárcel no alcanza. En Brasil, las cárceles brasileñas han servido como una extensión de las bases de operaciones de los grandes narcotraficantes. Sólo cabe recordar los sistemáticos ataques sobre la población civil y fuerzas de seguridad que paralizaron al estado de San Pablo en el mes de mayo de 2006, comandados por el líder del primer comando de la capital, Marcola, que entonces se encontraba preso.

brasil


En Río de Janeiro sucede algo similar. Desde la cárcel, Fernandinho Beira Mar ordenó la muerte de seis personas del Morro de los Macacos, y a los cuatro meses, comandó el asesinato del líder de la facción de Amigos de los Amigos, Ernaldo Pinto Medeiros, que también se encontraba preso.

Son diez las cárceles que Beira Mar transitó hasta la fecha, estando hoy en la prisión federal de Campo Grande. Aún así, las investigaciones policiales lo señalan como uno de los responsables de la reciente invasión al Morro de los Macacos, perteneciente a la facción Amigo de los Amigos, que tuvo lugar el último sábado.

¿Existe una solución? Urbanizar estas comunidades afecta a una compleja red de intereses, alcanzando principalmente a los beneficiarios del lucrativo negocio del narcotráfico como también a aquellos que reciben una jugosa partida por permitir cierta fluidez en el comercio de drogas.

favelas
juegos olimpicos 2016


En el transcurso de los años, gobernantes han optado por el mantenimiento del statu quo de las mismas o apenas han arriesgado tímidas reformas. Después de todo, nadie quiere que se desate una guerra en Río de Janeiro, algo que no pocos temen que pueda desencadenarse con alguna reforma drástica sobre estos asentamientos.

A principios de año se avanzó con la edificación de muros en torno a las favelas, pero esta medida no tuvo ningún efecto sobre el estilo de vida de sus habitantes y mucho menos contribuyó a la seguridad de las mismas.

Actualmente, la respuesta se busca a través de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP), que pacificó la favela de Santa Marta y este año comenzó a operar en Chapeu Mangueira, donde los tiroteos eran constantes el año último.

Aún es incierto saber qué incidencia tendrán las UPP sobre las favelas más violentas de Río de Janeiro, pasando su problemática a constituirse, una vez más, en un desafío para el próximo gobierno brasileño.

Sería un error pensar la solución de este fenómeno únicamente de cara a los Juegos Olímpicos de 2016, de los que Río será sede, ya que bajo las actuales medidas su problemática sólo está encaminada a ser parcialmente resuelta. Se trata de ir aún más lejos y encontrarle una solución definitiva a un problema que ha sido irresuelto durante décadas en un momento en que Brasil aspira a erguirse como una potencia de alcance regional y mundial.

fuente:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1188500

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